Acerca del autor

Dr. Ing. Walter A. Pengue

Conferencista Internacional sobre problemáticas ambientales contemporáneas, conflictos ambientales, transformaciones vinculadas a la de agricultura, la soberanía y la seguridad alimentaria, el impacto de las nuevas tecnologías y el desarrollo sostenible.
Desde Mayo de 2009 es Miembro Científico del Panel Internacional para el Manejo Sostenible de los Recursos ( IPSRM International Panel for Sustainable Resource Management), “el Panel de Recursos”, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP/PNUMA).

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El Papa, en la FAO: «El hambriento pide dignidad, no limosna»

“Un anciano me dijo una vez: Dios, siempre perdona, los hombres perdonan a veces, la tierra no perdona nunca

El Papa Francisco denunció hoy que “la lucha contra el hambre y la desnutrición se ve obstaculizada por la prioridad del mercado y la preeminencia de la ganancia”, ante la II Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN2) que se celebra en Roma, en la FAO.

El papa, en su intervención en español, criticó, como ya ha hecho en otros discursos, el sistema económico que, dijo, “ha reducido los alimentos a una mercancía cualquiera, sujeta a especulación, incluso financiera”.

El papa, llegó a la sede de Roma de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS) organiza esta conferencia. En su discurso, recordó cómo Juan Pablo II, en la inauguración de la primera conferencia sobre Nutrición, en 1992, puso en guardia a la comunidad internacional ante el riesgo de la “paradoja de la abundancia”, pues “hay comida para todos, pero no todos pueden comer, mientras que el derroche, el descarte, el consumo excesivo y el uso de alimentos para otros fines están ante nuestros ojos”.

“Por desgracia, esta “paradoja” sigue siendo actual”, subrayó.

El pontífice lamentó que vivamos en una época en la que “las relaciones de las naciones están demasiado a menudo dañadas por la sospecha recíproca, que a veces se convierte en formas de agresión bélica y económica”

Un mundo, añadió, donde “los intereses nacionales están condicionados frecuentemente por reducidos grupos de poder”.

Para Francisco, “tal vez nos hemos preocupado demasiado poco de los que pasan hambre”.

E hizo notar que mientras se habla de nuevos derechos, “ el hambriento está ahí, en la esquina de la calle, y pide carta de ciudadanía, ser considerado en su condición, recibir una alimentación de base sana. Nos pide dignidad, no limosna”.

El papa criticó que “hay pocos temas sobre los que se esgrimen tantos sofismas como los que se dicen sobre el hambre; pocos asuntos tan susceptibles de ser manipulados por los datos, las estadísticas, las exigencias de seguridad nacional, la corrupción o un reclamo lastimero a la crisis económica”.

Un reto para el papa es el de “la falta de solidaridad” en una sociedad donde crece el individualismo y la división.

“Solidaridad. Tenemos la sospecha que la queremos sacar del diccionario”, añadió en un momento de improvisación de su discurso.

El papa agregó que “cada mujer, hombre, niño, anciano, debe poder contar en todas partes con estas garantías” y que es un deber de cada Estado “estar atento al bienestar de sus ciudadanos, suscribirlas sin reservas, y preocuparse de su aplicación”.

El papa advirtió además de que “ninguna forma de presión política o económica que se sirva de la disponibilidad de alimentos puede ser aceptable”.

Pero, sobre todo, “ningún sistema de discriminación, de hecho o de derecho, vinculado a la capacidad de acceso al mercado de los alimentos, debe ser tomado como modelo de las actuaciones internacionales que se proponen eliminar el hambre”.

En otro pasaje de su intervención, el papa llamó la atención sobre la protección del planeta y se preguntó si “somos libres de presiones políticas y económicas para cuidarlo y evitar que se destruya” para después citar las próximas cumbres sobre el clima de Perú y Francia como un desafío.

“Un anciano me dijo una vez: Dios, siempre perdona, los hombres perdonan a veces, la tierra no perdona nunca”, citó el papa.

Francisco concluyó su discurso invitando a la comunidad internacional a que “sepa escuchar el llamado de esta Conferencia y lo considere una expresión de la común conciencia de la humanidad: dar de comer a los hambrientos para salvar la vida en el planeta”.

EFE

La Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) entregó el título de Doctor Honoris Causa al Dr. Joan Martinez Alier

La UNC reconoció como Doctor Honoris Causa al español Joan Martínez Alier

La Universidad Nacional de Córdoba entregó el título de Doctor Honoris Causa al economista e historiador español Joan Martínez Alier, pionero en la introducción de los conceptos de economía ecológica y justicia ambiental.[07.11.2014]

El acto de entrega del título de Doctor Honoris Causa al economista e historiador español Joan Martínez Alier, estuvo encabezado por la vicerectora Silvia Barei y se realizó en el Salón de Grados de la Casa de Trejo. En la oportunidad, el catedrático ibérico dictó una conferencia titulada “Entre la economía ecológica y la ecología política”.

Martínez Alier es, entre otras cosas, Profesor Emérito de Economía e Historia Económica de la Universidad Autónoma de Barcelona y Profesor Emérito de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en Ecuador. Desarrolló su labor de investigación científica en universidades de Europa, Estados Unidos y América Latina. Es además miembro fundador de la Sociedad Internacional de Economía Ecológica, de la Asociación Europea de Economía Ambiental, Director de la Revista Ecología Política e integró entre 2000 y 2008 el Comité Científico de la Agencia Ambiental Europea.

Los docentes cordobeses que propusieron la entrega del título de Doctor Honoris Causa a Martínez Alier consideraron que “realizó aportes internacionalmente reconocidos respecto a la multidimensionalidad y complejidad de la problemática ecológica/ambiental y, particularmente, a cuestiones referidas al análisis de las luchas ambientales en el mundo”.

En ese sentido destacaron su aporte a la puesta en relación de esas luchas con las tradiciones de análisis de la historia social críticas a la modernización capitalista. “Sus desarrollos contribuyeron a una relectura crítica del pensamiento y práctica ambiental” indicaron, al tiempo que subrayaron la centralidad de su categoría conceptual de “ecologismo popular”. También destacaron sus contribuciones al desarrollo de la Economía Ecológica y la Ecología Política, y fundamentalmente la aplicación de conceptos de estas disciplinas a la evaluación y diseño de estrategias de desarrollo.

Por último, resaltaron su estrecha vinculación con América Latina, a partir de su participación como miembro activo del Instituto de Estudios Ecologistas del Tercer Mundo (en Quito, Ecuador), en la ONG Acción Ecológica y en la Campaña por la Deuda Ecológica del Norte con el Sur.

Entre otras obras conocidas mundialmente y traducidas a varios idiomas se encuentran “La economía y la ecología” (1991) y “Economía ecológica y política ambiental” (2000) editadas por el Fondo de Cultura Económica, México, y “De la economía ecológica al ecologismo popular” (Icaria, Barcelona, 1994).

EL AÑO DE LA AGRICULTURA FAMILIAR

EL AÑO DE LA AGRICULTURA FAMILIAR

En el mundo, 842 millones de personas no tienen lo suficiente para comer. Así lo informa la FAO (Organización para la Alimentación y de la Agricultura de la ONU), que dedica este 2014 a difundir y compartir experiencias en torno a la agricultura familiar, como una de las vías para remediar esta realidad.

Sin embargo, en el mismo mundo donde existen 842 millones de personas con hambre se producen alimentos para 12.000 millones de seres humanos. Y nuestro planeta está habitado por 7000 millones. ¿Entonces?

“La civilización actual ha entendido a la economía de extracción como una de las bases imprescindibles para la mejora de sus sociedades y su bienestar. Pero, el flujo del dinero no ha optimizado la calidad de vida de millones de humanos y menos aún de un planeta que se degrada a pasos agigantados”, asegura el ingeniero agrónomo Walter Pengue, profesor e investigador.

Por eso, señala la FAO, la agricultura familiar a pequeña escala está ligada de manera inequívoca a la seguridad alimentaria mundial.

“La agricultura familiar rescata los alimentos tradicionales, contribuyendo a una dieta equilibrada, a la protección de la biodiversidad agrícola del mundo y al uso sostenible de los recursos naturales”. Además, representa una oportunidad para dinamizar las economías locales, “especialmente cuando se combina con políticas específicas destinadas a la protección social y al bienestar de las comunidades”.

Asimismo, explica Walter Pengue, “existen rigurosos estudios que demuestran que las naciones que alcanzaron elevados niveles educacionales, mejoraron sus condiciones de salud, calidad y esperanza de vida y lograron una elevada renta per capita optaron por la reforma agraria y fortalecieron una agricultura basada en el trabajo familiar”.

Por otro lado, el investigador confirma que las naciones con los más bajos índices de desarrollo humano presentan un fuerte predominio de su agricultura terrateniente y utilización del latifundio en el marco de una agricultura cada día más intensiva y especulativa.

Fuente: Blog Global Humanitaria

CONGRESO LATINOAMERICANO SOBRE CONFLICTOS AMBIENTALES

CONFERENCIAS Y EXPOSICIONES DEL CONGRESO LATINOAMERICANO SOBRE CONFLICTOS AMBIENTALES

VARIAS DE LAS CONFERENCIAS DEL CONGRESO LATINOAMERICANO SOBRE CONFLICTOS AMBIENTALES, han sido volcadas por LA AMBIENTALISTA, en la pagina de youtube: http://www.youtube.com/watch?v=ssQqg8d8xdE

JOAN MARTINEZ ALIER, JAVIER RODRIGUEZ PARDO, NORMA HERRERA, WALTER PENGUE, VANESA SARTORI, SILVANA BUJAN, RAÚL MONTENEGRO, MADRES DEL BARRIO ITUZAINGÓ, JUAN PABLO PAZ, JAIME MORALES, ASAMBLEA DE GUALEGUAYCHÚ.

LA AMBIENTALISTA

EL ATLAS DE LA CARNE,..., el impacto de nuestras decisiones a la hora de comer...

EL ATLAS DE LA CARNE, versión en español

Presentado en el Congreso Latinoamericano sobre Conflictos Ambientales, COLCA 2014, UNIVERSIDAD NACIONAL DE GENERAL SARMIENTO

El pasado jueves se presentó el libro Atlas de la carne, publicado por la Fundación Heinrich Böll, en su versión para América Latina. El lanzamiento se dio en el contexto del 1er Congreso Latinoamericano sobre Conflictos Ambientales (CoLCA), en la Universidad Nacional de General Sarmiento, donde participaron Ingrid Wehr, representante de la Fundación Heinrich Böll para el Cono Sur, Elba Stancich, presidente de Los Verdes, quien además colaboró como autora del libro, Soledad Barruti, periodista especializada en producción de alimentos, y Walter Pengue, profesor del Área de Ecología de la UNGS.  

 

El Atlas de la carne surgió a partir de investigaciones en Alemania en las que se trabajó con consumidores, productores y políticos sobre el aumento del consumo de carne en Europa y los impactos de la producción industrial de ganado. Esta semana el libro se presentó en Argentina con la intención de fomentar la discusión sobre las consecuencias que tienen las nuevas formas de producción de carne en América Latina.

    Ingrid Wehr dio inicio a la presentación del Atlas de la carne subrayando que “no es un panfleto a favor del vegetarianismo, sino que muestra que una decisión de consumo de carne no es algo privado, sino en realidad un asunto altamente político”. Hoy más que nunca, en un contexto de globalización, esta es una decisión que puede tener graves impactos en otras regiones del mundo, tanto desde el punto de vista social como medioambiental.

    Elba Stancich, quien colaboró como autora del libro, se refirió al aumento del consumo de carne que también se da en América Latina. “El libro da cuenta del modelo agropecuario actual, en el que el aumento del consumo de proteínas por parte de las clases medias está influyendo en el modelo agroexportador”, explicó Stancich, quien dio como ejemplo a Uruguay y Argentina, los dos países que mayor cantidad de carne consumen por habitante.

    La investigadora hizo un recorrido por la historia de la producción cárnica en Argentina. Recordó que a partir de finales de la década de los '90 se dio, por un lado, la expansión de la frontera agrícola debida principalmente a la soja, “con lo cual aproximadamente unas 13 millones de hectáreas que se dedicaban a pastoreo fueron reemplazadas por el cultivo de cereales-oleaginosas” y de esa manera se fue corriendo la frontera ganadera.

    Como consecuencia de esto, comenzó a expandirse en el país la producción intensiva de engorde a corral, conocido como feedlot, que fue desplazando a la agricultura familiar. De esta forma se generó una gran concentración de la producción cárnica en actores de empresas locales y también transnacionales que están directamente relacionadas con el agrobusiness. Stancich remarcó que en otros países de América Latina, como en México y Brasil, se pueden observar situaciones similares.

    “La publicación apunta a preguntarnos que si hay una tendencia al aumento del consumo de carne a costa de qué va a ser, y en todo caso plantearnos cómo sería una ganadería que sea sustentable y económicamente viable”, sugirió. Por ejemplo, se propone pensar de qué manera las políticas públicas podrían contribuir a que se fortalezca la producción de pequeños agricultores campesinos, que en países como Paraguay y Brasil tienen una producción de carne muy significativa, más sustentable, menos dañina para el medio ambiente e incluso beneficiosa para la salud de las personas.

    En ese sentido, el Atlas de la carne aporta información para reflexionar sobre el significado que le damos a los alimentos. “Como ciudadanos nosotros optamos y también ejercemos política a la hora de decidir qué comemos, a quién le compramos y qué tipo de modelo agroalimentario estamos favoreciendo o estamos exigiendo”, concluyó Stancich.

    Soledad Barruti, por su parte, definió al Atlas de la carne como un libro que cuenta la historia de un producto que pasó de ser prácticamente gratuito y sustentable, “porque es un animal que come pasto- que crece con el sol- y que camina en la tierra, y al mismo tiempo, genera ventajas de fertilización sobre el suelo”, a ser algo absolutamente insustentable y costoso para el medio ambiente.

    En resumen, según la autora de Malcomidos, se transformó en un negocio: “El gran negocio de darle de comer a esos animales, que es hoy lo que ocupa un tercio del planeta”. Como ejemplo, en Argentina, el 60 por ciento de la tierra está ocupada por granos para alimentar animales. Por otra parte, la periodista afirmó que la aparición de feedlots en Argentina tiene que ver con una conveniencia puramente de negocio que apunta a “dejar el espacio libre para que crezca soja, para que podamos exportar eso en una moneda de cambio extrañísima”.

    Barruti coincidió con Stancich en que este libro brinda las herramientas para entender el negocio de la carne y comprender que tenemos que generar una exigencia democrática para defender el modelo productivo que nos caracterizó: “A nosotros, como habitantes de Argentina o de Sudamérica, nos tiene que interpelar más que a nadie, porque básicamente estamos siendo depositarios de eso que ningún país gran consumidor se quiere hacerse cargo, que es cómo se alimentan esos animales que se súper producen”.

    En ese sentido, resaltó que una de las posibilidades que presenta el Atlas de la carne es poder trazar el negocio de la carne con números y datos concretos, y también destacó la intención de no ser un libro vegetariano: “Los grandes cocineros del mundo cada vez se vuelcan más a pensar a la carne casi como una guarnición de una comida, no como una comida en sí misma. Es un debate que se está dando en todos lados”.

    Finalmente, Walter Pengüe, profesor del Área de Ecología de la UNGS, destacó la cuestión de los bienes comunes: “Hay riesgos importantes respecto a cómo estamos utilizando esos recursos naturales, y particularmente si continuamos con estos hábitos de consumo”. Como ejemplo, propuso pensar el proceso actual en China, con respecto a los cambios en los hábitos de consumo de proteínas vegetales a proteína animales, en términos de la demanda de recursos -particularmente de tierras- que estamos teniendo.

    “Este tipo de costo ambiental, de demanda y de presión sobre el espacio, hoy día ya se está evaluando”, con lo cual resaltó que la forma en la que se presentan los datos en el Atlas es muy útil para cualquier esfera social, para la academia y para los educadores ambientales.

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