Acerca del autor

Dr. Ing. Walter A. Pengue

Conferencista Internacional sobre problemáticas ambientales contemporáneas, conflictos ambientales, transformaciones vinculadas a la de agricultura, la soberanía y la seguridad alimentaria, el impacto de las nuevas tecnologías y el desarrollo sostenible.
Desde Mayo de 2009 es Miembro Científico del Panel Internacional para el Manejo Sostenible de los Recursos ( IPSRM International Panel for Sustainable Resource Management), “el Panel de Recursos”, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP/PNUMA).

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¿Dónde está el nudo de la cuestión ecológica?, por Leonardo Boff

¿Dónde está el nudo de la cuestión ecológica? (II), por Leonardo Boff

15/12/2014

En el artículo anterior con el mismo título abordamos el lado objetivo de la cuestión ecológica, tratando de superar el mero ambientalismo a partir de una nueva visión del planeta, de la naturaleza y del ser humano, como la porción pensante de la Tierra.

Pero esta consideración es insuficiente si no se completa con una visión subjetiva, aquella que afecta a las estructuras mentales y los hábitos de los seres humanos. No basta ver y pensar diferente. Tenemos también que obrar diferente. No podemos cambiar simplemente el mundo. Pero siempre podemos empezar a cambiar este pedazo del mundo que somos cada uno de nosotros. Y si la mayoría incorpora este proceso daremos el salto cuántico necesario hacia un nuevo paradigma de habitar la única Casa Común que tenemos.

Nos inspira la Carta de la Tierra, en cuya redacción tuve el honor de participar bajo la coordinación de M. Gorbachov entre otros. Insatisfechos con los resultados finales de la Rio+20 un grupo, entre ellos jefes de Estado, decidió hacer una consulta a las bases de la humanidad para levantar principios y valores con vistas a una nueva relación con la Tierra y a nuestra convivencia sobre ella. Cito la parte final que resume todo:

«Como nunca antes en la historia, el destino común nos invita a buscar un nuevo comienzo… Esto requiere un cambio de la mente y del corazón. Requiere un nuevo sentido de interdependencia global y de responsabilidad universal. Concluye la Carta: “debemos desarrollar y aplicar con imaginación la perspectiva de un modo de vida sostenible a nivel local, regional, nacional y global”» (n. 16 f).

Ponerle precio a los ecosistemas, no siempre es bueno, publicado en Sci Dev Net

Ponerle un valor monetario a los ecosistemas y a los servicios que ofrecen no siempre deriva en mejores políticas para la conservación de la biodiversidad, advierte un artículo de opinión publicado en Science (31 de octubre).  

En su texto, Bill Adams, jefe del Departamento de Geografía de la Universidad de Cambridge (Reino Unido), señala que al ponerle un precio a los servicios de los ecosistemas basándose en lo útil que estos puedan resultarle a las personas, pueden perderse valores que favorecen la conservación de la biodiversidad.      Puede ocurrir, por ejemplo, que al valuar financieramente un ecosistema se tomen acciones políticas (como concesiones para explotación de recursos naturales) que al final deterioran las relaciones con las comunidades indígenas o habitantes originarios de la zona, que muchas veces son quienes velan por el mantenimiento del ecosistema.   Además, Adams observa que se podría derivar en la introducción de elementos artificiales o especies exóticas en el ecosistema, y así generar modificaciones sustanciales o deterioro.   Por ejemplo, “servicios como el secuestro de carbón podrían ser proveídos en el futuro por ecosistemas que retienen poca de su diversidad original. Esos ecosistemas ofrecen poco valor en términos de conservación de la biodiversidad”, explica el artículo.   Para él, la valoración de los ecosistemas como técnica para tomar medidas económicas y de conservación es un tema de interés en el mundo, pero es especial en países en desarrollo, donde se concentra la gran mayoría de la biodiversidad del mundo.   Como ejemplo, el autor cita el caso del murciélago mexicano “cola de ratón” (Tadarida brasiliensis mexicana), vital en el control de las plagas de los cultivos de algodón estadounidenses. Sin embargo, el valor monetario asignado a este servicio del ecosistema cayó 79% entre los años 1990 y 2008, luego de que se introdujeran varios tipos de semillas transgénicas de este algodón resistentes a las plagas.

Walter Pengue, profesor titular de Ecología en la Universidad Nacional de General Sarmiento (Argentina), dice a SciDev.Net que la reflexión de Adams llega en un momento adecuado, dado que en enero de 2015 se realizará en Bonn, Alemania, la reunión de la Plataforma Intergubernamental Científico-Normativa sobre Diversidad Biológica y Servicios de los Ecosistemas (IPBES), en la que espera tratarse este tema.  

Por su parte, Marco Otoya, del Centro Internacional de Política Económica para el Desarrollo Sostenible de la Universidad Nacional de Costa Rica, señaló que si bien las observaciones de Adams son valiosas, es necesario analizar con mayor profundidad “aquellos casos en donde la valoración ha generado cambios drásticos en los ecosistemas, como la sustitución del capital natural por capital hecho por el ser humano y el deterioro de la condiciones socioeconómicas de la población”.

Enlace al artículo en Science - See more at: http://www.scidev.net/america-latina/biodiversidad/noticias/ponerle-precio-a-los-ecosistemas-no-siempre-es-bueno.html

Comentario de Walter Pengue sobre el articulo:

Comentario de W. Pengue al artículo de Adams, W.M., Science, Oct 31, 2014, Vol 346, Nº 6209, Pag. 549,

The value of valuing nature

Valuing nature in economic terms is not always

beneficial for biodiversity conservation

 

El artículo es sumamente interesante y además, un punto de alerta hacia aquellos que en algún momento consideraron que las oportunidades de conservación de recursos naturales, biodiversidad y servicios ecosistémicos, podrían encontrarse en la valoración económica (crematística) casi como de una manera exclusiva. Pone aquí entonces un punto de alerta indicando que si bien, a veces esto es posible, en muchas otras oportunidades, la cuestión incumbe a una complejidad importante que no puede considerarse en su integralidad a través del mercado.  Justamente el año pasado, en un artículo que publicamos en Conservation Letters (Muradian et al 2013), citado también por el autor, un conjunto de investigadores alertábamos sobre esta cuestión, atractiva, útil a veces, pero peligrosa en otras tantas. 

La conservación, el mantenimiento y valoración de los servicios ambientales es un tema complejo e incluye, tal como lo indicamos desde la economía ecológica, de la aplicación de métodos que capturen no solamente el precio (de mercado) de un recurso o servicio sino especialmente su valor y prestación, muchas veces compleja.  En ese sentido, la ampliación de criterios desde una visión monocriterial a una multicriterial, que capturando el criterio económico, también se amplíe a la incorporación en un pie de igualdad de valores sociales, culturales, ecológicos se hace imprescindible, cuando además estamos hablando de lo inconmensurable de un determinado e irreemplazable en muchos casos, recurso o servicio ambiental.

La búsqueda exclusiva del pago por servicios ambientales (PSA) puede a veces conllevar de en lugar de soluciones ganar-ganar a resultados inefectivos, hechos similares y ya muy conocidos en las experiencias tempranas de propuestas de planes de conservación y proyectos de desarrollo.  Es necesario entonces, alertar a los decisores de políticas públicas de la importancia pero de las restricciones de estas herramientas y ayudarles con herramientas, por ejemplo, propuestas más integrales desde disciplinas como la economía ecológica, que les sirvan a construir una gobernanza ambiental de los recursos que estamos perdiendo.

Justamente, tengamos en cuenta que estos artículos y documentos llegan en el momento apropiado, en tanto muy próximamente se reunirán en Bonn, en enero de 2015, el  Plenary of the Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services(IPBES), que justamente encomendó a varios grupos de expertos, un conjunto de documentos que pretenden incorporar una discusión y visión más amplia sobre las formas de valoración de la biodiversidad y sus servicios.

En este sentido, desde América Latina, además de las posturas científicas especificas, que desde ya nos permiten estar proponiendo la incorporación plena en estas discusiones sobre los aspectos multicriteriales y multidimensionales importantes de las prestaciones de la biodiversidad - a ello agreguemos los servicios de la biodiversidad de suelos por ejemplo, imprescindibles para garantizar la seguridad alimentaria, como así también las prestaciones de la polinización - comienzan a escucharse otras visiones y agendas que incorporan una visión holística, integral e inseparable de lo que bien conocemos aquí como la “Pacha Mama”, “Mother Earth” o Gaia. Un abordaje novedoso que países como Bolivia y el Ecuador, y otras naciones por ejemplo europeas, comienzan a mirar de una forma más respetuosa, generando un sincretismo científico y comunitario social, respetable e importante también de mirar, especialmente cuando en frente, tenemos el fracaso de practicas parciales en el abordaje de una visión y mirada que es indefectiblemente sistémica e integral.

América Latina es una de las últimas fronteras ambientales y en recursos globales, muy mirada hoy en día por todo el mundo desarrollado, lo que hace que se convierta en una obligación de los decisores de políticas públicas fortalecer sus capacidades de gestión y administración de recursos tan vitales, escasos y necesarios, tanto regional como mundialmente. 

El Papa, en la FAO: «El hambriento pide dignidad, no limosna»

“Un anciano me dijo una vez: Dios, siempre perdona, los hombres perdonan a veces, la tierra no perdona nunca

El Papa Francisco denunció hoy que “la lucha contra el hambre y la desnutrición se ve obstaculizada por la prioridad del mercado y la preeminencia de la ganancia”, ante la II Conferencia Internacional sobre Nutrición (CIN2) que se celebra en Roma, en la FAO.

El papa, en su intervención en español, criticó, como ya ha hecho en otros discursos, el sistema económico que, dijo, “ha reducido los alimentos a una mercancía cualquiera, sujeta a especulación, incluso financiera”.

El papa, llegó a la sede de Roma de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), que junto con la Organización Mundial de la Salud (OMS) organiza esta conferencia. En su discurso, recordó cómo Juan Pablo II, en la inauguración de la primera conferencia sobre Nutrición, en 1992, puso en guardia a la comunidad internacional ante el riesgo de la “paradoja de la abundancia”, pues “hay comida para todos, pero no todos pueden comer, mientras que el derroche, el descarte, el consumo excesivo y el uso de alimentos para otros fines están ante nuestros ojos”.

“Por desgracia, esta “paradoja” sigue siendo actual”, subrayó.

El pontífice lamentó que vivamos en una época en la que “las relaciones de las naciones están demasiado a menudo dañadas por la sospecha recíproca, que a veces se convierte en formas de agresión bélica y económica”

Un mundo, añadió, donde “los intereses nacionales están condicionados frecuentemente por reducidos grupos de poder”.

Para Francisco, “tal vez nos hemos preocupado demasiado poco de los que pasan hambre”.

E hizo notar que mientras se habla de nuevos derechos, “ el hambriento está ahí, en la esquina de la calle, y pide carta de ciudadanía, ser considerado en su condición, recibir una alimentación de base sana. Nos pide dignidad, no limosna”.

El papa criticó que “hay pocos temas sobre los que se esgrimen tantos sofismas como los que se dicen sobre el hambre; pocos asuntos tan susceptibles de ser manipulados por los datos, las estadísticas, las exigencias de seguridad nacional, la corrupción o un reclamo lastimero a la crisis económica”.

Un reto para el papa es el de “la falta de solidaridad” en una sociedad donde crece el individualismo y la división.

“Solidaridad. Tenemos la sospecha que la queremos sacar del diccionario”, añadió en un momento de improvisación de su discurso.

El papa agregó que “cada mujer, hombre, niño, anciano, debe poder contar en todas partes con estas garantías” y que es un deber de cada Estado “estar atento al bienestar de sus ciudadanos, suscribirlas sin reservas, y preocuparse de su aplicación”.

El papa advirtió además de que “ninguna forma de presión política o económica que se sirva de la disponibilidad de alimentos puede ser aceptable”.

Pero, sobre todo, “ningún sistema de discriminación, de hecho o de derecho, vinculado a la capacidad de acceso al mercado de los alimentos, debe ser tomado como modelo de las actuaciones internacionales que se proponen eliminar el hambre”.

En otro pasaje de su intervención, el papa llamó la atención sobre la protección del planeta y se preguntó si “somos libres de presiones políticas y económicas para cuidarlo y evitar que se destruya” para después citar las próximas cumbres sobre el clima de Perú y Francia como un desafío.

“Un anciano me dijo una vez: Dios, siempre perdona, los hombres perdonan a veces, la tierra no perdona nunca”, citó el papa.

Francisco concluyó su discurso invitando a la comunidad internacional a que “sepa escuchar el llamado de esta Conferencia y lo considere una expresión de la común conciencia de la humanidad: dar de comer a los hambrientos para salvar la vida en el planeta”.

EFE

La Universidad Nacional de Córdoba (Argentina) entregó el título de Doctor Honoris Causa al Dr. Joan Martinez Alier

La UNC reconoció como Doctor Honoris Causa al español Joan Martínez Alier

La Universidad Nacional de Córdoba entregó el título de Doctor Honoris Causa al economista e historiador español Joan Martínez Alier, pionero en la introducción de los conceptos de economía ecológica y justicia ambiental.[07.11.2014]

El acto de entrega del título de Doctor Honoris Causa al economista e historiador español Joan Martínez Alier, estuvo encabezado por la vicerectora Silvia Barei y se realizó en el Salón de Grados de la Casa de Trejo. En la oportunidad, el catedrático ibérico dictó una conferencia titulada “Entre la economía ecológica y la ecología política”.

Martínez Alier es, entre otras cosas, Profesor Emérito de Economía e Historia Económica de la Universidad Autónoma de Barcelona y Profesor Emérito de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (FLACSO) en Ecuador. Desarrolló su labor de investigación científica en universidades de Europa, Estados Unidos y América Latina. Es además miembro fundador de la Sociedad Internacional de Economía Ecológica, de la Asociación Europea de Economía Ambiental, Director de la Revista Ecología Política e integró entre 2000 y 2008 el Comité Científico de la Agencia Ambiental Europea.

Los docentes cordobeses que propusieron la entrega del título de Doctor Honoris Causa a Martínez Alier consideraron que “realizó aportes internacionalmente reconocidos respecto a la multidimensionalidad y complejidad de la problemática ecológica/ambiental y, particularmente, a cuestiones referidas al análisis de las luchas ambientales en el mundo”.

En ese sentido destacaron su aporte a la puesta en relación de esas luchas con las tradiciones de análisis de la historia social críticas a la modernización capitalista. “Sus desarrollos contribuyeron a una relectura crítica del pensamiento y práctica ambiental” indicaron, al tiempo que subrayaron la centralidad de su categoría conceptual de “ecologismo popular”. También destacaron sus contribuciones al desarrollo de la Economía Ecológica y la Ecología Política, y fundamentalmente la aplicación de conceptos de estas disciplinas a la evaluación y diseño de estrategias de desarrollo.

Por último, resaltaron su estrecha vinculación con América Latina, a partir de su participación como miembro activo del Instituto de Estudios Ecologistas del Tercer Mundo (en Quito, Ecuador), en la ONG Acción Ecológica y en la Campaña por la Deuda Ecológica del Norte con el Sur.

Entre otras obras conocidas mundialmente y traducidas a varios idiomas se encuentran “La economía y la ecología” (1991) y “Economía ecológica y política ambiental” (2000) editadas por el Fondo de Cultura Económica, México, y “De la economía ecológica al ecologismo popular” (Icaria, Barcelona, 1994).

EL AÑO DE LA AGRICULTURA FAMILIAR

EL AÑO DE LA AGRICULTURA FAMILIAR

En el mundo, 842 millones de personas no tienen lo suficiente para comer. Así lo informa la FAO (Organización para la Alimentación y de la Agricultura de la ONU), que dedica este 2014 a difundir y compartir experiencias en torno a la agricultura familiar, como una de las vías para remediar esta realidad.

Sin embargo, en el mismo mundo donde existen 842 millones de personas con hambre se producen alimentos para 12.000 millones de seres humanos. Y nuestro planeta está habitado por 7000 millones. ¿Entonces?

“La civilización actual ha entendido a la economía de extracción como una de las bases imprescindibles para la mejora de sus sociedades y su bienestar. Pero, el flujo del dinero no ha optimizado la calidad de vida de millones de humanos y menos aún de un planeta que se degrada a pasos agigantados”, asegura el ingeniero agrónomo Walter Pengue, profesor e investigador.

Por eso, señala la FAO, la agricultura familiar a pequeña escala está ligada de manera inequívoca a la seguridad alimentaria mundial.

“La agricultura familiar rescata los alimentos tradicionales, contribuyendo a una dieta equilibrada, a la protección de la biodiversidad agrícola del mundo y al uso sostenible de los recursos naturales”. Además, representa una oportunidad para dinamizar las economías locales, “especialmente cuando se combina con políticas específicas destinadas a la protección social y al bienestar de las comunidades”.

Asimismo, explica Walter Pengue, “existen rigurosos estudios que demuestran que las naciones que alcanzaron elevados niveles educacionales, mejoraron sus condiciones de salud, calidad y esperanza de vida y lograron una elevada renta per capita optaron por la reforma agraria y fortalecieron una agricultura basada en el trabajo familiar”.

Por otro lado, el investigador confirma que las naciones con los más bajos índices de desarrollo humano presentan un fuerte predominio de su agricultura terrateniente y utilización del latifundio en el marco de una agricultura cada día más intensiva y especulativa.

Fuente: Blog Global Humanitaria

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