Acerca del autor

Dr. Ing. Walter A. Pengue

Conferencista Internacional sobre problemáticas ambientales contemporáneas, conflictos ambientales, transformaciones vinculadas a la de agricultura, la soberanía y la seguridad alimentaria, el impacto de las nuevas tecnologías y el desarrollo sostenible.
Desde Mayo de 2009 es Miembro Científico del Panel Internacional para el Manejo Sostenible de los Recursos ( IPSRM International Panel for Sustainable Resource Management), “el Panel de Recursos”, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP/PNUMA).

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El glifosato y la dominación del ambiente, por Walter Pengue

Hace más de diez años atrás, advertíamos sobre los riesgos de concentración en pocos herbicidas de todo un modelo agroproductivo....

El glifosato y la dominación del ambiente, por Walter Pengue (publicado en Biodiversidad LA)

El desarrollo moderno de los grandes monocultivos extensivos y sus agroquímicos asociados, nos encuentra con que los principales promotores de este modelo son un puñado de corporaciones transnacionales que concentran un negocio supramillonario y a las cuales poco interesan las cuestiones de soberanía y seguridad alimentaria de las naciones donde recurrentemente promueven sus productos y han asentado sus filiales. El caso de la soja, es un ejemplo paradigmático incuestionable. En la etapa actual, el principal objetivo de las corporaciones, ya con la llegada de los nuevos eventos transgénicos, es el hallar elementos asociativos entre sus productos más exitosos -como el herbicida glifosato, las sulfonilureas o las imidazolinonas- con aquellos cultivos también de mayor demanda mundial.

La soja es el principal responsable del crecimiento de la utilización de agroquímicos en la República Argentina. El cultivo demanda alrededor del 46% del total de pesticidas utilizados por los agricultores, seguido por el maíz con el 10%, el girasol con otro 10% y el algodón con alrededor del 7%. El glifosato representa el 37% del total de herbicidas utilizados en la producción agrícola argentina y su importancia y consumo lo han convertido en un insumo estratégico para la producción, del mismo nivel de dependencia que el propio gasoil.

Si bien los estudios realizados sobre los impactos ambientales y a la salud provocados por el glifosato fueron desarrollados para un determinado nivel de utilización, lo que estamos enfrentando actualmente es un cambio radical en las diferentes formas de consumo del herbicida, un cambio de patrón en el uso del mismo que incrementa los volúmenes, las condiciones y formas de aplicación, que marcan un exceso muy marcado. Esto justifica, por un lado, la implementación de principios de prudencia básicos, y nuevos estudios para analizar en este nuevo contexto los daños que puede llegar a producir su sobreutilización, por otro.

En este artículo se revisan las evidencias disponibles sobre los efectos del glifosato en el ambiente y en la salud humana...

El artículo completo puede bajarse de la página:

http://www.grain.org/es/article/entries/1019-el-glifosato-y-la-dominacion-del-ambiente

La Ciencia con Conciencia. Un científico comprometido con la realidad y su sociedad: Andrés Carrasco

La Ciencia con Conciencia
Un científico comprometido con la realidad y su sociedad: Andrés Carrasco

La sociedad argentina ha perdido a uno de los escasos investigadores que, decidieron investigar con independencia y libertad sobre los impactos que las nuevas tecnologías pueden llegar a producir en la salud y el ambiente, de una manera seria, profunda e integral.

Andrés Carrasco, médico argentino, falleció ayer a los 67 años de edad. Fue un reconocido especialista internacional en biología del desarrollo, un notable investigador y particularmente un hombre preocupado por los efectos que las nuevas biotecnologías y sus productos asociados, pudieran tener sobre las sociedades y su salud. Asimismo, un profundo analista del contexto de la realidad científica y de a quienes, sirven los científicos, con sus desarrollos, visiones y propuestas. Un ejemplo de ciencia con conciencia, de ciencia con la gente.

La pérdida de Andrés Carrasco, no es una pérdida para el sistema científico argentino, que poco y parcialmente ha hecho por preguntarse en profundidad y compromiso, sobre los impactos que una tecnología puede tener, positivos (o sólo focalizados en estos) y negativos en un determinado territorio. Es una pérdida para un país y los gobiernos que, tardía y pobremente reconocieron la necesidad de estudiar (y permitir hacerlo), en profundidad todos los procesos que involucran a un desarrollo tecnológico. Sin obnubilarse por el canto de sirena de una tecnología, en la que, más allá del discurso promovido intencionalmente, aún nos quedan muchas preguntas por responder, investigar y poner sobre la mesa de una sociedad, ahora preocupada.

Escribía Andrés en un artículo reciente: “Muchos los biólogos moleculares y sus primos los biotecnólogos, suelen incurrir con ímpetu, en gruesos errores conceptuales que hacen que la ciencia no pase por su mejor momento en la percepción social. En nada ayuda la prensa oficial u opositora (de acuerdo en estos menesteres) que han cerrado todas las ventanas de debate entre aquellos que opinan sobre el modelo productivo y/o los organismos genéticamente modificados. Un ejemplo, es el blooper cientificista que sostiene que el desarrollo científico de la biología molecular y la secuencia del genoma humano han demostrado científicamente que las razas no existen. Esta afirmación reduccionista es una muestra de cómo se ignoran las diferencias existentes entre poblaciones humanas con historias evolutivas diferentes que es sostenida por una concepción omnipotente que apela a explicar problemas ideológicos comparando las secuencias de ADN de los genomas.
La idea de raza nunca fue un concepto originario de la biología sino que fue oportunamente creado e introducido con teorías “ad hoc” por el racionalismo y positivismo europeo como necesidad de la conquista de los espacios coloniales a partir del siglo XVI.
Si en el siglo XIX, el determinismo genético de Galton y Lombroso, por nombrar solo a dos, fracasaron en su intento de legitimar y clasificar la especie humana, desmentirlos comparando genomas, es una ingenua paradoja reduccionista del mismo tipo que no alcanza para superar la vergüenza de la discriminación concebida para el genocidio y el saqueo…”

Ojalá la ciencia argentina, particularmente la independiente y comprometida y en especial, la vinculada a las nuevas generaciones, pueda abrevar en estos ejemplos y aguas de libertad, permitiéndose siempre y adecuadamente, la pregunta seria, concisa por el saber integral vinculado a un nuevo desarrollo, focalizando además en la pertinencia de la pregunta científica”…en la búsqueda de un saber integral y social por una sociedad y no por los intereses personales, de un grupo, un laboratorio o un sector social.

Mi más profundo respeto a un investigador y un luchador que en este último período descubrió con seriedad y profesionalismo la necesidad de investigar sobre los impactos integrales del crecimiento tecnológico y sus derivaciones sociales, económicas y hasta culturales, más allá de su ciencia específica.

Walter Pengue

Comentarios de la Red Europea de Científicos por la Responsabilidad Social y Ambiental (ENSSER) sobre el retiro del artículo de 2012 de Seralini et al.

Comentarios de la Red Europea de Científicos por la Responsabilidad Social y Ambiental (ENSSER) sobre el retiro del artículo de 2012 de Seralini et al.
La retractación del estudio sobre alimentación de ratas por parte de la revista constituye una burla a la ciencia y parece una concesión a la industria
La revista Food and Chemical Toxicology de Elsevier se ha retractado de su publicación del estudio del grupo del profesor Gilles-Eric Séralini, que reveló graves efectos tóxicos (incluyendo congestión y necrosis hepática y nefropatías renales), incremento del índice de tumores y aumento de la mortalidad en ratas alimentadas con el maíz modificado genéticamente NK603 y/o el herbicida Roundup asociado al cultivo de este maíz, ambos de la compañía Monsanto.[1] Sin embargo, la argumentación esgrimida por el editor de la revista para esta retractación infringe no sólo los criterios de la propia revista, sino cualquier norma de buena ciencia. Más grave aún es que no se publiquen los nombres de los revisores que llegaron a la conclusión de que la revista debía retractarse de la publicación del estudio. El hecho de que muchas personas vinculadas a la industria de ingeniería genética deseaban esta retractación hace sospechar que la decisión sea una concesión de la ciencia a la industria. ENSSER destaca que esta retractación supone un duro golpe para la credibilidad y la independencia de la ciencia, y constituye una burla al buen hacer científico.

UNA INVESTIGACIÓN DE DARÍO ARANDA PUBLICADA EN LA VACA REVELA LA VERDAD SOBRE LA APROBACIÓN DEL GLIFOSATO

UNA INVESTIGACIÓN DE DARÍO ARANDA PUBLICADA EN LA VACA REVELA LA VERDAD SOBRE LA APROBACIÓN DEL GLIFOSATO

La soja transgénica y el uso de glifosato fueron aprobados hace 15 años en un trámite express, sólo 81 días, y en base estudios de la propia empresa Monsanto. Por primera vez el expediente de 146 páginas es analizado en clave científica por seis investigadores (por Darío Aranda, especial para La Vaca).

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