Acerca del autor

Dr. Ing. Walter A. Pengue

Conferencista Internacional sobre problemáticas ambientales contemporáneas, conflictos ambientales, transformaciones vinculadas a la de agricultura, la soberanía y la seguridad alimentaria, el impacto de las nuevas tecnologías y el desarrollo sostenible.
Desde Mayo de 2009 es Miembro Científico del Panel Internacional para el Manejo Sostenible de los Recursos (IPSRM International Panel for Sustainable Resource Management), “el Panel de Recursos”, Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (UNEP/PNUMA).

Más acerca del autor

Nube de tags

Acceso y Derechos Aceptación de fondos de la mineria agricultura industrial Agricultura Sustentable Agricultura Urbana Agroecología AGROECOLOGIA ES MATERIA DE GRADO EN LA UNGS Agroecología Urbana Agroquimicos Agua Agua Virtual Agua virtual y comercio internacional Alberto Lapolla Alimentación Sustentable Ambiente y Ciudad Ambiente y Costas Ambiente y Medio América Latina Andrés Carrasco Aporte de la Ciencia al Desarrollo Humano Apropiación de los Recursos Área de Ecología Área Ecología ICO - UNGS Argentina ASAUEE ASAUEE SEXTAS JORNADAS DE ECONOMÍA ECOLÓGICA ASAUEE ISEE AUTOPRODUCCIÓN DE ALIMENTOS Bicentenario Biopolítica del territorio Calidad de vida Calle 13 y América Latina Cambio Ambiental Global Cambio Climático CAMPUS UNGS Capítales Extranjeros Capitalismo Capitalismo Insostenible CARRERA DE ECOLOGIA Carrera de Ecología Urbana Cascada de Nitrógeno CATASTROFES Y CIUDADES Chaco Chatarra electrónica Ciclo de Temas de Interés Social Ciencia Argentina Ciencia para el Cambio Ciencia sin Conciencia Ciencia y Desarrollo Ciencia y Sociedad Ciencia y Tecnología Ciencias Biológicas Cientificos al Plato Ciudades CIUDADES Y DESACOPLE Civilización y Desacople Coase Complejidad Ambiental Compra de Recursos Naturales en la Argentina Comunidad Qom La Primavera Comunidades y crecimiento urbano costero Conflictos Ecológicos Distributivos Conflictos Sociales Congreso Latinoamericano Congreso Latinoamericano de Ecologia Urbana Congreso Latinoamericano de Salud Socioambiental Ciudad de Rosario 2013 Congresos Latinoamericano de Ecologia Urbana Conocimiento Consumo de Carne Europa Contaminación Control del Agua Crecimiento Anual de los Sistemas Agrícolas Sustentables Crecimiento Económico Criminalización de la Protesta Ambiental Crisis Global Cuenca del Paraná Cuenca del Plata Cultivos Transgénicos CURSO DE AGROECOLOGÍA DE ECOPORTAL CURSO DE ECONOMIA ECOLÓGICA Curso Virtual de Economía Ecológica Deforestación Degradación degradación ambiental DEMANDA DE RECURSOS NATURALES Demanda Internacional demanda y crisis por el agua Derecho a la Vida Derechos Humanos Derehco al Ambiente Desacoplamiento Desarrollo Rural Sostenible Despedida a Enrique Martinez Deuda Ecológica Día de la Tierra Día Mundial del Agua Dia Mundial del Medio Ambiente Diario Perfil Diarios de Argentina Discusión en América Latina Diseño y Ambiente Diseño y Urbanismo Dr. Rolando Garcia Earth Day in Latin America Ecocidio Ecodiseño Ecología de Paisajes Ecología en Argentina ECOLOGIA UNGS Ecología Urbana Economía del Agua Economía Ecológica Economía Marrón Economía Verde Eduardo Galeano y el Miedo Educación Ambiental Eficiencia Energética Emancipación Energía Engels Entrevistas ESTUDIANTES DE ECOLOGIA Etnocidio expediente soja Explotación Explotación Indigena Expoecología Expoliación Externalidades Extractivismo Facultad de Arquitectura Flujo Linear de Economía Ecológica Flujos de Materiales FRONTERAS Fundamentos de Economía Ecológica Geopolítica GEPAMA Gestión de RSU Gestión del agua Gestión Integrada de Cuencas glifosato Glufosinato Grupo de Ecología del Paisaje y Medio Ambiente Habitat y Ambiente Hambre Hambre en el país de la riqueza Herman Daly Historia Ambiental de las Ciudades Hombre de Honor HUELLA ECOLÓGICA huella hídrica huella hídrica de los alimentos Huella Hídrica de los Materiales Huellas HUERTA AGROECOLOGICA DEMOSTRATIVA Humanidad Iberoamérica impacto ambiental IMPACTOS AMBIENTALES Impactos Ambientales de la Agricultura Industrial Impactos del Plan Agroalimentario 2020 de Argentina Impactos Ecologicos de la Huella Ecologica Europea IMPACTOS SOCIALES DE LA AGRICULTURA EN LA ARGENTINA Impactos Socioeconómicos Injusticias Hídricas Intangibles Ambientales INTENSIFICACIÓN AGROPECUARIA International Resource Panel UNEP INTI Islas Malvinas Jorge Morello La apropiación y el saqueo de la naturaleza La ciencia y la sociedad argentina La Historia de las Cosas La Isla de las Flores La Patria Grande Ley de Extranjerización de la Tierra Límites al crecimiento Limites del Planeta Llamado a la presentación de documentos Lobby Los Desafíos de la Economía Verde Lucha SocioAmbiental Manía por el crecimiento Mariano Moreno Marx Marx y los recursos Marxismo Marxismo Ecológico Megamineria mercado agrícola Metabolismo Social Metas del Desarrollo Sustentable Minería a Cielo Abierto Mineria a gran escala Minería en los Estados Unidos Modelo Agroindustrial Modelo Científico Tecnológico de un país periferíco Movimiento Campesino Liberación de Argentina Movimientos de Agricultores Mucho por Cambiar N G Roegen Nuevas Tecnologías Nuevas Visiones del Ambiente y la Sociedad del Siglo XXI Nuevo Curso de Economía Ecológica - Extracurricular - Ecoportal y Gepama - Walter Pengue Oportunidades de América Latina Oscar Varsavsky Pachamama Pampeanización y Deuda Ecológica Participación de América Latina PEA Pengue en Científicos Industria Argentina Pérdida de Biodiversidad Pérdida de Suelos Periurbano Pigou Pimentel Plan Agroalimentario y Agroindustrial 2020 Argentina Plan Argentina Agropecuario 2020 PLAN ESTRATEGICO AGROALIMENTARIO NACIONAL Pobreza POCO. Política Ambiental Post Río + 20 Premio Nacional a la Trayectoria Cientifica Premio Nacional al Uso Sustentable de la Biodiversidad PRESENTACIÓN DE DOCUMENTOS 2013 Primera y Segunda Ley de la Termodinámica Problemáticas Ambientales Producción de Alimentos desde América Latina ProECO Programa de Actualización en Economía Ecológica Proyecciones Alimentación Mundial RAE Reacciones sobre la Minería Rechazo a Fondos de la Mineria Rechazo de fondos de la mineria Reciclado y Emergencia Social Recicladores urbanos Recursos Estratégicos Recursos Naturales Recursos y Derechos Humanos Represión Resarcimiento Ambiental Residuos RESOURCE PANEL Restricciones Retenciones Ambientales Revista del GEPAMA Riesgo Ambiental Rolando García SALTA Santa Clara del Mar Seguridad Alimentaria Servicios Ambientales Servicios Ambientales de Ciudades SEXTAS JORNADAS DE ECONOMÍA ECOLÓGICA Sistemas Complejos Sistemas Emergéticos Soberanía Energética Sobreexplotación Sobrexplotación de Recursos Naturales Sociedad Argentina de Ecología SOCIEDAD CIENTÍFICA LATINOAMERICANA DE AGROECOLOGÍA SOCLA soja transgénica Soya Suelo Virtual Telenoche Telenoche Ambiente tendencias ambientales Teorema de Coase Teorema de Pigou Teorìa del Desacople Tierra bajo ataque TN Ecologia Transformaciones Territoriales Transgénicos UBA Un científico rebelde UNEP Universidad Nacional de Cordoba Universidad Nacional de General Sarmiento Urbanoecologia Utilización de Recursos Naturales VACIAMIENTO RURAL Video entrega Premio Walter Pengue Walter Pengue y la Sustentabilidad... Yanaconas YO PARA VIVIR NECESITO POCO...Y DE ESE POCO YPF

Tags

Archivo

L M M J V S D
          1 2
3 4 5 6 7 8 9
10 11 12 13 14 15 16
17 18 19 20 21 22 23
24 25 26 27 28 29 30
Login
Comparte esta nota:
| Más

UNA INVESTIGACIÓN DE DARÍO ARANDA PUBLICADA EN LA VACA REVELA LA VERDAD SOBRE LA APROBACIÓN DEL GLIFOSATO

UNA INVESTIGACIÓN DE DARÍO ARANDA PUBLICADA EN LA VACA REVELA LA VERDAD SOBRE LA APROBACIÓN DEL GLIFOSATO

http://www.fundavida.org.ar/web2.0/2011/03/25/dario-aranda-en-la-vaca-glifosato-la-verdadera-historia/

La soja transgénica y el uso de glifosato fueron aprobados hace 15 años en un trámite express, sólo 81 días, y en base estudios de la propia empresa Monsanto. Por primera vez el expediente de 146 páginas es analizado en clave científica por seis investigadores (por Darío Aranda, especial para La Vaca).El lunes 25 de marzo de 1996 fue un día soleado en la ciudad de Buenos Aires, fresco por la mañana, calor por la tarde, como tantos del comienzo del otoño. En el amplío despacho de Paseo Colón 982, entonces Secretaría de Agricultura, se aprobó el expediente que iba a modificar radicalmente la estructura agropecuaria de Argentina. Luego de un trámite que sólo llevó 81 días, el secretario de Agricultura Felipe Solá firmó la resolución 167 que autorizó la producción y comercialización de la soja transgénica, con uso de glifosato. A quince años de ese día, por primera vez, científicos de distintas disciplinas tuvieron la posibilidad de leer el expediente y estudiar las pruebas sobre la supuesta inocuidad del cultivo. De la lectura se confirma que la autorización carece de estudios sobre efectos en humanos y ambiente, la información es incompleta y tendenciosa, y cuestionaron que el Estado argentino no haya realizado investigaciones propias y tomara como propios los informes presentados por la parte interesada (la empresa Monsanto). En Argentina hay 19 millones de hectáreas (el 56 por ciento de la superficie cultivada) y se utilizan al menos 200 millones de litros de glifosato.Cuando el periodista se comunicó con el área de prensa del Ministerio de Agricultura y solicitó “las pruebas que sirvieron para aprobar la soja transgénica”, del otro lado del teléfono se escuchó una risa seguida de un amplio “¿qué?”. Al instante, ya recobrada la compostura, el prensa ministerial prometió que haría todo lo posible y llamaría al redactor. Como era de esperar, nunca hubo llamado de respuesta.La foja número 1 es un carta, fechada el 3 de enero de 1996, del subsecretario de Alimentos de la Secretaría de Agricultura, Félix Manuel Cirio, dirigida al presidente del Instituto de Sanidad y Calidad Vegetal, Carlos Lehmacher. “Tengo el agrado de informarle que la Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (Conabia), en su reunión de 21 de septiembre, consideró que en lo referente a bioseguridad agropecuaria no habría inconvenientes para la comercialización de la semilla”, informa Cirio, pero no se adjunta ninguna nota donde se informe en base a qué estudio la Conabia habría dado el visto bueno.En el segundo párrafo da un paso más. “En lo concerniente a bioseguridad para consumo humano y/o animal, le adjunto copia de la documentación presentada por la empresa Monsanto ante la Administración de Alimentos y Drogas (FDA)”. Le siguen 106 carillas en inglés, un informe fechado en 1994 y con carátula de la empresa productora de semillas transgénica y glifosato.La foja 135 es tan breve como contundente: “Autorizase la producción y comercialización de la semilla y de los productos y subproductos derivados de ésta, provenientes de la soja tolerante al herbicida glifosato”.“Tendencioso, arbitrario y poco científico”En enero de 2009 la presidenta Cristina Fernández de Kirchner firmó un decreto por el cual ordenó la creación de la Comisión Nacional de Investigación sobre Agroquímicos. Seis meses después, trascendió un informe titulado “Evaluación de la información científica vinculada al glifosato en su incidencia sobre la salud y el ambiente”. Seis capítulos y 130 carillas que recopiló estudios y donde fue recurrente una conclusión: la necesidad de investigaciones sobre los efectos del glifosato. No definió si es inocuo o perjudicial. A pesar de la incertidumbre, la Comisión no cuestionó que se continúe utilizando en el país 200 millones de litros de glifosato al año. En el escrito influyó la mirada del Ministro de Ciencia, Lino Barañao, reconocido funcionario afín a la industria biotecnológica y con pasado laboral en empresas del sector.Pocos científicos se animaron a opinar en ese momento, temerosos de perder sus becas de trabajo y subsidios estatales.Profesora titular de la Facultad de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de la Plata (UNLP) e investigadora independiente del Conicet, Norma Sánchez, fue una de las pocas científicas que se animó a analizar, y cuestionar, el informe que en 2009 realizó el Ministerio de Salud, Conicet y Ministerio de Ciencia sobre la supuesta inocuidad del glifosato.“El objetivo del informe implica una visión reduccionista y fragmentaria que pretende simplificar una situación compleja, excluyendo al sujeto y parcializando la construcción del conocimiento. El informe es una simple enumeración de bibliografía, con muy poco análisis crítico, reflexivo y comparativo de sus resultados. Las conclusiones son inconsistentes y confusas. Parece ignorar que la ciencia es una construcción social que debe cuestionar aspectos éticos y contribuir a alterar políticas de acción que no conduzcan al bien común”, lamentó la investigadora en 2009.Cuando en 2010 el periodista la invitó a analizar la resolución de Agricultura que liberó el uso de la soja, no lo dudó. “El expediente de aprobación es, desde el punto de vista científico, tendencioso, arbitrario y poco científico. La mayor parte de los resultados en puntos de extrema importancia como la parte de consumo humano, o los tests ecotoxicológicos en ratones, pollos y peces, donde no encuentran ningún problema, corresponden a sus propias investigaciones que figuran en referencias como reportes técnicos de Monsanto. Pero también hay algo engañoso, citan trabajos de científicos, publicados en revistas científicos conocidos, pero que pertenecen al grupo de investigación de Monsanto. Son juez y parte”, denuncia Sánchez.El expediente asegura la falta de aparición de malezas resistentes al glifosato y la nula toxicidad en vertebrados. “Está bien que para 1996 no había tantos trabajos como ahora, pero esto ya está totalmente demostrado que es falso”, explica Sánchez y adjunta un listado de investigaciones actuales que desmienten a Monsanto. Califica como un “reduccionismo” que los estudios solicitados a Monsanto analicen sólo los efectos de la planta cuando es consumida por humanos y animales: “Esto es recortar el problema. Este cultivo transgénico forma parte de un ‘paquete tecnológico’ que ineludiblemente conlleva al uso de glifosato en grandes cantidades. ¿Y entonces? Aunque la soja fuera totalmente inocua, que hacemos con el glifosato?”.“Hay innumerables puntos para marcar en el expediente. Un ejemplo grosero se encuentra en el folio 13, donde se reconoce que en algunos experimentos los resultados no le permitieron hacer los análisis estadísticos correspondientes, pero no obstante sacan conclusiones en relación a la calidad nutritiva de la soja transgénica. No dan una sola cita bibliográfica que apoye lo que están diciendo. Mencionan estudios hechos por Monsanto, pero no los citan en bibliografía ni dicen quién los evaluó”, puntualiza.Sánchez, docente de la cátedra Ecología de Plagas de la UNLP, no tiene dudas de que el expediente “resulta altamente cuestionable por la falta de independencia. La mayor parte de la bibliografía es del grupo de investigación de Monsanto. Lo fundamental pasa por la irresponsabilidad de todo el procedimiento”. La investigadora explica que la Conabia debería haber evaluado la solicitud de permiso a través de estudios multidisciplinarios específicos llevados a cabo tanto localmente como en el exterior, con aplicación del enfoque precautorio, criterios técnicos y en base a conocimientos científicos independientes. “En este caso todo el conocimiento provino de las investigaciones realizadas en Estados Unidos y por investigadores, en su mayor parte, ligados a la empresa interesada”.“Es el informe oficial de Monsanto”En 2004, cuando pocos científicos fijaban su mirada en los efectos sanitarios del modelo agropecuario, el médico Alejandro Oliva coordinó una investigación que llevó tres años, abarcó seis pueblos de la Pampa Húmeda y confirmó la vinculación directa entre malformaciones, cáncer y problemas reproductivos con el uso y la exposición a contaminantes ambientales, entre ellos los agrotóxicos utilizados en los agronegocios. El trabajo fue realizado por Oliva junto a su equipo del Hospital Italiano de Rosario, el Centro de Investigaciones en Biodiversidad y Ambiente (Ecosur), la Universidad Nacional de Rosario, la Federación Agraria local y el Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA).Oliva leyó el expediente pero (de manera cortés) rechazó hacer un análisis punto por punto. Y argumentó por qué: “Este (el expediente) es el informe oficial de Monsanto presentado a la FDA, y que se usó en la aprobación a nivel nacional. Es un documentos respaldado por investigaciones publicadas, por supuesto que por investigadores afines a Monsanto”.Oliva apunta desde hace años a la necesidad de estudios epidemiológicos en zonas con uso de agroquímicos y también señala las responsabilidades políticas. “El debate alrededor del expediente de aprobación es de irresponsabilidad de gestión política, sin haber ni siquiera traducido el documentos ni pedir dictámenes de expertos”.“Hay razones para pedir una reevaluación”Oscar Scremin es especialista en neurofisiología, estudia las afecciones que sufre el sistema nervioso central como consecuencia del contacto con plaguicidas. Recibido en 1963 en la Universidad Nacional de Rosario (UNR), era decano de la Facultad de Medicina en 1976. Dictadura militar mediante, tuvo que emigrar. Recaló en la Universidad de California (Estados Unidos), donde es profesor e investigador.A Scremin le cuesta creer que ese expediente de 146 fojas haya sido una de las bases de la liberación de la soja modificada en laboratorio y del uso masivo de glifosato. “No existe en el expediente una sola palabra referente a la toxicidad del glifosato que necesariamente se utilizaría para obtener las ventajas de resistencia de la soja y vulnerabilidad de casi todas las otras plantas a ese herbicida. Tampoco hay ninguna referencia sobre la reducción de la biodiversidad que obviamente podía resultar, como los hecho han demostrado”, remarca sin salir de su asombró y precisa que los documentos aportados por Monsanto se limitan a describir estudios sobre la proteína que produce el gen de su patente a través de “un número reducido de análisis, con breves estudios, limitados a unas pocas semanas de administración en animales con métodos crudos (peso del animal, pesos de órganos y sobrevida)”.Scremin apunta al fondo de la cuestión. ”Hay razones para pedir una reevaluación porque se han omitido los efectos potenciales más serios a saber, como el perjuicio ecológico y los efectos sobre la salud humana. Se impone revisar el proceso de registro, prestando especial atención a los efectos sobre el medio ambiente y la salud humana de todos los herbicidas e insecticidas que se agregan al ‘cocktail’ de agroquímicos que son utilizados en conjunción con la soja”.Aclara que una reevaluación debe incluir a entidades sin conflictos de intereses económicos, como universidades e instituciones de investigación sin fines de lucro, de Argentina y el exterior. “Existe una abundante bibliografía que va mas allá de los estudios efectuados por Monsanto o por consultores a su servicio y que debiera tenerse en cuenta”, solicita.En la misma línea se expresan desde hace una década familias rurales y organizaciones ambientales, pero siempre chocaron con la negativa de empresas y funcionarios.Expediente fantasmaLos estudios base para la aprobación de la soja y el glifosato son el tesoro mejor guardado de los distintos gobiernos nacionales. Carlos Menem dio luz verde, pero todos los gobiernos que le siguieron mantuvieron en secreto cómo fue aprobado el “paquete tecnológico” (semilla y agroquímico) que modificó el modelo agropecuario de Argentina.En abril de 2009, cuando aún estaba fresco el conflicto por la resolución 125, el periodista Horacio Verbitsky dio a conocer las irregularidades administrativas del expediente, desde la falta de traducción del informe de Monsanto hasta la rapidez de su trámite (81 días). “Se violaron los procedimientos administrativos vigentes, se dejaron sin respuesta serios cuestionamientos de instancias técnicas y no se realizaron los análisis solicitados”, aseguraba Verbitsky.La lectura del expediente no deja dudas. La foja 113, fechada el 26 de enero, solicita a Monsanto: “Sería importante disponer de información sobre la respuesta a las consideraciones efectuadas por el FDA “. Firmaba el director de Calidad Vegetal del Iascav, Juan Carlos Batista. El 9 de febrero reiteró el pedido (folio 115). Y el 25 de marzo de 1996, Batista envió un fax a las 13.04 a la embajada de Estados Unidos, “Departamento Agrícola”. Solicitó información sobre “inocuidad como alimento” a la FDA. El mismo 25 de marzo, el coordinador del Área Productos Agroindustriales, Julio Pedro Eliseix, escribió a Batista y propuso tres “criterios de evaluación”: “A) Identidad y nutrición. B) Aparición de efectos no deseados: alergenicidad, cancerogénesis, otras toxicidades. C) Se cree conveniente que la empresa garantice un correcto rastreo y recupero de la mercadería” (folio 126).No hubo respuesta. Ese mismo día, el secretario de Agricultura, Felipe SSolá, firmaba la resolución 167 que autorizó la producción y comercialización de soja transgénica tolerante a glifosato.“No se puede perder más tiempo”El jefe del Laboratorio de Embriología Molecular de la Universidad Nacional del Nordeste (UNNE), Raúl Horacio Lucero, recuerda que en la década del 90 comenzó a recibir en su consultorio niños con malformaciones. Bebés sin dedos, chicas con brazos sin articulación, datos de fetos muertos, abortos espontáneos. Todos provenían de parajes con uso masivo de agroquímicos. Las historias clínicas de Lucero muestran una directa relación entre el aumento de uso de agroquímicos en Chaco y casos de malformaciones, siempre en zonas con uso masivo de herbicidas y plaguicidas. En todos analizó la genética de los padres y confirmó que los cromosomas no presentaban problemas. Alertó a otros investigadores e, incluso, a la Legislatura del Chaco, pero no tuvo respuesta.Recibió el expediente con mezcla de intriga e indignación. “Llama la atención que en un documento de 100 páginas sólo haya una referencia respecto del herbicida glifosato, en la página 14 hablan de la ‘extremadamente baja toxicidad para mamíferos, aves y peces’, y refiere un trabajo de 1989”, detalla Lucero y explica que para analizar la seguridad de un nuevo producto se deben investigar parte por parte todo lo que conlleva el “paquete tecnológico”.En el expediente la Conabia consigna que “en lo referente a bioseguridad agropecuaria no habría inconveniente para la comercialización de la semilla transgénica”. Lucero sonríe: “Se les pasó el pequeño detalle que es evaluar desmenuzadamente el herbicida que viene en el ‘paquete’ ya que no puede existir esta semilla sin la ayuda protectora del glifosato. La palabra bioseguridad engloba medir el impacto de todo lo que modificará el escenario con la entrada de una nueva tecnología”.El expediente da cuenta, en propias palabras de Monsanto, que Estados Unidos clasificó al glifosato como categoría E (sin evidencias de efectos cancerígenos en humanos). “Pareciera que nuestros evaluadores dieron por descontado que la Agencia de Protección Ambiental (EPA) de Estados Unidos tiene injerencia directa sobre nuestras políticas ambientales nacionales”, retruca Lucero y recuerda que esa clasificación fue en base a un informe de Gary Williams, quien realizó un extracto de las principales conclusiones de un estudio nunca publicado del Environment Health Laboratory perteneciente a Monsanto.El investigador de la UNNE resalta que la misma Agencia (EPA) explicitó que esas conclusiones no deben tomarse como definitivas ya que el glifosato podría ser cancerígeno bajo ciertas circunstancias. Lucero afirma que urge un debate sincero y reclasificación, sobre todo en base a trabajos científicos que vinculan el producto comercial y el herbicida puro con alteraciones en el material genético, abortos espontáneos y malformaciones embrionarias. “Debemos analizar la situación quince años después de la aplicación masiva de este producto y obrar en consecuencia ante la evidencia científica y epidemiológica, no se puede perder más tiempo”.Equivalencia sustancialRubens Onofre Nodari es biólogo molecular. Investigador del Centro de Biotecnología de la Universidad Federal de Santa Catarina (Brasil) y profesor titular de Postgrado en Recursos Genéticos Vegetales. También llamó la atención sobre la “falta de independencia” de un Estado que toma como propio los informes empresariales. Recordó que ni siquiera la FDA solicitó estudios completos e independientes y precisó que en muchas partes del expediente hay afirmaciones sin fundamento científico o basadas en estudios no publicados.El doctor en genética de la Universidad de California llama la atención sobre la ausencia de referencia en cuanto al riesgo para el medio ambiente o la salud humana, y recuerda que la comunidad científica de la última década ha demostrado los efectos en la biodiversidad, especialmente acuática, y la vinculación entre herbicidas y cánceres.Nodari apuntó a la arista quizá más silencia de los transgénicos, y que más duele a la industria semillera mundial. La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) de Estados Unidos nunca aprobó como seguro ningún alimento transgénico. Lo que realizó fue implementar, en la década del 90, el concepto de “equivalencia sustancial”, mediante el cual determina que un producto modificado en laboratorio (en este caso la soja) no necesita pruebas específicas de seguridad. La equivalencia sustancial es un concepto determinado por sectores políticos, no por científicos ni adoptado por la Justicia.Nodari, que además es miembro del Consejo Nacional de Desarrollo Científico del Ministerio de Ciencia de Brasil, ejemplificó que la industria transgénica, y los organismos estatales, toman como referencia la similitud de composición e infieren que la seguridad alimentaria es sustancialmente equivalente. “Con la misma comparación, la carne de las vacas locas puede ser tan segura como la carne de vacas sanas, ya que ambos tienen similitud muy elevada en la composición química”, compara el investigador y puntualiza media decena de estudios que exhiben resultados negativos al alimentarse con soja transgénica.“Desde el Conicet o las universidades podrían haber escuchado”Walter Pengue es ingeniero agrónomo con especialización en genética vegetal y magíster en Políticas Ambientales de la Universidad de Buenos Aires. Doctor en Agroecología, profesor de grado y posgrado de la UBA. “¿Cómo es posible que esta liberación haya residido y se haya apoyado solamente en una recomendación enviada a la Conabia por Félix Cirio en enero de 1996 indicando que no habría problemas comerciales en los productos derivados por esta soja y que se basaba asimismo en otro informe y lo remitía en un estudio sobre la situación de esta soja RR presentado a la EPA por la compañía Monsanto en 1994”, pregunta Pengue, y se indigna: “Es tremendamente pobre el aporte en estudios vinculados a los impactos ambientales y hasta agronómicos derivados de tal liberación”.Recuerda que hace quince años existían dudas que circulaban en ámbitos académicos, por ejemplo la posible proliferación de malezas resistentes a los agroquímicos. “En lugar de responder a ello, ecólogos o ingenieros agrónomos, algunos biotecnólogos argentinos, muy livianamente indicaban que eso no podría suceder, sin respaldo científico alguno de estos argumentos, más allá de cierta obnubilación y compromiso solo con sus laboratorios, institutos y empresas”, apunta y precisa que esos efectos se dieron rápidamente. En la actualidad existe una decena de malezas resistentes al glifosato, lo cual implica el uso de más herbicida, más efectos secundarios y mayores costos.Pengue denuncia que el expediente carece de estudios que den cuenta del impacto del herbicida en la salud y el ambiente “a pesar del semejante nivel de volumen liberado” y vuelve a apuntar al ámbito científico: “Desde el Conicet o las mismas universidades podrían haber escuchado y haber avanzado en proyectos de evaluación de impactos. Todo lo contrario hicieron, incluso las cátedras se fueron vaciando de expertos, e incluso algunos fueron comprados y se trasladaron a trabajar en las empresas privadas”.El docente e investigador solicita realizar estudios integrales, donde intervengan desde biólogos moleculares y agrónomos hasta agroecólogos y sociólogos. Y vuelve al inicio del expediente: “El cultivo que más impactos generó de todo tipo en la Argentina contemporánea fue liberado en el país sólo utilizando un informe desarrollado por la empresa interesada. El Estado argentino debiera ser el contralor del bien común de todos y no sólo de los interesados en que un determinado producto llegue al mercado, la madre de todos los motivos de estas discusiones”.