Si bien el caso Celco ha permitido revertir ciertas tendencias, el compromiso de los recursos forestales y pesqueros respecto a la sobre explotación, el uso intensivo de los sectores costeros por diversas actividades de acuicultura, depositación de desechos y los problemas de contaminación costera, deben empezar a tomarse en cuenta ya.
Cada día nuevos artículos científicos señalan las consecuencias que el cambio ambiental está teniendo en el planeta. La cantidad de evidencia científica que está apareciendo al respecto aumenta en forma abrumadora y es casi imposible no tocar este tema en cualquier mesa de discusión. Deshielos, cambio de la temperatura, aumento del nivel del mar, disponibilidad de agua, acidificación de los océanos... han dejado de ser temas exclusivos de algunos científicos incrustados en sus laboratorios y han pasado a ser noticia diaria de interés mundial para el ciudadano de a pie. Sin embargo, este tema necesita que reflexionemos, discutamos y analicemos, incluso dentro de nuestro hogar, cómo nuestro país y cómo cada uno de nosotros, nos insertamos en la dimensión ambiental global. Estos problemas se han incorporado cada vez más en el conciente de los chilenos y existe cierta idea sobre la función que cada uno debe jugar como individuos integrantes de una sociedad activa.
En cierto grado la sociedad está tomando en cuenta los problemas ambientales, en otras palabras, tiene conciencia del problema. Sin embargo, creo que aun no tenemos un estado realmente consciente de la gravedad del problema ambiental global, y ni tan solo, del problema ambiental del país. Si bien el caso Celco ha permitido revertir ciertas tendencias, el compromiso de los recursos forestales y pesqueros respecto a la sobre explotación, el uso intensivo de los sectores costeros por diversas actividades de acuicultura, depositación de desechos y los problemas de contaminación costera, deben empezar a tomarse en cuenta ya.
No se trata solo de una figura estética, sino de que el medio ambiente conserve la capacidad de brindarnos sus servicios, de que no perdamos el potencial productivo y la generación de nuevas oportunidades. Por ello la protección del medio ambiente no busca proteger sólo por razones éticas el medio ambiente, sino además resguardar el potencial del ambiente como fuente de recursos y hábitat para el hombre. Aunque reconozco que se ha avanzado en esa dirección, falta que seamos también conscientes de que tenemos que jugarnos el todo por el todo en dejar un medio ambiente saludable para nuestros hijos, en un país como Chile donde basamos nuestra prosperidad en los recursos naturales y en un ambiente sin contaminar. www.ecoportal.net
* Alejandro Buschmann, Biólogo Marino, consultor de Oceana