Leche de almendras casera

La leche de almendras es una de esas buenas alternativas a las leches de origen animal. Es una fuente de vitaminas, proteína y calcio que se puede disfrutar todos los días para aprovechar sus beneficios.

Leche de almendras casera

A diferencia de la leche de vaca, no tiene lactosa y es muy baja en calorías, por lo que resulta perfecta para incluir en todo tipo de dietas, incluyendo la de aquellos que desean bajar de peso.

No contiene colesterol y aporta ácidos grasos omega 3, los cuales están asociados con la limpieza de los vasos sanguíneos y la mejor circulación.

Los ingredientes son simplemente almendras, agua y un poco del edulcorante que prefiera. Sugerimos usar jarabe de agave o miel como así también un toque de extracto de vainilla para dar sabor. Si se anima, puede agregar cacao crudo en polvo para darle sabor chocolatoso o un poco de canela. ¡Anímese!

La clave para hacer leche de almendras en casa es tener una licuadora potente como, por ejemplo. Si considera que la suya no está apta para esta tarea, puede optar por licuar la preparación por un período de tiempo más largo para que las almendras se muelan lo más fino posible.

Antes de comenzar, asegúrese de tener a mano un buen colador como así también una estopilla. ¡En tiendas de artículos de cocina puede incluso conseguir bolsas especiales para este tipo de preparaciones! Tenga en cuenta que las almendras tienen que permanecer en remojo durante toda la noche. Aunque las almendras pueden estar en remojo sólo por un par de horas, si las deja por más de 8 horas obtendrá una leche mucho más cremosa.

Procedimiento:

  1. Coloque una taza de almendras en un recipiente y cúbralas por completo con agua. Deje en remojo, destapadas, durante la noche.
  2. Cuele las almendras y enjuáguelas con abundante agua fría.
  3. Coloque las almendras remojadas y 3 tazas de agua en la licuadora.
  4. Licúe la preparación a velocidad máxima durante 1 minuto, o hasta que esté completamente licuada. La preparación se verá opaca y cremosa. Puede que aún encuentre pequeños trozos de almendras, pero estos se eliminarán.
  5. Forre el colador con la estopilla y colóquelo sobre un recipiente mediano. Vierta la mezcla lentamente sobre el colador.
  6. Una vez que el colador comience a llenarse, levante la estopilla y una los bordes de la misma para eliminar el líquido. Lentamente, escurra la leche hasta que quede sólo la pulpa dentro de la estopilla. ¡Debe hacerse con paciencia para que las almendras no se filtren! Esto además evitará que se rompa la estopilla. Una vez que se haya escurrido todo el líquido, deje la pulpa de almendras a un costado.
  7. Debe rendir 3 tazas de una cremosa leche de almendras. Agregue una pizca de sal, la vainilla o el edulcorante que haya elegido. Puede incluso saborizarla con un poco de canela o cacao crudo en polvo.
  8. ¡Conserve la leche de almendras en el refrigerador hasta por 3 días! ¡Que la disfrute!

Nota del Chef: ¡Guarde la pulpa de almendras! Puede utilizarse para reemplazar la harina de sus productos de panadería o incluso como agente espesante en sopas. A tal fin, simplemente esparza la pulpa de almendras sobre un molde para hornear y llévelo a horno bajo (90ºc) por un espacio de 2 horas para así eliminar el exceso de humedad.

 Si tenemos problemas de tiroides es importante que consultemos con el especialista antes de consumir esta leche de almendras, ya que puede inhibir la absorción de yodo

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