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Día Mundial del Medio Ambiente

En cada celebración se elige un tema y un lema, que para este año son: "Desiertos y Desertificación" y ¡No Abandones a los desiertos!, respectivamente. Este lema destaca la protección de las tierras áridas, las que cubren más del 40% de la superficie del planeta. Este ecosistema es el hogar de una tercera parte de la población mundial, siendo la más vulnerable de la sociedad.

Podríamos afirmar sin equívocos que estamos entrando al mes del ambiente, ya que el 5 de Junio de cada año se celebra la fecha mayor de la temática ambiental, cual es el Día Mundial del Medio Ambiente.

Dicha celebración fue dispuesta por Resolución Nº 2994 del 15 de Diciembre de 1972 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, con miras a crear conciencia mundial sobre la necesidad imperiosa de proteger, respetar y mejorar las condiciones del ambiente. La misma se eligió en razón que ese fue el día de apertura de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Humano, realizada en Estocolmo (Suecia), la que originara el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA).

20 años más tarde la Asamblea General convocó la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo (CNUMAD), que se realizó en Río de Janeiro (Brasil) conocida como Eco 92 y en la cual se determinó la necesidad de alcanzar un desarrollo equilibrado y compatible con el ambiente, que contemple los intereses de las actuales y futuras generaciones.

En cada celebración se elige un tema y un lema, que para este año son: "Desiertos y Desertificación" y ¡No Abandones a los desiertos!, respectivamente.

Este lema destaca la protección de las tierras áridas, las que cubren más del 40% de la superficie del planeta. Este ecosistema es el hogar de una tercera parte de la población mundial (más de 2.000 millones de personas) siendo la más vulnerable de la sociedad.

Más allá del día referido, en este mes se recuerdan también, dos fechas de importancia ambiental e indudable vigencia, como son:

Día de los Océanos (8 de Junio)

Se estableció por iniciativa de Canadá en el marco de la Cumbre de la Tierra de 1992. Radica su importancia en el hecho de que nuestro planeta se encuentra cubierto en sus casi 2/3 partes por océanos y ello impone la necesidad de preservar los ecosistemas marinos de la contaminación y la degradación de sus recursos. La interacción de los mares con la atmósfera, litosfera y la biosfera, juega un papel relevante en la conformación de las condiciones que hacen posible las distintas formas de vida del planeta. Además de servir como hábitat de plantas y animales, los océanos proporcionan alimento, energía y múltiples recursos a los seres humanos.

En 1994 entró en vigor la Convención de las Naciones Unidas sobre la Ley para los Océanos.
Los mares planetarios se encuentran hoy, en un nivel de deterioro muy alto, producto de volcamientos indiscriminados de sustancias altamente tóxicas, de accidentes marinos con derrames de miles de toneladas de productos y residuos peligrosos y como si ello fuera poco, la sobreexplotación pesquera insostenible, tornan casi ilusoria la continuidad de la biodiversidad marina.

Día Mundial de Lucha contra la Desertificación y la Sequía (17 de Junio)

Proclamado el 19 de Diciembre de 1994 por Resolución Nº 49/155 de la Asamblea General de la ONU. La desertificación es la deshidratación de los suelos como consecuencia de fenómenos naturales. pero también como consecuencia de la actividad del hombre a través de modelos agrícologanaderos insustentables, de la deforestación y del riego artificial. Originariamente se invitó al Gobierno de los EE.UU a que dedicara este día a sensibilizar la opinión pública sobre la necesidad de cooperación internacional en la lucha contra la desertificación y los efectos de la sequía y a la aplicación de los principios de la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación y la Sequía, que se firmara el 17 de Junio de 1994, siendo ratificada por la Argentina en 1996.

Nuestro país sufre una degradación del 70% de su superficie y según informes se estima que Argentina pierde anualmente casi 12 veces la superficie de Capital Federal (250.000 ha) de su cubierta forestal.

La fecha cobra especial importancia en razón de que el 2006 ha sido proclamado como el AÑO INTERNACIONAL DE LOS DESIERTOS Y LA DESERTIFICACIÓN, ya que como consecuencia de este flagelo, en los próximos 20 años podrían desaparecer dos terceras partes (66 %) de las tierras aptas para el cultivo de África; 30 % de las de Asia y un 20 % de las de América Latina. Y que según estimaciones de las Naciones Unidas, la desertificación reduce la fertilidad del suelo del planeta y provoca pérdidas de productividad que en algunas regiones pueden alcanzar el 50 %.

Posiblemente en este mes funcionarios, empresarios, ONGs., gasten millones de litros de tinta y toneladas de papel en proclamas, declaraciones y afiches alusivos, planificando actividades con el loable objetivo de generar conciencia sobre la necesidad de protección y uso responsable de los recursos del Planeta, mientras tanto, la desaparición de bosques, humedales, selvas nativas y la desertificación se agudizan, las consecuencias del calentamiento global y la contaminación se sienten con mayor rigor, afectando a la provisión de agua dulce y en materia social el crecimiento exponencial de la miseria y la pobreza, ponen en términos de supervivencia el desarrollo humano en los próximos años.

A la luz de estas cuestiones, que no son ajenas a lo que ocurre en nuestra país, parecería ser que es bueno ser ecologista o ambientalista frente a las papeleras en el Uruguay, pero no lo es tanto en Argentina, donde siempre vivimos mirando la paja en el ojo ajeno.

No se utiliza la misma vara o por lo menos no es conveniente andar destapando nuestra propia basura, y así muchos callan frente a las más de las 30 empresas papeleras o pasteras altamente contaminantes, radicadas en estas tierras o frente al modelo agrícola en muchos aspectos insustentable, o la minería a cielo abierto, el Riachuelo, la política de represas, la terminación de Atucha II, la instalación de un incineración de residuos sólidos urbanos en el Calafate (Sta. Cruz) o el consumo irracional inducido por un desmedido aparato propagandístico.

No pretendo agotar la larga lista de tropelías que los seres humanos hemos cometido en el ambiente, simplemente me he limitado a señalar algunas, sabiendo que que cualquier persona, a la luz de su realidad local, puede engrosar la misma con infinidad de ejemplos.

Entiendo que la "religión del consumo" como pauta de vida, impuesta por el insaciable "Dios Mercado", ha consagrado el disvalor de que somos en tanto tenemos, alejándonos de lo humano y del ambiente.

Debemos cambiar, pero para lograr ese cambio, es necesario profundizar nuestras visiones y percepciones sobre el mundo que nos rodea, modificando la actitud de "amos y señores de la naturaleza", para tratar de evitar que los actuales problemas ecológicos, se transformen en un alud incontenible para la vida. www.ecoportal.net

* Docente

Comentarios de los visitantes sobre este artículo

OPINION, por claudio (10/06/2006)

Buen articulo para reflexionar, sobre los destrozos del modelo capitalista.

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