Madrid no Cumplirá con su Parte del Protocolo de Kioto si no se Toman Medidas Inmediatas
La Comunidad de Madrid es un núcleo de actividad gran consumidor de energía, pero en la década de los 90 este consumo se ha desbocado disparando las emisiones de CO2 en un 58,9% (1991-2001) mientras la población crecía sólo un 9,6%.
Según Ecologistas en Acción una revisión de los datos publicados por
diversos organismos sobre el consumo de energía en la Comunidad de
Madrid en la década de los 90, periodo 1991-2001, revela que sus
emisiones de dióxido de carbono (CO2) han crecido casi un 60%,
prácticamente el doble del aumento experimentado en el Estado español.
Esta conclusión incluye el CO2 producido por la combustión de gas
natural, gasolinas, gasóleos y fuelóleos, y las emisiones
correspondientes a la energía eléctrica facturada en Madrid, emisiones
que se realizan en donde están las centrales eléctricas, por el momento
ninguna en la comunidad autónoma. La contribución del CO2
correspondiente a la quema de carbón aumentaría estas cifras ya
alarmantes, aunque no significativamente porque supone menos de un 5% de la energía final empleada en la CAM.
España está en una situación muy difícil para cumplir el Protocolo de
Kioto, el compromiso internacional de reducción de emisiones de gases de
efecto invernadero para frenar el cambio climático. Nuestro país no
puede llegar al periodo 2008-2012 con un aumento de las emisiones de
estos gases superior al 15% de lo que emitió en 1990, y en el 2001 ya
estábamos en el 34%. El principal gas de efecto invernadero es el CO2,
derivado sobre todo de los procesos de combustión de energías fósiles.
La Comunidad de Madrid es un núcleo de actividad gran consumidor de
energía, pero en la década de los 90 este consumo se ha desbocado
disparando las emisiones de CO2 en un 58,9% (1991-2001) mientras la
población crecía sólo un 9,6%. No es difícil identificar las causas de
tal crecimiento, comenzando por los derivados del petróleo: en el
periodo mencionado el consumo de gasolinas creció un 11%, y el de
gasóleos un 84%. Parte del gasóleo se utiliza en industria y sobre todo
en calefacciones, pero su consumo en motores diesel de automóviles se ha
incrementado más que el de gasolinas. El transporte es el primer
causante de la evolución de las emisiones de CO2 como corrobora el que
la matriculación de turismos en la CAM haya aumentado en un 92% en diez
años.
Casi a la par que el transporte figura el consumo de electricidad como
actividad emisora de CO2 en los centros de producción. La CAM en el 2001
gastó un 65% más energía eléctrica que en 1991 y las emisiones de CO2
asociadas fueron un 39% mayores que las de ese año.
La utilización de gas natural se ha multiplicado por cinco en el mismo
periodo contribuyendo al aumento de las emisiones de CO2. La mayor
eficiencia del gas natural en relación con el carbón o a derivados del
petróleo sólo es significativa respecto a la reducción de emisiones de
gases de efecto invernadero en un contexto de disminución de consumo
energético, en caso contrario ese margen de reducción de CO2 se ve
absorbido por el mayor uso del combustible. El uso de gas natural no es,
por si sólo, una medida para frenar el cambio climático aunque algún
responsable político se empeñe en llamarle combustible limpio.
Para Ecologistas en Acción es evidente que si la Comunidad de Madrid
pretende cumplir el Protocolo de Kioto tiene que hacer grandes cambios
en su política de transporte, reducir el consumo energético mediante el
desarrollo de planes de ahorro y eficiencia, y apostar por las fuentes
renovables. Las ordenanzas de promoción de la energía solar térmica de
algunos municipios, el último de ellos Madrid, son un tardío paso en
este sentido, como se ve queda muchísimo que hacer y hay poco tiempo.-