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Manglares, los bosques costeros. Informe de Greenpeace México

02/05/01

El manglar es el equivalente costero del bosque selvático en tierra. Constituye un ecosistema irremplazable y único, que alberga una increíble biodiversidad, y que se cuenta entre uno de los más productivos del mundo. Entre sus árboles, ramas y follaje se encuentran innumerables especies de aves, reptiles, mamíferos, insectos, plantas epífitas, líquenes, hongos, etc. Las raíces aéreas de sus árboles surgen de las aguas saladas y salobres en costas, estuarios y deltas, formando un entramado que aloja a multitud de especies animales (peces, moluscos, crustáceos), muchas de ellas importantes para la alimentación humana. Los manglares son zonas de apareamiento y cría de gran cantidad de estas especies, son refugio para alevines y pececillos en desarrollo, y otras formas de vida marina en etapa larvaria. Además, protegen a las costas de la erosión, y han proporcionado durante siglos multitud de recursos a las poblaciones locales.

MANGLARES, UN BOSQUE DIFERENTE

Los bosques de manglar son de los más singulares del mundo; crecen sobre los estuarios fluviales y los litorales protegidos de las zonas costeras tropicales y subtropicales, adaptados al flujo de las mareas. Con cada pleamar, sus copas sobresalen del agua. Y sólo durante la bajamar son visibles sus raíces respiratorias, que captan el oxígeno atmosférico y lo transmiten a las raíces enterradas. Esta adaptación les permite sobrevivir en un suelo fangoso, sin oxígeno y con altas concentraciones salinas. Son especies adaptadas a la escasez de agua dulce y sus hojas son capaces de eliminar el exceso de sal.

El manglar se caracteriza por no presentar una estructura arbórea mixta; el entramado laberinto de árboles, arbustos y raíces suele en realidad ser una masa forestal ordenada en donde las diferentes especies de mangle crecen en bandas según su distinto grado de resistencia a las inundaciones periódicas de las mares, y por tanto, a la sal. Así, el mangle rojo se presenta usualmente en la parte frontal del manglar en contacto directo con el agua salobre. Atrás del mangle rojo podemos encontrar al mangle negro y atrás de este en suelos un poco mas altos se encuentra el mangle blanco ya que es menos tolerante a la salinidad.

Hay muchos tipos de manglares; manglares costeros que crecen sin aporte de agua dulce del interior y que pueden alcanzar varios kilómetros de anchura; manglares de desembocadura, principalmente en los deltas de los ríos, que pueden ser muy extensos; y manglares de arrecife, que crecen sobre arrecifes coralinos que sobresalen por encima del nivel del mar. Pero todos ellos tienen algo en común: son "bosques salados" muy especiales, frágiles y en peligro de desaparecer.

IMPORTANCIA DEL MANGLAR

Los diferentes tipos de vegetación y ecosistemas acuáticos que se desarrollan alrededor del manglar tienen un papel trascendental en este ecosistema por constituir el hábitat temporal de diversas especies animales asociadas al mismo: algunas nacen en ecosistemas cercanos como los arrecifes coralinos o las praderas de pastos marinos y sus larvas, poslarvas o juveniles se desarrollan bajo las raíces fulcrantes de los manglares. Son numerosas las regiones de humedales en las que esto sucede y algunas son muy extensas. Podemos mencionar las grandes áreas de vegetación (Manglares, Tintales, Apompales, Tulares, Popales, entre otras) que se suceden en un continuo conforme un gradiente de salinidad, como en los Pantanos de Centla (Reserva de la Biosfera), en Tabasco.

Un caso similar se da en la vegetación que circunda las lagunas de Términos, Pom y Atasta, en Campeche, o las extensas praderas de pastos marinos que bordean la vegetación de manglar en las Bahías Ascensión y Espíritu Santo en Sian Ka'An (Reserva de la Biosfera), en Quintana Roo. Asociaciones más complejas existen en las Marismas Nacionales, en la Tovara, Nayarit, y en la Reserva de la Encrucijada, municipio de Acapetagua, Chiapas, por mencionar algunas de las regiones conocidas más importantes donde el ecosistema de manglar está rodeado por un complejo de tipos de vegetación que garantizan su propia existencia, ya que están asociados de tal modo que se pone en riesgo la supervivencia de uno al afectar negativamente al otro, incluyendo a las numerosas especies animales que en ellos viven.

Los manglares tienen un papel fundamental para los seres humanos ya que aseguran la sustentabilidad de la pesca regional y constituyen zonas de desove y crianza de especies de importancia comercial, como son, en primer lugar, el camarón (en sus fases juveniles), ostión, mejillón, pata de mula, lisa y mojarra, entre otras. La explotación de estas pesquerías ofrece actualmente mayores ingresos que la producción forestal del manglar.

Se estima que dos terceras partes de las poblaciones de peces en el mundo y entre 80 y 90 por ciento de las pesquerías del Golfo de México dependen del manglar en uno o más de sus ciclos de vida. También son áreas de anidación y alimentación de muchas especies de aves costeras y sus raíces sirven de sustrato para especies de moluscos utilizadas comercialmente.

Como recurso turístico, el manglar también ofrece oportunidades de aprovechamiento y gran potencial, gracias a la rica fauna que posee (aves, reptiles, peces) y su valor estético natural que puede redituar en lugares de recreación y de caza o pesca deportivas de alto valor.

USOS DEL MANGLAR

Desde tiempos inmemoriales, las comunidades locales han extraído de los manglares los recursos que necesitaban. Como ejemplo, a continuación se muestran los beneficios obtenidos de ellos (ver recuadro).

En estas zonas, aparte de actividades agrícolas, ganaderas y pesqueras de subsistencia, se han dado, y se siguen dando, formas tradicionales de acuicultura, sobre todo en Oaxaca, Sonora, Chiapas, etc.

BENEFICIOS OBTENIDOS DE LOS MANGLARES

ENERGÍA / COMBUSTIBLE

AGRICULTURA

HOGAR

Leña para cocinar

Forraje

Ceras

Leña para ahumar

Abonos verdes

Muebles

Leña para ladrillos

Postes de secado de hojas

Camas

Carbón

Aceite para cabello

Alcohol

PAPEL

Herramientas de casa

Papel

Morteros de arroz

CONSTRUCCIÓN

Envoltura de cigarros

Juguetes

Madera para construcción pesada

Palillos de fósforos

Rieles de tren

COMIDA / MEDICINAS / BEBIDAS

Incienso

Madera para pisos

Peces, crustáceos, moluscos, aves, huevos, mamíferos, reptiles, anfibios, e insectos

cajas de embalaje

Botes, lanchas

Miel de abeja

Postes de cerca

Azúcar

TEXTILES

Tuberías para el agua

Bebidas

Fibras

Pegamento, gomas

Aceite de cocina

Colorantes de agua

Vinagre

Taninos para curtir

PESCA

Bebidas fermentadas

Nasas para peces

Condimentos de corteza

Boyas de pesca

Edulcorantes, verduras, hojas y frutas

Taninos conservadores de redes

Medicinas de hojas y cortezas

Venenos para pesca

DISTRIBUCIÓN DEL MANGLAR EN MÉXICO

La distribución de manglares en México es extensa y se da tanto en los litorales del Océano Pacífico y Golfo de California, como del lado del Atlántico (Golfo de México y Mar Caribe), haciéndose notar que hacia el norte, se encuentra en nuestro país el límite biogeográfico septentrional de su distribución. Hay bosque de manglar en prácticamente todos los Estados costeros de México. Los estados en los cuales existe mayor cobertura de manglar son:

ESTADO

HECTAREAS

CAMPECHE

196,495

SINALOA

96,159

YUCATAN

85,930

NAYARIT

82,847

VERACRUZ

57,713

CHIAPAS

57,382

TABASCO

51,624

QUINTANA ROO

27,336

Inventario Nacional Forestal de 1994

ESPECIES DE MANGLAR

Existen aproximadamente 55 especies de árboles de mangle que se conocen mundialmente, de las cuales seis están representadas en México:

  • Avicennia germinans Mangle Negro
  • Avicennia bicolor Mangle Negro
  • Conocarpus erectus Mangle Botoncillo
  • Laguncularia racemosa Mangle Blanco
  • Rhizophora mangle Mangle Rojo
  • Rhizophora harrisonii Mangle Rojo

El mangle negro crece en una amplia variedad de climas, desde climas tropicales y subtropicales secos hasta los húmedos, con regímenes de precipitación de 800 a 7,000 mm al año; esta es la especie de manglar con más tolerancia a las bajas temperaturas. Las condiciones climáticas y edáficas son responsables de la variabilidad y la altura de los árboles de mangle negro; por ejemplo, en el Caribe, los manglares que crecen sobre suelos de origen calcáreo no exceden los 15 m de altura e incluso por lo general están alrededor de los 5 m. En contraste, en otros lugares húmedos con suelos de aluvión, como en algunos lugares de Chiapas o en Campeche el mangle negro puede alcanzar alturas de hasta 30 m.

El mangle botoncillo tiene una distribución más restringida que las otras especies de mangle en parte debido al clima y en parte debido a otros factores. Escaso en las costas del noroeste de nuestro país, apenas alcanza los 29 º de longitud norte, siendo más abundante hacia la región del sureste. El mangle botoncillo es un árbol, o arbusto perennifolio, que normalmente no sobrepasa los 10 m de altura y los 30 cm de DAP aunque, excepcionalmente, en algunos sitios llega a medir hasta 20 m y el DAP puede ser de hasta 80 cm. La corteza externa es fisurada y se desprende en escamas muy delgadas, de color pardo-amarillento a moreno oscuro.

El mangle blanco es un árbol o arbusto perennifolio, que puede tener una altura promedio de hasta 20 m El mangle blanco crece en una amplia variedad de condiciones. Generalmente esta especie se encuentra hacia la parte posterior de los manglares, en suelos elevados donde la inundación por la marea es menos frecuente y en cuencas aluviales donde el flujo de la marea es limitado. Es muy raro encontrarlo en los bordes externos del ecosistema de manglar. En lugares donde los suelos tienen salinidades promedio de 30 a 40 partes por mil, el mangle blanco está asociado al mangle negro (Avicennia germinans). En cuencas donde la salinidad es baja, el mangle blanco es la especie dominante.

El mangle rojo es un árbol perennifolio, por lo regular hasta de 25 m de altura, con numerosas raíces zancudas o fulcrantes. El crecimiento del mangle rojo se caracteriza por ser continuo y existen registros de alturas de entre 40 y 50 m. El sistema de raíces fulcrantes del mangle rojo es su principal ventaja para colonizar los bordes de lagunas y estuarios. Los individuos adultos de mangle rojo desarrollan numerosas raíces aéreas que emergen perpendicularmente desde el tronco y que con el paso de los años se van engrosando hasta formar troncos horizontales que parecen formar individuos independientes del árbol paterno. Tanto en las raíces fulcrantes como en las aéreas existen numerosas lenticelas que tienen la función del intercambio gaseoso con el agua durante la marea alta La biomasa aérea ha sido estimada en alrededor de 571 toneladas por hectárea, pero en lugares pobres en nutrientes, como en las costas calcáreas de la Península de Yucatán (estados de Yucatán y Quintana Roo) existen poblaciones con individuos de 1 m de altura y biomasas de solo 17 toneladas por hectárea.

LA FAUNA DE LOS MANGLARES

Numerosas especies animales cohabitan en el manglar entre las que destacan diversos grupos de mamíferos, aves, reptiles y peces, así como numerosas especies de invertebrados (insectos, moluscos, crustáceos poliquetos y equinodermos). En el golfo se han contado en los manglares más de 150 especies de peces y más de 350 especies de aves, así como inumerables crustáceos, moluscos, copépodos, decápodos, arácnidos, insectos, anélidos, etc.

Las especies animales asociadas normalmente pertenecen ya sea a la parte emergida (terrestre) o sumergida (acuática) del manglar, siendo pocas las especies que se pueden considerar anfibias (como los cangrejos).

Algunas de las especies de vertebrados que se pueden encontrar en los manglares son:

MAMIFEROS

AVES

REPTILES

PECES

Mono araña

Garzas

Cocodrilo de río

Pargo

Cacomixtle

Zambullidores

Cocodrilo de pantano

Lisa

Serete

Halcones

Culebras

Sargo

Jabalí labios blancos

Buhos

Tortugas

Robalo

Viejo de monte

Patos

Iguanas

Huachinango

Tigrillo

Pericos

Lagartijas

Pampano

Venado temazate

Playeritos

Mojarra

Zorrillo

Cormoranes

Jurel

Tejón o Coati

Palomas

Corvina

Mapache

Chipes

Bagre marino

Martucha

Calandrias

Sierra

Manatí

Aguilas

Trucha de mar

PÉRDIDA DE MANGLAR

La cobertura original del manglar en México ha disminuido considerablemente. Para 1994 se estimó que se había perdido 65 por ciento de este ecosistema. En ese mismo año, el Inventario Nacional Forestal determinó que quedaban 721 mil hectáreas de manglar en todo el país. En 1999, la norma de emergencia sobre protección de manglar NOM-EM-001-1999 estableció que el manglar ocupa 660 mil hectáreas del territorio nacional.

La tala irracional de los árboles, ya sea con el fin de aprovechar la madera, de destruir el manglar para reemplazarlo con alguna construcción (turística o industrial) o de utilizar esas tierras para agricultura o ganadería puede tener graves consecuencias, tanto sobre el entorno marino, por las pesquerías dependientes del manglar, como sobre el terrestre, porque ya no hay freno a la erosión o inundación por el mar.

En ocasiones, se utiliza el manglar como vertedero de basura a cielo abierto, en especial cerca de zonas habitadas de escasos recursos (como "La Manigua" de Ciudad del Carmen, Campeche). Posteriormente en esas zonas se compacta la basura, se termina de tirar el manglar y se habilita para viviendas populares.

Los bosques de mangle son muy susceptibles a la acumulación de sedimentos que pueden prácticamente ahogarlos; a la interrupción del flujo y reflujo de las aguas, al posible estancamiento, a los derrames de hidrocarburos que pueden cubrir las raíces impidiendo la toma de oxígeno y a los cambios drásticos en la salinidad ya que no toleran una concentración mayor a 90 por ciento.

Entre los problemas que enfrentan los manglares actualmente se encuentran la tala inmoderada para la ampliación de la frontera agrícola-ganadera; la tala para leña, carbón vegetal y postes de cerca; la destrucción ocasionada por desarrollos turísticos y urbanos y la destrucción por la construcción de granjas camaronícolas, entre otros.

Una de las mayores amenazas que han pesado sobre el manglar a nivel mundial en las últimas décadas es la expansión de la acuicultura de camarón. Ya han desaparecido más de un millón de hectáreas de manglar del mundo a causa de esta actividad. De ellas, unas 765 mil ha en los últimos años. Con la desaparición de estas zonas, los ecosistemas costeros pierden su equilibrio y disminuye la cantidad y diversidad de peces y otros organismos marinos, ya que sus áreas de cría y alevinaje son destruidas.

IMPACTOS AMBIENTALES DERIVADOS DE LA CAMARONICULTURA

La actividad camaronícola lleva ligado a sí una serie de impactos sobre el ambiente que pueden ser de diferentes tipos y escalas.

En la fase de construcción de los estanques de cultivo por ejemplo, se puede llegar a la degradación e inclusive destrucción de los ecosistemas prexistentes en la zona y en general se corre un fuerte riesgo al alterar la hidrodinámica local como resultado de la construcción, ya que esta alterará los volúmenes de flujo de las aguas naturales con cambios en el reciclaje de nutrientes y cambios en el ciclo de deposición y/o transporte de sedimentos a nivel local. Esto, puede producir pérdida de hábitats y reducción en la productividad de los sistemas afectados con lo cual su resistencia a la destrucción total se debilita. En el caso de bancos naturales, se pierde la fuente de producción con la consiguiente desertificación.

En cuanto al medio físico, se puede provocar un incremento en la erosión de playas, salinización de los mantos freáticos por intrusión o percolación, incrementos artificiales en la sedimentación y, por lo tanto, en los riesgos naturales que provoca la erosión como inundaciones y hasta alteración del microclima.

Si hay extracción de aguas subterráneas, la posible intrusión de agua salada y salinización de acuíferos de agua dulce puede provocar la degradación de fuentes de agua potable y de uso agrícola o bien hundimiento de suelos.

En el caso de extracción de agua de los estuarios adyacentes, la remoción de larvas y juveniles de peces y moluscos que ocurre afectará inevitablemente a la pesca local causando daño a los pescadores de subsistencia y usuarios costeros, además de la pérdida en semilla para las propias granjas camaronícolas cuyo surtido depende de esa fuente natural.

Los estanques de acuicultura intensiva se fertilizan artificialmente, con el fin de proveer directamente o promover la producción de alimento para los hacinados organismos. Se puede estimular la producción de alimento natural con adiciones de urea y superfosfato triple, o vertir directamente concentrados o píldoras alimenticias generalmente a base de harina de pescado, aceite de pescado, harina de calamar o de camarón, soya u otras fuentes protéicas.

Estas adiciones siempre son excesivas de tal modo que los camarones dejan buena parte sin consumir que degradándose en el estanque puede provocar contaminación severa y desde luego bajas notables en la concentración de oxígeno disuelto de los estanques.

Por ello, los estanques deben desaguarse y ser lavados con frecuencia, usándose continuamente agua dulce y salada de los cuerpos de agua circundantes para remplazar al agua sucia. A su vez, la descarga de los estanques, rica en materia orgánica y fertilizantes causa eutroficación de las áreas adyacentes y contaminación química.

Esta última puede agravarse por la introducción al medio natural de medicinas, antibióticos y hasta cloro y otros productos tóxicos utilizados para el control de plagas, crecimiento y desinfección. Este tipo de contaminación provoca mortandad de diversos organismos en los ambientes de descarga y, por lo tanto, cambios en la composición y diversidad de las comunidades naturales, en especial las bénticas cuyo movimiento es en general reducido. En todas las aguas circundantes la productividad se ve negativamente afectada.

Inclusive la salud humana puede verse afectada, si hay contacto con esas aguas contaminadas, existiendo además el riesgo de proliferación de agentes patógenos resistentes a los medicamentos.

El camarón mismo es capaz de concentrar en sus tejidos varios de los productos antibióticos y otros usados en los estanques, de tal modo que estos son pasados directamente a los consumidores del camarón.

Si los estanques se alimentan con larvas y poslarvas de las poblaciones naturales adyacentes, la sobrepesca de estas así como de las hembras grávidas obviamente disminuye las poblaciones naturales de camarón silvestre de la zona, con la consiguiente afectación a los pescadores locales, tanto de camarón como de peces y la disminución de la propia semilla de las granjas.

Finalmente, las enfermedades de los organismos en los estanques, provocadas por hacinamiento, contaminación u otras causas se pueden propagar al medio circundante, pudiendo producir graves pérdidas tanto en la fauna objeto de cultivo como en las especies pescadas comercialmente o bien en otras de las comunidades bióticas, las cuales al ser alteradas afectarán a todo el ecosistema por vía de las redes tróficas locales.

En la siguiente tabla se encuentran resumidos los principales impactos ambientales potenciales derivados de la construcción y operación de los estanques de cultivo.

Impactos ambientales potenciales derivados de la construcción y operación de estanques de cultivo de camarón en zonas de humedales costeros (modificado de Tobey et al, 1998)

ACTIVIDAD

Impacto potencial

Resultado potencial

Construcción de estanques, canales y accesos.

Dragado y disposición de material dragado

  • Destrucción o degradación de ecosistemas costeros acuáticos (humedales, marismas, manglares y planicies lodosas).
  • Alteración del flujo estuarino y de la hidrodinámica local.

Pérdida de hábitats y reducción de la productividad y resistencia de los ecosistemas

  • Pérdida de bancos naturales de camarón y de organismos que dependen del estuario
  • Desertificación del área local
  • Pérdida del reciclaje de nutrientes
  • Alteración del microclima
  • Incremento en la sedimentación y en la erosión de suelos
  • Incremento en la erosión de playas
  • Incremento de los riesgos naturales (inundaciones, erosión)
  • Salinización del manto freático por intrusión y percolación

Extracción de aguas subterráneas

  • Intrusión de agua salada y salinización de acuíferos de agua dulce

Degradación de fuentes de agua potable y de uso agrícola

  • Hundimientos de suelos

Extracción de agua de estuarios

  • Remoción de larvas y juveniles de peces y moluscos

Disminución de las capturas de peces en las pesquerías de subsistencia y de usuarios costeros

  • Pérdida de bancos de semillas de granjas camaronícolas
  • Reducción de los bancos de peces

Descargas de los estanques

  • Eutroficación de las aguas adyacentes producida por la materia orgánica y los fertilizantes usados en las pozas
  • Contaminación química de las aguas costeras debida al uso de medicinas y antibióticos para el control de plagas, crecimiento y desinfección

Mortandad de organismos en sistemas acuáticos adyacentes

  • Cambios en la biota béntica y en la diversidad de especies
  • Reducción de la productividad de los estanques cercanos a las aguas contaminadas
  • Efectos en la salud humana
  • Proliferación de agentes patógenos resistentes a los medicamentos

Sobrepesca de poslarvas y de hembras grávidas

  • Disminución de las poblaciones de camarón silvestre a lo largo de la costa

Disminución de las capturas de peces en las pesquerías de subsistencia y de usuarios costeros

  • Pérdida de bancos de semillas de granjas camaronícolas
  • Reducción de los bancos de peces

Introducción de especies exóticas

Proliferación de agentes patógenos, depredadores y parásitos acompañantes de la fauna no nativa

Pérdida de la productividad de la camaronicultura

  • Pérdida de vida acuática o cambios en la composición y diversidad de especies

Expansión de enfermedades virales y bacterianas a través del movimiento de poslarvas

Introducción de enfermedades a las granjas existentes y a los ecosistemas locales

  • Pérdida en la producción camaronícola

Pérdida de vida acuática o cambios en la composición y diversidad de especies

Muchas áreas de cría industrial de estas especies son abandonadas tras unos pocos años, devastadas por las enfermedades del camarón y la contaminación de los suelos. Es más redituable para la industria trasladarse a nuevas áreas de manglar que sufragar los altísimos costos de rehabilitación y restauración. Los ecosistemas costeros que un día fueron fértiles se convierten en enormes extensiones yermas.

Una vez destruidos los manglares, las áreas de la costa se vuelven inestables: las comunidades costeras quedan expuestas a devastadores frentes tormentosos que han producido la pérdida de miles de vidas humanas en países como Bangladesh y la India. La erosión costera se intensifica, aumentando una sedimentación que daña los arrecifes de coral y pastos marinos, y destruye hábitats cruciales para la supervivencia de muchas criaturas, subiendo por la cadena alimenticia desde el molusco hasta el manatí.

Por otro lado el empleo de especies exóticas es otro gran problema que a su vez se ve agravado por la utilización de especies modificadas genéticamente. Por ejemplo en México se utilizan larvas de camarón de especies nativas del litoral del Pacífico que son adquiridas en Chiapas o Nayarit y son trasladadas a granjas de cultivo en Tamaulipas, Veracruz, Tabasco y Yucatán. Al fugarse durante los intercambios de agua llegan a afectar a las poblaciones nativas compitiendo con ellas e infectándolas de virus y enfermedades exóticas. Al impactar adversamente a las poblaciones de crustáceos locales se afecta a los pescadores ribereños y a la cadena alimenticia, lo cual tiene consecuencias para todo el ecosistema costero.

El daño social no es menos importante. La población local que depende de los recursos naturales provenientes del manglar, resulta desplazada o expulsada de sus tierras lo cual crea conflictos y enfrentamientos que en muchos lugares del mundo, incluyendo México, han causado muertes. En varios países, el desarrollo descontrolado de la acuacultura de camarón ha causado marginación y pobreza en las comunidades costeras que han visto su forma de vida y cultura desaparecer.

GREENPEACE DEMANDA

  • Debe detenerse la expansión de la acuacultura de camarón sobre los frágiles ecosistemas de los humedales costeros, especialmente sobre el manglar.
  • El gobierno de México debe asegurar que las comunidades que dependen de los ecosistemas costeros y la pesca artesanal no se vean afectadas de forma adversa por el desarrollo de la acuacultura de camarón.
  • Debe prohibirse el desarrollo y uso de especies exóticas o desarrolladas a partir de ingeniería genética, y garantizar que el desarrollo de la acuacultura proteja los manglares y humedales costeros.
  • Los promotores de la acuacultura de camarón deben aceptar la responsabilidad de demostrar que los proyectos propuestos no tengan un impacto significativo sobre el medio ambiente, los manglares, los humedales costeros y la biodiversidad local.

Greenpeace Mexico www.greenpeace.org.mx

Comentarios de los visitantes sobre este artículo

Ok, por VladimiR (04/12/2010)

uno de los mejores sitios donde pude encontrar informacion de los manglares, ya que realize todo un proyecto acerca de el manglar ii su relacion con flora y fauna!!

solisitud de inscripcion, por manuel alfredo rodriguez aguirre (19/05/2010)

lo felicito por la informacion que tiene en estsa pagina ya que es de mucho cuidado para el ecosistema.

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