Soberanía de cuenca importa la no cesión o delegación de la soberanía de nuestros pueblos, ni a Tabare, ni a Kirchner, ni a Busti, ni a nadie, para que decidan el futuro de nuestros próximos 50 o 100 años con la concreción de megaproyectos faraónicos privados de manera alevosa e impune.
De manera reiteradas, unos y otros, luchan por un patriotismo soberano, lineal, absoluto, casi feudal y convocan incluso a la causa cerrada en defensa de lo nacional. Los conceptos se prostituyen, se nacionalizan en los extremos de derechas o izquierdas, y para mal se conforman alianzas inimaginables y lamentables. Malos caminos se pueden adoptar por estos rumbos. Nuestra común y hermana historia, sufrida y dramática, así lo sabe, así lo enseña. No la olvidemos, por favor.
El por-venir de este proceso de debate ciudadano en nuestras cuencas y sus territorios debería profundizar un concepto, podemos decir relativamente nuevo, el de soberanía de cuenca. Que esta exploración, este ejercicio sirva para empujar, acompañar y acordar el proceso de búsqueda de la solución política al grave y delicado conflicto socioambiental y profundamente político que tenemos en nuestras manos. No es una cuestión de Uruguayos y Argentinos, o entrerrianos fundamentalistas, menos aún la mala comparación del Sr. Chacho Alvarez en sus últimas declaraciones fuera de lugar e inoportunas en el proceso de consolidación de si, una posición nacional, que claro, no es lo mismo que una causa nacional.
Soberanía de cuenca implica la construcción ya en marcha de una ciudadanía de cuenca, el reconocimiento de los uruguayos orientales, pero también de nosotros, los uruguayos occidentales, de este lado de las cuchillas y del río de los pájaros, del río bello.
Soberanía de cuenca importa la no cesión o delegación de la soberanía de nuestros pueblos, ni a Tabare, ni a Kirchner, ni a Busti, ni a nadie, para que decidan el futuro de nuestros próximos 50 o 100 años con la concreción de megaproyectos faraónicos privados de manera alevosa e impune como estas dos y más megaplantas de celulosas, o de millones de hectáreas de eucaliptales y pinos en la cuenca y sus territorios, o la construcción de represas hidroeléctricas en el marco del hasta ahora modelo de construcción de decisiones vigente.
La lección de Gualeguychu, no aprendida parece que por muchos, es que se está terminando esto de que desde los grande centros del poder económico y político se hace lo que se quiere hacer, más allá de las buenas o malas intenciones.
La lección de Gualeguaychu es que claramente se debe respetar el derecho nacional e internacional. Que se terminan los entes binacionales cerrados, corruptos y constructores de decisiones inconsultas y autoritarias.
La democracia llega para todos, no para algunos escenarios y en otros conservamos las dictaduras. La CARU y otros, parecen no comprenderlo.
Y entonces, estos pueblos en su conceptualización movilizada de la soberanía de los sueños y de la soberanía de cuenca, como soberanía del pueblo, seguirán marchando, pensando lo no pensado, haciendo lo no hecho, para liberar al río de los pájaros en su concepto propio, dinámico y creciente de "Ríos Libres, para pueblos Libres", como decía nuestro General Artigas.
Soberanía de cuenca, son y somos, unos y otros, desde Salto y Concordia hasta el último pueblito al sur del río, sea de la margen oriental u occidental. Es el abrazo del puente del 30 de abril, como expresión de esa soberanía de los sueños hecha realidad en la construcción de esta Soberanía de la cuenca, que busca en definitiva, otras maneras, otros modos, otras herramientas para que la integración posible sea sobre la verdad de los intereses más sentidos y democráticos de nuestros pueblos. Por esto, como el Biguá, custodio de la verdad de las aguas, ahora las Asambleas y las gentes, son custodios de esa verdad naciente, la de la soberanía de la cuenca; pueblos que custodian la verdad de sus aguas y de las aguas que sus hijos aún no nacidos y el derecho natural milenario les ha legado como protectores de su libertad. www.ecoportal.net
* Jorge Daneri
Foro de Ecología Política-Argentina.
(Miembro del equipo de abogados de la Asamblea Ciudadana Ambiental de Gualeguaychu)
Paraná, 20 de Enero de 2006."
Soberano, por Sarburu (30/09/2006)
El concepto de soberanía de cuenca esconde en la no delegación el avasallamiento de la obtenida por el pueblo oriental y pagada muy cara. Uruguay es un país más pequeño y obviamente menos poderoso desde cualquier punto de vista, el delegar en un vecino más numeroso y con mayor poder bajo la amenaza de bloqueos, represalias económicas o militares parte de la soberanía oriental es perderla toda. Los uruguayos hemos votado a un presidente que entendemos nos representa y en función de esa democracia representativa en la cual creemos y que dispone de los medios legales de permitir que expresemos nuestra disconformidad con proyectos que entendamos inconvenientes. Es nuestro sistema democrático el que se ve lesionado con la cesión de nuestros derechos bajo la presión de otro país. El río Uruguay del cual nuestro país lleva el nombre y que todos en cada punto llevamos en nuestro corazón es de todos, incluso de aquellos que no viven a su vera, incluso de aquellos que ya no están por haberse ido o por no haber nacido. Los uruguayos lucharemos por nuestro país, nuestra libertad y nuestro derecho soberano a decidir sobre nuestro territorio y nuestra vida. Podemos escuchar dudas y cuestiones pero no aceptaremos imposiciones ni extorsiones de quienes se creen en condiciones de decidir por nosotros. Somos pocos, pero nunca hemos sido cobardes, que la tierra que amamos permanezca nuestra o nos cubra sin la vergüenza de no haberla defendido.