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Gualeguaychú: Un pueblo que se hace cargo
Para quienes exploramos el camino de la autodeterminación de los pueblos y su capacidad para autoorganizarse como la herramienta posible para lograr transformaciones profundas, la experiencia de Gualeguaychú es un hacer formidable en ese sentido.
El domingo estuvimos en Gualeguaychú adonde fuimos a llevar nuestro pequeño apoyo a una gran lucha.
A la vuelta le escribíamos a nuevos amigos que hicimos allá: “Les escribo todavía emocionado por el hermoso día de lucha que vivimos gracias a Uds., el pueblo de Gualeguaychú. Fue un privilegio ser parte de esa movilización que si bien fue enorme en número más lo fue por su alegría, su firmeza, su cordialidad, su autoorganización. Es tan estimulante comprobar que se pueden realizar masivas movilizaciones sin grandes aparatos, ni disciplinas militares, ni dirigentes que actúan como comandantes, ni grandes banderas que dividen. Es conmovedor ver que una lucha tan profunda, dura y difícil se puede enfrentar con alegría, con carteles que unen, con mate en la mano, con solidaridad en cada paso, con el saludo cordial, con el sentimiento orgulloso de comprometerse, de involucrarse, de decidir uno sin esperar que otros decidan por nosotros. Unos venían mientras otros iban. Unos subían cuando otros ya bajaban, unos paraban a matear o comer cuando otros marchaban. Muchos cumplían tareas para que el grito masivo llegara más lejos y sonara mejor. Sin órdenes ni desfiles. Eramos adultos entusiasmados, pibes y pibas cantando, eran familias. Era raro. Había bronca pero había humor. Era un pueblo y su alegría de estar luchando por lo de uno y lo de todos. Desde arriba del puente se veía la imagen poderosa y dañina de las pasteras pero durante todo el día bebí del fervor de un Gualeguaychú que se autodetermina y que puede terminar siendo más fuerte. ¡Qué desafío para todos!”
Para quienes exploramos el camino de la autodeterminación de los pueblos y su capacidad para autoorganizarse como la herramienta posible para lograr transformaciones profundas, la experiencia de Gualeguaychú es un hacer formidable en ese sentido. Para quienes creemos que la lucha no está reñida con la alegría y la creatividad ese caminar pleno de libertad fue una lección de que aquello puede llevarse a la práctica.
Hubo mucha organización. Y mucha seguridad. Pero no se la veía por que no era ostentosa. Es que se trataba de que lo decidido por todos funcionara mejor no de que unos pocos ejercieran poder. Eran tareas solidarias no de búsqueda de lugares de mando. Se trataba de guiar e informar a los que deciden no de ordenar al que obedece. Los que marchaban decidían. Por eso iban de aquí para allá con total libertad. Cada grupo, cada familia, cada pareja hablaba y cantaba lo que les surgía no lo que les ordenaban desde los parlantes. Y desde los propios parlantes se escuchaba lo que los mismos vecinos habían creado o armado tomando el cancionero popular. Conocen al que quiere lucirse. O al que quiere figurar o dirigir y confían en que podrán limitarlos con tolerancia.
Una enorme mayoría expresa satisfacción porque “finalmente” hayan logrado que Kirchner vaya a Gualeguaychú tanto como desconfían de su repentina “camiseta de ambientalista”. Especialmente los asambleístas. Y confían a muerte en que si “no cumple” los cortes van a seguir. “Quizás los levantemos –nos decían- pero volvemos en cualquier momento si nos estafan”. “Y mientras tanto la lucha seguirá de varias formas que iremos resolviendo”. Es que la Asamblea parece tener una fuerza y una potencia que contagia.
Pensamos que enfrentan a empresas trasnacionales, a la Unión Europea, al Banco Mundial, al gobierno de Finlandia, a Tabaré Vázquez y al propio Kirchner que ahora prepara bajar con todo el aparato estatal para intentar diluir la democracia asamblearia. Pero también sabemos del poder de un pueblo en marcha. Que funciona horizontalmente. Donde se participa masivamente –quizás- porque nadie siente que va a ser usado. Sabemos que son experiencias nuevas.
Y desafíos nuevos
Después de pasar por el Gualeguay, de conocer el “Arroyo Verde” donde hacen las Asambleas, llegamos al río Uruguay. Vegetación por todos lados. El paisaje es hermoso. Un cálido sol de otoño, que nos acompañó todo el día, seguía sin abandonarnos. Recreos y embarcaciones. Colas en el baño. Choripanes. Charlas ocasionales. Grupos que se arman y se desarman. Vecinos que se reconocen. Un clima lindo. Solidario. Indicaciones desde los parlantes. Luchadores. Chicos que se pierden y se recuperan. Amigos que se encuentran. Cargadas. Nos cruzamos con asambleístas de Colón que han luchado en difíciles condiciones y han sido parte importante en esta batalla contra la contaminación y el lucro empresario. Grupos de Concepción, de Concordia. Y de uruguayos que refuerza la posibilidad de participación de ambos lados de un río común amenazado para los dos pueblos. ¿Y lo de La Haya? “Hay que hacerlo pero si no paran las papeleras nosotros seguiremos”, se escucha por todos lados.
Recuerdo declaraciones de Kirchner rechazando la idea de Uruguay de discutir en el MERCOSUR. Sin embargo ¡qué fuerza tendría plantear que es una lucha de todos los pueblos por que no se instale ninguna pastera contaminante en toda la región!. ¡Vamos al MERCOSUR! Ninguna pastera contaminante en toda la región no solo en Fray Bentos. Aunque la pelea empiece allí.¿Lo quieren Kirchner y Lula? O coinciden con Tabaré Vázquez?
Desde el puente se ven las pasteras. BOTNIA ya avanzada y ENCE en sus comienzos.
Ver esa mole amenazante allí enfrente, ostentando poder, constituye una muestra de lo difícil de la lucha pero sentir ese fluir constante y tan firme alrededor nuestro, multiplicándose de aquí para allá, nos enseña a los que estuvimos que la cinchada no les será fácil.
Para los que vivimos ese día tan pleno y estimulante no olvidaremos al pueblo que lo llevó adelante y que generosamente nos permitió compartirlo. www.ecoportal.net
Luis Zamora
2 de mayo de 2006.
Comentarios de los visitantes sobre este artículo
Nada es absoluto, por Rodolfo Lobo Molas, Catamarca, Argentina (15/05/2006)
Leyendo el comentario del Sr. Bremmer, debo decirle que nada es absoluto. Tiene mucha razón en que en nuestro pais hay otras pasteras que contaminan, y no objeto -porque desconozco- las alternativas anteriores sobre la instalación de las plantas en Entre Rios. Pero eso no quita que hoy, los habitantes de Gualeguaychú hayan tomado conciencia de la importancia de defender el medioambiente de su tierra. Si ayer estuvieron equivocados, hoy tienen la posibilidad de redimirse. La actitud anterior no invalida que hoy hayan cambiado de idea. Los intereses que Ud. marca, tal vez estén en los polìticos, pero no creo que en el pueblo de Gualeguaychú. Mientras el Imperio y Europa sigan metiendo sus narices, toda lucha sera dificil. Con enojarse no nos beneficiamos, con corregirnos sí. El tema está más alla de frases hechas, de gustos polìticos o luchas partidarias. El tema es serio y grave y sienta un precedente. Luchemos para que no estén las papeleras ni alli ni en ningun lado, salvo que cambien la tecnologìa (lo que es posible). La contaminación esta en muchas partes de nuestra patria, la mineria es un claro ejemplo. Con mi respeto en el disenso, lo saludo atte. Rodolfo Lobo Molas, Catamarca, Argentina.
Hipocresía, por Alejandro Bremmer (11/05/2006)
Cuando la provincia de Entre Ríos, con su gobernador Busti a la cabeza, preparaban la llegada de las mismas 'pasteras' decretando cambios legislativos, impulsando la forestación y anunciando en los medios con bombos y platillos el plan a largo plazo primero y las negociaciones con las empresas después no hubo un solo ciudadano de Gualeguaychú que emitiera siquiera un tímido pero. La razón es clara, las fuentes de trabajo para los ciudadanos, los ingresos para la provincia y el impulso político para Busti y Co. hacían del negocio algo que a todos les venía bien pero... ¿y el medioambiente?. No, en ese entonces las empresas no contaminaban como tampoco contaminan las que ya estan instaladas a lo largo y ancho de Argentina y que operan con tecnologías neolíticas. Es claro también que lo que menos importa es el tema medioambiental y que solo se utiliza como bandera política o como excusa para descargar la bronca típica de los malos perdedores. ¿'autodeterminación de los pueblos' dicen? ¿'capacidad de autogobernarse'? ¡Vamos! ¡Basta de frases hechas! Nada de esto es 'defensa ecológica', es muestra de la naturaleza humana. La hipocresía campea y la miseria humana contamina nuestro medioambiente, comenzando por nuestras mentes.



pasteras, por Lucía y Horacio (17/05/2006)
si de elegir un artículo como disparador se trata, muy bien elegido el del Sr. Bremmer, que aparte de todo, despierta una profunda indignación. Sus argumentos se hallan construídos sobre una base falsa. Es una dialéctica mal intencionada. No se puede razonar como lo hace, de que si nuestro país tolera la contaminación, los habitantes de Gualeguaychú también deberían tolerarla. Ellos defienden su propio lugar, si los del Riachuelo no lo hacen, allá ellos. No es novedad de que los actos de los políticos se presumen corruptos, salvo prueba en contrario, ello no deslegitima la actitud de la gente de Gualeguaychú. Como dice la persona que nos precede en la opinión, no se puede mezclar todo, no se puede meter todo en la misma bolsa. El Sr. Bremmer tiene un razonamiento mercantilista e intenta justificar la egoista actitud de algunos uruguayos, que violando un tratado, quieren comer del pan de hoy sin pensar en el mañana inmediato.