El remedio milagroso es un veneno: Flúor

¿Con qué frecuencia se cepilla los dientes? Probablemente por la mañana y por la noche. ¿Y con qué frecuencia ha pensado en las sustancias que contiene la pasta de dientes que utiliza diariamente o que utilizan sus hijos, y que estos probablemente también se traguen de vez en cuando porque tiene ese sabor tan rico a fresa?

Por Marion Kuprat

Hubo un tiempo en el que yo también confiaba en las recomendaciones de los dentistas. Todo lo que sabía, p. ej., sobre el flúor, antes de comenzar con la búsqueda de los motivos de los métodos utilizados, lo sabía de la publicidad y de los dentistas. Pero entonces me encontré con información muy interesante y convincente que me hizo tomar la decisión de prescindir en adelante de las pastas de dientes que contienen fluoruro.

¿Qué es el fluoruro?

Los fluoruros son las sales del ácido fluorhídrico. Los compuestos sólidos de flúor son, por ejemplo, el fluoruro de calcio o el fluoruro de sodio.  En cantidades mínimas, los compuestos de flúor también son elementos naturales que forman parte de la corteza terrestre. Las plantas extraen el fluoruro natural del agua subterránea. Por lo tanto, una pequeña cantidad de fluoruro también está contenida en nuestra alimentación. A pesar del hecho de que el flúor es una sustancia natural, también es extremadamente tóxico para el ser humano.
El contenido de fluoruro de sodio en un tubo de pasta de dientes de tamaño mediano es de aproximadamente 2,5 gramos. Sin embargo, una inyección de 2,5 gramos de fluoruro de sodio ya puede ser una dosis letal. Esto significa que el contenido de fluoruro de sodio en un tubo de pasta de dientes de tamaño mediano es suficiente como para matar a un niño muy pequeño si consumiera el tubo completo de una sola vez. Dado que la pasta de dientes infantil tiene un sabor tan rico a fresa, para un niño a menudo es difícil de entender que tragarse la pasta de dientes podría ser tóxico. La pasta de dientes con fluoruro contiene una concentración de fluoruros significativamente mayor en comparación con el fluoruro que se encuentra en la naturaleza.

Difusión del fluoruro

Desde los años cuarenta del siglo pasado, el flúor es considerado como la panacea para la prevención de la caries. Pero es fácil pasar por alto que el flúor es un peligroso veneno cuya toxicidad se sitúa por encima de la del plomo y el arsénico, y que en los laboratorios químicos debe manipularse siempre bajo estrictas medidas de seguridad. ¡El fluoruro de cloro, la misma sustancia que se añade a nuestra pasta de dientes y que se publicita en la pasta de dientes infantil con sabor a fresa, también se encuentra en enjuagues bucales, en la sal de mesa, en productos horneados e incluso en la leche, además de en los psicofármacos, en aguas embotelladas y ahora también el agua del grifo – y es al mismo tiempo también la sustancia activa en insecticidas y en el veneno para las ratas!

El “programa de prevención con flúor” planificado a nivel mundial y, por supuesto, aprobado por las autoridades, es uno de los ataques más masivos a la salud pública de la historia médica. Se trata de un escándalo en el que participan los principales científicos, universidades, gobiernos e instituciones que en su alcance y extensión, después de casi cien años de mentiras, ignorancia y engaños ya apenas es creíble, y eso a pesar de que la documentación del fraude es bastante completa.

Desarrollo histórico de la fluorización

Para aquellos que están interesados en el desarrollo histórico de la fluorización, a continuación se expone un extracto del libro “Vorsicht Fluor” (“Cuidado con el flúor”) del médico e investigador nutricionista alemán Dr. Max Otto Bruker y el físico austríaco Rudolf Ziegelbecker, (editorial emu, ISBN 3-89189-013-3). El libro es una recapitulación de hechos, datos, personas y motivos que han llevado a la fluorización de la alimentación.

“La durante muchos años debatida fluorización (agua potable, pastillas, pastas de dientes, sal de mesa) no es el resultado de la investigación médica, sino de los intereses comunes de diversas ramas de la industria. Por encima de todas ellas está la industria del azúcar que buscaba un remedio para prevenir la caries dental sin reducir la ingesta de azúcar. Los siguientes interesados son las industrias productoras de flúor, entre las que se encuentran principalmente la industria del aluminio, acero y fosfato, así como la industria farmacéutica que, con la amenaza de retirar sus anuncios publicitarios, evita la publicación de informes críticos sobre la medicación con fluoruros en revistas médicas.

La verdadera ola de flúor procede de EE.UU. que ya había alcanzado a una serie de países antes de aparecer también en la República Federal de Alemania.

Así se puso en marcha la maquinaria propagandística

Dr. Harvey I. Petraborg, Aitkin Minn., EE.UU., escribe en un artículo “¿La fluorización del agua potable como un buen negocio?”:

“Cuando una industria se encuentra con dificultades de comercialización puede dirigirse, tal y como se ha descrito en la revista ‘Live’, a un instituto, el Instituto Mellon en Pittsburg, para que exploren nuevas posibilidades de comercialización para sus productos. En 1950, las industrias del acero y aluminio estadounidenses no sabían cómo deshacerse de las grandes cantidades de compuestos de flúor invendibles. Durante algún tiempo pudieron deshacerse de estos residuos vertiéndolos en los ríos. Pero en diciembre de 1950, la industria del aluminio fue condenada a pagar una importante multa debido a una gran mortandad de peces causada por fluoruro de sodio en el río Columbia. Por consiguiente, necesitaba encontrar nuevos usos para los residuos de fluoruro que se acumulaban cada día. Una parte se pudo vender para la desinfección y desratización, pero seguía siendo muy poco y no resolvía el problema.

De ahí que se encargó a una persona del mencionado instituto Mellon, llamado Gerald G. Cox, para que encontrara la solución para el problema del aprovechamiento del flúor. Este se acordó de que el flúor podía prevenir la caries dental y propuso la utilización apropiada de los residuos de flúor para este propósito. Para lograr esto, debía convencer al mundo científico, en este caso a los médicos y dentistas, de que el flúor era bueno para los dientes y que era inofensivo para la salud. Los hechos que se conocían hasta ese momento entre los especialistas sobre los efectos del flúor – que el flúor era conocido como uno de los peores venenos – debían ser enterrados y había que enseñar al público que el flúor no es un veneno, sino que es un nutriente necesario.

Y, efectivamente, esto se consiguió. Cox tenía contactos con personas influyentes de la profesión dental y en el Consejo Nacional de Investigación (NRC, por sus siglas en inglés). Estas personas recibieron importantes contribuciones para la investigación por parte de la industria. Esto, de hecho, llegó tan lejos que incluso el flúor fue declarado un nutriente. El Food & Nutrition Board del Consejo Nacional de Investigación aceptó la tesis de que el flúor era una sustancia necesaria, especialmente para la nutrición de los dientes, sin tener en cuenta el hecho de que las poblaciones con los dientes más saludables se encuentran en áreas en las que el flúor apenas aparece en la naturaleza.

No fue difícil ganar para la causa también al Consejo Nacional de Salud (PHS, por sus siglas en inglés), ya que el departamento dental del mismo buscaba desde hacía ya mucho tiempo descubrimientos equivalentes a los de la medicina general. Oscar Ewing, uno de los abogados de las empresas de aluminio, era director del Ministerio de Bienestar Social (Social Security) de EE.UU. y director del Servicio Nacional de Salud (PHS). De esta forma fue posible poner fácilmente en práctica la idea de la fluorización y generar liquidez con su propagación.

Cuando se trata de obtener la aprobación del gremio científico y de organizaciones laicas para una innovación, la vía normal es discutir los pros y los contras que se obtienen de los resultados de las investigaciones científicas en reuniones y publicaciones especializadas hasta que se aclaren los puntos de vista. En este caso, se ha pasado por alto esta vía.

En lugar de eso, se formaron comités de estudio. Estos se crearon bajo la dirección de 1 a 2 profesionales de la publicidad que proporcionaban unilateralmente a los demás miembros del comité exclusivamente información a favor de la fluorización, y aquellos que expresaban sus dudas eran tildados de incompetentes, mal informados y con intereses económicos.

Ninguna de estas múltiples empresas y organizaciones realizó investigaciones científicas propias sobre la eficacia o la inocuidad del flúor. Este proceder sirvió tan bien a su propósito que surgió una situación en la que era necesario defender la fluorización si no se quería perder su reputación. Los funcionarios del Servicio Nacional de Salud también tenían posiciones importantes en la Organización Mundial de la Salud (OMS) donde también defendieron la fluorización. Consiguieron que la OMS se declarara a favor, lo que se convirtió en la base de una campaña mundial.

De la misma manera que la industria tabacalera estimuló investigaciones científicas en beneficio de sus intereses y concedió más de 7 millones de dólares en subvenciones para demostrar la inocuidad del consumo de tabaco, también aquí los científicos y directores de las corporaciones científicas recibieron fondos destinados a la investigación para demostrar que la fluorización es inofensiva y segura.

En nuestra época se dividen los átomos, se explora el espacio y se crean curas milagrosas. Esto hace que sea muy fácil creer en la posibilidad de que la caries dental se pueda prevenir con una medida tan sencilla como la fluorización del agua potable. Y, en efecto, sería muy bonito si esto fuera cierto, y a todo el mundo le gustaría poder creérselo.

Sin duda alguna, las circunstancias actuales han contribuido a la triunfal aceptación de la idea de la fluorización. En cuanto los líderes de las organizaciones relevantes se posicionaron a favor, todos los demás miembros fueron cambiando su opinión y el asunto ya no se ponía en cuestión. Esto continuó, desde las capas más altas hasta las más bajas, proporcionando una gran cantidad de material informativo por doquier en el que se hablaba insistentemente de la reducción de un 65 % de la caries, del ‘nutriente flúor’, de la ‘escasez de flúor en el agua potable’, de ‘fluorización controlada’, etc. Sin embargo, todas estas afirmaciones son construcciones sin demostrar. El tópico ‘inocuo’ se apoya en investigaciones unilaterales de McClure. 

La consigna ‘el nutriente flúor’ no tiene ninguna base científica, y no se puede hablar de escasez de flúor en el agua potable. Dean ya demostró en 1936 que los niños pueden presentar manchas en los dientes con apenas una tercera parte de la concentración de fluoruro recomendada e investigaciones similares se han confirmado recientemente.

El lema de un ’65 % menos de caries dental’ fue definitivamente refutado por investigadores de la universidad de Melbourne en las ciudades de prueba Newburgh y Grand Rapids, y también el tópico de la ‘fluorización controlada’ es engañoso. Aunque es cierto que al agua potable se le puede añadir la supuesta dosis óptima de 1 ppm, las cantidades de agua ingeridas difieren mucho de persona a persona y el flúor se acumula en el cuerpo. Desde el mismo instante en el que existen fluoruros en el agua, desaparece el control. El modo en el que se produjo la fluorización del agua potable en Estados Unidos no tiene parangón en la historia de la medicina”.

Agua maltratada

Entre 1924 y 1981 se publicaba en Estados Unidos la revista “The American Mercury”. En los años 50 se publicó en esta revista la siguiente carta del muy reconocido químico industrial estadounidense Charles Eliot Perkins, que fue destinado a Alemania después de la Segunda Guerra Mundial para organizar la absorción del gigante químico I.G. Farben. En esta carta, que Perkins escribió el 2 de octubre de 1954 a la fundación Lee para la investigación de la nutrición, en Milwaukee, Wisconsin, dice entre otras cosas:

“… ideólogos fanáticos, que respaldan la fluorización de las reservas de agua, nos dicen que persiguen como fin la reducción de la caries dental infantil. La credulidad del público es la responsable de la actual distribución de agua artificialmente fluorizada.” (En Alemania el agua está protegida, y por eso nos recomiendan el flúor en dentífricos y en la sal de mesa.) “Pero,” sigue Perkins en su carta, “– y esto lo digo clara y decididamente –la verdadera razón oculta tras la fluorización del agua no es la salud de los dientes de los niños. Si esa fuera realmente la razón, habría otras posibilidades más fáciles, económicas y mucho más eficaces de llevarlo a cabo. 

La verdadera razón para el tratamiento del agua es la de reducir la resistencia de las masas contra la dominación y el control y la pérdida de libertad. En la parte posterior del hemisferio encefálico izquierdo existe un área pequeña responsable de la fuerza del individuo para resistir contra la dominación. Repetidas dosis mínimas de fluoruros reducirán, después de cierto tiempo y poco a poco, la fuerza del individuo para resistir contra la dominación mediante el envenenamiento y la narcotización paulatinos de dicha parte del cerebro. La consecuencia es la incapacidad de tomar decisiones por sí mismo. ¡Esto hace que se sea manipulable!

Digo esto con toda la seriedad y sinceridad de un científico que lleva casi 20 años investigando la química, bioquímica, fisiología y patología de los fluoruros. Toda persona que tome agua artificialmente fluorizada durante un año o más, no volverá a ser la misma nunca más, ni psíquica ni físicamente.”

(Fuente: Jim Keith, Control del consciente, citado del “The American Mercury”, edición sin fecha, reimpresión en “Contact”, 31 de enero 1995).

Para los dentistas, aproximadamente a partir de las promociones de los años 60, la fluorización se convirtió en un dogma del que ya no se comprueba su veracidad, a pesar de que se ha podido verificar que los fundamentos de la fluorización han resultado ser falsos.
La evidencia médica sobre la prevención de la caries hasta el día de hoy nunca ha podido ser comprobada correctamente. Varios estudios de campo (es decir, una observación científica sistemática en condiciones naturales) en EE.UU., Canadá y Nueva Zelanda incluso han llegado a resultados que han puesto de manifiesto lo contrario.

¿Cómo funciona el fluoruro en la lucha contra la caries dental?

Ojo con que los más pequeños no se traguen la pasta de dientes con flúor.

El punto de partida era que se creía que el fluoruro era tóxico para las bacterias. Las bacterias, al igual que todos los seres vivos, necesitan alimento. Los alimentos azucarados son particularmente ideales para las bacterias de la cavidad bucal. Debido al contenido de azúcar en nuestra alimentación se produce un caldo de cultivo ideal para las bacterias que provocan enfermedades en los dientes y en el soporte dentario. Aunque el fluoruro envenena a las bacterias reduciendo de esta manera su capacidad para procesar el azúcar.
El fluoruro es tan tóxico que no solo envenena a las bacterias, sino que, de paso, también envenena a otras células de nuestra boca.

Se supone que el fluoruro endurece el esmalte dental y, por lo tanto, lo hace más resistente contra las bacterias de la caries. Sin embargo, un esmalte dental endurecido se fragmenta mucho más rápido con alimentos duros que un esmalte dental “no endurecido”. El esmalte dental natural más suave es mucho más resistente que el esmalte endurecido debido al fluoruro. Esto no solo es válido para los dientes, sino también para nuestros huesos. (Dr. Max Otto Bruker).

El peligro de utilizar fluoruro

Los fluoruros pueden causar graves problemas de salud, incluso aunque solo se ingieran en pequeñas dosis como, p. ej., por medio de la pasta de dientes o también a través del agua fluorada. ¡El flúor se acumula en el organismo! Si se inhala en grandes cantidades, el flúor provoca una grave irritación de las vías respiratorias, tos, dolor de garganta y dificultad para respirar. Los síntomas de intoxicación son muy variados y pueden consultarse en la literatura especializada. El contacto con la piel conlleva irritación, enrojecimiento y dolores, dado que los fluoruros tienen efectos corrosivos. Al entrar en contacto con los ojos se producen irritaciones y graves lesiones oculares. El flúor actúa sobre la tiroides y bloquea el metabolismo de las grasas y proteínas. Esto conduce a una obesidad masiva. Las grasas y proteínas se almacenan en el tejido. Las personas engordan, están cansadas, aburridas e inactivas. (Dr. Walter Mauch). El fluoruro de sodio reduce el recuento de espermatozoides en el hombre. (David Rothseum en: “La manipulación biológica del hombre”).
El flúor apaga de una manera lenta pero continuada la voluntad de las personas a querer defenderse. (Stephen “The Dickinson Statement: A Mind-Bogging Thesis” NEXUS magazine 1995).
El fluoruro afecta al cerebro y como neurotoxina reduce las capacidades cognitivas de los seres humanos y animales. La doctora Jennifer Luke de la University of Surrey en Inglaterra participó en un estudio en el que se descubrió que el flúor afecta a la glándula pineal. El 25 % de todos los tranquilizantes relevantes y el 60 % de los psicofármacos contienen flúor.

¿Qué puedo hacer ahora?

Lo vuelvo a repetir: ¡Es importante darse cuenta de las consecuencias de que el flúor y el fluoruro se acumulen en el organismo! El conocido dicho del lobby farmacéutico: “La dosis hace el veneno” ya no es aplicable a los fluoruros debido a su acumulación en el organismo. Por consiguiente, en primer lugar es importante evitar los fluoruros por completo. No obstante, dado que actualmente es prácticamente imposible evitar completamente los fluoruros, y para volver a expulsar el fluoruro ingerido involuntariamente, existen algunas medidas.  Estas consisten en una adecuada filtración del agua, así como en sustancias adicionales que ayudan a su eliminación. Como sustancias que ayudan a su eliminación está la limpieza hepática según Hulda Clark, la cúrcuma, los pomelos, el polvo de zeolita y especialmente también la eliminación con bórax.
Para evitar la caries dental, simplemente comience por reducir su consumo de azúcar industrial, harinas blancas y productos de pastelería. Lamentablemente, el aspartamo modificado genéticamente tampoco es una alternativa al azúcar.

Filtrar el agua

El método más seguro para la extracción del flúor del agua es un buen filtro de bloque de carbón junto con un prefiltro. Considero que la ósmosis no es adecuada para este tipo de casos, dado que la presión afecta a la estructura del agua y disminuye el valor pH. Por medio de un carbón de alta calidad es posible filtrar o reducir la mayoría de los contaminantes. Los filtros de bloque de carbón activo puros y microfinos a base de un 100 % de cáscara de coco de poros finos son capaces de filtrar el flúor del agua potable. Dependiendo del caso, puede ser recomendable incrementar el contenido de carbón activo y, en lugar de un solo cartucho, instalar dos filtros de finos bloques de carbón activo en serie. A la hora de efectuar la sustitución del cartucho, simplemente se coloca el nuevo cartucho en segundo lugar, como última fase de filtración fina, mientras que el cartucho que antes estaba en último lugar, ahora se coloca en el lugar de la primera fase de la filtración.  También es útil equipar el segundo cilindro (último cartucho) con un cartucho de zeolita.

Vitalizar el agua

En función de la proporción de contaminantes contenidos en el agua, las sustancias tóxicas también dejan tras de sí una estructura propia del contaminante. Esta estructura se retroalimenta constantemente con la información del contaminante, sin importar que este se encuentre o no en el agua. En algunas ocasiones no es posible eliminar esta estructura solo por medio de la filtración. Esta información atrapada en la estructura del agua, así como los últimos restos de contaminante se renuevan en lo más profundo de su estructura mediante un adecuado remolineado del agua conforme con la naturaleza, lo que no es posible solo mediante la filtración. La vitalización del agua que realmente profundiza hasta la base, solo es posible por medio de un correcto y completo remolineado del agua dirigido hacia el interior. Esto se aplica a la calidad completa del agua y, especialmente, a todas aquellas sustancias difíciles de filtrar, el flúor y también los nitratos. A veces no es suficiente solo con la información positiva para el agua. Es la estructura del agua la que retiene el daño provocado por las toxinas a través de su ‘memoria’, al igual que sucede con algunos tipos de dolores. El correcto remolineado múltiple dirigido hacia el interior agita la estructura del agua hasta devolverla a su lugar de manera que pueda llenarse ahora con muchas informaciones positivas.

Ecoportal.net

Marion Kuprat

http://www.marionkuprat.com/

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