Basura Cero – Una propuesta para la gestión de los residuos

La fuerza de nuestra economía se ha medido tradicionalmente en términos de la producción y el consumo. Nuestra cultura tiene un apetito insaciable por las mercancías materiales, no queriendo reconocer los costos y las consecuencias para el medio ambiente desde la extracción del recurso, fabricación, distribución y la enorme basura creada en cada paso, a lo largo de su elaboración.

Por Luz Maria Piza

La fuerza de nuestra economía se ha medido tradicionalmente en términos de la producción y el consumo. Nuestra cultura tiene un apetito insaciable por las mercancías materiales, no queriendo reconocer los costos y las consecuencias para el medio ambiente desde la extracción del recurso, fabricación, distribución y la enorme basura creada en cada paso, a lo largo de su elaboración.

Alrededor de todo el mundo está surgiendo una conciencia para eliminar la basura

La ONU prevé que hacia 2025 el mundo desarrollado quintuplicará la generación de desechos per cápita. Lo cual redundará en más residuos peligrosos enterrados, quemados o enviados hacia África, América Latina y Europa del este. La situación parece haber llegado a un callejón sin salida. A menos que se produzca un milagro y los desechos, mágicamente, se conviertan en recursos económicos. Justamente lo que postula, desde finales de los años 80, el movimiento internacional Basura Cero.

“Basura Cero” es en realidad el único camino viable para la conservación de los recursos naturales y me es muy grato compartir con ustedes, estimados lectores, mi propia experiencia sobre el programa “Basura Cero” de Ontario, Canadá; donde nació mi convicción de especializarme en el manejo de residuos urbanos.


En lo personal al llevar a cabo esta práctica limpia, pude constatar como dicho país con un largo invierno e importador de gran parte de sus productos de consumo, era tan rico, mientras que nosotros con una abundante riqueza natural tan pobres!. Su actitud hacia la naturaleza y el desperdicio cero, hace esa gran diferencia entre nuestras economías y riquezas. En nuestro caso, es necesario cambiar la acción inconsciente -o consciente- de tirar a la basura nuestros recursos naturales y monetarios por una nueva cultura ecológica de Reduce, Rehusa y Recicla.

Partiendo de lo básico, es necesario considerar que los programas “Basura Cero”, deben ser implementados en forma local. Oakville fue la primera ciudad en Canadá que alcanzó este enorme y valioso objetivo. Al prohibir por ley sacar materia orgánica de las casas y haciendo obligatorio procesarla en composta, así como acondicionar los fregaderos con trituradoras de cáscaras de frutas y verduras –cuyas aguas también son tratadas para su reutilización-; lograron reducir el 50% del volumen de sus deshechos. Asimismo el volumen restante de residuos inorgánico, es recolectado en forma nocturna y bajo un esquema de días preestablecidos por los mismos recicladores, prácticas que dejan, ambas, sólo el 5% para al relleno sanitario, de ahí su nombre de relleno sanitario. Cabe resaltar que cada habitante de esta población, está obligado a entregar los residuos a los recolectores, perfectamente limpios y secos, porque de lo contrario tendrían que hacer frente a costosas multas que oscilan alrededor de los 200 dólares y com los programas se implementan en forma local, es fácil para el identificar su procedencia.

Además del costo ambiental que la basura representa para la población, su manejo ocasiona un elevado gasto económico y social para los gobiernos. Los rellenos sanitarios y tiraderos a cielo abierto, son grandes depósitos de metano que emiten gases y toxinas a la atmósfera.

También las incineradoras provocan gases de efecto invernadero, metales pesados, partículas y dioxinas cancerígenas; estas instalaciones, los rellenos y las incineradoras envenenan el aire, el agua y el suelo.

¿Qué es Basura Cero?

Basura Cero, se basa en una nueva forma de gestión de los residuos sólidos a nivel local, involucrando a los gobiernos municipales, las empresas y la sociedad civil. Se centra en afrontar el problema de los residuos desde su origen, no sólo en el tratamiento de la basura para ser reciclada, sino también en la recuperación de la materia orgánica y un mejor diseño de los productos para mejorar su vida útil.

Esta idea nace del hecho de que el crecimiento desmesurado de los residuos de nuestra sociedad industrial, cada vez más consumista, derrochadora y productora de residuos; está poniendo en peligro la capacidad de los recursos naturales para proveer nuestras necesidades y de las generaciones futuras inmediatas, como lo son nuestros hijos y nietos.

El movimiento “Basura Cero”

Según Grass Roots Recycling Network: “Basura Cero” es una filosofía de vida y un principio de modelo para el siglo XXI. Incluye el “reciclaje”, sí, pero también va más allá de este método, al otorgarle un enfoque de “sistema global” al vasto flujo de recursos y desechos de la sociedad humana. “Basura Cero” maximiza el reciclaje, disminuye los desechos, reduce el consumo y garantiza que los productos sean fabricados para ser reutilizados, reparados o reciclados para volver a la naturaleza o al mercado”.


En 1990, activistas de Filipinas ya utilizaban el término “Basura Cero”; posteriormente, en 1995, surge una de las primeras políticas formales al respecto, cuando Canberra, Australia, promovió el planteamiento de “Ningún desecho en el 2010”. Desde 1995, la propuesta de “Basura Cero” ha sido impulsada como objetivo por gobiernos en Nueva Zelanda; Dinamarca; Seattle, Washington; el condado Del Norte, California; San Francisco, California; el condado de Santa Cruz, California; Edmonton, Alberta, Ottawa, Ontario; y Nueva Escocia en Canadá; asimismo, una serie de empresas nacionales e internacionales adoptaron algunos de los principios de “basura cero”. En América Latina, la Ciudad de Buenos Aires planea dejar de lado el trasladar su basura indefinidamente a otros municipios y reemplazarlo, por un cronograma de abandono progresivo de la dependencia del relleno sanitario hacia un programa de “Basura Cero” para el año 2020.

A nivel práctico, “Basura Cero” rediseña el actual sistema industrial unidireccional para convertirlo en un sistema circular basado en las exitosas estrategias de la naturaleza; cuestiona los sistemas comerciales mal diseñados que “utilizan demasiados recursos para lograr que muy pocas personas sean más productivas”, dependiendo además para ello de materiales tóxicos. Trata, mediante la creación de empleos y la participación ciudadana, el creciente desperdicio de los recursos humanos y el deterioro de la democracia; ayuda a las comunidades a alcanzar una economía local que funcione eficazmente, que promueva buenos empleos y ofrezca una medida de autosuficiencia, proponiéndose eliminar los desechos en lugar de gestionarlos.

Este programa exige, por supuesto, cambios de raíz a la forma en que los residuos fluyen en nuestra sociedad. Un sistema industrial que dirija la recuperación de los residuos en vez de su eliminación, involucrando a todos los actores y sectores del problema.

¿Cómo llegar a Basura cero desde un nivel comunitario y social?

Asumiendo que, sólo con sistemas de eliminación, reciclaje y compostaje basados en la reducción desde su origen. Adecuadamente proyectados, organizados y, sobre todo, apoyados y promovidos por los gobiernos y las autoridades locales, es posible alcanzar esta nueva forma, sustentable y responsable, de manejar los residuos.

Es importante reconocer el papel determinante de las autoridades y los productores en esta manera de manejar los residuos, pero también admitir nuestro compromiso como sociedad civil. Llevando a cabo decisiones y acciones conscientes sobre la separación, e incluso desde nuestro consumo. Regresar a lo pequeño, al mercado local o los productos no procesados para luego de una idea de este envergadura, del exceso de consumo y la falta de responsabilidad, una buena medida para el tratamiento de los residuos.

¿Eliminar o Reciclar?

De todos es sabido que a diario estamos quemando y enterrando papel, metales y plásticos, que si fueranreciclados, podría reducirse la destrucción de los bosques, el desgaste de los suelos (erosión) y el agotamiento de los recursos minerales. En general y bajo la perspectiva del enorme planeta que tenemos, existe una gran inquietud y preocupación, pero muy poca intención al respecto.

No obstante existen mecanismos y programas viables que, más allá de la valiosa voluntad que se tenga en casa, están destinados a obtener macro resultados mediante el rediseño sobre: la producción industrial, sistemas de envases con una vida útil más larga, la utilización de productos reciclados en diferentes niveles de participación.

Tal es el caso de “Basura Cero”, una práctica que lejos de parecer una versión futurista, es ya una realidad que favorece a distintas poblaciones en diferentes puntos del orbe. Capaz no sólo de mejorar considerablemente las condiciones ambientales de las comunidades, sino también y sin duda, de ser un proyecto que aporta dividendos económicos a las sociedades y genera empleos para sus habitantes. www.ecoportal.net

Basura cero en México.

La Organización de Educación Ambiental A.C. y Metropolitana Compañía de Seguros, implementaron el programa piloto de “basura cero”, transformando los depósitos de basura en un centro de residuos limpios y separados con una recuperación cercana al 90%.


*Directora
Org. de Educacion Ambiental, AC
www.romacondesa.org

Fuentes:
www.zerowaste.co.nz,
www.grrn.org/zerowaste,
www.EcoPortal.net,
www.targetzerocanada.org

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