Consumo responsable: la clave para revertir el problema de la basura

Sin lugar a dudas, uno de los problemas ambientales más serios de la sociedad actual es la disposición de los residuos sólidos. La gran producción de basura doméstica sigue aumentando conforme crece la población y el consumo. Si bien las comunidades buscan soluciones en cuanto a generar más centros de reciclaje y mejorar la recolección y almacenamiento de los desperdicios, la realidad es que muchos de éstos se siguen vertiendo al río o se acumulan en basurales a cielo abierto, ocasionando así un serio impacto ambiental.

De acuerdo a una declaración oficial de Naciones Unidas una de “las principales causas de que continúe deteriorándose el medio ambiente mundial son las modalidades insostenibles de consumo y producción, particularmente en los países industrializados”. En este sentido Naciones Unidas hace un llamado a revisar estos modelos insostenibles, recurriendo a modelos de consumo responsable.

Por Consumo Responsable se entiende la elección de los productos y servicios no sólo en base a su calidad y precio, sino también por su impacto ambiental y social, y por la conducta de las empresas que los elaboran.

Este hábito de consumir menos se puede aplicar a muchos productos y no solo a los alimentos. ¿Realmente necesitamos tener 20 pantalones o 20 pares de zapatos en el closet? ¿Por qué los estoy comprando? ¿Estoy satisfaciendo una necesidad o un mero deseo? Si nos podemos contestar estas preguntas sinceramente tal vez encontraremos una buena respuesta para consumir menos. Otra acepción de consumo responsable podría entenderse como consumir menos,  eligiendo consumir sólo lo necesario, y estando atentos a cómo nos influye la publicidad en la creación de necesidades superfluas. No es lo mismo consumo que “consumismo”, por lo tanto es necesario rever nuestros hábitos de consumo.

Exigir una moral del negocio

Otro concepto que está muy en boga últimamente es el de responsabilidad social empresarial (RSE), que comprende un compromiso por parte de las empresas para lograr mejoras en el ámbito social y ambiental.

Más allá de un concepto -que hasta puede resultar beneficioso para las empresas que adquieren ese sello- lo importante es que realmente se adopten acciones concretas, no solo en el tratamiento de los residuos sino en lo que respecta a la moral del negocio, es decir comerciar en forma justa y no engañar a través de las publicidades.

“Un empresario con responsabilidad social no puede estar ofreciendo lo que sabe que es dañino, entonces ahí empieza la cosa, exigir una moral del negocio”

El premio Nobel de la Paz Osvaldo Canziani explicó que un principio fundamental para reducir el consumismo es restringir la propaganda fraudulenta. “Para reducir el consumo hay que empezar por ahí, que la propaganda sea honesta… Hay que hacer lo posible para evitar que la mentira convenza a la gente y lo lleve al error”. Por este motivo destacó la ética y la responsabilidad social que deben adoptar las empresas, jugando un rol muy importante a la hora de comercializar sus productos.

“Un empresario con responsabilidad social no puede estar ofreciendo lo que sabe que es dañino, entonces ahí empieza la cosa, exigir una moral del negocio”, enfatizó el experto.

Consumo responsable de alimentos: La comida no se tira

En la cultura tradicional china los abuelos les decían a sus nietos que si desperdiciaban la comida en la próxima vida reencarnarían en un cerdito. Algo que parece anecdótico o gracioso en realidad creó una cultura del “no desperdicio de alimentos” en la antigua china. Sin embargo, hoy ya no existe esa cultura y tampoco existe –en general- una conciencia sobre este asunto.

Un dato alarmante a saber es que 1.300 millones de toneladas de alimentos se desperdician anualmente sin ser consumidos

Un dato alarmante a saber es que 1.300 millones de toneladas de alimentos se desperdician anualmente sin ser consumidos, en todos los países, por distintas razones se pierden entre un 30% y un 50 % de los alimentos que se producen. En relación a esto tendríamos que formularnos: ¿Estoy comprando de más? ¿Estoy cocinando de más? ¿Cómo puedo reutilizar esta comida? Si llegamos al menos a cuestionarnos esto quizás ya estemos en un buen camino y más alineados al paradigma del consumo responsable.

Según el cocinero Martiniano Molina, el concepto de consumo responsable abarca no solo la compra sino que continúa luego de ella y del consumo del alimento, “¿Qué va a pasar con ese residuo que generaste? Es considerar toda la cadena de producción en la que obviamente se ve influenciada nuestra salud y la del medio ambiente”, expresó en un diálogo con el periódico La Gran Época.

En síntesis, el consumo responsable se relaciona con estar comprometidos con lo que sucede con ese alimento o elemento que compramos desde su concepción hasta que pasa a ser desecho, además de interesarnos en si el productor lo hizo responsablemente y en consonancia con el medio ambiente, porque de alguna manera con la compra que uno realiza hace una elección y “apoya” al productor. También encontramos casos de muchos productos que se importan desde oriente y que desde acá ciegamente consumimos sin preguntarnos en qué condiciones fueron elaborados y sin tener en cuenta que hay muchas denuncias sobre China por trabajos forzados, entonces ¿sabemos a quién le compramos? ¿Se puede llamar a eso consumo responsable?

El que avisa no traiciona

Hay hechos que desde hace tiempo nos están avisando que el ser humano no está haciendo las cosas bien: el cambio climático, los desastres naturales, la contaminación ambiental, la falta de oxígeno en los océanos, etc. Ya no son solo signos, sino que hay estudios científicos concretos que nos indican que si el ser humano no cambia en un sentido positivo el planeta ya no va a ser un buen lugar para vivir o, peor que ello, ni siquiera va a ser un lugar habitable.

Hay que comenzar por cada uno y por acciones que aunque parezcan mínimas son muy importantes como por ejemplo reciclar la basura, consumir responsablemente, etc.

Es por ello que consideramos necesario cambiar el paradigma de consumo y otros hábitos nocivos para el planeta. Hay que comenzar por cada uno y por acciones que aunque parezcan mínimas son muy importantes como por ejemplo reciclar la basura, consumir responsablemente, ahorrar energía eléctrica, cuidar el agua, etc.

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