Océanos: la Concientización del Cambio Climático

Los océanos del mundo están absorbiendo una cantidad de dióxido de carbono sin precedentes, lo cual tiene como consecuencia un aumento de su grado de acidez y un incremento del riesgo de desaparición de muchas especies marinas. Esta alteración de acidez podría trastocar las redes tróficas marinas y alterar la composición biológica, geológica y química de los océanos de una forma por ahora ininteligible e imprevisible. El cambio climático ya lo estamos viviendo. Grandes desastres naturales que antes ocurrían cada década, ahora cada vez ocurren con más frecuencia e intensidad. En los polos se estan desprendiendo masas de hielo gigantes de centenares de km. cuadrados a causa del calentamiento global.

Por Dr. Marcos Sommer

Los océanos del mundo están absorbiendo una cantidad de dióxido de carbono sin precedentes, lo cual tiene como consecuencia un aumento de su grado de acidez y un incremento del riesgo de desaparición de muchas especies marinas. Esta alteración de acidez podría trastocar las redes tróficas marinas y alterar la composición biológica, geológica y química de los océanos de una forma por ahora ininteligible e imprevisible. El cambio climático ya lo estamos viviendo. Grandes desastres naturales que antes ocurrían cada década, ahora cada vez ocurren con más frecuencia e intensidad. En los polos se estan desprendiendo masas de hielo gigantes de centenares de km. cuadrados a causa del calentamiento global.


“Si hemos de sobrevivir como humanidad, necesitamos cambiar drásticamente nuestra forma de pensar”. Albert Einstein

“Los países más vulnerables son los menos capaces de protegerse a sí mismos. También son los que menos contribuyen a las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero. Si no se toman medidas, pagarán un alto precio por las actividades de otros”. Kofi Annan

“Al igual que la esclavitud, la pobreza no es un estado natural. Es obra del hombre y puede ser superada y erradicada por la acción de los seres humanos”. Nelson Mandela

“La velocidad no importa si vas en la dirección equivocada”. Mahatma Gandhi

“Solos podemos conseguir muy poco, pero juntos podemos lograr mucho”. Helen Keller

“Si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor”. Arzobispo Desmond Tutu

“La injusticia hecha a uno solo es una amenaza a todos”. Montesquieu

¿En qué afecta el cambio climático a los océanos?

Los mares y océanos representan el 71% de la superficie de la Tierra, 360 millones de km² y el 97% de los recursos hídricos terrestres.

Constituyen una gran fuente de recursos biológicos y naturales, comparable o incluso superior a los bosques tropicales. Suponen además un recurso económico y una reserva de fuentes energéticas, y son reguladores esenciales del clima terrestre, así como sistemas muy productivos que reciclan continuamente sustancias químicas, nutrientes y agua. El 40% de la población mundial vive a menos de 60 Km. de la costa y 35 millones de personas dependen de la pesca. Los océanos son una fuente esencial de alimento y empleo, proporcionando rutas naturales de comunicación, transporte y comercio.

Si bien a lo largo de miles de millones de años, la Tierra ha experimentado diversos tipos de cambios en su clima, producto de diversos y complejos factores de naturales y algunos catastróficos (p.ej. caída de asteroides, actividad volcánica), hoy en día se agrega otro factor totalmente nuevo al cambio climático. Es aquel que se está produciendo debido, primordialmente, a la acción humana.

El principal, entre otros, es la emisión descontrolada de gases de efecto invernadero, que están modificando la atmósfera de manera tal que están afectando y afectarán sensiblemente el clima de la Tierra, de no mitigarse su emisión (todas las fuentes). Antes del comienzo de la revolución industrial (hacia 1750) la concentración de CO2 en la Atmósfera era de unas 280 partes por millón (0,028%) y a principios del siglo XXI alcanza casi las 370 ppmv (0,037%).

El Simposium Mundial sobre “Los efectos del cambio climático en los océanos”, celebrado en Gijón (2008), donde más de 450 científicos de 60 países analizaron los efecto del cambio en los océanos, alertando sobre las graves consecuencias de un aumento de la temperatura en nuestros mares. Las consecuencias del calentamiento global se pueden traducir en un aumento de la salinidad y la acidez de los océanos, además del consabido aumento del nivel del mar.

Los océanos del mundo están absorbiendo una cantidad de dióxido de carbono (CO2) sin precedentes, lo cual tiene como consecuencia un aumento de su grado de acidez y un incremento del riesgo de desaparición de muchas especies marinas, especialmente las que contienen carbonato cálcico: corales, moluscos, crustáceos y fitoplancton. Según trabajos de investigación presentados en un coloquio organizado conjuntamente por la Comisión Oceanográfica Intergubernamental (COI) de la UNESCO y el Comité Científico de Investigaciones Oceánicas (SCOR) del Consejo Internacional para la Ciencia (2008), esta alteración del grado de acidez podría trastocar las redes tróficas marinas y alterar la composición biológica, geológica y química de los océanos de una forma por ahora ininteligible e imprevisible (ver tabla 1).


El 80% del calor absorbido por el planeta va a parar a los mares, donde el 60% de la responsabilidad por el aumento del nivel del mar tiene que ver con el incremento de temperatura. Es por ello que cualquier variación e incremento en los niveles de temperatura puede tener graves consecuencias en el nivel del mar, esto es trascendental por cuanto que el funcionamiento de los océanos controla de modo directo el clima global.

El cambio climático ya lo estamos viviendo. Grandes desastres naturales que antes ocurrían cada década, ahora cada vez ocurren mas seguidos. Estos fenómenos cada vez ocurren con más frecuencia e intensidad. El desprendimiento de grandes bloques de hielo esta ocurriendo en los en los polos, masas de hielo gigantes de centenares de km. cuadrados. Si bien el desprendimiento de esos bloques que colapsaran no tendrá un efecto en la elevación del nivel del mar, significa una alerta que algo no anda bien, porque esos desprendimientos de esa naturaleza no son usuales, es a causa del calentamiento global. Y que es la zona más afectada por el calentamiento, y la Antártica es la zona que más a sufrido el aumento de temperatura.

El deshielo del Ártico, está ocurriendo a un ritmo considerado alarmante. Se estima que las masas flotantes que cubren el Océano Ártico continúan derritiéndose rápidamente y hay escasas dudas que el calentamiento global está jugando un rol significativo en su declinación. Las últimas informaciones transmitidas por satélites indican que la extensión del hielo en septiembre de 2006 fue un 13.4% menor que el promedio.

Hoy en día el hielo del Ártico es la mitad de grueso que hace 30 años y el área que cubre la capa de hielo se ha encogido en un 10%. Si el deshielo continúa, pudiese no haber más hielo en el Ártico para el 2070.

El aumento de la temperatura global estaría combinándose al parecer con el variable patrón atmosférico de circulación conocido como la Oscilación Ártica. En la medida que los vientos y las corrientes empujan las masas de hielo hacia el sur, más se derriten. Y cuando el nuevo hielo está aun formándose en el invierno, es más delgado, y por lo tanto se derrite más rápido en el verano que el hielo más antiguo. Pronto podrá llegarse a un punto en el cual el hielo marítimo no pueda ya recuperarse.

El deshielo del Ártico necesariamente afectará la cálida y salada Corriente del Golfo, lo que alteraría el clima de Europa Occidental y del Este de EE.UU. Las consecuencias serían veranos más cálidos que se prolongarían más allá de lo habitual, e inviernos más intensos con una duración también mayor a la actual. Pero, si la invasión de aguas árticas al Atlántico, llega a bloquear la vital corriente del Golfo, convertiría paradójicamente a la Europa del Norte, en una región con frío insoportable (estamos hablando del Reino Unido, Islandia, Noruega, e islas menores, por lo menos). Hay que agregar que el paulatino deshielo de Groenlandia también afectaría la fría Corriente del Labrador que incide sobre el clima sobre la costa Este de Estados Unidos, con los consiguientes efectos climáticos. En el año 2002, 51.000 metros cúbicos de agua dulce y fría provenientes del deshielo de Groenlandia fueron volcados en las cálidas y saladas aguas de la Corriente del Golfo. Se estima que el 80% de los hielos que cubren Groenlandía se están derritiendo a razón de un metro por año.

De la misma manera que los océanos retiran calor de la atmósfera, lo devuelven a la misma a través del proceso de la retroalimentación, por lo que un incremento de la temperatura se podría traducir en un aumento de la intensidad de ciclones, tifones y huracanes, que afectarían, además, a una mayor zona.

Todos los huracanes reúnen su fuerza del calor de los océanos y los océanos del mundo se están calentando como resultado del cambio climático. Un resultado predecible es la ocurrencia de tormentas más intensas con vientos más fuertes y mayores niveles de precipitación.


El Ártico en proceso de fusión, acelerará el ritmo del calentamiento global. A medida que el hielo y la nieve se derritan, la capacidad del Ártico para reflejar el calor hacia el espacio se verá reducida, acelerando la tasa general de calentamiento global.

Estimaciones indican que el nivel del mar, que ya registró un ascenso inhabitual en el siglo XX, debido al deshielo de los casquetes polares, zonas peri glaciares y fundamentalmente por la dilatación térmica de los océanos, podría incrementarse severamente. El nivel medio global del mar ya ha subido cerca de 15 cm. en el último siglo y se prevé que el calentamiento de la Tierra ocasionará un aumento adicional de alrededor de 18 cm. o más para el año 2030 (Tabla 2)

Las poblaciones que viven en zonas costeras bajas, en caso de no poder adaptarse a las condiciones de un medio adverso por el incremento del nivel del mar, o ver totalmente inundados su hábitat, están perdiendo y perderán sus hogares y asentamientos, lo que supone forzosamente emigrar o ser evacuadas. Este extremo -que ya se está produciendo- causará un impacto humano, geográfico y socioeconómico dramático, dado que se estima que la sexta parte de la población mundial vive sobre el nivel del mar o pocos metros por encima.

Las áreas más vulnerables se concentran a lo largo de la costa sur del Mediterráneo, la costa oeste de África, el Sur de Asia (India, Sri Lanka, Bangla Desh y el Archipiélago Maldivas), los estados costeros del Sudeste de Asia y atolones de coral en los océanos Pacífico e Indico. Estas regiones pertenecen a algunos de los países más densamente poblados y empobrecidos del planeta, con un ingreso de 2 o menos dólares diarios. A la vez, China y el Sur de Asia, poseen las costas más pobladas del mundo, con una densidad de más de 2.000 personas por kilómetro cuadrado.

En las predicciones de mediano y alto impacto, la faz de la Tierra cambiaría totalmente, muchas islas desaparecerán, y grandes ciudades costeras o porciones importantes de las mismas, quedarían bajo el agua, como el caso de Shangai y Nueva Orleáns.

En la pesca ya se está notando, por ejemplo, en los períodos de afloración que cada vez son menores y menos intensos, con la implicación que esto tiene para toda la cadena trófica y finalmente, para el sector pesquero”.

Los osos polares podrían extinguirse para fin de siglo. Es improbable que logren sobrevivir como especie si hay una casi total pérdida de la cubierta de hielo de verano, que se estima podría desaparecer antes del final de siglo, de acuerdo a algunos modelos climáticos

Actualmente la variable salinidad de los mares y su relación con la precipitación y evaporización, que conduce a saber si llueve más o menos. En los lugares donde hay un incremento de salinidad hay menos precipitación y más evaporización.

¿Cuáles son las zonas más afectadas y por qué?

El accionar del hombre fue siempre insignificante, comparado con la magnitud del ecosistema marino, todo era compensado por la naturaleza. El mar y la atmósfera se comportan como infinitos, deglutiendo los subproductos indeseables de la actividad humana. Pero nos volvimos demasiados poderosos. Somos muchos y manejamos energías capaces de alterar equilibrios naturales. El uso nacional y el manejo de ecosistemas esta en primera línea desde hace años. Actualmente estamos experimentando la fragilidad de los equilibrios marinos, la respuesta nos las dan los Mares Indico y Báltico, casi muertos, el Mar del Norte, cuyos recursos piscícolas declinan trágicamente, el Mediterráneo gravemente afectado y los arrecifes agonizantes del mundo entero.


Fig.: 1. Mapa del impacto humano, se consideran 17 aspectos del cambio global que amenazan a 20 ecosistemas marinos. Este mapa nos permite diseñar estrategias y fijar prioridades para la gestión de los ecosistemas (Fuente: Halpern B. S., et al. 2008).

El nuevo atlas de los océanos del mundo (Halpern et. al., 2008) revela que las actividades humanas han tenido un fuerte impacto en aproximadamente el 40 por ciento de su extensión y que han dejado sólo alrededor de un 4 por ciento de ellos relativamente intacto (Fig.1.). El mar del Norte, las cercanías de Japón, el Caribe, zonas del Mediterráneo, el golfo Pérsico o el mar Rojo son algunas de las zonas que han sido las más perjudiciales, aunque con el cambio climático la situación está cambiando rápidamente.

El autor recopiló datos de diferentes fuentes y los volcaron en un modelo que asignó a cada kilómetro cuadrado de océano un valor único. Este valor refleja el conjunto de impactos de todos los cambios inducidos por los humanos en ese espacio en concreto. El resultado revela que no hay ninguna área del océano que esté completamente a salvo de las actividades humanas, En cada uno de los kilómetros cuadrados de nuestros mares están ocurriendo cambios ecológicos debidos a causa antropogénicas, dice textualmente el estudio. Por eso, en la escala de afección que han utilizado no existe el valor 0, sino que el más bajo se refiere a un impacto menor de 1,4. En este sentido, y aunque muchas zonas de las regiones polares aparezcan por ahora por debajo de esa cifra -también el Estrecho de Torres, al norte de Australia-. Los investigadores advierten de que es probable que, a medida que el cambio climático caldee esas áreas, la mano del hombre acabe llegando hasta allí: con toda su fuerza destructiva. No obstante, este análisis no tiene en cuenta la polución atmosférica, que es particularmente alta en el Ártico.

Donde está el impacto ha llegado a un 41 por ciento de los océanos, con un impacto medio-alto. Y aunque el porcentaje donde las afecciones han sido muy altas sólo representan el 0,5 de los mares, en cifras absolutas este porcentaje representa una superficie de más de 2,2 millones de kilómetros cuadrados.

Los ecosistemas más afectados son las plataformas continentales, los arrecifes rocosos, los arrecifes de coral, las praderas y las montañas submarinas. Y además de las regiones antes citadas (Caribe oriental, Mar del Norte y aguas de Japón) los investigadores identifican otras zonas con alerta roja: el mar de la China, es su parte meridional y oriental, la costa este de Norteamérica, el mar Mediterráneo, el mar Rojo, el Golfo Pérsico y partes del Pacífico occidental.

La publicación de Halpern et al., presenta una base de datos que revela por primera vez la magnitud, extensión geográfica y localizaciones precisas del calentamiento del océano. Con está información, los ciudadanos, investigadores, políticos etc., pueden comenzar a enfrentar el problema mayor, de comprender y prever cómo el calentamiento del océano impactará sobre los ecosistemas marinos. Asimismo, los resultados ayudarán a clasificar un orden de prioridad para los proyectos de conservación marina. Por ejemplo, las zonas de pesca pueden modificarse y las rutas de navegación, redefinirse para disminuir los impactos en ecosistemas sensibles.


Cambio climático y sus consecuencias en los océanos.

• Los arrecifes de coral que protegen y proveen de arena a las playas se ven severamente afectados o mueren con temperaturas oceánicas de 1º Celsius mayores que la máxima normal promedio de la del verano. El calor provoca que el coral se desprenda de las algas que lo alimentan, lo que ocasiona que se decolore y se torne blanco. Este factor llamado "blanqueado" será mayor en el Caribe y menor en el Pacífico Central en las próximas décadas.

• Un 27% de los arrecifes de coral del planeta están hoy en día severamente dañados. Si el calentamiento global persiste, un total del 60% de todos los arrecifes podrían perderse para el 2030.

• Estudios recientes encuentran que el ritmo global de la fusión de los hielos se ha duplicado desde 1988. Es en el Ártico donde está ocurriendo a un ritmo más acelerado. Los científicos han detectado un 40% de reducción del espesor promedio del hielo en el Ártico en los últimos 40 años.

• El hielo del océano Ártico, que tiene una extensión similar a la de los EE.UU., se redujo en un 6% entre 1978 y 1996, perdiendo un promedio por año de 34.300 kilómetros cuadrados por año, es decir, un área mayor que la de Holanda.

• De continuar el actual ritmo de calentamiento, el hielo del Ártico dejaría de existir en el verano del 2050, lo que podría afectar severamente la Corriente del Golfo y el clima del Norte de Europa.

• La excesiva fusión del hielo del Ártico podría tener un efecto de enfriamiento en regiones de Europa y el este de EE.UU., debido a que la irrupción de agua fresca en el Atlántico Norte podría alterar la circulación oceánica que permite a la Corriente del Golfo fluir hacia el Norte.

• El deshielo global ha llevado al hambre y a la perdida de peso de los osos polares, y ha alterado los habitas como asimismo las pautas de alimentación y cría de los pingüinos y las focas.

• La cubierta de hielo de la Antártica que representa el 91% del hielo terrestre, también se está derritiendo, aunque no hay acuerdo todavía en cuanto a la velocidad con que lo hace. En las últimas décadas 3 bloques de hielo se han desintegrado totalmente: el Wordie, el Larsen A y el Príncipe Gustavo. Se estima que otros dos, el Larsen B y el Wilkins también lo hagan en el futuro próximo. Si ambos pliegos, el occidental y el oriental, de la Antártica se derritiesen, causarían un aumento de 70 metros del nivel del mar.

• Algunas proyecciones sugieren que para el 2080, el numero de personas que deberán enfrentar inundaciones severas, en el Caribe, la India y el Océano Pacífico, será 200 veces mayor que si no hubiese ascenso del nivel del mar.

• El aumento del nivel del mar, podría -por primera vez en la historia- hacer desaparecer estados soberanos que corresponden a pequeñas islas. Es el caso de Tuvalu un pequeño país isleño en el Pacífico, cuyos habitantes han comenzado a emigrar a Nueva Zelanda como medida preventiva, con la asistencia de un plan elaborado a tales efectos para recibir emigrantes.

• Las Maldivas, que cuenta con 400.000 habitantes y que es un archipiélago de islas en el Océano Indico (suroeste de la India), ha tenido que evacuar residentes de cuatro de sus islas en los años pasados, debido al ascenso del nivel del mar. Kiribati perdió en 1999, dos islotes inhabitados, Tebua Tarawa y Abanuea por el factor antedicho.

• Algunas playas de Trinidad, donde el nivel del mar ha aumentado de cuatro a ocho veces más rápido que el promedio global, se están retirando a un ritmo de 2mts. al año durante los pasados 15 años. En Fiji, por la misma causa, las playas en Viti, Levu y Taveuni se han retirado a razón de 75 cms. por año.

• En el otro extremo del mundo, el ascenso del nivel del mar ya está erosionando playas y tierras húmedas de la Bahía de Chesapeake, que se extiende en su mayor parte a lo largo de la costa del Estado de Maryland, en EE.UU. En la costa este del mismo, el Refugio Nacional para la Vida Salvaje ha perdido un tercio de sus 8100 hectáreas y la salinización del suelo por avance del mar, ha afectado a granjas de otrora tierras fértiles.

¿Además del calentamiento global, qué actividades del hombre destruyen los mares?

Los océanos actualmente, comienzo del siglo XXI, sufren una grave degradación debido a la contaminación, la pesca excesiva y el desmesurado crecimiento urbano costero.

Lo que sabemos de ellos es inquietante, se están mostrando muestras del derrumbamiento.

• Casi el 80 por ciento de las reservas pesqueras de los océanos experimentan sobrepesca o están siendo extraídas hasta su límite biológico. Las técnicas de arrastre son dañinas y destruyen los hábitats para la reproducción (FAO, 2005, Sommer, M., 2005).

• Según un nuevo informe de científicos y economistas de la Universidad de Columbia británica, los subsidios globales a la pesca ascienden entre 30.000 y 34.000 millones de dólares al año. Estas ingentes ayudas han contribuido a producir una flota pesquera mundial que es un 250 por ciento mayor de la que se necesita para una pesca sostenible (Pauly, D., 2008).

• La Unión Europea y Japón son los países que más subsidios para la pesca asignan (Garcia, R. et. al., 2003).

• Las flotas pesqueras son 40 por ciento más grande de lo que los océanos pueden sostener. Los pescados representan por lo menos un quinto de la proteína animal total consumida en la tierra. Cerca del 95 por ciento de la cosecha de peces marinos del mundo viven en las aguas costeras (FAO.org).

• La pesca proporciona en los países en vías de desarrollo entre 40 y 100 por ciento de la proteína animal total que necesita la población (FAO.org).

• La explotación pesquera es de dos a tres veces superior de lo que admite el ritmo de reproducción de los peces (Pauly D. et al., 1998).

• La pesca comercial redujo más de 90 por ciento la población mundial de peces grandes, lo que pone en peligro una fuente vital de proteínas (Waston R. & Pauly D., (2001).

• La pesca de especies de poco valor ha aumentado a medida que la extracción de especies de alto valor se ha estabilizado o ha disminuido, ocultando así algunos de los efectos de la sobre pesca.

• Mil millones de personas dependen del pescado como fuente de proteína animal, y 150 millones de empleos se originan en la pesca (FAO, 2005).

• La alteración de los hábitats es consecuencia de actividades como el dragado, los vertederos, los vertidos incontrolados en la costa, las construcciones y carreteras costeras, la deforestación o los daños provocados por el turismo de masas. Por ejemplo, a pesar de que los arrecifes de coral cubren menos del 0.5% del lecho marino, el 90% de las especies marinas depende directa o indirectamente de ellos. Los arrecifes también protegen a la población que vive en la costa actuando como elemento protector (Jackson, J.B.C., 1997).

• El 60% de los arrecifes actuales corre el peligro de desaparecer en los próximos 30 años si no se adoptan medidas. En particular, el 85% de las costas europeas se encuentran en peligro debido al desarrollo de las infraestructuras y de las edificaciones así como por motivo de causas naturales (http://www.coral.org/divein).

• Cerca de 150 ballenas, delfines y marsopas mueren diariamente en todo el mundo a causa de los enredos con los aparejos de pesca, un promedio anual de 54.759 animales.

• Los océanos Atlántico, Pacífico e Indico se están calentando lentamente con un promedio de 0,06 grados centígrado desde 1955 debido al efecto de invernadero. Este cambio climático podría dar lugar a un elevamiento de los niveles del mar, los cuales podrían llegar a fines de siglo entre 9 y 95 centímetros (Parmesan, C. & Yohe, G., 2003, Thomas, C. D., et al., 2004).

• Aproximadamente la mitad de los ecosistemas costeros del mundo (por ej. arrecifes coralinos incluyendo, los manglares, y los pastizales, etc.) se encuentran actualmente en riesgo de ser totalmente degradados. Algunos corales de mares profundos frente a la costa de Hawai necesitarán hasta 4 mil años para alcanzar su tamaño actual (http://www.coral.org/divein).

• Los océanos se están volviendo cada vez más ácidos al absorber dióxido de carbono y las plantas están siendo afectadas por el incremento de la radiación ultravioleta (Buddemeier R. et al., 2004).

• La marina mercante es responsable del 4,5 de las emisiones totales de dióxido de carbono, tres más de lo que hasta ahora se pensaba.

• El tráfico de barcos es la tercera mayor causa de la contaminación marina. Un estudio elaborado por la ONU concluye que las emisiones de C02 de la flota mercante mundial alcanzan los 1.120 millones de toneladas anuales y las previsiones no parecen halagüeñas: estas emisiones aumentarán un 30 por ciento de aquí al año 2020 si no se actúa (UNEP/UNFCCC, 2002).

• Se estima que más de 70 mil productos químicos sintéticos han sido descargados en los océanos del mundo. Sólo un pequeño porcentaje de ellos ha sido monitoreado, y éste corresponde a aquellos relacionados con la salud humana y no con el impacto ecológico.

• El 80% de la contaminación marina por hidrocarburos proviene de actividades realizadas en tierra.

• El explosivo aumento de algas dañinas, por ejemplo en las costas de USA, ha implicado, desde 1991 costos cerca de 300 millones de dólares en p{erdidas debido a la muerte masiva de peces, problemas de salud pública y disminución del turismo.

• Actualmente hay más de 405 zonas muertas (extensión inferior a 1 kilómetro cuadrado y otras alcanzan 70.000 kilómetros cuadrados) en el mundo por el aumento de la contaminación proveniente de tierra adentro y la pérdida de hábitats capaces de filtrar la polución lo que ha provocado la expansión de zonas hipoxias (Diaz R.J. & Rosenberg R., 2008).

• El aumento de especies foráneas en las zonas costeras, produce la interrupción de la cadena alimenticia al eliminar a las especies nativas. Diariamente, 3.000 especies de plantas y animales son transportados en los tanques de lastre de los buques.

• Los océanos del mundo albergan más de 210 mil formas conocidas de vida. Alrededor del 60 por ciento de las especies viven en la franja de 60 km. más próxima a la costa.

• Cada año se hallan casi 160 nuevas especies de peces en los océanos y se catalogan 1.700 animales y plantas.

• La mitad de los 6,3 mil millones de habitantes del planeta viven en zonas costeras, las grandes profundidades de los mares que cubren el 70 por ciento del globo, siguen siendo desconocidas.

• El calentamiento global del planeta tendrá efectos catastróficos sobre los océanos, enlentizando su función reguladora de la temperatura. Según el Panel Internacional sobre Cambio Climático (PICC), la frecuencia e intensidad de las tormentas y otros fenómenos meteorológicos aumentará, dañando los ecosistemas marinos y su capacidad de recuperación (Gilman et al., 2006).

• Desde 1980, el tamaño de la economía global se ha triplicado, al tiempo que la población ha aumentado en un 30 por ciento hasta alcanzar 6.000 millones de personas. El aumento de la población y la conversión para los fines de la urbanización, agricultura y acuicultura están conduciendo a la reducción de manglares, humedales costeros, áreas de praderas marinas y arrecifes de coral a una tasa alarmante.

¿Por qué al hombre común le debería importar que no se deterioren los océanos? ¿En qué perjudica al hombre?

Ente los grandes desafíos del siglo XXI la sociedad tiene que aprender que los Océanos son fuente de vida como también puede serlo de la muerte. Los océanos deben, por tanto, ser apreciado y protegidos; y si se relegan al olvido las necesidades ecológicas de los ecosistemas oceánicos; el estado del medio marino se convertirá en impedimento del desarrollo sostenible en lugar de un recurso para el mismo.

Hace sólo 50 años el Océano era todavía en gran parte un espacio natural virgen. Hoy día, sin embargo, la sobre pesca y la contaminación son una amenaza para su salud, en particular las zonas costeras, que son las más productivas del medio marino.

Catorce años después de entrar la Ley para los Océanos (Convención de las Naciones Unidas, 1994), se hace evidente y notoria, la ruptura del diálogo del hombre con los océanos. La brecha cada vez mayor e insostenible entre riqueza y la pobreza amenaza la estabilidad de la sociedad en su conjunto y en consecuencia el ecosistema de los océanos, el estado de los océanos continúa empeorando en proporciones alarmantes. Los compromisos nacionales e internacionales se quedan en declaraciones de intenciones y buena voluntad.

La Convención es uno de los instrumentos jurídicos más importantes del siglo XX. Concebida como un todo, reconociendo que todos los problemas del espacio océano están estrechamente relacionados entre sí y deben ser considerados conjuntamente, establece que los fondos marinos y oceánicos y su subsuelo más allá de los límites de la jurisdicción nacional son patrimonio común de la humanidad que todos tienen derecho a utilizarlos y obligación de protegerlos. Prevé la solución obligatoria de controversias, establece el marco jurídico global para todas las actividades que se llevan a cabo en los océanos y los mares y contiene normas detalladas que regulan todos los usos de los océanos y definen los derechos y responsabilidades de los Estados.

Los océanos que cubren dos terceras partes de la superficie de la tierra, contienen las nueve décimas partes de los recursos de agua y el 90 por ciento de la biomasa viviente del mundo y son fuente primaria de alimento para más de tres mil millones y medio de personas. Además son un recurso económico vital que proporciona sus medios de vida a millones de personas en todo el mundo.

Aproximadamente el 90 por ciento del comercio internacional se transporta por mar. Más del 29 por ciento de la producción mundial del petróleo viene de los océanos. El turismo de playa y los cruceros son una importante fuente de ingresos para muchos países, especialmente los pequeños Estados insulares en desarrollo. Cada año se capturan en todo el mundo casi 130 millones de toneladas de pescado, con un valor aproximado de 60 mil millones de dólares, y el sector pesquero y la acuicultura por si solos dan trabajo a 150 millones de personas.

Además los océanos a través de sus interacciones con la atmósfera, litosfera y la biosfera, juegan un papel relevante en la conformación de las condiciones que hacen posible las distintas formas de vida del planeta. De hecho, sin los océanos la vida no existiría en nuestro planeta.

El mundo debería replantearse la manera en que se está midiendo el crecimiento económico. Durante mucho tiempo las prioridades de desarrollo se han centrado en lo que la humanidad puede extraer de los ecosistemas, sin pensar demasiado sobre como afecta esto la base biológica de nuestras vidas. Se puede decir que ha habido un progreso muy limitado en la reducción de la pobreza en los países en desarrollo, y la Globalización, por si misma, no ha beneficiado a la mayoría de la población mundial. En general, los intentos por impulsar el desarrollo humano y para detener la degradación del medio oceánico, no han sido eficaces durante la pasada década. Los escasos recursos, la falta de voluntad política, un acercamiento no coordinado, y los contínuos modelos derrochadores de producción y de consumo han frustrado los esfuerzos de poner en ejecución el desarrollo oceánico sostenible, o el desarrollo equilibrado entre las necesidades económicas y sociales de la población, y la capacidad de los recursos oceánicos y de los ecosistemas para resolver necesidades presentes y futuras.

La responsabilidad de proteger los océanos recae no sólo sobre los políticos quienes definen las condiciones nacionales e internacionales de protección de los ecosistemas, sino también es tarea de cada individuo. La exigencia a los políticos para que tomen medidas más efectivas frente a esta problemática debe de estar acompañada del compromiso de cada uno de nosotros por actuar en una forma más responsable en la promoción de la defensa de las metas por la protección de los océanos.

¿Qué soluciones posibles hay para cuidar los océanos?

A principios del siglo XXI es ya evidente que la sociedad detecta y expresa claramente la necesidad de cambio, desde un desarrollo ligado al crecimiento de los años setenta y ochenta hacia un nuevo modelo de desarrollo, un desarrollo verdaderamente sostenible marino en el siglo XXI. Pero, ¿qué entendemos por desarrollo sostenible? Según estableció la Comisión Brundtland en 1987, «es aquel que satisface las necesidades de las generaciones presentes sin comprometer las capacidades de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades». Para avanzar en esta dirección, tenemos que conjugar de forma idónea los tres ejes principales del desarrollo sostenible: el medio ambiente, la cultura y la economía dentro de la sociedad (Jiménez Herrero, 2000).

Para conseguir esta síntesis, tenemos que tomar conciencia de la necesidad de datos fiables que nos permitan disponer de unos cimientos sólidos en cada uno de los ejes que sustentan el desarrollo sostenible marino. También hay que conocer y aceptar el nuevo papel de la ciencia Oceanología en la sociedad del siglo XXI que nos permite establecer y situar dentro de unos límites tanto el «Estado del Sistema Marino» como las presiones sobre el mismo (naturales o antropogénicas).

Estos planteamientos iniciales, junto con unas prioridades políticas claras, bien establecidas y, siempre que sea posible, consensuadas, nos permitirán llegar a un punto medio en estos tres ejes.

La ciencia Oceanología ha avanzado mucho en los últimos años y que este avance se puede y se debe traducir en una mejora de los sistemas de gestión ambiental marinos. Una de las pruebas más evidentes es que, con los conocimientos actuales, un gran número de actuaciones del pasado serían ahora distintas. Conviene recordar que nos referimos a múltiples actuaciones con costes de ejecución importantes y costes de reparación medioambiental igualmente cuantiosos, pues como ya hemos indicado, estamos constatando ahora las primeras relaciones directas entre desequilibrios ambientales marinos y repercusiones económicas.

Resumiendo es imprescindible considerar el medio ambiente marino como un tema estratégico para el futuro de la humanidad. Reflexionemos sobre cómo era este planeta hace dos generaciones y cómo será dentro de otras dos. ¿Qué estamos legando a las generaciones futuras? Es ya imprescindible tomar conciencia de la importancia y la necesidad ineludible de considerar el medio ambiente marino y los recursos naturales como un tema estratégico, un tema de Estado por encima de consideraciones políticas. Y hay, efectivamente, espacio para todos. Empleando una de esas divisiones cómodas de la sociedad: los políticos y las distintas administraciones, y exigiendo responsabilidades cuando sea necesario; los científicos, ejecutando una investigación de calidad internacional y proporcionando, siempre que sea posible, respuestas a los requerimientos de la administración, pero siempre, también, desde planteamientos éticos centrados en mejorar el bienestar de las generaciones actuales y futuras (estos principios deben mantenerse tanto en los planteamientos teóricos como en la práctica); finalmente, la sociedad civil, ejerciendo cada día con mayor fuerza y profesionalidad una presión democrática para que todos podamos vivir en un medio ambiente realmente sostenible. www.ecoportal.net

Dr. Marcos Sommer – Oceanógrafos Sin Fronteras – http://www.oceanografossinfronteras.org

Literatura

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Más información:

Oceanógrafos Sin Fronteras.
http://www.oceanografossinfronteras.org

Cambio Climático
www.unfccc.int

Overfishing Scorecard – The Ocean Conservancy
http://www.oceanconservancy.org/(…)

Office of Sustainable Fisheries: NOAA
http://www.nmfs.noaa.gov/sfa/sfweb/

WWF: Sustainable Fisheries
http://www.panda.org/(…)

The Starving Ocean
http://www.fisherycrisis.com/

Guide to Ocean Friendly Seafood – The Blue Ocean Institute
http://www.blueocean.org/

Oceans Alive – Eat Smart
http://www.oceansalive.org/eat.cfm

The Empty Ocean: Plundering the World’s Marine Life
http://www.amazon.com/exec/obidos/ASIN/1559639741/marinebioorg

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