América Latina necesita ciudades más productivas

Villas, favelas o chabolas. La forma de denominar a los asentamientos informales en los distintos países latinoamericanos varía, aunque las condiciones son las mismas. Entre un 20 y un 30% de los habitantes de América Latina vive en asentamientos informales, mientras que la región es la más urbanizada del mundo.

En América Latina, ocho de cada diez personas viven en ciudades. Se espera que para el 2050, el porcentaje de habitantes en centros urbanos, ascienda al 90%. Esto representa un gran desafío para las ciudades latinoamericanas, que aún no han podido aprovechar las ventajas del alto nivel de urbanización.

Por lo general, las grandes ciudades de Latinoamérica, comparten los mismos problemas. Sobretodo en vivienda, transporte y empleo.
Los expertos suelen denominar a esta tendencia como la “triple informalidad”, ya que es una de las causas de los bajos niveles de productividad y bienestar que se observan con frecuencia en las ciudades de la región.

Según el reporte del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF), “Crecimiento urbano y acceso a oportunidades: un desafío para América Latina”, la infraestructura juega un papel clave en el aprovechamiento de la urbanización. La inadecuada infraestructura, tanto de transporte como de servicios públicos, dificulta la absorción de los flujos migratorios. La falta de un plan para ordenar esta expansión, impide a su vez, el acceso de los habitantes a las oportunidades económicas que ofrece la ciudad.

En América Latina, la vivienda está por fuera de los presupuestos de muchas familias. Se estima que un apartamento de 50 metros cuadrados, podría consumir 30 años de ingresos promedios en varios países.


Estas condiciones han resultado en un incremento de los asentamientos informales, donde las condiciones son precarias y el acceso a trabajos de calidad y a servicios básicos es limitado.

Por ejemplo, en la ciudad de Buenos Aires, una de cada diez personas vive en villas de emergencia. Estos altos niveles de informalidad, limitan el acceso de la población a oportunidades de trabajo formal.

La inadecuada infraestructura, representa una de las causas por las cuales la mayoría de las ciudades latinoamericanas, no han podido aprovechar las ventajas del alto nivel de urbanización.

Ciertamente, el aumento de la urbanización genera tantas oportunidades como desafíos. Son las políticas públicas las que deben superar los obstáculos para un pleno aprovechamiento de las oportunidades que esta situación genera.

Lograr disminuir los costos sociales de la urbanización, para así mejorar el bienestar de los habitantes, depende en gran medida, de la accesibilidad. Así lo establece el presidente ejecutivo de CAF, Luis Carranza, quien asegura que “una ciudad accesible reduce las distancias reales entre las personas y las empresas y potencia los beneficios de la aglomeración”.

Según Carranza, para lograrlo, “se necesita integrar la planificación y regulación de uso de suelo con infraestructura de movilidad, políticas de compensación por uso de vehículos privados y un mercado flexible de vivienda, articulados por una coordinación de estas políticas a nivel metropolitano eficiente, que al final redunde en un mayor bienestar y desarrollo de las ciudades”.

Otro de los problemas que se presentan en las grandes ciudades latinoamericanas es la dificultad de movilidad. La misma impide que las personas puedan acceder a los mejores empleos disponibles y a su vez, que las empresas puedan contratar mano de obra más preparada. Lo que sin dudas, tiene un impacto directo en la productividad.

Según el estudio mencionado previamente, en promedio, los habitantes de América Latina tardan unos 40 minutos para llegar al trabajo desde su casa. Esto sin contar, el viaje de vuelta.

En ciudades como San Pablo, Bogotá, Ciudad de México y Lima, una cuarta parte de la población tarda una hora en llegar a su trabajo.

Por lo general, la falta de planificación en el sistema de transporte, hace que las personas tengan que tomar diferentes medios para desplazarse.

A esta situación, se le suman los usuales cortes o embotellamientos, que hacen que el trayecto sea aún más largo.

Frente a este panorama, no queda más que preguntarse, qué es lo que debe hacerse para poder modificar la situación actual. No existe una sóla respuesta, ya que la falta de aprovechamiento de la urbanización tiene varias consecuencias, por lo tanto también varios factores.

Sin embargo, es cierto que lo vital es implementar políticas de manera eficiente y eficaz, a través de procesos transparentes y participativos.

Se deben implementar cambios para mejorar la planificación y el uso del suelo, la movilidad, el transporte, entre otros. Para eso, se deben distinguir cuáles son las situaciones más urgentes que atender y así destinar los recursos financieros y humanos necesarios. En definitiva, depende de los gobiernos latinoamericanos, hacer que sus ciudades sean más productivas para así poder brindarle una mejor calidad de vida a sus habitantes.

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