La política ambiental debe implementarse en la agenda de los políticos

La política ambiental es la preocupación y desarrollo de objetivos con fines para mejorar el ambiente, conservar los principios naturales de la vida humana y fomentar un desarrollo sostenible. Tanto en el ámbito público como privado.

Por Cristian Frers*

La creciente inserción internacional de las economías, las necesidades de competir en mercados globalizados, el atraso tecnológico, la falta de núcleos endógenos de ciencia y tecnología, la carencia de recursos humanos capacitados y, sobre todo, la necesidad de un desarrollo económico y social acelerado, que sirva a los propósitos de vencer el subdesarrollo, han llevado a la CEPAL (Comisión Económica para América Latina y el Caribe) a diseñar propuestas innovadoras. Y es precisamente este marco de propuestas para la transformación productiva, el que inspira el desarrollo de las políticas ambientales que se necesitan para enfrentar con éxito los cada vez más numerosos y crecientes problemas de la región de Sudamérica en este tema. La convicción de que la cuestión política es en gran medida un problema ecológico ha ido generando una creciente aceptación durante los últimos años.

Gran parte del problema de deterioro ambiental en Argentina se debe al convencimiento de que los recursos naturales son ilimitados e invulnerables, a la falta de una política adecuada, a la ausencia de coordinación en la aplicación de las normas y a la insuficiencia de información y conciencia pública sobre la protección de la naturaleza y el alcance de los sistemas de protección.

En el país, como en otras regiones, se debe poner en marcha una activa política de preservación de la calidad del ambiente. Ya Manuel Belgrano, desde 1795, e Hipólito Vieytes, desde 1802, denunciaban lo que hoy conocemos como daño ecológico y abogaban por un desarrollo agrario e industrial que ahora se califica de sustentable o sostenible. Según lo establecen el artículo 41 de la Constitución Nacional y diversas disposiciones de las constituciones provinciales, la preservación de la calidad del ambiente debe ser política de Estado en nuestra nación, y como tal debe encararse. Aunque se debe aceptar que contaminación hay y habrá siempre, es muy importante establecer, caso por caso, cuáles son los límites reconocidos y aceptables en materia de contaminación.

El problema de la gestión depende sobre todo de los políticos, que no son diferentes del resto de la sociedad. Los políticos, como el resto de los seres humanos, tienen un comportamiento poco previsor. ¿Cuántos de nosotros se ponen el cinturón de seguridad en los coches por miedo a las multas y no como medida de prevención de un accidente? Con el estado actual del conocimiento, se podrían realizar medidas que evitarían muchos problemas. Sin embargo, en muchas ocasiones se toman decisiones que no es que vayan en contra del conocimiento científico, sino incluso contra el sentido común.

La elaboración de una política ambiental municipal satisface importantes necesidades para todos los sectores de la vida local. Ella demanda que cada sector de la comunidad haga un balance ambiental sobre el proceso histórico de desarrollo regional. También exige elaborar un diagnóstico actualizado, definiendo cómo esa realidad ambiental es afectada hoy por su entorno económico, social, cultural, institucional, nacional e internacional. Cada región muestra una realidad ambiental específica, en sus recursos naturales y potencialidades, en la diversidad y magnitud de los problemas que debe enfrentar, en las capacidades y compromisos de sus instituciones y en la población, entre otras.

Asimismo, esta política obliga a cada sector de la comunidad regional a revisar sus desafíos futuros y priorizarlos, establecer plazos para su cumplimiento, definir los recursos necesarios y las responsabilidades que corresponden a cada sector ya sea este público, privado, académico y gremialista, como también, señala aquellas tareas que requieren el concurso de diversos actores de la región. La política busca hacer ambientalmente sustentable el proceso de desarrollo, velando por el derecho a vivir en un ambiente libre de contaminación, la protección ambiental, la preservación de la naturaleza y la conservación del patrimonio ambiental. Su fin último, es mejorar la calidad de vida de todos los habitantes y de las generaciones futuras.

Es por eso que creo fervientemente que la municipalidad de la ciudad de Carmen de Areco – Provincia de Buenos Aires debería dar origen a una secretaria o dirección de desarrollo sostenible para que planifique: La evaluación de los proyectos a desarrollarse en el Municipio, que determine cuáles de ellos tienen efectos sobre el ambiente o sobre la salud de la población y que garantice la participación de los vecinos en consultas sobre dichos proyectos conforme a las leyes y, además, para capacitar a los técnicos y profesionales en los temas relacionados con la gestión ambiental. Esta secretaria o dirección actuaría como la Autoridad de Aplicación en cuanto a los problemas ambientales y sería la generadora de las ordenanzas municipales referidas a la gestión, uso y saneamiento del agua, a la implementación y gestión de la educación ambiental, entre otras. Sin embargo, desde el 2005 a la fecha, se han hecho oídos sordos a mis propuestas y reclamos ante los políticos y las autoridades municipales… ¿Por qué?… No lo sé.

El ambiente también necesita de políticas, iniciativas y programas que abarquen los desafíos que hoy enfrenta el país y el mundo. Pero en la Argentina pasa a ser un tema más dentro de una larga lista de promesas. Es una decisión de toda la dirigencia renunciar a los problemas de fondo. Tal vez, entonces sea hora de que todos incluyamos la problemática ambiental en nuestra agenda.

Nuestra generación se enfrenta a la oportunidad más extraordinaria de grandeza que ninguna otra generación en la historia de la humanidad haya tenido jamás. Si no cambiamos nuestro rumbo y simplemente nos detenemos a dejar que el planeta colapse, seremos más odiados que ninguna otra generación que haya existido. Las futuras generaciones sabrán que nosotros éramos conscientes de la peligrosa explosión demográfica de nuestra especie, de la pérdida de la biodiversidad, del calentamiento global, de la contaminación de los mares, el aire y la tierra, del adelgazamiento de la capa de ozono. Podrán observar que teníamos información más que suficiente para comprender que los problemas que habíamos provocado requerían de soluciones: y verán con igual claridad que fallamos para actuar con la fuerza suficiente para salvar a la Naturaleza. Y nos odiarán por eso porque habremos cambiado nuestro confort por su futuro.

* Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social (Periodista)

Ecoportal.net

Agrega un Comentario

Pulsa aquí para hacer un comentario