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Calidad del Agua del Arroyo Willa (Esquél)

03/10/05 Por Lino Arturo Pizzolon

A pedido de los Vecinos Autoconvocados de la ciudad de Esquél se analizan los conceptos vertidos en el informe “Muestreo, análisis e interpretación de un fenómeno observado en el arroyo Descolgado (o Amarillo o Will-a) ubicado en el proyecto Cordón Esquél (Pcia. de Chubut)”

Análisis de la Información Sobre la Calidad del Agua del arroyo Willa (cordón Esquél)

Hasta mayo 2005

Introducción

1. A pedido de los Vecinos Autoconvocados de la ciudad de Esquél se analizan los conceptos vertidos en el informe “Muestreo, análisis e interpretación de un fenómeno observado en el arroyo Descolgado (o Amarillo o Will-a) ubicado en el proyecto Cordón Esquél (Pcia. de Chubut)”, producido por el Dr. Marcelo Idoyaga, de la Universidad de Buenos Aires.

2. Se trata del tercer informe que solicita el gobierno de Chubut en relación al derrame de fluidos de perforación documentado en el “Informe sobre monitoreo de la calidad del agua en la cuenca del arroyo Willimanco” (1), y al igual que el informe precedente, de Joyce Owen-Alberto Cerdá, de la Dirección de Protección Ambiental de la Pcia. de Chubut, investiga solo una de las hipótesis planteadas y concluye que efectivamente los fenómenos de marzo de 2003 responden exclusivamente a características naturales del lugar.

3. El primero fue elaborado por el Dr. Adrián Pucci, director del CENPat, quien sin conocimiento del lugar de los hechos, se limitó a una evaluación crítica del informe de la Coop16, señalando algunos puntos supuestamente erróneos, pero remarcando enfáticamente la importancia y la necesidad de ulteriores estudios para dilucidar el origen del sedimento depositado y de los hechos referidos.

4. El segundo informe fue producido por Dirección de Protección Ambiental (Joyce Owen) con fecha 7 de Julio, para el ministro de la producción –Giaccone-, ante interpelación de los diputados Retuerto y Zarcos. Este informe se basa en un muestreo realizado 45 días después de los hechos denunciados, estando las actividades de perforación suspendidas y estuvo a cargo del biólogo Alberto Cerdá, carente de experiencia en áreas de montaña. Realizada la toma de muestras con medios de la empresa minera, se enfocó el esfuerzo a verificar únicamente la hipótesis de un fenómeno natural en zonas con drenajes ácidos, sin intento alguno por demostrar la presencia de fluidos de perforación o de sus productos de descomposición. En este informe se advertía que se solicitaría un estudio a una universidad “reconocida”, (2) y que las muestras se tomarían en duplicado, con la presencia de la contrapartes interesadas, Municipalidad, Cooperativa, Universidad y el DPA, escribano.

Consideraciones generales

5. Existiendo nombres previos para el arroyo en cuestión, no corresponde el uso de las denominaciones de fantasía utilizadas por la empresa minera y por el gobierno. La denominación original es arroyo Will-a (Serra et al. 2000) (3), o Willa para mayor simplicidad. La denominación no es un hecho trivial. El nombre Willa está indicando su pertenencia a la cuenca de la laguna Willimanco. La denominación introducida por la empresa minera, además de ser improcedente por existir un nombre previo, no es inocente, toda vez que la misma se empeñó en convencer a la población de que dicho arroyo no está vinculado a la laguna Willimanco, ambiente que funciona como reservorio de agua potable complementario para la ciudad de Esquél.

6. La división del curso del arroyo Willa en tramo superior, medio e inferior, es correcta a los fines de mejor ubicación de los fenómenos descriptos. Sin embargo el informe Idoyaga frecuentemente expresa conclusiones referidas al tramo alto del arroyo, -sometido directamente al drenaje ácido natural del lugar-, como si fueran aplicables a todo el curso, por lo cual genera graves confusiones en el lector y llega a conclusiones falsas en algunos casos. Las condiciones de acidez y la producción de minerales secundarios y sedimentos como los que menciona el autor en el tramo alto, en condiciones normales se atenúan fuertemente aguas abajo, por mezcla con otras aguas.

7. En el informe Idoyaga no se observaron formalidades elementales para su validación oficial/judicial: –a) No se tomaron muestras en duplicado ni con la presencia de la contrapartes interesada, Municipalidad, Cooperativa. UNPat (La Cooperativa). –b) las muestras se tomaron sin presencia del personal de la Dirección de Protección Ambiental, como lo exige la ley de Protección del Ambiente 1503, para validar los procedimientos. –c) estando el área del proyecto minero en manos de la empresa propietaria, sin vigilancia judicial, no existen garantías de que no se hayan provocado intencionalmente los fenómenos similares a los denunciados en 2003.

8. No indica en ninguna parte si las medidas de conductividad están compensadas por temperatura, y si lo están, a qué temperatura están referidas, información sin la cual esos datos no son comparables entre sí ni con otros. Tal como se encuentra expresado, el concepto de dureza se presta a una interpretación errónea. La dureza no está vinculada al sodio y potasio.

9. Toda observación sobre el arroyo Willa de aquí en adelante, siempre que no se haga la salvedad en contrario, se refiere al tramo inferior del mismo. Algunos aspectos del informe Idoyaga se retoman a lo largo del trabajo desde ángulos diferentes, por lo que es inevitable cierta repetición.

10. El informe Idoyaga comienza planteando que “las aguas del arroyo son de muy mala calidad, no son aptas para el consumo humano y presentan condiciones de toxicidad. Esta situación no es en sí misma indicativa ni de contaminación por actividad antrópica (fluidos de perforaciones u otra causa), ni de causas naturales”. Sin embargo el trabajo realizado sólo intenta demostrar la segunda de las causas posibles.

11. El extenso apartado (Punto 6), destinado a demoler supuestamente nuestros fundamentos para hablar de contaminación, adolescente de la misma falla del informe Owen. Cerdá preliminar del gobierno de Chubut: no investigar la hipótesis opuesta. Esta parcialidad sería aceptable en un informe de la empresa minera, pero es inadmisible en un informe oficial, que supuestamente debe permanecer independiente.

12. No existen datos previos sobre el arroyo Amarillo. Ante esta gravísima falencia del EIA, que el informe Idoyaga menciona pero minimiza, plantea y realiza un extenso trabajo de análisis de las rocas de la cuenca con el objeto de demostrar que los mismos componentes que se encuentran en el agua y en los sedimentos son los que se encuentran en la cuenca, afirmando entonces que no es necesario invocar ningún proceso de contaminación para explicar los hechos observados (punto 7.1.2). Los resultados se vuelcan en 13 páginas destinadas a confirmar la idea preconcebida.

13. Se requiere demasiado ingenuidad y desatención de principios básicos del proceder científico para aceptar sin más semejante simplificación. De haberse realizado el muestreo en el momento de los hechos denunciados, debíase discriminar y cuantificar el aporte correspondiente a la erosión natural de las rocas y el aporte correspondiente a los fluidos de perforación. Y se trata, sobre todo, de analizar componentes específicos de los fluidos de perforación en muestras remanentes, aspecto que ha sido ignorado tanto por la DPA como por informe que se analiza.

14. En el punto 6.4, el informe Idoyaga malinterpreta las “metodologías utilizadas para postular la hipótesis de contaminación” de los informes Pizzolon 2003 y Diaz 2003, sin considerar el resto de la información brindada en dichos informes. Introduce así una falla conceptual grave. El concepto de contaminación no depende de la fuente de contaminación, sea esta natural o antrópica. Ni los niveles de la ley de residuos peligrosos ni los de la ley 24585 (que introdujo el título ambiental en el código de minería) tiene variaciones por región. De aceptarse el planteo, se estaría sentando el criterio de que en un cuerpo de agua contaminado naturalmente no rigen las prohibiciones de vertidos de origen antrópico que rigen para cualquier todo cuerpo de agua.

15. En el mismo sentido, en 6.4 el informe Idoyaga hace una referencia vaga e imprecisa a “un compuesto de azufre” de la laguna Willimanco basada en una revista no científica, por lo que tiene “aguas de mala calidad para consumo humano”. La laguna Willimanco se utilizó durante más de 70 años para el suministro de agua a la ciudad de Esquel y en la actualidad es un ambiente complementario para hacer frente a cualquier eventualidad (sequías, incremento poblacional, ruptura de las tuberías de conducción, etc). No está contaminada con metales pesados y se sabe bien que sus características hidroquímicas responden a la geología del lugar (4). No deja de sorprender la mención de la laguna Willimanco en este informe focalizado en el arroyo Willa. La disgresión, al igual que en el punto anterior, parece estar destinada a resaltar el estado de contaminación natural de la zona y a minimizar en medios gubernamentales y en la opinión pública la importancia de los vuelcos ulteriores de contaminantes. Esta tergiversación conceptual a la cual abre las puertas este informe, es inaceptable.

Fluidos de Perforación

16. El informe Idoyaga (6.2) indica que ninguno de los fluidos de perforación utilizados pudo aportar los elementos que superaron los valores límites para los elementos traza señalados en nuestro informe. Resulta notoria la ligereza de esta afirmación, hecha sin mencionar siquiera los fluidos utilizados, ni mucho menos indicar su composición química.

17. Según declaraciones de la empresa (5), se utilizaron DD2200, Troqueles, Ultravis, Bentonita Quick Gel, Grasa Big Berar Diamond Drill Rod, Polímero 550. Según la fuente consultada las listas de aditivos varían (Anexo); existen testimonios sobre el uso de gasoil como lubricante (programa radial Toca Madera del 14-5-05) introduciéndose desde 20 a 60-80 litros por perforadora (x4) y por día.

18. Diversos fluidos de perforación son o tienen componentes tóxicos. La baritina (utilizada como densificante de los fluidos) contiene metales pesados como mercurio y arsénico como impurezas. La existencia de cromo, lignosulfonatos, compuestos fenólicos, y compuestos altamente riesgosos como las poliacrilamidas. Mayor información sobre los fluidos de perforación se elaboró en 2003 y se presentan en el ANEXO.

19. El informe Idoyaga señala que en el informe Pizzolon 2003 no se aportaron pruebas sobre la existencia de poliacrilamidas. Al respecto cabe agregar que se describió el 13-3-03 un “Depósito de una substancia gelatinosa ambarina sobre los filtros de membrana (0,45 µ), que no se volvió a observar dos días después” (6). Dicha consistencia es propia de polímeros tales como Ultravis (poliacrilamidas), que se estaban utilizando abundantemente en las perforaciones (fuente reservada).

20. Los motivos por los cuales no se aportaron pruebas analíticas en aquel entonces se detallaron el informe del ANEXO (Pizzolon 2003).

21. En el informe Idoyaga no existe ningún intento de analizar acrilamidas o sus productos de descomposición en material conservado del primer derrame ni tampoco hace el análisis de estos compuestos en los fangos del año 2004, para identificar semejanzas o diferencias.

22. Frecuentemente se minimizan los impactos de las fluidos de perforación en relación a otros impactos mucho más graves de la actividad minera. Sin embargo, en países como México el uso de fluidos de perforación está sujeto a la aprobación anual de rigurosas pruebas de toxicidad, ecotoxicidad, etc.

Comparación del estado del arroyo en marzo 2003 y abril 2004

23. El carácter científico de un informe no está dado por la complejidad de las tecnologías utilizadas, ni por el prestigio de la institución que supuestamente lo avala, sino por la coherencia interna de hipótesis formuladas y por la pertinencia y solidez de las pruebas que se aporten para demostrarlas o negarlas.

Figura 1
La descripción rigurosa de los fenómenos observados, de sus características organolépticas y la ubicación espacial precisa de los mismos, constituyen el punto de partida básico insoslayable para cualquier informe que pretenda el carácter de científico. En este sentido el informe Idoyaga no ha prestado suficiente atención a nuestra descripciones, por lo que incurre en errores notorios.
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Figura 2
24. Es falsa la afirmación del punto 6.1, y de la conclusión 4, “todas las características observadas en marzo del 2003 se repitieron en abril del 2004 en ausencia de perforaciones”. Primero, porque no puede hacer afirmaciones ni negaciones sobre un hecho que no presenció (marzo-03). Segundo, por su propia documentación fotográfica en el tramo inferior del curso (foto n° 42), en la cual no se observa ningún depósito similar en magnitud y características al documentado en marzo del 2003 (Figs. 1 y 2).
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Tercero, por sus propias descripciones (p. 5), “por lo general se observa la depositación.... donde hay poca profundidad del curso de agua ... la turbulencia baja y la velocidad de la corriente disminuye”, en nuestro informe se hace expresa referencia al hecho llamativo de la cobertura total del lecho bañado por el agua y en forma uniforme. Cuarto, por sus ulteriores descripciones que señalan que en el tramo medio del arroyo “ .. es donde se deposita la mayor cantidad de fangos gelatinosos pardo-amarillentos”, situación muy diferente a la observada en marzo del 2003. Quinto, por nuestros propios datos y observaciones directas en ambas oportunidades marzo-2003 y en marzo-2004, en el marco del proyecto de control mantenido por la Cooperativa 16 de Octubre Ltda. (7)
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Figura 3

25. Lo mencionado en el punto anterior, conjuntamente con la falta de observación de procedimientos de muestreo mencionados en 6, es suficiente para invalidar la totalidad del informe. Se continúa sin embargo su análisis a los fines de un mayor.

Sobre el drenaje ácido de rocas (dar)

26. El informe Idoyaga se explaya sobre el fenómeno del DAR, claramente dominante en el tramo superior del arroyo Willa, ubicado dentro del área del proyecto minero. Sin dudas este fenómeno explica aceptablemente algunas de nuestras observaciones sobre los precipitados ferruginosos en el tramo medio del arroyo, descriptos en el informe de mayo del 2003 y no interpretados correctamente en ese entonces y adjudicados a vuelcos de diferente origen a lo largo del verano. Sin embargo estas características naturales del lugar que se describen correctamente, no pueden utilizarse para encubrir derrames de origen claramente antropogénico o para obviar su investigación.

27. La afirmación del punto 7.1.4.4 del informe en cuestión:“en primavera las aguas del arroyo Willa no presentan turbidez ni color” es falsa. La afirmación “de octubre a marzo hay una tendencia creciente de la conductividad, y tendencia creciente en turbidez y color del agua”: sólo es cierta en caso de actividades mineras en las cabeceras; en ausencia de disturbios la tendencia es exactamente la opuesta. Por lo tanto esa afirmación también es falsa. El informe Idoyaga se basa en dos días de muestreo en abril, por lo tanto, excepto que aporte algún tipo de pruebas para ello, debe abstenerse de hacer afirmaciones sobre lo que ocurre durante el resto del año. En segundo lugar, nuestros resultados tomados a lo largo del año 2004, sin actividad minera, demuestra exactamente lo contrario (ver 38 y siguientes).

La afirmación del informe Idoyaga respecto de la acidez del arroyo en el punto 3.3 y en 6.1, genera confusión haciendo que llegue a conclusiones falsas: en ninguna oportunidad se registró acidez ni en el tramo medio y mucho menos en el tramo inferior del curso; sólo se registró un pH muy ácido en una única ocasión, el tramo medio, en coincidencia con el evento de marzo de 2003.

Sobre la estacionalidad del drenaje ácido

Como regla general, la periodicidad del drenaje ácido en áreas elevadas, - los picos de acidez y fenómenos acompañantes-, se producen en primavera temprana. En esta situación se arrastra aguas abajo el material acidificante acumulado durante el período sin agua líquida, hecho bien conocido en la literatura sobre el DAR (8). Un fenómeno similar ocurre en las regiones montañosas con precipitaciones ácidas. El pico de mayor acidez se produce al comienzo del deshielo y precede un en varias semanas al máximo de caudal de primavera. Llama la atención que el informe Idoyaga no haya referido esta característica del DAR, altamente significativa para dilucidar los hechos que nos ocupan.

30. No puede invocarse la estacionalidad del DAR, como se viene haciendo tanto desde la empresa como desde la esfera gubernamental, para No puede invocarse la es explicar cualquier pico de acidez y arrastre aguas abajo de arcillas y materiales coloidales, en cualquier momento del año. En este sentido, marzo es el mes en el cual menos posibilidades existen de que los fenómenos que acompañan al DAR se observen aguas debajo de las fuentes.

Pico de acidez registrado en el tramo medio el 15-3-03

31. Los datos químicos en el tramo medio del Arroyo Willa son muy escasos, como para constituir una línea de base confiable. Esta salvedad no exime de considerar rigurosamente la información disponible aunque la misma sea escasa.

32. En el tramo medio del arroyo Willa, inmediatamente antes de pequeños curso de agua que denominamos Huenú (T2 del Informe Idoyaga), los valores de pH -incluidos los del informe Idoyaga- siempre fueron superiores a 7. El único registro fuertemente ácido, pH 4.75 (3.80 en laboratorio) fue el del día 15-03-03 referido en Pizzolon 2003. Es llamativo que 15 días después -supresión de las tareas de exploración mediante (9)-, el pH subió de 3,8 a 8,76 unidades, cifras que representan una disminución de la acidez de más de 91000 veces.

33. El informe Idoyaga afirma (6.2) que ninguno de los fluidos de perforación tiene aditivos que pudieron haber provocado el mencionado pico de acidez. Sin embargo el dato referido es un dato real proveniente de dos lecturas con dos equipos diferentes de excelente calidad, uno de campo WTW (4.75) y otro de laboratorio ORION 720 con electrodo de Ross (3.8). ¿Cómo explicar entonces un valor tan bajo de pH en el tramo medio del curso, en un sitio donde el drenaje ácido ya se encuentra normalmente neutralizado?.

34. El evento aludido se produjo en el mes históricamente más seco del año. El registro de la estación pluviométrica de la Universidad (Km. 4), indica ausencia total de precipitaciones en 48 días previos al muestreo. Por lo tanto, no se conocen causas naturales que puedan explicar un cambio de pH de tal magnitud durante ese tiempo.

35. La explicación remanente es que dicho pico de acidez proviene de algún tipo de disturbio antropogénico del DAR. Una hipótesis plausible es que fue provocado el arrastre aguas abajo del material acidificante generado y acumulado en las nacientes del A° Willa, en la parte terminal del acuífero subterráneo, en un período seco. Cualquier incremento del flujo sea por agua o por fluidos de perforación, incluso momentáneo, arrastró aguas abajo gran cantidad de dicho sustrato. Este material puede producir picos muy bajos de pH como bien se describe en el informe Idoyaga. El mismo no alcanzó a ser neutralizado en el tramo medio, como ocurre en condiciones normales (inmediatamente aguas arriba del A° Huenú).

36. En otros términos, el derrame de fluidos de perforación arrastró aguas abajo gran cantidad de material acidificante. A mayor carga acidificante en las cabeceras más abajo y a mayor distancia llegan los picos de acidez y minerales secundarios que se forman. Los hechos mencionados constituyen por otra parte una pequeña muestra de lo que podría ocurrir allí en dimensiones agigantadas y por siglos, en el caso de una explotación minera.

Influencia de las tareas de exploración sobre la calidad del agua del arroyo Willa

37. Tal como lo señalara el informe Diaz (10), los datos de monitoreo del arroyo Willa durante el período de exploración tomados por Meridian Gold, permiten observar el aumento de conductividad, total de sólidos disueltos y de algunos metales pesados desde octubre del 2002 hasta marzo de 2003.

38. El total de sólidos en suspensión ó TSS, es una medida básica de calidad de aguas, normalmente correlacionada con la de turbidez, e indica el monto de partículas que quedan retenidas en un filtro, cualquiera sea su origen. En condiciones naturales el TSS depende del caudal y varía con las precipitaciones o del deshielo. En términos sencillos a mayor caudal mayor TSS y mayor turbidez. Comparando los datos de TSS tomados mensualmente por la empresa MG durante el período de exploración (11) y los datos tomados posteriormente por la Coop. 16 de Octubre (12), en lejos del período de perforaciones, se observa que los valores de TSS de MG van claramente en aumento a medida que avanzaban las tareas de exploración sobre la vertiente oeste de la divisoria de aguas, hacia fines del verano (Fig. 1, barras azules ). En otoño y en ausencia de perforaciones (marzo 2004) el arroyo presentó el mínimo de TSS, y en este sentido, en ausencia de disturbios en sus cabeceras, el arroyo Willa funcionó como cualquier otro arroyo del ecotono bosque-estepa (Fig. 1, barras amarillas) Estos datos no son estrictamente comparables entre sí en valores absolutos, ya que las técnicas de los dos laboratorios intervinientes, vg. tamaño de poro de filtro utilizado, no han sido intercalibradas. Pero sí son comparables con los del propio grupo y permiten visualizar las tendencias netamente diferentes en ambos períodos de análisis.

Figura 4. Gráfico de total de sólidos suspendidos en el tramo inferior del A° Willa. Barras oscuras: datos mensuales desde oct-02 hasta mar-03 de Meridian Gold, durante el período de exploración. Barras claras: datos trimestrales del proyecto CASEP desde dic-03 hasta oct-04. Se superpusieron las escalas de tiempo para resalte de las diferencias. Ver más explicaciones en el texto.

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Figura 4

Figura 5. Nacientes del A° Willa. Flecha en el centro: huella de perforaciones durante los eventos de marzo de 2003. Flecha a la izquierda: nacientes del A° Willa.

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Figura 5

39. Las tareas de perforación -hasta 200 m de profundidad- se realizaban en las mismas nacientes del A° Willa (Fig. 5). Por lo tanto es perfectamente plausible la infiltración de fluidos de perforación al agua subterránea y posterior emergencia en las nacientes del arroyo. Esta hipótesis no descarta eventuales vuelcos directos superficiales o derrames desde las lagunas existentes en las nacientes del arroyo. En cualquier caso, sea cual fuere la forma en que los fluidos alcanzaron el curso de agua, las consecuencias se observaron aguas abajo.

Evidencias de un derrame masivo de fluidos de perforación

40. Un cambio de la concentración de iones hidrógeno de más de 91000 veces en el mes más seco del año (15-03-03), en el tramo medio del arroyo Willa, referido en 32 y siguientes.

41. Ausencia de precipitaciones en 60 días, sólo 1 mm en 19 de marzo (13).

42. Observaciones de las características organolépticas del fenómeno el día 13 de marzo: observadas en día 13 y en semanas posteriores por técnicos y vecinos (14).

a) Flóculos en el agua; b) color amarillo paja c) Adherencia y sellado del depósito, una vez seco, sobre todas las partículas rocosas y arenas del fondo, d) formación de una película continua de todo lecho bañado por el agua, a modo de una impermeabilización del fondo; a) Depósito de una sustancia gelatinosa ambarina sobre los filtros de membrana (0,45 µ), que no se volvió a observar dos días después (15).

43. Extensión del derrame hasta el final del curso bajo del arroyo Willa, donde se pierde en un bañado.

44. El hecho que dos días después no se observó el material gelatinoso.

45. No se tiene ninguna garantía de no se haya simulado artificialmente un fenómeno semejante al de 2003. Así y todo no consta la repetición del mismo en el 2004 y 2005. Se encontraron el 13-5-05 algunos precipitados adheridos a pedregullos del fondo en el tramo inferior, pero en ningún caso ello se acerca a la magnitud de los hechos documentados en 2003.

Aspectos legales

46. El impacto creciente de la actividad minera sobre la calidad del agua en el arroyo Willa y las múltiples evidencias de un derrame masivo verificado el día 13-3-03 constituyen hechos claramente violatorio de la Ley de Aguas 1503 de la provincia de Chubut y su decreto reglamentario 2099/77.

47. En la misma existen disposiciones clarísimas que prohíben el vertido de cualquier efluente líquido, sólido o semisólido, que altere las características visuales y organolépticas de todo curso de agua, que “causen cualquier detrimento al cuerpo receptor” además de dañar la salud del hombre (Decreto Reglamentario 2099/77, art. 31). En el art. 14 del mismo decreto, expresa que “queda expresa y terminantemente prohibido la descarga o inyección por cualquier medio, de todo tipo de residuos a napas de aguas subterráneas”. En el artículo 26, donde se enumeran las substancias cuyo vertido están prohibidas, en el inciso f), “todas aquellas que interfieren con los procesos de depuración del cuerpo receptor”.

CONCLUSIONES

48. Atendiendo a los vicios de forma y de procedimiento mencionados en (7) y a las afirmaciones sin fundamento (25,28,29) el informe Idoyaga debiera rechazarse sin ulteriores análisis. Sin embargo y a los fines de mayor esclarecimiento se expresa:

49. El informe contribuye a una mejor comprensión de la naturaleza del arroyo Willa, demostrando la existencia de un drenaje ácido de rocas (DAR) natural, dominante en las cabeceras del mismo pero que se atenúa aguas abajo por aportes de otros cursos de agua, siendo prácticamente inobservable como tal en el tramo inferior.

50. Esto implica, por una parte, atenuar algunas de la expresiones vertidas en el informe Pizzolon 2003, en el sentido de que es posible que la ausencia de toda forma de vida se deba a las características relativamente extremas de este ambiente y que ello haya sido previo a cualquier derrame o alteración antrópica ulterior.

51. Sin embargo no puede invocarse este fenómeno natural para disfrazar un evento a todas luces fuera de lo normal observado el 13-3-03 y semanas siguientes, que abarcó hasta el extremo inferior del arroyo Willa, con magnitudes nunca observadas previamente ni repetidas posteriormente.

52. El informe Idoyaga está enfocado a demostrar una sola de las hipótesis, que los compuestos que se encuentran en el agua del arroyo son los mismos que componen las rocas de la cuenca (p 7.1.3, y conclusiones ). Como bien se sabe esto es obvio en cualquier lugar del mundo, al menos para aguas superficiales. Toda esta información es no–pertinente respecto del problema en cuestión.

53. No propone y ni siquiera se plantea la necesidad de investigar la presencia de fluidos de perforación o de sus productos de degradación en algún material remanente del vertido denunciado, ni hace ningún aporte al respecto. Esta tendenciosidad notoria podría aceptarse tratándose de un informe de la empresa minera, pero de ninguna manera en un informe proveniente del sector oficial, y que involucra a una Universidad Nacional, entes de los que se espera una estricta imparcialidad.

54. Es falso invocar la estacionalidad del DAR para explicar los hechos observados en marzo de 2003, 1) porque por regla general el DAR en áreas elevadas, con deposición nívea, se manifiesta al comienzo de la primavera, 2) porque nunca se volvió a observar el fenómeno 3) porque no explica cómo el evento se produjo en el mes históricamente más seco del año y en completa ausencia de precipitaciones en los 48 días previos, o de cualquier otro evento natural, 4) porque en el perfil del suelo no existe ninguna señal de estratificaciones dejadas por un evento periódico. Los sedimentos son todos muy oscuros hasta 50 cm de profundidad.

55. Además de uno o más derrames puntuales directos al curso de agua a través de los acuíferos, reafirmo lo expresado en el informe Diaz 2003 y aporto pruebas ulteriores que permiten comparar un período con exploración minera y otro sin exploración, y confirman el impacto negativo creciente a lo largo del período de exploración.

56. El informe Idoyaga señala muy acertadamente las contradicciones internas del EIA al respecto del drenaje ácido. En este sentido podemos terminar afirmando que dicho informe constituye la mejor demostración producida hasta el presente de que toda actividad minera en las cabeceras de los arroyo Willa y Esquel Viejo, no hará otra cosa que remover y dispersar el enorme depósito de materiales altamente tóxicos que se encuentra allí encerrado y del cual sólo se extraerían el oro y plata. www.EcoPortal.net

* M.Sc. Lino Arturo Pizzolon
Director del Laboratorio de Ecología Acuática
Facultad de Ciencias Naturales
Universidad Nacional de la Patagonia SJB
Sarmiento 849 – (9200) Esquel – Chubut

Referencias

(1) L.A.Pizzolon. 13-05-03. Convenio UNPat-Coop. 16 de Octubre. Anexo de Tabajo Nro. 2.
(2) Nota del 11-07-03 a los diputados Retuerto y Zarco del ministro Giaccone acompañante del informe Joyce Owen.
(3) Universidad Nacional de la Patagonia. Trabajo sobre los recursos hídricos del área de Esquel.
(4) Pizzolon, L. y otros. Informes técnicos varios, Convenio UNPat- Coop16. 1992-04.
(5) Nota 680 de Mónica Mariaca a la Directora de Protección Ambiental, del 7-7-03.
(6) Informe L. Pizzolon, ANEXO.
(7) Colaboración entre la Universidad Nacional de la Patagonia SJB – Cooperativa 16 de Octubre, Proyecto CASEP (Calidad del agua en el Sistema Esquel-Percey).
(8) Proceedings form the Fifth International Conference on Acid Rock Drainage, Society for Mining, Metallurgy and Exploration, Inc. (SME), Littleton, CO, USA. Lino Arturo Pizzolon. Laboratorio de Ecología Acuática. F.C.N. UNPat. 8/13
(9) Acta de Inspección de la Dirección de Minas, -delegación Esquel.
(10) Fernando Máximo Díaz. 2003. Evaluación de los análisis de aguas y sedimentos del arroyo Willa, presentados a la Cooperativa “16 de Octubre” por la empresa Meridian Gold en fecha 06/06/03.
(11) Informe Meridian Gold entregado a la Coop. 16 de Octubre con fecha 6 de junio de 2003, Con nota del Gerente Edward Colt. Análisis de metales pesados realizados en el Laboratorio de Ingeniería Laboral y Ambiental de Cba.
(12) Proyecto CASEP, UNPat-Coop16.
(13) Información de la Estación Meteorológica de la Universidad Nacional de la Patagonia
(14) Ver Anexo
(15) Anex

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