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Piratería Pesquera

25/07/01 Por Dr.M.Sommer

La Unión Europea debería demandar a España que actúe en forma responsable.
La pesca pirata esta muy extendida en el Océano Austral que rodea a la Antártida. Tras el arresto (06.06.2001) por parte de Francia del barco pesquero pirata "Castor", de capital español, pescando Bacalao de Profundidad o merluza negra (Dissostichus eleginoides). Este mismo barco ya había sido arrestado tres veces pescando ilegalmente por las autoridades australianas.

LA PESCA ILEGAL DE BACALAO DE PROFUNDIDAD SUPERA EN CASI DIEZ VECES A LA PESCA AUTORIZADA (18000 toneladas es la cuota pesquera anual establecida, esta siendo superada en 130.000 toneladas).

Muy apreciado en los mercados estadounidenses, japoneses y europeos, las poblaciones de bacalao de profundidad han sido llevadas al borde del colapso en los seis años que los palangreros piratas levan pescándolo. En solo unos pocos años, los stocks de esta especie en las islas Prince Edward y Marion fueron devastados, hasta alcanzar casi su extinción comercial.

Se estima que cerca de 330.000 aves marinas, entre las que se incluyen varias especies de albatros en peligro de extinción, han engrosado las capturas accidentales de estos barcos piratas.

España debería ser severa con los españoles que continúan saqueando la vida marina de la Antártida. En la mayoría de los arrestos a barcos que faenaban ilegalmente durante los últimos años, han estado implicados ciudadanos españoles.

En México, el sector más afectado por la pesca pirata es la industria atunera. Desde enero de 1998 el doctor James Joseph, director de la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT), advirtió sobre el peligroso crecimiento de la flota atunera en el Océano Pacífico Oriental (OPO) que había alcanzado el nivel de 127 mil toneladas.

A pesar de estas advertencias, la industria pesquera española, apoyada por subsidios sin precedente de la Unión Europea, ingresó a la región con 4 barcos con bandera de Guatemala; en Panamá abanderó al barco
atunero más grande del mundo y otros dos barcos fueron abanderados por El Salvador. Estos barcos no sólo están incrementando la captura de atún, sino que por usar FADs, están impactando la población juvenil de
este recurso y millones de individuos de diversas especies no objetivo.

La Secretaria General de las Naciones Unidas ha declarado que la pesca ilegal, no reglamentada y no declarada es uno de los más severos problemas que actualmente afectan a las pesquerías mundiales.

El aumento en los niveles de explotación pesquera y petrolífera esta dañando la frágil biodiversidad de alta mar. Al estar abierta al acceso no regulado, alta mar se ha vuelto cada vez más susceptible a la sobreexplotación. El incremento de la capacidad y alcance de las flotas pesqueras y los avances tecnológicos que permiten que la perforación petrolífera se realice hasta profundidades de al menos 2000 metros, ponen en gran riesgo la sensible vida marina de alta mar.

El Congreso Mundial de Conservación de la IUCN en Aman en octubre del año 2000, urgió a los gobiernos, organismos internacionales y a las ONG, a revisar los acuerdos legales existentes e identificar las áreas de alta mar adecuadas para un manejo conjunto y establecer acuerdos para manejarlas y conservarlas. Parte de la solución, dice el informe, podría ser la designación de diferentes tipos de Áreas Protegidas de Alta Mar (HSMPAs) para abordar la incierta explotación de sus recursos vivos. Algunos elementos de los acuerdos internacionales ya requieren que los estados cooperen en el manejo de los recursos de alta mar. Lo que deben hacer los gobiernos y los organismos internacionales de conservación es adelantarse y tomar urgentes medidas para salvar los obstáculos políticos, legales e institucionales hacia la implementación practica de actividades para proteger alta mar.

Hay momentos en que la decisión más difícil es admitir lo obvio. Es obvio que en todo el mundo las economías nacionales están basadas en bienes y servicios derivados de los ecosistemas, como también lo es que la vida humana depende de la capacidad que tengan esos ecosistemas para seguir proporcionando sus múltiples beneficios. Con todo, tanto en los países ricos como en los pobres, por mucho tiempo las prioridades del desarrollo se han centrado en aquello que podemos extraer de los ecosistemas, sin tomar demasiado en cuenta el impacto de nuestras acciones. Si decidimos continuar con los patrones actuales de uso, es casi seguro que enfrentaremos una disminución de la capacidad de los ecosistemas para producir su amplio espectro de beneficios, desde agua limpia hasta un clima estable, desde leña hasta cultivos alimentarios, desde madera hasta hábitats para la vida silvestre.

Sin embargo, tenemos otra opción.
Esta requiere que reorientemos la forma en que vemos los ecosistemas, de manera que consideremos su sostenibilidad como esencial para la nuestra.

La adopción de este "enfoque ecosistémico" implica que evaluemos nuestras decisiones sobre el uso de la pesca y los recursos en términos de cómo afecta éste la capacidad de los ecosistemas para mantener la vida, pero no solamente el bienestar humano sino también la salud y el potencial productivo de plantas, animales y sistemas naturales. Mantener esta capacidad se convierte en nuestra "llave maestra" para el desarrollo nacional y humano, en nuestra esperanza para acabar con la pobreza, en nuestra salvaguardia para la biodiversidad y en nuestro pasaporte hacia un futuro sostenible.

Obviamente es difícil saber qué será sostenible en el ambiente físico o político del futuro. Es por ello que el enfoque ecosistémico hace hincapié en la necesidad de contar con buena información científica y con políticas e instituciones sólidas.

Desde un punto de vista científico, un enfoque ecosistémico marino debería:
# Reconocer el "SISTEMA" en los ecosistemas, respetando sus fronteras naturales y manejándolo de forma holística y no sectorial.
# Evaluar con regularidad las condiciones del ecosistema y estudiar los procesos que subyacen en su capacidad de sostener la vida con el fin de entender las consecuencias de nuestras opciones.

Desde la perspectiva de las políticas, un enfoque ecosistémico debería:
# Demostrar que se puede hacer mucho por mejorar el manejo de los ecosistemas marinos mediante la formulación de políticas más inteligentes y el desarrollo de instituciones más eficientes para que las implementen.
# Reunir la información que nos permita sopesar cuidadosamente las contraprestaciones (trade-offs) entre los varios bienes y servicios de los ecosistemas, y entre las metas ambientales, políticas, sociales y económicas.
# Promover la participación del público, y particularmente de las comunidades locales, pues por lo general son éstas las que tienen un mayor interés en proteger el medio ambiente.

La meta de este enfoque es optimizar la variedad de bienes y servicios que producen los ecosistemas marinos, preservando al mismo tiempo su capacidad para generarlos en el futuro.

Deberíamos estar plenamente conscientes de que hoy día carecemos tanto del conocimiento científico como de la voluntad política que se necesitan para enfrentar el reto. Si se han de tomar decisiones sólidas relativas al manejo de los ecosistemas marinos en el siglo XXI, es esencial que se produzcan cambios drásticos en la
forma en que utilizamos el conocimiento y la experiencia de que disponemos, así como en el tipo de información que tendrá peso en las decisiones que se tomen sobre el manejo de recursos marinos.

Con el fin de satisfacer las necesidades de información detectadas y de impulsar evaluaciones locales y regionales, se requiere una evaluación verdaderamente global e integrada de los ecosistemas marinos mundiales que vaya mucho más allá de nuestro análisis piloto.

En los albores del nuevo siglo, tenemos la capacidad de cambiar los sistemas vitales de este planeta, para bien o para mal. Si queremos lo primero, debemos reconocer que el bienestar de la gente y el de los
ecosistemas se hallan entretejidos y que esa trama está cada vez más deteriorada. Hace falta repararla, especialmente ahora que tenemos a mano las herramientas necesarias.

EL RITMO ACTUAL DE LOS AVANCES TECNOLOGICOS HACEN QUE AL MOMENTO DE LLEGAR A CONOCER EL VALOR DE UN RECURSO; ESTE PUEDA YA HABERSE EXTINGUIDO.

Debemos planificar hoy la preservación y el uso sustentable y equitativo de los recursos marinos en áreas que caen fuera de la jurisdicción nacional.

Dr.M.Sommer ÖKOTECCUMAlemania

e-mail: stu38884@mail.uni-kiel.de

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