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VI Conferencia de la Convención de Lucha contra la Desertificación y la Sequía. De la Deuda Externa a la Deuda Ecológica

11/09/03 Por Ricardo Potts

Los datos y cifras de agencias internacionales son irrebatibles: de continuar las tendencias actuales en la explotación indiscriminada de los recursos naturales, el mundo se encamina hacia una catástrofe ecológica de proporciones globales, a la cual no escaparán ni ricos, ni pobres.

Los datos y cifras de agencias internacionales son irrebatibles: de continuar las tendencias actuales en la explotación indiscriminada de los recursos naturales, el mundo se encamina hacia una catástrofe ecológica de proporciones globales, a la cual no escaparán ni ricos, ni pobres.

El mensaje emitido por Ricardo Alarcón de Quesada, presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, no dejó lugar a dudas. Se trata de una deuda ecológica, también denunciada en el foro de las ONG que sesionó antes del evento, de proporciones incalculables y que no tiene comparación ni siquiera con la enorme deuda externa del Sur hacia el Norte.

O podría decirse de otra manera, la deuda económica es prácticamente consecuencia de la hipoteca ecológica, pues el Norte debe gran parte de su desarrollo a siglos de saquear al Sur, y es el máximo responsable de la degradación de tierras, el calentamiento global y la contaminación de la biosfera.

En la inauguración de la VI Conferencia de las Partes de la Convención de Lucha contra la Desertificación (COP-6), que se llevo a cabo en La Habana desde el pasado 25 de agosto hasta el 5 de septiembre de 2003, Alarcón de Quesada mencionó cifras escalofriantes: más niños fallecidos por enfermedades diarreicas vinculadas a la calidad del agua en los años 90, que personas perecidas en conflictos armados desde la II Guerra Mundial.

Amenazas al clima, la diversidad biológica y la seguridad alimentaria

Los pulmones del planeta han perdido en esos diez años 94 millones de hectáreas. La deforestación es mayor en la zona tropical, que perdió el 4% de sus regiones forestales, y más de 13 millones de hectáreas de bosques son talados o incendiados cada año en América Latina, Asia y Africa.

Con más de 11 especies amenazadas y 800 ya extinguidas, la diversidad biológica es otra víctima de los excesos contra el medio ambiente. "Es fácil comprender - dijo Alarcón- que con esta pérdida incesante de recursos está en riesgo la seguridad alimentaria. A comienzos de 2001 el déficit de alimentos por desastres naturales y antrópicos afectó 33 países y más de 60 millones de personas. A finales del siglo XX la FAO identificó 826 millones de personas desnutridas en el mundo, con más de 2 mil millones que sufren de enfermedades vinculadas a carencias alimentarias.

Sin embargo, la magnitud de esta enorme deuda ecológica no se compagina con los esfuerzos y compromisos de los países ricos para cumplir las responsabilidades del principio 7 de la declaración de Río. Olvidan -señaló Alarcón- que tarde o temprano, las consecuencias de la degradación ambiental y los efectos de la desertificación y la sequía los alcanzarán a ellos igualmente. Soslayan también que de igual manera sufrirán por los efectos de los cambios climáticos globales.

Recuperación forestal cubana

Sin escapar a estos procesos globales, tras siglos de explotación colonial y más de 40 años de bloqueo económico, Cuba mantiene una lucha frontal contra la desertificación, y si de 1492 a 1959 los bosques de la Isla disminuyeron de 95 a 14%, durante los últimos 44 años se ha incrementado el patrimonio forestal en 1 millón 72 mil 100 hectáreas, para un 23% de cobertura boscosa.

Esto se debe -explicó Alarcón - a diversos planes y acciones adoptados por el gobierno y el pueblo cubanos, como el denominado "Plan Turquino", programa integral que apoya el desarrollo económico, social y de protección ambiental en las zonas montañosas del país con la participación social de sus habitantes y los gobiernos locales.

Otra modalidad son las 902 fincas forestales que se han desarrollado como alternativa para la protección de las franjas hidrorreguladoras de los ríos, en las cuales se han plantado más de 14 mil hectáreas de árboles, dan empleo a más de mil trabajadores habitantes de la zona y producen frutales para las familias locales. Se espera que para el 2015 estén en pleno funcionamiento no menos de 4 mil de estas fincas en todo el país con una superficie de 300 mil hectáreas, y que entre éstos y otros programas se incrementará la cubierta boscosa hasta un 27% para esa fecha.

Agua y saneamiento

La influencia de los problemas ambientales globales ha hecho más cálido al clima cubano, sometido a persistentes eventos de sequía y lluvias máximas, lo cual acelera la degradación de las tierras y genera grandes pérdidas económicas. Para combatirlos desde hace años existe un programa nacional de mejoramiento y conservación de suelos con buenos resultados en todo el país, y una tasa de incremento anual de áreas beneficiadas de aproximadamente 35 mil ha.

Alarcón puntualizó que respecto al agua, si en 1959 sólo existían 13 pequeños embalses para unos 48 millones de metros cúbicos, hoy la capacidad embalsada es de diez mil millones, o sea 200 veces mayor, y Cuba presenta indicadores de abastecimiento de agua potable y saneamiento ambiental favorables respecto a numerosos países, con cobertura líquida de 95.5% y de saneamiento en 94.3%

Un importante programa de acueductos rurales se inició en el año 1980 con la cooperación de UNICEF para todas las comunidades mayores de 200 habitantes. Al cierre del 2002 cerca de 3,200 acueductos beneficiaban a más de 1.8 millones de habitantes. Existe también un programa nacional de agua potable y saneamiento para solucionar el problema de la población que aun carece de estos servicios, y desde 1992 ha incrementado el acceso a agua potable para 1.13 millones de personas.

Todo esto repercute sin dudas en la mayor calidad de vida de la población -dijo Alarcón-; en Cuba se reconoce que la salud, definida como estado completo de bienestar físico, mental y social, es únicamente posible donde estén disponibles los recursos para resolver las necesidades humanas y el ambiente de trabajo y vida esté protegido de amenazas tales como la contaminación y los peligros físicos, biológicos y psicosociales.

Nuestros indicadores de salud son bien conocidos -observó-; no sólo superan a muchos países del tercer mundo, sino que se comparan eficazmente y no dejan en muchos casos de superar a los de algunos países desarrollados. Enfermedades que antes de 1959 constituían un flagelo para la niñez, como la poliomielitis, el tétanos, la difteria, la tosferina, la rubeola y el sarampión, hoy son prevenidas por un amplio programa de inmunización que beneficia desde hace muchos años a toda la población sin distinción de sexo, raza, o poder adquisitivo.

Alarcón reafirmó la decisión de Cuba, pequeña y en desarrollo, bloqueada durante más de 40 años por la principal potencia mundial, de apoyar decididamente a la Convención y brindar todas sus capacidades y esfuerzos para combatir y detener la degradación de nuestras tierras, en pos de mejorar la calidad de vida de los cientos de millones de seres humanos afectados por estos flagelos.

Estamos conscientes -concluyó- de que el camino no es sencillo, se requiere de mucho compromiso, mucho esfuerzo, transformar de raíz un orden mundial irracional e injusto para que los cambios económicos, sociales y ambientales marchen armónicamente como garantía de un auténtico desarrollo sostenible. Si luchamos juntos, si participan activamente no sólo los gobiernos sino también todas las organizaciones e instituciones de la sociedad civil, si defendemos los intereses de los habitantes del planeta frente a los designios imperiales de quienes pretenden imponer el egoísmo y afán de lucro y la explotación irracional del planeta y sus recursos, si persistimos en nuestro esfuerzo conjunto como ha repetido más de una vez el compañero Fidel Castro, lograremos conquistar un mundo mejor.

Pasar de las palabras a la acción

Pasar de las palabras a la acción, fue el mensaje emitido por Hama Arba Diallo, secretario ejecutivo de la COP, al inaugurar la VI Conferencia de las Partes, que sesionará en esta capital hasta el próximo 5 de septiembre, uno de cuyos criterios más importantes es que la Convención de la ONU de Lucha contra la Desertificación deberá convertirse en instrumento idóneo para combatir la pobreza.

En su mensaje de bienvenida a los delegados de 181 países reunidos en el Palacio de las Convenciones, y ante el presidente cubano, Fidel Castro, el secretario ejecutivo del organismo internacional, expresó que para aquellos que tuvieron fe en esta Convención, su presencia entre nosotros es muy grata y reconfortante.

Diallo aseveró, además, que la elección de la isla caribeña como sede del encuentro bienal no fue obra de la casualidad, sino que fue un acto respaldado por los avances de Cuba en ese sector, y puntualizó que las experiencias que han visto en la Isla van a servir de acicate para convencer a la comunidad internacional de que tenemos un instrumento que vale la pena llevar a la práctica.

Tenemos una membresía casi mundial - expresó Diallo, al anunciar el nivel de participación de una veintena de mandatarios, 115 ministros, 80 parlamentarios, 40 renombrados intelectuales y delegados de unas 200 organizaciones no gubernamentales, lo cual es adecuado para contribuir a los debates e implementar acuerdos. Nunca antes había visto tanta participación en mis 40 años de diplomacia -apuntó.

* Miembro de la Asociación Iberoamericana de Periodismo Científico Secretario del Capítulo Cubano de la Asociación Iberoamericana de Periodistas Especializados y técnicos.

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