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El tema ambiental es un problema serio… Si no se lo encauza

20/05/10 Por Cristian Frers

Nuestro modelo de vida supone un gasto de recursos naturales y energéticos cada vez más creciente e insostenible. Las formas industriales de producción y consumo masivos que lo hacen posible suponen a medio plazo la destrucción el planeta. El despilfarro de unas sociedades repercute directamente en la pobreza de otras y contribuye al deterioro ambiental general. La contaminación es uno de los problemas ambientales más importantes que afectan a nuestro mundo.

Ningún tema ha atraído tanto interés y compromiso mundial como ha sido y es, el tema relacionado con los problemas del ambiente, por la realidad insoslayable de que el ambiente les pertenece a todos, les afecta a todos y, por tanto, les importa a todos. El ambiente, si se intenta conceptualizar, no es más que el conjunto de elementos abióticos (energía solar, suelo, agua y aire) y bióticos (organismos vivos, incluyendo al ser humano) interrelacionados entre sí, que integran la delgada capa del planeta tierra, sustento y hogar de los seres vivos.

La problemática ambiental es sin duda uno de los más grandes desafíos que enfrenta la humanidad hoy. Algunos efectos de la crisis ambiental son claramente perceptibles: aumento de las temperaturas, agujero en la capa de ozono, desertificación, acumulación de residuos radiactivos, extensión de enfermedades como el cáncer o la malaria, insalubridad del agua dulce, inseguridad alimentaría, agotamiento de los recursos renovables y no renovables, entre otras, sólo son algunos de los fenómenos que en nuestro tiempo son cada vez más frecuentes y que amenazan con acabar definitivamente con la especie humana. El causante de estos problemas es paradójicamente el hombre mismo, pues su falta de compromiso frente al tema ambiental y el futuro del planeta, lo lleva a utilizar de manera inadecuada el territorio que habita y los recursos naturales de los cuales se sirve. ¿Qué significa esto? Que si nosotros como seres humanos, pensáramos antes de actuar o de llevar a cabo alguna acción, podríamos minimizar los efectos de nuestras acciones.

Los problemas ambientales no se pueden analizar ni entender si no se tiene en cuenta una perspectiva global, ya que surgen como consecuencia de múltiples factores que interactúan. Nuestro modelo de vida supone un gasto de recursos naturales y energéticos cada vez más creciente e insostenible. Las formas industriales de producción y consumo masivos que lo hacen posible suponen a medio plazo la destrucción el planeta. El despilfarro de unas sociedades repercute directamente en la pobreza de otras y contribuye al deterioro ambiental general. Es sabido que con sólo el 23% de la población mundial, los países industrializados consumen el 80% de la producción mundial de energía comercial, el 79% del acero, el 85% del papel y el 86% de los metales no ferrosos.

A medida que aumenta el poder del hombre sobre la naturaleza y aparecen nuevas necesidades como consecuencia de la vida en sociedad, el medio ambiente que lo rodea se deteriora cada vez más. El comportamiento social del hombre, que lo condujo a comunicarse por medio del lenguaje, que posteriormente formó la cultura humana, le permitió diferenciarse de los demás seres vivos. Pero mientras ellos se adaptan al ambiente para sobrevivir, el hombre adapta y modifica ese mismo medio según sus necesidades. El sistema de producción actual nos ha llevado a una crítica situación de la cual no es fácil salir, aún poniendo el mayor de nuestro empeño.

Sólo tomemos el caso de la contaminación ambiental: La contaminación es uno de los problemas ambientales más importantes que afectan a nuestro mundo y surge cuando se produce un desequilibrio, como resultado de la adición de cualquier sustancia al ambiente, en cantidad tal, que cause efectos adversos en el hombre, en los animales, vegetales o materiales expuestos a dosis que sobrepasen los niveles aceptables en la naturaleza. La contaminación puede surgir a partir de ciertas manifestaciones de la naturaleza o bien debido a los diferentes procesos productivos del hombre que conforman las actividades de la vida diaria. Las fuentes que generan contaminación de origen antropogénico más importantes son: industriales (frigoríficos, mataderos y curtiembres, actividad minera y petrolera), comerciales (envolturas y empaques), agrícolas (agroquímicos), domiciliarias (envases, pañales, restos de jardinería) y fuentes móviles (gases de combustión de vehículos). Como fuente de emisión se entiende el origen físico o geográfico donde se produce una liberación contaminante al ambiente, ya sea al aire, al agua o al suelo.

Tradicionalmente el ambiente se ha dividido, para su estudio y su interpretación, en esos tres componentes que son: aire, agua y suelo; sin embargo, esta división es meramente teórica, ya que la mayoría de los contaminantes interactúan con más de uno de los elementos del ambiente. En general, la contaminación ambiental en Argentina es mayor que lo que se podría esperar en un país con tanta legislación ambiental. Esto es producto de la fragmentación de los distintos actores, sean estos municipales, provinciales o nacional, se ha originado un cuadro de situación ambiental confuso que permite actitudes irresponsables. En nuestro país, el análisis y el monitoreo del ambiente es prácticamente inexistente en el caso de la mayoría de los contaminantes. Como resultado de ello, no hay una base adecuada sobre como tomar decisiones informadas acerca del manejo de la contaminación ambiental.

La situación del ambiente en Argentina está caracterizada por un marcado deterioro de los ecosistemas naturales, presencia preocupante de niveles de contaminación, una incipiente normativa de protección y recuperación, y en general, por la ausencia o insuficiencia de información oportuna y calificada, lo que impide diagnósticos y proyecciones ciertas. Nuestro país no ha quedado ausente en la problemática de la lenta destrucción de nuestro hogar.

El hombre atrapado en sus ambiciones desmedidas de poder materialista y en competencia con otros, vive en un estado de sufrimiento y miedo que lo paraliza. Tiene una existencia patológica. La agresividad aumenta ante el fracaso de solucionar sus necesidades vitales, la situación se agrava al vivir en ámbitos cada vez más pequeños y superpoblados. Emerge la indiferencia hacia los demás y muere la auténtica solidaridad, su mundo de afectos se reduce y no está educado para sentirse parte del gran conjunto. Se pierde la noción de la patria, la sociedad y la nación, es la muerte emocional en vida.

Los valores genuinos existen en crisis en la masa humana, se basa en la pérdida de la herencia cultural e histórica ésta sólo es trasmitida por la educación y la cultura que permite contener los impulsos y canalizarlos constructivamente. El hombre social, lo es, al ser heredero de los bienes de la civilización. En el presente la ruptura del diálogo entre generaciones, también es la pérdida de la tradición y el origen. El odio, rencor, desprecio hacia el pasado es la base de la pérdida de la jerarquía familiar y comunitaria. La no-existencia de modelos de conductas válidas a muchos sólo le deja el camino de los psicofármacos y las dependencias, es decir la decadencia.

Como es bien conocido en los últimos 150 años, el planeta ha cambiado la estructura natural de su atmósfera y su hidrósfera más que en todo el tiempo, millones de años, que tiene de existencia. Por esta razón la adecuada protección y conservación del ambiente representa uno de los retos más importantes a los que se enfrenta la humanidad. Es evidente que se necesitan cambios drásticos y normas muy estrictas si se quiere conservar la calidad de vida en el planeta. Como miembros de la sociedad debemos participar en forma activa en la creación de leyes y reglamentos que tengan un impacto benéfico para el ambiente, nuestra salud y la economía. Es importante señalar que las soluciones al problema de la contaminación están más cerca de lo que uno cree, ya que es posible en nuestra vida cotidiana contribuir con actividades sencillas a mejorar nuestro entorno, como por ejemplo, consumir productos no contaminantes, disminuir el uso del automóvil, separar los desechos reciclables en el hogar, crear espacios verdes, entre otras medidas. Es precisamente aquí donde se manifiesta en forma más categórica el hecho de pensar globalmente, pero actuar localmente. www.ecoportal.net

Cristian Frers – Técnico Superior en Gestión Ambiental y Técnico Superior en Comunicación Social

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