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Estación final: supermercado

10/07/08 Por Marita Wiggerthale

El crecimiento bajo condiciones de producción y laborales indignas y a costa del medio ambiente no puede ser sostenible y puede cementar la pobreza a lo largo de generaciones. Se ha de revisar la falsa creencia de que son necesarios salarios bajos y nefastas condiciones de trabajo para poder competir en el mercado mundial.

Supermercado – poder – compra: Bajo qué condiciones se producen las piñas y bananas que se venden en los supermercados de Alemania

“Es preocupante ver que los proveedores más importantes de bananos ecuatorianos para el mercado alemán son Noboa y Palmar. Las plantaciones de Noboa son conocidas por las violaciones de los derechos laborales, especialmente los derechos sindicales. Álvaro Noboa es el hombre más rico del Ecuador, pero sus trabajadores viven en la pobreza. La corporación Palmar estuvo involucrada en varios conflictos de tierra y de agua en la provincia de El Oro.”

Francisco Hidalgo Flor, Director Ejecutivo de SIPAE, Sistema de Investigación sobre la Problemática Agraria en el Ecuador

“Es importante que la persona que produce la piña en el campo tenga la posibilidad de darle a su familia una vida digna y que la familia que consume la piña en Europa tenga la tranquilidad de que lo que come no está siendo producido mediante la explotación de las personas y el daño al medio ambiente.”

Omar Salazar Alvarado, Director Ejecutivo de ASEPROLA, una ONG costarricense que defiende ypromueve los derechos laborales en Centroamérica

Resumen

Las bananas y, a partir de estos últimos años, también las piñas, son unas de las frutas tropicales preferidas en Alemania. Estas frutas son transportadas en barco en grandes cantidades y por grandes empresas comerciales desde el cálido sur al norte para ser vendidas a bajo precio en los supermercados. El precio real lo pagan las primeras personas que entran en contacto con estos frutos dulces: los trabajadores y las trabajadoras en Costa Rica y en Ecuador, la mayoría de los cuales tiene que trabajar en las plantaciones doce horas al día o más por un salario miserable, porque no tiene otra salida. Debido a la expansión de las grandes plantaciones, los pequeños productores se ven privados a menudo del abastecimiento de riego o son incluso desplazados de sus tierras.

El presente estudio analiza ambos lados de la cadena de suministro: la forma en la cual se organiza el comercio de alimentos en Alemania, así como las condiciones de producción y trabajo en el cultivo de frutas tropicales en dos países escogidos, Costa Rica y Ecuador. Se pretende mostrar la influencia que ejercen las grandes empresas sobre tales condiciones de producción y ver, a partir de ahí, cuál es el punto de partida para proponer una mejora. De acuerdo con la campaña que declara “ropa limpia” a aquella que está producida bajo buenas condiciones de trabajo en la industria textil, este estudio pretende ayudar a cambiar el amargo destino de los trabajadores de las plantaciones, para que así las frutas tropicales sepan realmente “dulces”.

En Alemania la distribución de alimentos es controlada por un número pequeño de grandes empresas. Edeka, Rewe, Lidl, Aldi y Metro se reparten hoy ya el 70 por ciento del mercado; en los próximos años se puede convertir en un 80 por ciento. Sobre todo los supermercados de descuento (“discounter”) continúan su gran expansión y acaparan una parte cada vez más grande del mercado. En su estrategia de crecimiento, la optimización de la cadena de suministro juega un papel importante. Los grandes minoristas de alimentos trabajan cada vez más de cerca con las empresas multinacionales que cultivan la fruta en el sur y luego la distribuyen. Las alianzas entre dos o tres proveedores o abastecedores por producto serán las que decidan el futuro. La compra de frutas y verduras frescas está cada vez más centralizada, el flujo de mercancía se va concentrando deliberadamente. Los contratos se firman directamente con los productores o importadores. También han aumentado los cultivos sujetos a contrato con anterioridad. Entre los socios del comercio minorista de alimentos existe ya una gran competencia para conseguir las mejores parcelas en los países productores.

Para aumentar su cuota de mercado, los minoristas de alimentos presionan a sus proveedores para que reduzcan los costos. La presión ejercida en los costos y precios se transmite hacia abajo a lo largo de la cadena de abastecimiento. Los trabajadores y las trabajadoras, que tienen que trabajar en las plantaciones del sur bajo condiciones inhumanas, son los que sufren las consecuencias de tales políticas de empresa. Las investigaciones de Oxfam Alemania muestran que los grandes minoristas son en parte responsables de las malas condiciones laborales de miles de trabajadores/as en Costa Rica y Ecuador. En Alemania, una de cada dos piñas viene de Costa Rica, y una de cada tres bananas de Ecuador.

Supermercado – poder – compra: piñas de Costa Rica

Muchas de las grandes compañías de frutas violan los derechos de los trabajadores/as. Así tenemos el ejemplo de una de las empresas pertenecientes a la multinacional bananera Chiquita, la Compañía Bananera Atlántica situada en Costa Rica. Según declaraciones de sindicalistas, la empresa les impide hacer su trabajo. Una filial de Del Monte, Pindeco, ha sido acusada de una serie de violaciones contra el convenio base que Del Monte acordó con los sindicatos en el año 1997. Aunque según éste se debería reconocer a los sindicatos, su trabajo se ve impedido de forma sistemática. Las piñas comercializadas por Del Monte, que en Alemania es la segunda mayor empresa en el mercado de la piña, pueden encontrarse habitualmente en las estanterías de Lidl, Edeka y Netto.

También el productor de piñas Piña Frut (Grupo Acon) viola los derechos de los trabajadores/as. La empresa amenaza a sus trabajadores/as con listas negras, reducción de salarios, despidos masivos y el cierre de plantaciones, presionándolos así para que abandonen su afiliación al sindicato. Piña Frut abastece a la compañía Dole, el mayor productor y distribuidor a nivel mundial de verduras y frutas frescas y destacado distribuidor de piñas en Alemania. La compañía abastece a los supermercados Edeka, Rewe, Penny, Plus y Kaiser‘s. Las piñas del Grupo Acon pueden encontrarse también en Aldi y Lidl.

Condiciones de trabajo infrahumanas son habituales en el cultivo de la piña. Los trabajadores/as del campo trabajan doce horas o más al día, sin la indumentaria de protección adecuada. En la temporada alta de la cosecha de las grandes plantaciones, se trabaja de dos a tres semanas sin descanso. Ello implica para los trabajadores una exposición continua a pesticidas que les hacen padecer de alergias y otras enfermedades.

El 60 por ciento de un total de 20.000 trabajadores/as en el cultivo de la piña en Costa Rica es empleado solamente durante dos o tres meses. Así, los patrones eluden los pagos a la seguridad social, minimizan los sueldos e impiden la organización de los trabajadores/as en sindicatos. Muchos de los trabajadores/as son emigrantes de Nicaragua, y ni siquiera reciben el sueldo mínimo. La mayoría trabaja a destajo o se le paga por contrato. Su sueldo está muy por debajo del salario necesario para cubrir las necesidades mínimas. Las mujeres, que son empleadas en las secciones de empaquetado, sobre todo en el lavado, selección y embalaje de las piñas, reciben su sueldo según el número de cajas empaquetadas.

Supermercado – poder – compra: bananas de Ecuador

Las condiciones de trabajo en el cultivo de la banana en Ecuador son también miserables. Tres cuartos de la mano de obra está formada aquí por trabajadores muy jóvenes. Según estimaciones de organizaciones laborales internacionales unos 30.000 niños trabajan en las plantaciones de banano en Ecuador. Sólo unos pocos de los trabajadores/as reciben el salario mínimo establecido por el Estado. Cuanto mayor es la empresa, peor es el salario. Los niños reciben tan sólo dos tercios del suelo recibido por los trabajadores/as adultos de las plantaciones. Su sueldo está lejos de cubrir las necesidades básicas establecidas por el gobierno. También en las plantaciones de banano los empleados padecen síntomas de intoxicación porque están expuestos a pesticidas sin protección.

Noboa y Cipal son los dos mayores proveedores de bananas para el mercado alemán. Las bananas de Noboa son vendidas a través de Bonita a importadores alemanes como Edeka Fruchtkontor y Cobana- Fruchtring. Estas bananas se encuentran en todos los supermercados alemanes: Aldi, Lidl, Kaufland, Edeka, Rewe, Metro, Norma, Kaiser‘s. Mediante el uso del sistema de “intermediación laboral” y de “tercerización” Álvaro Noboa obstaculiza la afiliación sindical de los trabajadores y evita así que éstos puedan defender sus derechos. También otros grandes proveedores impiden el trabajo sindical. En Ecuador, apenas el dos por ciento de los trabajadores/as de las plantaciones bananeras está afiliado a un sindicato.

La compañía bananera Cipal (Palmar Agrocomercio) pertenece, junto a Novoa, a los proveedores de Cobana-Fruchtring. Su propietario ha extendido su área de cultivo en la región El Oro, desplazando de la agricultura a muchos pequeños productores. A éstos se les impidió el acceso al riego, porque la empresa necesitaba el canal de riego público para su cultivo de bananas.

El poder de compra de los supermercados: ¡Es hora de actuar!

Los minoristas de alimentos son los “porteros” en el comercio de alimentos; no permiten pasar a cualquiera. Ellos determinan qué proveedor abastece con frutas exóticas al consumidor. También pueden influir en las condiciones en las que se producen las frutas. En la competencia por conseguir una mayor cuota de mercado y ganarse a los clientes, el precio juega un papel fundamental. El mercado alemán está ya saturado. Una mayor cuota de mercado sólo puede ganarse mediante el desplazamiento de otros competidores.

Por eso, la batalla para conseguir una mayor cuota de mercado es librada por el lado de la compra. Cuanto mayor es la cuota de mercado de los pocos minoristas que quedan, tanto más poder pueden ejercer en las relaciones con sus proveedores. Los minoristas aplican una variedad de prácticas de compra injustas. Por ejemplo, exigen a sus proveedores que paguen un subsidio para la apertura de un negocio e incluso cambian las condiciones retroactivamente. El problema del poder de compra no es nuevo, pero cobra cada vez más significado ante la creciente concentración de minoristas de alimentos.

Según los expertos, con la adquisición de Plus, Edeka aumentaría su porcentaje de cuota de mercado de un 26 a un 30 por ciento. En vista del aumento del poder de compra que implicaría esta fusión, la Comisión Federal de Cártel alemana debe ser especialmente cuidadosa y exhaustiva a la hora de examinar el mercado de minoristas de la alimentación. El impacto que ejerce el poder de compra de los minoristas sobre las pequeñas empresas, proveedores, trabajadores/as y consumidores/as es poco conocido en Alemania. Por eso, Oxfam Alemania exige:

... que la Comisión Federal de Cártel investigue las consecuencias de la concentración de los minoristas de alimentos sobre las pequeñas empresas, proveedores, trabajadores/as y consumidores/as, sobre todo el abuso del poder de compra que puede resultar de esa concentración. Los resultados de la investigación deben ser publicados por la Comisión Federal de Cártel.

…que el gobierno alemán proponga medidas adecuadas, incluidas las de carácter regulador, para proteger a los consumidores/as, a los trabajadores/as y a los proveedores de abusos por parte de la posición dominante o de impactos negativos constatados en el curso de esta investigación.

Las prácticas de compra injustas aumentan no sólo la presión sobre los proveedores, que transmiten los costos adicionales a lo largo de la cadena de abastecimiento, sino que refuerzan la concentración entre los proveedores. La presión ejercida por los proveedores en los costos y precios repercute sobre todo en los pequeños productores, que serán desplazados del mercado. A la presión de los precios en el mercado minorista, las empresas en los países productores responderán con peores condiciones de trabajo, de tal manera que los trabajadores/as deberán trabajar más horas y recibirán salarios todavía más bajos. Precios de compra cada vez más bajos conducen a lo largo de la cadena de suministro a empeorar constantemente las condiciones de trabajo y producción.

Evidentemente, los instrumentos disponibles - leyes nacionales sociales y laborales, los compromisos de la ONU y la OIT, así como iniciativas voluntarias para el cumplimiento de los derechos humanos o estándares sociales mínimos - no son suficientes en un mundo globalizado. El incumplimiento de los derechos humanos es evidente sobre todo en cadenas de abastecimiento globales. Por eso, Oxfam

Alemania aboga por reglas obligatorias a nivel internacional para las empresas:

Oxfam exige al gobierno alemán que establezca a nivel internacional reglas obligatorias para las empresas, que garanticen condiciones de producción y laborales justas así como el cumplimiento de los derechos humanos.

Oxfam exige al gobierno alemán que asegure que los comerciantes minoristas alemanes y las empresas importadoras alemanas realicen sus negocios internacionales respetando los derechos humanos (“obligación extraterritorial”).

El cumplimiento de los derechos humanos y laborales no es sólo responsabilidad de la política. Las empresas importadoras y minoristas deben cambiar las prácticas de compra injustas señaladas en este estudio, y, de esta forma, posibilitar a sus proveedores la aplicación de condiciones de trabajo dignas. Por eso, Oxfam Alemania exige:

…que las empresas importadoras y minoristas cambien sus políticas de compra para posibilitar a sus proveedores que mejoren las condiciones laborales y compartan, a su vez, los costos que implica dicha tarea. Para ello, se deberían encontrar soluciones a nivel sectorial.

…que los proveedores respeten el derecho de sus trabajadores/as a condiciones laborales dignas.

Para que los minoristas cambien sus prácticas de compra es necesaria la presión pública. Los consumidores/as alemanes pueden hacer también una contribución decisiva en esa presión - con la “política de la compra”. Por eso, Oxfam Alemania recomienda:

…que los consumidores/as insistan en que los minoristas, a través de sus contratos y sus prácticas de compra, ayuden a mejorar las condiciones laborales en los cultivos de frutas y verduras.

Se habrá dado un primer paso en el momento en que los consumidores/as compren piñas y bananas producidas biológicamente e importadas por vía del comercio justo, influyendo así de forma positiva en las condiciones de vida y medioambientales de los seres humanos en los países productores. Al mismo tiempo se trata de ir rompiendo paso a paso las estructuras que causan la pobreza y permitir a los seres humanos de los países productores una vida digna en un medio ambiente intacto. El crecimiento bajo condiciones de producción y laborales indignas y a costa del medio ambiente no puede ser sostenible y puede cementar la pobreza a lo largo de generaciones. Asimismo se ha de revisar la falsa creencia de que son necesarios salarios bajos y nefastas condiciones de trabajo para poder competir en el mercado mundial. Las organizaciones de la sociedad civil del norte y del sur contribuyen con sus campañas a mostrar las estructuras responsables de la pobreza y a poner en marcha cambios políticos. www.ecoportal.net

Estudio patrocinado por Oxfam Alemania e.V. (Asociación civil)

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