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Soberanía Agroalimentaria

16/12/02 Por Miguel Angel Núñez

Desde cinco décadas atrás, el desarrollo de la sociedad industrial nos hizo confiar en que la agricultura agroindustrial, gestada con la tecnología de la revolución verde nos ayudaría a superar los distintos problemas agroalimentarios y nutricionales. Hoy el Hambre continua, más de 2500 Millones de seres humamos en el mundo no pueden alimentarse y ni siquiera llenar los mínimos requerimientos nutricionales.

La Agricultura Transgénica frente a la Resistencia Agroecológica.

Concurrió otro 16 de Octubre, Día Mundial de la Alimentación. El Hambre continua, más de 2500 Millones de seres humamos en el mundo no pueden alimentarse y ni siquiera llenar los mínimos requerimientos nutricionales. En Venezuela 48,2% de los hogares sólo llegan a ganar el 78% del salario mínimo y el 16,7% de los hogares, perciben el salario regulado, costándonos la cesta básica agroindustrial 166,8% más de lo que podemos recibir del salario en mención.

Las esperanzas en nuestra sociedad venezolana no llegan a cumplirse, desde cinco décadas atrás, el desarrollo de la sociedad industrial nos hizo confiar, en que la agricultura agroindustrial, gestada, con la tecnología de la revolución verde nos ayudaría a superar los distintos problemas agroalimentarios y nutricionales. Para nuestros países, no ha sido así. Si bien es cierto que la revolución verde aumento los rendimientos por unidad de área y solucionó severas hambrunas, también es cierto que nos sigue ocasionando problemas, de salud, de organización social de la producción y problemas de pérdida de biodiversidad por el aumento y uso desmedido de producción de insecticidas y herbicidas lo que ha causado la impresionante erosión genética de la biodiversidad del planeta, especialmente en los últimos cincuenta años, lo cual ha llegado a niveles críticos puesto que actualmente, según GRAIN (1999) en (1), se está perdiendo más de 100 especies de vegetales por día en el mundo.

La Distribución de los Alimentos en el Mundo.

Además la gran agricultura, la de grandes insumos, acumuló distintos excedentes de producción de alimentos, concentrando poder, acumulando riqueza alimentaria sujeta a una distribución desigual de alimentos en el mundo, lo que en alguna medida también nos ha hecho causar mas hambre. Podemos afirmar que se ha producido alimentos para enfrentar la amenaza del crecimiento de la población, pero si se analiza cómo ha sido la disponibilidad de estos alimentos y su distribución por habitante en el planeta, se observa que esta última está muy por debajo de la producción mundial. (Ver Fig. # 1).


Fuente: Velez (2002)

No es un problema de orden tecnológico el que predomina en la solución de los problemas alimentarios del mundo, es y son problemas políticos y económicos de distribución de alimentos y de los medios de producción. Es por ello que seguimos afirmando que los distintos centros de poder agroalimentarios del norte que señalaremos más adelante, siguen dando razones para mantener su hegemonía, dominación y control sobre los patrones de financiamiento, de distribución de alimentos y por los nuevos modelos científicos y tecnológicos agrícolas, no permitiendo se genere un autentico proceso de autodeterminación y soberanía agroalimentaria que cada pueblo necesita y exige.

¿Los Dueños de La Agricultura Transgénica ?

Nuestra dominación alimentaria la siguen imponiendo un buen grupo de corporaciones trasnacionales de fármacos, de abonos químicos, fertilizantes, de semillas transgénicas e hibridizadas y otros insumos. Entre otras tenemos: La Singenta, Bayer y Basf, la Agrobiotech, Downchemical, Limagrain, la AstraZeneca. La Monsanto Dupont, Norvatis, Adventis. Las últimas cinco corporaciones mencionadas controlan el 60% del mercado de plaguicidas, el 23% del mercado comercial de semillas y el 100% del mercado de semillas transgénicas. Estas corporaciones han hecho que el consumo y venta de herbicidas en los últimos cuarenta años aumente en 1200%, según datos de la FAO-Agroest/Pc(1994). Estas es una de las causas de la pérdida de la biodiversidad que antes señalamos.

¿ Son los Alimentos Transgénicos la Solución al Hambre?

Las trasnacionales transgénicas han venido generado nuevas alianzas estratégicas. Para controlar las investigaciones y los distintos sectores productivos de los seres vivos se busca profundizar en la diferenciación y diversificación de las ciencias básicas de la biología e ingeniería genética. Se avanza en las investigaciones y desarrollo de nuevas medicinas, fármacos y de los alimentos genéticamente modificados o transgénicos. Estos alimentos o productos combinan genes de origen animal con vegetal y viceversa, todo ello, con el objetivo de mejorar sus rendimientos, resistencias a plagas, a efectos adversos al clima y a la resistencia de plaguicidas.
Esta nueva invención de dominación científico tecnológica agrícola retoma los eternos retos de la soberanía agroalimentaria y ahora con los alimentos transgénicos definitivamente se solucionarán las hambrunas planetarias. Acá, afirmamos lo contrario.

Los transgénicos nos presentan críticos, distintos y nuevos riesgos científicos. Por ejemplo las diversas alteraciones, combinaciones de genes y la introducción de un gen en un ambiente biofísico son impredecibles. No se puede garantizar el comportamiento o su proceso evolutivo de los genes una vez ellos son liberados de sus congenes naturales. Así mismo es un azar lo que pudiese ser la interacción e influencias de un gen en otros organismos; estas entre otras; son serias amenazas que la agroindustria transgénica cierne en la salud de los individuos. Como bien lo señala Velez (2002), (1) el problema es que de la equivocación no se puede dar marcha atrás, puesto que la transgénesis es un proceso irreversible. Los errores con un agroquímico pueden enmendarse retirándolo del mercado, pero con un virus transgénico que muta hacia un patógeno virulento, no se puede retornar.

La Agricultura Transgénica y la Contaminación Global

Para el año 2000 el 98% del área plantada con semillas genéticamente modificada a nivel mundial lo acaparan; Estados Unidos, Canadá y Argentina, estos países suman aproximadamente un área de 43 Millones de Hectáreas. Curiosamente en ese mismo año se comienzan a demostrar con más firmeza los distintos problemas de contaminación ambiental producido por la siembra de los cultivos transgénicos. En Japón y Korea del Sur detectan el maíz (starlink) contaminado con trazas transgénicas procedentes de los Estados Unidos. Igual en Argentina donde el maíz de Monsato fue destruido por encontrársele residuos transgénicos. Suelos de Francia, Alemania, Luxemburgo, Suecia y el Reino Unido fueron contaminados por el cultivo de colza, proviniendo su semilla de la transnacional anglosueca AstraZeneca.

En el juicio esta empresa alego que la contaminación había ocurrido en Canadá a causa del polen de distintas variedades de colza. En Dinamarca y el Reino Unido se han detectado en diferentes variedades de maíz con contaminación genética distribuidos ilegalmente. En el mismo Reino Unido en los supermercados Safeway y Asda se encontraron tortillas de maíz contaminadas con las trazas del GA21. Un caso insólito y por demás grave es el caso Mexicano de Oxaca y Puebla centros originarios del Maíz y que a pesar, en 1998 de haberse consignado una moratoria por la no comercialización de productos transgénicos, científicos encontraron maíz silvestre contaminado por material modificado genéticamente. En las ayudas alimentarias en Bolivia el bien nombrado Programa PL mostró mezclas de maíz/soya y trigo/soya que tuvieron que ser recogidas por la contaminación en mención.

Ecuador, Colombia, Perú, Guatemala, Nicaragua y Venezuela han demostrado con pruebas de laboratorios, distintos cultivos y alimentos desde mezclas de harina de maíz y soya, granos enteros, alimentos para embarazadas y para niños contaminados por trazas genéticas. Es interesante destacar que esta contaminación pudiese parecer accidental pero como bien lo ha demostrado el Dr. López Villar (2) de la Organización Internacional Amigos de la Tierra, si bien es cierto que las empresas biotecnológicas y los países que promueven la biotecnología, como Estados Unidos, son los culpables por su falta de control de esos productos y por su falta de respeto hacia los marcos reguladores sobre seguridad alimentaria y protección del ambiente a nivel mundial. Se puede tratar de una estrategia real de la industria biotecnológica para la legalización de la contaminación genética.

Los Distintos Riesgos de la Contaminación Transgénica.

¿Que podemos concluir de las distintas contaminaciones ambientales y los potenciales riesgos que los cultivos transgénicos nos están generando?. Se destaca que la expansión de los cultivos transgénicos es una nueva amenaza para la agrobiodiversidad y la diversidad genética. Los cultivos transgénicos los fabrican con genes resistentes a herbicidas presentándose un riesgo potencial de transferencia de estos genes a variedades silvestres o parientes semi-domesticados creando supermalezas. Como anteriormente se mencionó, el traslado horizontal y la recombinación de genes, entre especies diferentes para crear nuevas razas patogénicas de bacterias y virus más nocivos, con toda seguridad harán que las plagas de insectos desarrollen rápidamente resistencia a los cultivos que contienen toxinas introducidas genéticamente.

Desde el punto de vista de la salud del humano lamentablemente no se puede predecir que efectos sobre la salud humana y animal tendrán los cultivos transgénicos puesto que no se puede predecir que va a pasar con los genes manipulados una vez que entran en una nueva cadena alimenticia, hasta que llega al humano.
Resumimos los cultivos transgénicos desde distintos puntos de vista no pueden garantizar una soberanía agroalimentaria, todo lo contrario esta se pierde por cuanto atenta contra la salud de los pueblos, del ambiente y la seguridad alimentaria basada en la diversidad de productos que encontramos en los países tropicales, obligándonos a condicionar nuestras relaciones comerciales internacionales como veremos más adelante.


La Organización Mundial del Comercio y los Transgénicos.

La nueva biorevolución transgénica de tantos volúmenes de alimentos, afianzará la estructura de acumulación alimentaria fortaleciendo la distribución desigual de alimentos que creó la gran revolución verde. Ahora el problema se presenta en que los países hambrientos se van a ver obligados a aceptar los alimentos transgénicos como ayuda alimentaria. Ante este nuevo chantaje internacional, la opinión mundial se ha movido, especialmente los habitantes del viejo continente europeo y del valiente continente africano en no aceptar ayuda alimentaria transgénica. Prueba de ello se evidenció en la reciente Cumbre Mundial de Desarrollo Sustentable realizada en Johannesburgo, cuando un grupo de países africanos liderizados por Zambia, Tanzanía, Níger, Zimbague, Ethiopía le dijeron al mundo No aceptaremos la ayuda alimentaria transgénica.

La valiente posición de estos países africanos se siguen extendiendo en el continente negro y comienza a valorarse en los demás continentes del mundo. Por ejemplo, en vísperas de las semanas de la celebración del Día de la Alimentación, La Sexta Sala de Corte de Apelaciones de Santiago de Chile, ordenó la suspensión inmediata de la comercialización y la importación de todos los alimentos transgénicos con materias primas que no se encuentren debidamente rotuladas por organismos competentes. El consorcio de Sociedades Agrícolas del Sur que agrupa centenares de pequeños productores de distintos países sureños solicitó la prohibición de la venta de productos transgénicos en Chile. Esta manera de crear, distintos focos de resistencia social y política frente a los cultivos y alimentos transgénicos en diferentes partes del mundo, ha hecho que las corporaciones transnacionales de la biotecnología transgénica anteriormente mencionadas comiencen a perder valor comercial las acciones de productos transgénicos en mercados de capitales.

El Dow Jones ha venido presentado caídas contables en dos dígitos y no se presagia recuperación y nuevas ganancias en el renglón biotecnológico-transgénico.
Esta amarga caída financiera bursátil de las corporaciones transgéncias, hacen presagiar nuevas estrategias corporativas para de inmediato colocar sus productos genéticamente modificados en los países del sur. La estrategia es simple, exigirle a la Organización Mundial del Comercio utilizar sus mecanismos de imposición y dominación a través de sus regulaciones tecnológicas, precios comerciales y de los distintos tratados de propiedad intelectual. De manera que el abastecimiento, la producción, distribución, comercialización y consumo de los alimentos y productos genéticamente modificados potencialmente serán reguladas y controladas por los preceptos de la OMC, so pena de que los países que no acaten tales disposiciones e intercambio comercial sean sancionados o juzgados por tribunales internacionales por desacato a los entes reguladores e la OMC. Ello quedo muy claro en Johannesburgo.

De manera que a las Trasnacionales de los Transgénicos, no necesitarán de jurisprudencia local, regional y nacional por cuanto las regulaciones de la OMC se constituyen en mecanismos supranacionales para ejercer sus acciones y proteger su dominación y explotación de nuestros recursos naturales, como lo es y se constituye hoy día nuestra fuente inmedible de genes, de alta biodiversidad, propia de las latitudes de nuestros países tropicales.

Los Pequeños Productores Agrícolas.

Otra de las causas estructurales del hambre que padecemos en nuestros países es el abandono integral y total que los pequeños productores del campo han sido sometidos. Por ejemplo en la Venezuela de tantos recursos financieros y naturales en estos últimos cuarenta y tres años de vida democrática venezolana se generaron varios programas para los pequeños y medianos productores del campo, por ejemplo: el Programa de Desarrollo para la Comunidad en los años sesenta; el Programa Integral de Desarrollo Agrícola (PRIDA) financiado por el BID en los años setenta; los esfuerzos del Instituto Agrario Nacional, a través de los Proyectos de Desarrollo Integral de Áreas de Reforma Agraria (PIRA) y en los Proyectos de Áreas Rurales de Desarrollo Rural Integral como el ARDI de los ochenta, El Programa de Desarrollo Rural Integrados financiados por el Fondo de Desarrollo Agrícola FIDA a comienzo de los noventa y a finales de esta década el Programa de Extensión de la Fundación CIARA financiado por el Banco Mundial.

Todos estos programas y proyectos no pudieron darles respuestas a las distintas condiciones sociales, técnicas-productivas que nuestros pequeños y medianos productores presentaban. Su planificación se hizo de manera vertical, jerarquizada e influenciada por los organismos financieros internacional, sin tomar en cuenta las limitaciones y potencialidades del medio rural. Los procesos de estos programas y proyectos se fueron asfixiando en la burocracia gubernamental, en la ineficiencia administrativas y de supervisión de los mismos, generando y afianzando las distintas cadenas de la corrupción institucional, gremial, académica y gerencial que todavía mantenemos. Por ejemplo; no se justifica que el Ministerio de Agricultura y Tierras, el Instituto Nacional de Tierras y el Instituto de Desarrollo Rural a un año de ser creados no se hayan puesto de acuerdo para arrancar, presentar y medianamente dirigir políticas destinadas a potenciar las actividades de nuestros pequeños y medianos productores venezolanos.

Además la incompetencia de este último ministerio e instituciones una vez más queda demostrada al haberle entregado a algunas corporaciones nacionales como Agroisleña, distribuidoras de insumos y productos Monsanto, el financiamiento de las siembras de principales rubros banderas, el acopio, fijación de precios, comercialización y distribución de las cosechas. En otras palabras Monsanto a sus anchas monitorea la producción de alimentos de Venezuela.

Estas nuevas autoridades rectoras del que hacer agrícola venezolano, no quieren reconocer ni mucho menos entender, lo impuesto, en todas estas décadas a los pequeños productores. Se trata de que las salidas a los problemas técnicos-tecnológicos, de asistencia técnica, de financiamiento, de distribución y precios de los alimentos de los pequeños productores agrícolas, siempre han tenido sus respuestas en las soluciones que los productores de la gran agricultura, han propuesto y asumido. Al pequeño productor se la impuesto una realidad ajena a su propia realidad social y productiva. El confundir estas dos realidades tan disímiles nos han proporcionado funestas consecuencias para la estabilidad social y productiva de los pequeños productores.

La Cumbre Mundial de Desarrollo Sustentable y la Agricultura.

Si algo también quedó bien claro, en la Cumbre Mundial de Desarrollo Sustentable en Johannesburgo es, que estas dos agriculturas; la de los grandes volúmenes de insumos y productos transgénicos y la agricultura de los pequeños productores son dos agriculturas diferentes y enfrentadas. En ese evento, 5600 participantes de los distintos movimientos de pequeños productores del campo, los sin tierra, los agroecológicos, los del movimiento Pelum del África, entre otros; le dictaminaron la pauta a un padre de la gran revolución verde en el Asia como lo es el Dr. Dr. M. S. Swaminathan renombrado genetista, quien en conjunto con el Dr. Pedro Sánchez Premio De Ciencias Alimentarias, en la plenaria de agricultura sustentable, valientemente reconocieron las diferencias entre las dos agriculturas que hemos referido.

Ambos investigadores exigieron que para el mejoramiento de las economías locales se tiene que tomar en cuenta como política local y regional las condiciones y los distintos procesos que la pequeña agricultura nos ofrece resistiendo a las amenazas la agricultura transgénica. El Dr. Swaminathan criticó la falta de prioridades en términos de investigación y desarrollo que la pequeña agricultura necesita atender, lo cual no es prioridad para la subsidiada agricultura de grandes insumos. Esta agricultura se orienta hacia la producción de grandes volúmenes de productos frente al volumen de producción de los particulares sistemas agrícolas de los pequeños productores. Espacios distintos a considerar. Así mismo reprocho las políticas de subsidios como sostenedoras de las grandes cadenas agroindustriales y las severas secuelas ecológicas que el mono-cultivo transgénico nos está dejando en la desnutrición de los suelos.

Claramente se evidencian las dos grandes tendencias mundiales de los procesos agrícolas. La agricultura transgénica se ubica en un reacondicionamiento de algunos medios de producción para perpetuar sus distintas formas de dominación, contrario a la pequeña agricultura, que de ella nace, la ciencia agroecológica como el nuevo paradigma científico de la nueva agricultura que necesitamos. Esta ciencia rescata los valores tradicionales de la producción y los integra a los avances de la ciencia agrícola aplicada para mejorar los distintos procesos productivos preservando nuestro ambiente. La agroecología nos libera de los medios de producción que se han considerado eternos en los sistemas productivos. La agroecología es la nueva ciencia que unifica las perspectivas socioeconómicas y técnicas con el diseño, manejo y evolución del sistema productivo y de su base social y cultural existente.

Los Mercados Agroecológicos.

Evaluaciones de diferentes instituciones e investigadores evidencian que las prácticas agroecológicas a nivel mundial avanzan cualitativa y cuantitativamente. En investigación realizada por la Universidad de Essex en 52 países pobres se sistematizaron resultados de 208 proyectos donde aseguran que 9.2 Millones de Agricultores han adoptados prácticas agroecológicas, cubriendo un total de 29.8 Millones de Hectáreas en el África, Asia y Latino América. Para 4.42 Millones de productores que trabajan cuatro hectáreas, el promedio de producción de alimentos por hectárea, por familia es; en el orden de 1.7 toneladas de alimentos cereales y raíces, lo que representa un aumento del 73.1%. Se encontró que 146.000 pequeños productores trabajan 542.000 hectáreas de tubérculos y raíces registraron un aumento del 150% es sus rendimientos. Se señala en este trabajo, que productores trabajando con dimensiones de 90 hectáreas lograron un aumento en sus rendimientos de 46% en su producción.

Otras significantes cifras se dan a conocer, por ejemplo: el 2% de la agricultura en Costa Rica es agroecológica, en Brasil y Argentina se manejan 10 y 9 Millones de hectáreas agroecológicamente, en el país de las pampas 8.6 Millones de productores trabajan en los procesos de conversión hacia una agricultura sustentable, en Centro América 200.000 productores practican la agroecología, en Cuba toda la agricultura es sustentable. En India 6 millones de productores adoptan las practicas agroecológicas y en el África 21 países resisten la ayuda alimentaria transgénica con trabajo agroecológico. Según la Federación Internacional de Movimientos de Agricultura Orgánica en el mundo existen casi 20 Millones de Hectáreas con manejo agroecológicas que demandan certificación de sus cultivos. En el viejo continente 3.516.685 hectáreas sustentan 130.267 empresas de productos verdes.
Las cifras presentadas nos motivan a elevar una serie de reflexiones que debemos valorarlas y analizarlas en su justa dimensión.

No obstante para las tantas consideraciones expuestas una de las principales reflexiones, la ubicamos en que si esos países del norte industrializados, la demanda crece por los productos ecológicos que en su mayoría provienen de los países del sur y se está conformando una agricultura e industria verde competitiva, cuales pudiesen ser los nuevos motivos de nuestra dirigencia agrícola nacional que limiten las voluntades políticas de los gobiernos locales y regionales en no potenciar alternativas viables de producción agroecológicas en nuestros mercados locales.
Es importante dejar claro que por el hecho de que en los países del norte estén ahora afanados en consumir comida ecológica, no quiere decir que nosotros lo estemos asumiendo también.

Estamos convencidos que la producción de alimentos de un pueblo es inherente a la soberanía agroalimentaria de una nación. Ello, pasa por entender las verdaderas razones de la auto-determinación de los pueblos. En especial, el esmerarnos como sociedad a superar los problemas de hambruna y pobreza. Entonces debemos cumplir con lo expuesto en las explícitas política que se han de definir para tal propósito. La ambigüedad del discurso político que ha caracterizado las máximas autoridades del gobierno venezolano, en especial desde el Presidente Chávez, en esencia difícilmente orientará las oportunas, concretas y justas acciones que hemos de concertar para superar los distintos problema de hambre y sus secuelas sociales. Está muy claro y preciso. No podemos fomentar ni mucho menos instaurar la agricultura transgénica porque simplemente atenta contra la soberanía agroalimentaria de los pueblos.

La Resistencia Agroecológica

El 60% de los productos que circulan en los mercados verde del norte provienen de los países del Sur. De pequeños productores que vienen de distintas luchas libertarias por la tenencia de tierra; por la no privatización de la vida y del agua; por la reapropiación de los derechos que la naturaleza nos ha brindado; por la preservación de los distintos sistemas productivos; por la seguridad de nuestros espacios vitales, por el rescate y recuperación de nuestras semillas autóctonas; por mantener una economía solidaria y de intercambio; por defender y valorar las técnicas y saberes locales; por la preservación de los derechos en los distintos conocimientos productivos; por continuar resaltando nuestros valores culturales y de identidad; por disminuir y eliminar los riesgos para nuestra salud y la de nuestros niños y jóvenes. Luchas que no se detienen, que avanzan con sustanciales logros y que orbitan en las nuevas formas de organización social de la producción que se gestan, sobre la base de las tantas prácticas agroecológicas que se han consolidado y que resisten y se oponen al movimiento de la fuerza y violencia transgénica. Es de allí, que consideramos están emergiendo las condiciones de nuestra soberanía agroalimentaria, la cual necesariamente debe avivarse con el conocimiento profundo de nuestras distintas realidades locales y agroecológicas, que, especialmente se expresan en los países regidos por las distintas condiciones tropicales, donde la razón de un equilibrio territorial social y ecológico es inherente a las distintas estrategias agroalimentarias que nuestros pequeños productores han venido practicando y formulando.

Una Propuesta en Construcción para Venezuela.

Para la Venezuela Agroecológica que soñamos algún día disfrutar, consideramos que las siguientes acciones deben emprenderse para seguir avanzando en las tímidas propuestas agroecológicas nacionales. En nuestras propuestas de luchas debemos:
1) Gestar procesos originarios de participación de campesinos y productores.
2) Compartir y apoyar programas rurales de capacitación agroecológica y agricultura tropical sustentable y buscar apoyo para desarrollar investigaciones en biodiversidad.
3) Apoyar, aplicar e innovar la transferencia y extensión de tecnologías ecológicamente sustentables en agroecosistemas marginales y degradados a ser recuperables: suelos, aguas y otros.
4) Sembrar la máxima cantidad de cultivos para establecer la seguridad alimentaria local y para recuperar y resguardar las semillas propias. Con ello estaremos poniendo en marcha los bancos de semillas locales y poder fomentar los intercambios de semillas.
5) A través del manejo y preservación de la biodiversidad "cosechar agua" y utilizarla eficientemente estabilizando los niveles de deforestación.
6) Cubrir las necesidades esenciales de los campesinos fortaleciendo los mercados locales
7) Disminuir la migración rural elevando los niveles educativos.
8) Mejorar los niveles de ingresos de los campesinos y los niveles de información donde se les explique los riesgos de los cultivos transgénicos y sus consecuencias.
9) Reducir significativamente la pobreza, esta debe redefinirse de acuerdo a las condiciones culturales y biofísicas de las zonas.
10) Promover la difusión de las innovaciones tecnológicas agroecológicas a través de programas y metódicas participativas.
11) Sistematizar y difundir los logros, resultados y beneficios económicos de las técnicas agroecológicas.
12) Contribuir en desarrollar políticas de Desarrollo Rural Sustentable y Agroecológicos, orientadas a sustentar el equilibrio territorial social y ecológico.

El combinar estas y otras acciones con las distintas luchas revolucionarias , han de constituirse en las bases fundamentales de la conformación de un proceso en construcción, que en verdad nos encamine hacia la autentica soberanía agroalimentaria que nuestros pueblos nos exigen hoy día. Solo una visión integral, complementaria e interrelacionada de las políticas agroecológicas garantizan la participación activa de los productores en función de la gestación y consolidación de su propio proceso productivo que en esencia es y será inherente al proceso libertario que se construya en el campo venezolano latinoamericano y otros continentes, como bien lo están demostrando.

Notas
(1) Velez G. Los Organismos Transgénicos. En Protección y Control de Recursos Genéticos. MAELA 2002.
(2) López V. J. Contaminación Genética Amigos de la Tierra. Holanda Agosto 2002.

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