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Sustentabilidad de los Campesinos Agroecológicos del Estado Portuguesa

14/11/09 Por Varios Autores

La dependencia de un sólo producto para el aporte económico de la familia aunado a la comercialización a través de un intermediario es el principal motor del círculo de pobreza en el que están atrapados los campesinos. La organización social para la producción es el primer paso para salir del círculo de pobreza y obtener una libertad real. Esto se logra a través de la agricultura agroecológica, única vía de alcanzar la sustentabilidad. La producción agroecológica es una prioridad para la República Bolivariana de Venezuela para lograr un desarrollo sustentable.

Resumen

La producción agroecológica es una prioridad para la República Bolivariana de Venezuela para lograr un desarrollo sustentable. Esto implica que se tengan en cuenta tres aspectos que hacen a la calidad de vida: social, ambiental y económico. Es así que para la promoción de la agroecología entre los campesinos, deben medirse estos tres aspectos de la realidad objetivamente y con el fin de conocer su estado y la evolución de los mismos en el tiempo. Para ello el presente trabajo se desarrolló en las comunidades que comprenden la Red de Organizaciones Campesinas Agroecológicas -ROCA- de la zona alta del Municipio Araure del Estado de Portuguesa. Mediante experiencias convivenciales se midieron doscientas diez (210) unidades de producción con doce (12) indicadores de sustentabilidad humana. Se obtuvo un gráfico de frecuencias que mostró las potencialidades de la organización estudiada. Se concluye que la dependencia de un sólo producto para el aporte económico de la familia aunado a la comercialización a través de un intermediario es el principal motor del círculo de pobreza en el que están atrapados los campesinos. La situación se ve agravada por la concentración de ganancias que da la producción en un período específico del año como es el caso del café. La organización social para la producción es el primer paso para salir del círculo de pobreza y obtener una libertad real. Esto se logra a través de la agricultura agroecológica, única vía de alcanzar la sustentabilidad. Mediante la producción del alimento, con tecnologías ancestrales, apropiadas y apropiables, los campesinos latinoamericanos son la resistencia contra la dominación y la esperanza de las futuras generaciones. Este trabajo ha sido validado por los agricultores objeto de estudio.

Introducción

Dentro del desarrollo rural agroecológico que plantea la República Bolivariana de Venezuela, se encuentran varios estados en una fase de fortalecimiento de producción agroecológica, con vistas a garantizar la satisfacción de las necesidades de las comunidades y las familias campesinas. Tal es el caso del estado Portuguesa y, particularmente, de su municipio Araure. Este municipio presenta características socioculturales, geográficas y ambientales estratégicas para seguir consolidando una región dentro del municipio que es modelo a nivel nacional e internacional en el avance con paso firme hacia el desarrollo sustentable con base agroecológica.

Si bien la producción principal es de café, la agrobiodiversidad y la diversidad biológica natural aceleran el proceso de consolidación, con un gran banco de germoplasma en las manos de los productores, en su gran mayoría semillas adaptadas a las condiciones climáticas y de suelo. Todas las características mencionadas son parte de una dimensión sociopolítica de región que se enmarca en el articulo 305 de la Carta Magna.

Es así que nace de los hombres y mujeres de las montañas de las cuencas medias, altas y áreas rurales del municipio Araure: la ROCA. Esta Red de Organizaciones Campesinas Agroecológicas está formada por las asociaciones civiles denominadas Núcleo de Desarrollo Endógeno Cafetalero Agroecológico -NUDECA-, conformada por más de 600 campesinos con el fin de ser una organización agraria guiada por principios y prácticas agroecológicas, asumiendo que son seres capaces de producir agua, oxígeno y vida; además de socializar los saberes e impulsar la participación democrática directa y protagónica de las comunidades en la toma de decisiones. En cuanto a los NUDECAs, ellos están ubicados en diferentes caseríos del municipio Araure, mientras que la ROCA-NUDECA tiene su domicilio en la ciudad de Araure, municipio Araure, estado Portuguesa (http://rocaboraure.blogspot.com/2007/09/quines-somos.html).

En este proceso de avance hacia una agricultura sustentable de base agroecológica es cuando un grupo de personas con compromiso social y político se entregan a este proceso de transformación de las bases campesinas. Desde el Instituto Autónomo Municipal de Desarrollo Endógeno y Economía Popular -IAMDEEP-, situado en Araure, se ha fortalecido la organización y formación de los campesinos para el ejercicio del poder popular y una remuneración mejor a su trabajo a través de la justa comercialización de su producción de café, eliminando los intermediarios, quiste persistente en la explotación campesina. El Instituto de Producción e Investigación de la Agricultura Tropical -IPIAT-, enfocado al asesoramiento técnico en agroecología, está presente desde hace más de un año, con la realización de algunos talleres en el año 2006 y un mayor compromiso asumido en el año 2007, acompañando la formación de escuelas campesinas colectivas agroecológicas en los NUDECAs, su sistematización y caracterización (http://rocaboraure.blogspot.com/2007/09/quines-somos.html). Todas estas actividades se vieron fortalecidas con el apoyo de los estudiantes del Programa de Formación de Grado Agroecología de la Universidad Bolivariana de Venezuela cuya pasantía para optar por el Título de Técnico Superior en Agroecología, orientados por tres profesionales del IPIAT, fue realizada en doce de los quince NUDECAs durante el mes de septiembre de 2007.

Como parte del proceso agroecológico, es fundamental conocer las unidades de producción desde un punto de vista acorde con el desarrollo sustentable. Este tipo de desarrollo, contrapuesto al desarrollo económico exclusivo (concepto de crecimiento, Colom 2000), tiene como centro la calidad de vida de los seres humanos. Así para saber si se están dando las condiciones para esta calidad de vida y cómo evoluciona el proceso, el IPIAT ha desarrollado una línea de investigación en indicadores de sustentabilidad humana desde el año 2006 (Birriel & Sosa en prep., Sosa & cols. en prep.). Si bien existen una multitud de sistemas de indicadores (Fernández 2006), el IPIAT ha guiado la generación de los mismos y la aplicabilidad según ciertos criterios: a) que midan las tres dimensiones del desarrollo sustentable (social, ambiental y económica), b) cantidad, Wautiez & Reyes (2001), mencionan que no deben exceder los 10 y, c) que sean apropiables por parte de la base social. En este último punto hay dos consideraciones para su cumplimiento; la primera es que cualquier campesino pueda realizar la medición de los indicadores, es decir, que no sea necesaria tecnología de alto costo, preparación universitaria, burocracia, etc. y; la segunda, es que sean elaborados participativamente. En este sentido, el IPIAT ha ido evolucionando, la primera propuesta de indicadores fue realizada exclusivamente por técnicos y profesionales del equipo de investigación, aunque teniendo en cuenta la realidad local y con indicadores apropiables por la base social. Si bien esto está en la línea de la propuesta MESMIS (López-Ridaura & cols. 2002), se tuvo muy en cuenta que los indicadores fueran apropiables por los campesinos, algo que no siempre es visualizado por la academia, proponiendo indicadores desde su visión, que requieren especialización de estudios o tecnología al alcance de los centros de investigación y no de los campesinos. Así, la propuesta del IPIAT incorpora la visión campesina, desde el conocimiento de la realidad, formando y promoviendo que los campesinos mismos sean los actores del proceso, logrando, en esta última etapa que hoy transitamos, que productores construyeran indicadores de sustentabilidad humana que aquí se han incluído.

Este procedimiento es fundamental para recoger la información, saber como se encuentra la unidad de producción en la actualidad y como podría encaminar su funcionamiento bajo la aplicación y adopción de técnicas ecológicamente apropiadas que permitan la transformación para lograr la tan ansiada soberanía agroalimentaria y un desarrollo sustentable de base agroecológica. La aplicación de indicadores de sustentabilidad humana permiten simultáneamente aplicar otras herramientas de caracterización como por ejemplo, mapas vernaculares y entrevistas semi-estructuradas que levanten un tipo de información específica. Si bien esto se realizó, no se incluye aquí por estar fuera del alcance de esta publicación.

Objetivos

General

Fortalecer del proceso de desarrollo sustentable a través del conocimiento de las realidades socio-productivas, de los recursos naturales y financieros de los diferentes caseríos (comunidad) de la ROCA.

Específicos

• Aplicar indicadores de sustentabilidad humana en los diferentes caseríos.

• Observar la organización social productiva de los productores.

• Compartir con los productores su vida cotidiana, lo cual permite conocer sus tradiciones y costumbres.

Materiales y métodos

Sitios de estudio: los productores caracterizados se distribuyen en la parroquia Río Acarigua, municipio Araure del estado Portuguesa. Además están relacionados con los NUDECAs, ya sea por ser asociados (la mayoría) o estar en una comunidad donde hay presencia de la asociación civil mencionada.

Levantamiento de datos en campo: once estudiantes del Programa de Formación de Grado Agroecología de la Universidad Bolivariana de Venezuela, un técnico superior y dos profesionales del IPIAT visitaron 96 fincas en el estado Portuguesa distribuidas en 12 comunidades, se aplicaron indicadores de sustentabilidad humana a 210 experiencias productivas. Para el levantamiento de datos, los estudiantes de la UBV y el técnico del IPIAT, tutoreados por varios profesionales del IPIAT, realizaron una experiencia convivencial.

Indicadores de sustentabilidad humana: Esta herramienta se enmarca en la propuesta de investigación-acción-participativa. Se aplicó una planilla de doce (12) indicadores de sustentabilidad humana (ver Tabla 1) mediante el diálogo con los integrantes de la familia y recorrido de las unidades de producción. Los indicadores han sido elaborados por el equipo técnico del IPIAT, donde se incluyen campesinos, así como las planillas de levantamiento de datos (Birriel & Sosa, en prep).

Como parte de la obtención de información se estableció un diálogo de saberes entre los productores, estudiantes y técnicos. Se busca que los productores se adueñen de la herramienta, aportando en su evolución; aplicándola y adaptándola en las diferentes realidades productivas.

Por otro lado, como parte de su vivencia en las comunidades, los estudiantes de la UBV junto al IPIAT participaron en 32 actividades culturales y asumieron las actividades cotidianas de los campesinos anfitriones (siembra, arreglo de caminos, desmalezado, trazado, colecta de recursos naturales, cocina, limpieza, fiestas, etc.). También se incentivó el rescate de los valores campesinos, la conservación de los recursos naturales, la organización social, enfatizando en el compromiso político-ideológico y la importancia que cada persona se organice con su comunidad. Para ello, además de la convivencia, se realizaron reuniones y discusiones participativas.

Resultados

Los resultados obtenidos de la aplicación de los indicadores de sustentabilidad en doscientas diez (210) unidades de producción se recogieron en una matriz de doble entrada. A partir de esa matriz de datos se elaboró el gráfico de frecuencias para los doce indicadores aplicados (Figura 1).

Por los datos arrojados de la gráfica de frecuencia percibimos que el indicador “Ingresos diversificados, sustentabilidad económica” es uno de los que presenta mayor debilidad ya que algo más de 130 productores demostraron tener un valor de 1 en este indicador, dependiendo únicamente del rubro café generalmente (ver tabla 1 para la referencia de valores).

El segundo indicador con mayor debilidad es el de “Prácticas de reciclaje” con 110 productores que presentan un valor de 1 en el mismo ya que se observó que la familia carece de conciencia en el tema de manejo de desechos sólidos y líquidos (ver tabla 1 para la referencia de valores). Esto contrasta con lo indicado por “Conocimientos agroecológicos”, que dice que muchos productores manejan conceptos de agricultura tradicional y agroecológica.

Los que siguen en debilidad son los de “Insumos externos”, mostrando que hay una gran dependencia de los mismos. Más del 50% de las unidades de producción dependen en un 80% de insumos que provienen de fuera de la finca. En el caso de “Planificación de finca y registros de producción”, 68% de los productores manejan menos de tres herramientas de planificación predial.

En cuanto a los indicadores de mayor fortaleza, “Organización social de la producción” presenta 120 productores, un poco más de la mitad, con un valor intermedio (3). El indicador “Conocimiento Agroecológico” demuestra que hay 175 productores con valores mayores de 3, más de la mitad. En cuanto al “Trabajo Comunal” se observa que hay 135 productores, cerca del 50%, con valores mayores a 3.

También es necesario destacar el indicador “Participación de la mujer”, un 40% de las unidades de producción utilizan a la mujer como mano de obra, sin consideración de su opinión. Obviamente, tampoco estas mujeres participan en actividades de su comunidad.

En cuanto a “Seguridad alimentaria y nutrición” se encuentran más de 60 unidades de producción con valor de 1 y 70 unidades de producción con valor 3, los cuales se encuentran en niveles bajos de sustentabilidad.

En el indicador “Agrobiodiversidad” se tiene que más de 80 productores tienen un valor de 2 y 70 productores con un valor de 3, categorizando los mismos en niveles bajos medios.

Discusión y conclusiones

Fortalezas

Organización social de la producción: Este indicador tiene gran fortaleza ya que los productores asumieron comenzar un proceso organizativo hace 2 años en núcleos de desarrollo endógeno que conforman una red llamada Red de Organizaciones Campesinas Agroecológicas -ROCA-. Este proceso se ha ido fortaleciendo a paso firme por los avances que se han obtenido en las luchas y reivindicaciones de cada día. En consecuencia, ha aumentado el grado de conciencia en las bases campesinas de lo que significa formar parte de una organización para alcanzar objetivos comunes.

Conocimiento agroecológico: Analizando este indicador, aunado a la convivencia con los productores se demuestra que existen conocimientos tradicionales y ancestrales campesinos, pero no son concientes de que también son prácticas agroecológicas, adquiridas en el traspaso de generación en generación. Igualmente, estos conocimientos se tienden a desvalorar en gran parte por la imposición de las tecnologías, educación, técnicas y conocimientos exógenos introducidos por los adeptos a la Revolución Verde.

Trabajo comunal: Debido en gran parte al trabajo de base que se ha hecho, las familias campesinas han comprendido la importancia del objetivo comunitario y por lo tanto la unión en el trabajo y organización para alcanzar esos objetivos en común.

Agrobiodiversidad: Si bien, este indicador dio a nivel individual niveles bajos a medios, a nivel global, la diversidad usada por los productores de Portuguesa que trabajan con el IPIAT llega a más de 232 especies vegetales y 10 animales; de las primeras, 84 son alimentos. A pesar de que el indicador estaba diseñado para que se registraran las especies manejadas por los productores, en el sentido de que puedan reproducirlas, se incluyeron especies usadas, es decir, salvajes que el productor usa con diversos fines pero no reproduce. Esto tiene como consecuencia un ruido metodológico que baja aún más el valor del indicador a nivel individual. Sin embargo, lo dicho anteriormente corrobora el grado de contacto e interdependencia de los campesinos y los recursos naturales, siendo los primeros guardianes de la biodiversidad cuando se domestican mutuamente.

Seguridad alimentaria y nutrición: El proceso de dependencia que el sistema capitalista, a través de la Revolución Verde, ha ido profundizando en las clases campesinas de todo el mundo, ha hecho que los campesinos cambien sus objetivos de autosuficiencia y soberanía alimentaria, enmarcado en el facilismo, por objetivos capitalistas de lucro y consumo. Trae esto consecuencias notorias en la realidad campesina actual, como es el cambio de una gran agrobiodiversidad para satisfacer las necesidades alimenticias por la monoproducción, de la cual tienen que salir los costos totales de todo el consumo de la familia (necesidades básicas, secundarias e insumos de producción). Sin embargo, la mitad de las familias campesinas investigadas suplen su dieta autosuficientemente con cinco alimentos, cotidianamente. Esto, respecto al promedio venezolano está muy por encima, lo que nos indica que los campesinos son aún la resistencia contra los modelos de dominación que nos han impuesto a toda Latinoamérica los gobiernos oligarcas pasados y presentes, que caerán por su propio peso y gracias a modelos alternativos, como los propuestos por la República Bolivariana de Venezuela.

Debilidades

Prácticas de reciclaje: Se observó que el productor carece de conocimiento en el manejo de residuos (sólidos y líquidos), falta de conciencia en cuanto al daño ambiental que estos causan por su mal manejo y su potencialidad para el reciclaje.

Insumos externos: La convivencia con los productores permitió determinar que los mismos, en su mayoría, dependen únicamente del mercado para la adquisición de insumos agropecuarios (fertilizantes, herbicidas, plaguicidas, etc.), haciéndolos dependientes y coartando su autonomía. Esto los involucra en un círculo vicioso de difícil salida; aumentando la dependencia y opresión que ejercen las empresas trasnacionales en la clase campesina.

Planificación de finca: En cuanto a la planificación de la finca hay grandes carencias ya que no se aplican las herramientas para dicho fin, manifestando los productores la escasez de tiempo para dicha actividad, no visualizando sus ventajas, o, en algunos casos la falta de alfabetización; lo que forma parte de otra problemática. Esto trae como consecuencia que los recursos adquiridos para la agricultura no son proyectados ni se da prioridad a su administración.

En general, como se dijo anteriormente, muchos de los campesinos de Portuguesa dependen de un sólo producto para aporte económico: el café. Esto, aunado a la dependencia de un intermediario para la comercialización de su producción, es el principal motor del círculo de pobreza. Como es sabido, en el sistema capitalista en el que aún estamos inmersos, la economía se rige por las leyes del mercado. Estas leyes de funcionamiento responden a la oferta y la demanda de productos, y esto no sería lo peor para un pequeño productor si esto se diera de manera justa y leal. Pero cuando esas ofertas y demandas son manejadas y movidas al antojo de grandes corporaciones multi- y transnacionales, y el productor no comercializa su producto localmente sino que debe colocarlo donde pueda, un viraje inesperado en la oferta de un producto a escala global, de un año al otro, puede hacer que los precios bajen súbitamente y el productor, al tener que malvender su producción, pierda todo, incluso sus tierras, base de su sustento y libertad. Esto no es nuevo, sucedió con la crisis del café a partir del año 1995 y ha sucedido un sinnúmero de veces en nuestra historia latinoamericana. Si el precio del producto baja, entonces el productor se ve obligado a trabajar en otros sitios, descuidando su finca, no pudiendo diversificarse y vendiendo su mano de obra barata.

La situación se ve agravada en el caso de un rubro donde las ganancias se concentran en un corto período del año como es el caso del café. Cuando es época de cosecha, el productor se encuentra en una situación económica paupérrima y con necesidad de contratar mano de obra para cosechar. Esta situación es aprovechada por los intermediarios que compran la cosecha aún en la planta y al precio que ellos quieren. Esta es actualmente la mayor debilidad de la ROCA, aunado a que el café no es un producto esencial de la canasta básica y entonces los productores están obligados a venderlo, no aportando a su sustento alimenticio.

Se concluye que la dependencia económica de un solo rubro en la zona alta de Araure (café) es el principal motor del círculo de pobreza que los productores de la ROCA presentan.

Es de destacar que los productores están recorriendo el camino para cambiar esta situación. De hecho, la organización comunitaria que han generado les ha permitido negociar el precio del café con una empresa directamente, sin intermediarios, en el año 2006. En el presente año se está en negociación con la Corporación Venezolana Agraria -CVA-, organismo estatal que garantiza el precio de gaceta oficial de los productos. Hasta el momento, si no surgen contrariedades, la ROCA ha logrado que la CVA reciba el 100% de su producción. Por otra parte, son los “conejillos de indias” (en este caso en buen sentido) de un nuevo régimen credicticio donde los productores pueden gestionar directamente el dinero, sin depender de la firma de un técnico del órgano credicticio del Estado -FONDAFA-.

En cuanto a la diversificación de sus productos, se han implementado en algunos NUDECA granjas comunitarias donde se cultivarán de manera agroecológica productos de la canasta básica; siendo además un espacio de aprendizaje para que los productores puedan ser diseminadores del conocimiento. Además, se implementarán créditos para Unidades Agroecológicas, nueva modalidad de FONDAFA que, por primera vez en su historia, responde a las necesidades endógenas de desarrollo del país.

Con el enfoque agroecológico, se espera que los campesinos mejoren su calidad de vida. En el caso de las unidades de producción investigadas, los productores están sensibilizados y han tomado la decisión de avanzar hacia la sustentabilidad. Según lo observado, dentro de los indicadores, el que indica que se ha dado el primer paso es el que considera la participación de la familia en los asuntos de la comunidad, ya sea que le afecte directamente o no. Esto, en campesinos que quieren incorporar la Agroecología en sus vidas habla de una mente crítica y del deseo de contribuir a que las cosas sean mejores para todos. Este indicio debe investigarse más a profundidad, aunque se puede afirmar que para lograr un desarrollo sustentable, un paso esencial e inicial es el de formarse ideológicamente y organizarse. Una propuesta para esta investigación es la de caracterizar a partir de la convivencia para saber cuáles son los intereses que mueven a la familia y comprobar la existencia de una correlación con la participación comunitaria. Hechos que refuerzan esta hipótesis son, por ejemplo, productores que se acercan a la Agroecología con un fin puramente económico y no porque estén convencidos que es lo mejor para sus vidas, son reacios a participar en las actividades de la comunidad, manteniendo una mente individualista; o en el peor de los casos participan para satisfacer sus ansias de poder y ocupar puestos de liderazgo. En ambos casos, estas personas individualistas retrasan el proceso y obstaculizan el avance de los demás. Cuando la base social está bien formada, estas personas terminan siendo excluídas de los grupos que han definido claramente su ideología.

En conclusión, los productores de la ROCA han dado el primer paso, sólidamente, para salir del círculo de pobreza y dependencia que las clases campesinas han sufrido durante siglos.

A pesar de que la familia campesina depende de un rubro desde el punto de vista económico, la mitad de las unidades de producción proveen más de cinco alimentos cotidianamente. Es decir, las áreas rurales tienen condiciones alimentarias muy superiores a la de la mayoría de los venezolanos. Que la familia campesina sea capaz de producir su sustento implica que la pobreza generada por las condiciones de mercado no los mata de hambre. El día que los campesinos pierden su tierra, se generan seres humanos miserables, se los excluye de la vida.

Es necesario rescatar los conocimientos agroecológicos de producción y la práctica de algunos de ellos que todavía se conservan. Se ha visto como se pierden día a día. Sin embargo, aún se encuentra en las comunidades de la ROCA conocimientos tradicionales que les permiten a los productores desarrollar prácticas afines con la propuesta agroecológica. Cabe mencionar que desde hace un año, se está desarrollando un proceso de formación dado por el IPIAT, lo cual también ha contribuido al rescate y mantenimiento de estas prácticas.

Se concluye así que en las comunidades de la ROCA existen conocimientos agroecológicos y tradicionales que permiten proponer paquetes de promoción y seguimiento técnico adecuados a la propuesta de agricultura sustentable. Además, como se menciona más arriba, los campesinos aún son un bastión de la resistencia contra la dominación y la esperanza de las futuras generaciones.

Como se menciona, existe debilidad en el reciclaje de productos de desecho, los campesinos no tienen el hábito de reciclarlos. Esto trae consecuencias en cuanto a la contaminación de cauces de agua por productos como desechos domiciliarios, desechos animales y desechos del procesamiento de café (pulpa de café); además de otros problemas sanitarios que esto pueda acarrear. En la amplia mayoría de las escretas producidas en los procesos productivos y familiares carecen de procesos de descontaminación y reciclado, por lo tanto, la población de la zona alta de Araure está expuesta a enfermedades humanas y zoonóticas debido a la contaminación de espacios de convivencia y cauces de agua.

Otro aspecto a tener en cuenta es la dependencia que tienen los campesinos de abastecerse externamente de insumos para la producción. El resultado obtenido muestra las contradicciones que existen en el proceso agrario venezolano cuando se habla de desarrollo endógeno.

En cuanto a lo social, la mujer no participa en los procesos productivos ni de desarrollo comunitario. Lo cual representa una profunda debilidad en el avance de los procesos de desarrollo con equidad de género y una profunda contradicción con lo establecido en la Carta Magna. Esta característica representa un gran desventaja para el desarrollo de la Agroecología, ya que son las mujeres quienes se apropian y resisten con mayor fortaleza en los procesos de convivencia armónica con la naturaleza.

Cabe mencionar que la metodología, resultados y discusión de este trabajo fueron presentados a los líderes de los NUDECAs; el mismo es así validado por los campesinos objeto de estudio.

Recomendaciones

• Sensibilizar y hacer conciencia sobre la importancia ambiental y económica de hacer un manejo adecuado y posterior reciclaje de los residuos sólidos y líquidos, e incluir en el plan de formación tecnologías y técnicas para dicho fin.

• Enfatizar, a partir de los espacios colectivos de producción agroecológica, la importancia política, ambiental y económica de la producción de insumos internos con materias primas locales.

• Señalar la importancia de la planificación a corto, mediano y largo plazo, siendo los registros herramientas fundamentales para poder proyectar y priorizar al máximo el uso de todos los recursos de una finca.

• Demostrar en la práctica y en ámbitos de discusión colectiva como las escuelas campesinas la importancia en nuestra salud, política y economía de la producción de nuestros alimentos para garantizar una alimentación equilibrada y sana para las comunidades y el país entero.

• Valorizar los recursos vegetales y animales que tenemos en nuestras comunidades, adaptados a la zona y de gran potencial productivo.

• Fomentar el manejo de las especies utilizadas por los campesinos, es decir, que sean capaces de reproducir todas las especies que utilizan para su beneficio.

• Continuar fortaleciendo la organización con la formación de las bases campesinas y de nuevos líderes para que los cargos a ocupar se distribuyan entre más personas, no sobrecargando a unos pocos, siendo estos voceros de la comunidad y llevando a los ámbitos ejecutivos las decisiones que tomó la comunidad en asambleas soberanas

• Concienciar, valorar y rescatar las prácticas y saberes ancestrales que poseen.

• Desarrollar un plan de formación en la modalidad de escuelas campesinas incluídas en las granjas colectivas agroecológicas, valorando el conocimiento y tecnologías locales.

• Fortalecer y generar nuevos espacios organizativos y de decisión dentro de la comunidad; también de trabajo comunitario como son el arreglo de vías, granjas colectivas, seguridad comunal, etc., para difundir valores como la solidaridad, compañerismo y demostrar la potencialidad de la gente que tiene la comunidad y que no todo se hace con recursos económicos. www.ecoportal.net

Autores: Ignacio Birriel, Jimena Sosa, Alvaro Pi, María A. Acurero, Carlos Boada, Dyana Britos, Yaneth Castañeda, Karina R. Fontalvo, Belynda García, Katherine León, Raúl A. Lira, Gabriel Nieve, María E. Orzusa, Maribel Rengifo, Karim A. Subero

Citas bibliográficas

- Birriel, I. & Sosa, J. En preparación. Indicadores de Sustentabilidad Humana. Manual Instructivo. Pp. 27+xx aprox.

- Colom, A. J. 2000. Desarrollo sostenible y educación para el desarrollo. Ediciones Octaedro, Barcelona, España. Pp.125.

- Fernández, F. 2006. Indicadores de sostenibilidad y medio ambiente: métodos y escala. Junta de Andalucía, Consejería de Medio Ambiente. Pp. 237+8.

- López-Ridaura, S., Masera, O. & Astier, M. 2002. Evaluating the sustainability of complex socio-enviromental systems, the MESMIS framework. Ecological Indicators 35:1 -14.

- Sosa, J., Birriel, I. & Núñez, M. A. En preparación. Indicadores de sustentabilidad humana. Metodología. Pp. 13 aprox.

- Tuxil, J. & Nabhan, G. P. 1998. Plantas, Comunidades y Áreas Protegidas. Una guía para el manejo in situ. Manuales de Conservación de la Serie “Pueblos y Plantas”, Editorial Nordan-Comunidad, Montevideo, Urguguay. 227 pp.

- Wautiez, F. & Reyes, B. 2001. Indicadores locales para la sustentabilidad. Publicaciones Acuario, La Habana, Cuba. Pp. 136.

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