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Una Economía para el Futuro: La Economía Ecológica

El nuevo milenio trajo nuevos desafíos, y es hoy en día, en esta época de crisis de la humanidad con alta incertidumbre y cuando todo está en juego, la Economía Ecológica surge como resultado de la evolución de la ciencia con el objeto de unir las diferentes disciplinas científicas y dar otra percepción del valor que no habla sólo de dinero, sino de la calidad de vida, del conocimiento, de las habilidades y de la naturaleza.

La humanidad ha llegado a un momento, el primero en su historia, cuando su supervivencia colectiva y el destino de las futuras generaciones se encuentran en alto riesgo, gracias a la gran dependencia que ha creado sobre los recursos naturales, tanto renovables como no renovables, y el deterioro y agotamiento de los mismos.

La ciencia evoluciona según los principales desafíos que se enfrentan, y en esta época histórica de la humanidad, requiere de un gran cambio para abordar la crisis ecológica que nos amenaza. Una crisis fuera de todas proporciones; una crisis multidisciplinaria que, por lo tanto, necesita una solución multidisciplinaria a través del análisis desde una ciencia fuera de lo normal – una ciencia posnormal.

La Economía Ecológica, que se define como la ciencia de la gestión de la sustentabilidad, es una ciencia posnormal que se ha desarrollado a través de un largo proceso de reflexión, análisis y crítica por una serie de economistas e intelectuales, tales como: Nicholas Georgescu-Roegen, Howard Odum, Manfred Max-Neef, Herman Daly, Joan Martínez Alier, José Manuel Naredo, René Passet y Federico Aguilera Klink.

Analiza la economía teniendo en cuenta diferentes perspectivas y considerándola como un subsistema abierto dentro de muchos otros subsistemas (también abiertos) que se interrelacionan y son parte de un sistema más grande: el sistema de la Tierra. La economía depende de la naturaleza – no se puede separar una de la otra. La economía necesita energía y recursos naturales para funcionar, y por lo tanto es un sub-sistema dentro del entorno ambiental.

Mientras que la ciencia normal tiende a estudiar un sistema como si fuera aislado, en realidad ningún sistema es cerrado y por lo tanto aislarlo significa poner límites artificiales al análisis. Para ampliar el análisis, es necesario contar con conocimiento especializado de distintas disciplinas – no sólo ciencias económicas, sino también sociales y medioambientales. Sin embargo, no se trata de hacer análisis individuales de las diferentes disciplinas y luego sumar los resultados – los sistemas no funcionan así; tienen sinergia y por lo tanto hay que estudiar las relaciones entre los elementos y sus respectivas consecuencias. El estudio no se puede hacer sólo en términos financieros. La Economía Ecológica entiende que el dinero no tiene por qué ser el lenguaje común y que las actividades humanas también tienen dimensiones de afección, religión y estética que le dan al ser humano una razón de ser. La percepción del valor no es sólo monetario.

La Economía Ecológica trata de manejar el riesgo y la incertidumbre a través del diálogo entre una comunidad extensa de actores. Valora las opiniones de personas afectadas que a lo mejor no son expertos científicos, pero también tienen derechos y pueden opinar sobre las incertidumbres. La Economía Ecológica respeta el principio de la precaución teniendo en cuenta que hay daños medioambientales que son irreversibles (o que son acumulativos hasta llegar a un punto donde el daño total es irreversible) y esto perjudica a las generaciones futuras. Se trata de perspectivas éticas que no son consideradas en la ciencia normal (la cual pretende ser neutral al respecto).

Para proponer soluciones a los problemas globales que confronta la humanidad, el enfoque que se toma por defecto tiene que ser multidisciplinario. La Economía Ecológica, no como la economía convencional, sí tiene este enfoque y por lo tanto es capaz de abordar el tema de la sustentabilidad – es decir, cómo puede el ser humano solucionar los problemas globales a largo plazo (o indefinidamente). Mientras que las ciencias económicas normales suponen que los recursos naturales son inagotables (o que la tecnología siempre encontrará una solución al problema del escasez de los mismos), la Economía Ecológica reconoce que hay límites ecológicos al crecimiento económico.

Parte de los Principios de la Termodinámica los cuales constatan que la energía no puede ser creada ni destruida, pero a través de cualquier proceso se aumenta la cantidad de entropía (energía dispersa de la cual el ser humano no puede aprovechar). El cierre de cualquier sistema es imposible (es imposible reciclar 100% de la energía) entonces todos los sistemas son abiertos, incluso la Tierra (que depende de la radiación del Sol para sostener la vida). De ahí, en vez de estudiar los flujos de dinero, la Economía Ecológica parte de los flujos de energía en los sistemas.

Este enfoque, de analizar los flujos de energía reconociendo los límites biológicos, físicos y químicos en la biosfera, es imprescindible para poder proponer soluciones a la problemática de la sustentabilidad del desarrollo (no del crecimiento), y muchas veces es ignorado por la ciencia convencional y por lo tanto en la toma de decisiones políticas. La solución trata de optimizar la energía implementando los avances tecnológicos, para el máximo beneficio de la humanidad.

La Economía Ecológica por lo tanto es una ciencia socio-política – trata de proponer soluciones mediante procesos de negociación y mediación de forma democrática. (La Economía Ecológica engloba la parte social de la sustentabilidad, que implica equidad en la toma de decisiones.) Para tener un diálogo racional, es necesario la participación de diversas comunidades científicas – no hay ninguna que pese más que las otras – junto con otras personas implicadas que no tengan necesariamente alto conocimiento científico (en el caso del cambio climático, damnificados de las repercusiones medioambientales).

Aunque las raíces de la Economía Ecológica se remontan a mitades del siglo XIX con la enunciación de las primeras dos leyes de la termodinámica, los primeros textos importantes para la ciencia no se publicaron hasta los años 70 del siguiente siglo. Fue hasta 1989 que se fundó la Sociedad Internacional de Economía Ecológica y durante la década de los años 90 se avanzó significativamente con la consolidación de la disciplina en términos de sistematización y síntesis. El nuevo milenio trajo nuevos desafíos, y es hoy en día, en esta época de crisis de la humanidad con alta incertidumbre y cuando todo está en juego, la Economía Ecológica surge como resultado de la evolución de la ciencia con el objeto de unir las diferentes disciplinas científicas y dar otra percepción del valor que no habla solo de dinero, sino de la calidad de vida, del conocimiento, de las habilidades y de la naturaleza. www.ecoportal.net

William Austen Bradbury - EcoBASE - Educación con Base en la Agricultura Sustentable y Ecológica
http://www.cultivobiointensivo.net/EcoBASE/

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