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Buena leche y mala leche

16/02/12 Por Paco Puche

En todos los capítulos de la historia de las grandes corporaciones en que nos adentremos, ya sea el agua, la tierra, las semillas, las patentes de la vida o la leche: hay un intento de controlar (de monopolizar en lo posible) los grandes recursos que sustentan a la humanidad y que tienen la categoría inequívoca de bienes comunes. Con la leche y los productos derivados de ella está ocurriendo en estos momentos. La llegada del necesario ecosocialismo ha de venir en bicicleta, de la mano de los pobres y con buena leche.

“Está en curso una batalla por los lácteos y moldeará profundamente la dirección del sistema alimentario global y la vida de la gente.

Las horrendas tácticas que (los Grandes Lácteos) utilizan para destruir la leche popular rayan en acciones criminales. Ha llegado el momento de emprender campañas contra los peores transgresores, como Nestlé, Danone y Tetrapak.

Debemos exhibir a las ONG que laboran junto con los Grandes Lácteos para que se aparten de sus acciones” (1)

Así es en todos los capítulos de la historia de las grandes corporaciones en que nos adentremos, ya sea el agua, la tierra, las semillas, las patentes de la vida o la leche: hay un intento de controlar (de monopolizar en lo posible) los grandes recursos que sustentan a la humanidad y que tienen la categoría inequívoca de bienes comunes. Con la leche y los productos derivados de ella está ocurriendo en estos momentos.

Pero en todos estos capítulos, las corporaciones multinacionales y sus aliados se encuentran con una tenaz resistencia de los usufructuarios ancestrales de tales bienes comunes. Por eso hay en curso en el mundo una dura batalla.

Lo mismo que nos sorprende en Occidente conocer que los campesinos (no la agricultura industrial) alimentan al 70% de la población mundial, nos resultará novedoso saber que cerca del 14% de la población mundial (unos mil millones de personas) depende directamente de lácteos como modo de subsistencia. Y a pesar de que Nestlé y Danone venden sus productos en cualquier rincón del planeta, en casi todo el mundo los lácteos siguen estando en manos de la gente pobre. Es lo que se llama la “leche popular”. Esta cadena que va del productor al consumidor supone más del 80% de la leche que se comercializa en los países empobrecidos y el 47% del total global mundial.

La buena leche

Un día cualquiera, a horas tempranas, miles de vendedores (“jarreadores”) con sus cántaras de leche a cuestas de la bici o la motocicleta, se disponen a repartir por las ciudades la leche que previamente han recogido en cientos de miles de lugares de producción en el campo. El precio está al alcance de la mayoría de los ciudadanos pobres y esta producción y distribución de proximidad mantiene una actividad económica que permite subsistir a mucha gente, como ya hemos cuantificado más arriba la leche fresca se hierve o se consume fermentada para garantizar su asepsia. Al sistema se le llama “la cadena láctea popular” o la “leche popular”.

En Colombia hablamos de cerca de 50.000 “jarreadores”, de dos millones de lugares de producción en el campo, de 40 millones de litros de leche diarios repartidos y de unos precios al alcance de más de 20 millones de colombianos, que suele andar por la mitad de la que se vende en los supermercados pasteurizada y empaquetada. Igual ocurre en la India, el mayor productor de leche del mundo, con más de 70 millones de sitios rurales que mantienen animales lecheros, en el que la leche popular comprende el 85% del mercado y en donde un cuarto de la producción se procesa informalmente, obteniéndose queso y yogurt. También la situación es similar en Pakistán, Kenya y muchos otros países.

El siguiente cuadro nos permite ver la situación de la leche popular en el mundo en relación al sector industrial:

Como vemos en el cuadro, la producción para el 20% de la población mundial (el Norte) supera en un 10% a la del Sur global (el 80% de la población), aunque en esta región el manejo sigue en manos de la gente pobre, empleando cuarenta veces más personas por unidad de alimento que en la industrializado Norte, y siendo su consumo cuatro veces menor que en los países enriquecidos. Estos sistemas intensivos de energía humana contribuyen a enfriar el planeta y proporcionan un reparto más equitativo del tiempo de trabajo disponible.

En efecto, la llegada del “pico del petróleo” nos hará más recomendables las actividades de sustento que sean más intensivas en mano de obra, habida cuenta que, a corto y medio plazo, irá escaseando el petróleo y los precios se pondrán por las nubes. Por otra parte, la economía formal muestra una tendencia a provocar desempleo aún con crecimiento. Como advierte el último informe de la OIT (2) “lamentablemente el contraste entre la recuperación observada en los indicadores económicos (mundiales) y el del desempleo no podía ser más marcada (…) en 2010, los indicadores macroeconómicos clave ya se habían recuperado, pero el desempleo seguía registrando niveles sin precedentes”. A pesar de todo ello, la OIT no duda en seguir la senda clásica desarrollista recomendando que “se abandone la agricultura de subsistencia como fuente principal de empleo”. Si aplicásemos estas recomendaciones al sector de los lácteos, en la que los empleos rurales de la leche popular son cuarenta veces mayores que los de la agricultura industrial “llamada” a sustituirla, seguiríamos con la tendencia al desempleo apuntada aunque aumentase el PIB.

Pero “buena leche” es también la leche de las madres. Como se sabe “la leche materna es mucho mejor que la artificial tanto a nivel físico como psíquico” (3). Y la traemos a colación porque también en ella han puesto sus ojos las corporaciones multinacionales desde hace tiempo.

La mala leche

Son conocidas las campañas contra Nestlé por su intento de sustituir la alimentación materna en los países empobrecidos por su leche en polvo. Por tanto “empujar a las mujeres del mundo entero a renunciar a la leche materna en beneficio de Nestlé es un atentado contra la salud, el bienestar y el desarrollo físico y psíquico de los bebés” (4). Y el asunto no es de menor cuantía. El que fuera relator especial de NNUU hasta hace unos años sobre el derecho a la alimentación, el suizo Jean Ziegler, entabló una lucha contra la multinacional suiza Nestlé, desde los años setenta, que ha culminado en la aprobación por parte de la OMS de sendos Códigos internacionales para la comercialización de sustitutos de la leche materna, uno en 1981 y otro en 2002, titulada Estrategia mundial para la alimentación del lactante y del niño pequeño, con claras obligaciones de los fabricantes y distribuidores de sustitutos maternos. “¿Cuál es la situación actual?”, se pregunta Ziegler en 2005, año en el que escribe este libro reseñado (5). Y responde dramáticamente: “es desastrosa para los pobres, y especialmente para sus hijos. La UNICEF ha evaluado en 4.000 el número de bebés que mueren cada día (un millón y medio al año) por la ingestión de leche en polvo mezclada con agua insalubre o administrada en biberones sucios. Si se hubieren alimentado con leche materna, estarían vivos”.

Nestlé es la actora de esta “mala leche”, no lo olvidemos, pues aparecerá más adelante en el tema de los lácteos que tratamos y en otros asuntos.

Veinte compañías lecheras controlan más de la mitad del mercado de lácteos global (no se incluye la leche popular, sólo el sector “formal”); de ellas Nestlé y Danone son las dos más grandes, con un volumen de negocios que representa más del 13% del total mundial “formal” (8.5 y 4.5 por ciento, respectivamente). Son por tanto las más interesadas en destruir la cultura de la leche popular. Nestlé, por ejemplo, planea duplicar sus ingresos en África cada tres años, o sea crecer cada año a tasas mayores del 20%. Nestlé y Danone, controlan juntas un tercio del mercado mundial de la leche para bebés.

¿Cómo tratan de apoderarse de las cadenas lecheras populares que controlan los pobres?

Una manera es intentando prohibir legalmente el consumo, el transporte y la venta de leche no pasteurizada. Esto fue lo que se trató de hacer en Colombia en 2006, pero las enormes protestas populares impidieron poner en práctica tal legislación. Siguiendo la experiencia de ese mismo país, otra manera fue aplicar los tratados de libre comercio, que daban paso a leche en polvo europea, que es mucho más barata por los fuertes subsidios de que goza. De nuevo una gran oposición dio lugar a que el pasado mes de mayo de 2011, el gobierno hubo de reconocer oficialmente que la leche popular era legal y esencial. La lucha ha resultado fructífera, no hay otra manera.

Pero las corporaciones no se detienen, pues tienen un mercado en el Norte muy saturado y un potencial de crecimiento en el Sur enorme. De una parte, intentando eliminar los sistemas de leche popular como hemos visto y de otra extendiendo el consumo por persona, que es cuatro veces menor que en los países ricos. Ponen sus esperanzas en un aumento de las clases medias que consumirán más lácteos y los compraran en los supermercados tipo Walmart o Carrefour, que, a su vez, se están expandiendo con rapidez. Y también, como hemos señalado, ignorando los códigos de alimentación de los lactantes y sustituyendo la leche materna por leche industrial. Por eso GRAIN (cuyo magnífico informe sobre el gran robo de la leche, que en gran parte estoy siguiendo) denuncia que “las horrendas tácticas que (los Grandes Lácteos) utilizan para destruir la leche popular rayan en acciones criminales. (Por eso) ha llegado el momento de emprender campañas contra los peores transgresores, como Nestlé, Danone y Tetrapak”.

También es “mala leche”, ahora literalmente, la que las corporaciones fabrican específicamente para los pobres. Son productos baratos por que tienen ingredientes baratos. Por ejemplo, una de las prácticas más comunes es utilizar polvo de leche descremada y luego reconstituirla con aceite de palma u otros aceites vegetales de bajo precio. En México, por ejemplo, que importan la mayor parte de leche en polvo de EEUU, se sustituye hasta el 80% de la grasa de la leche en algunos productos. Igualmente, para fabricar quesos baratos se usan los concentrados proteicos de leche, que se obtienen ultra filtrando la leche, lo que les quita el líquido y ciertos nutrientes minerales; estos compuestos no están sujetos a los aranceles impuestos a los lácteos, no se consideran como tales, por lo que entran en los países a precios doblemente baratos.

También se ha utilizado la melamina (un compuesto orgánico con alto contenido en nitrógeno) para alimentos de mascotas y de bebés que ha dado lugar a importantes intoxicaciones en China. En 2007 y 2008 se detectó esta adulteración en leche, helados, yogures y masas para pizzas. Pero también está documentado que la Agencia de los Alimentos y medicamentos de EEUU (FDA) encontró melamina en leche para bebés y en otros suplementos nutricionales vendidos en ese país por Nestlé y otras corporaciones (6).

Y es “mala leche” la tendencia tanto en el Norte como en el Sur de las grandes corporaciones y los grandes fondos de inversión que se están moviendo para establecer mega granjas y acaparar los abastecimientos globales de la leche. En el Norte el proceso de concentración ya está casi culminado: en EEUU se perdieron el 88% de sus pequeñas granjas lecheras, en los últimos 30 años y en la UE el 75% en veinte años. En el Sur aún las grandes granjas siguen estando poco presentes.

Este salto a las mega granjas también es una catástrofe ambiental y de salud: usan mucha agua, requieren mucho terreno para el forraje de los animales, producen enormes cantidades de desperdicios concentrados que contamina agua freáticas, emiten gas metano, un gas invernadero 23 veces más potente que el CO2, y enormes impactos en la salud animal. Además, los tratamientos con hormonas, antibióticos y otras drogas afectan a la calidad de la leche, como ha sido ampliamente documentado. En especial, los tratamientos con la hormona del crecimiento bovino recombinante (prohibida en algunos países pero en muchos otros no, como en EUA) lo hacen un peligro para la salud humana.

También es “mala leche” (¡como no!) la intención con que actúan estas mega corporaciones que, como dice el cartel declarándoles el boicot, practican el genocidio a cambio del beneficio.

Cómo llegar a los pobres

Una manera que utilizan estas grandes corporaciones multinacionales para vender a los pobres es por medio de la promoción y las relaciones públicas. La otra por medio de las fundaciones del filantrocapitalismo y las Ongs.

Que tienen planificado considerar a los pobres como un gran negocio, está incluso teorizado como la captura de la base de la pirámide. El documento de referencia tiene un título bien significativo “Los siguientes 4 mil millones. Tamaño del mercado y estrategia de negocias en la base de la pirámide”. Editado por el World y Resources Institute y la Internacional Finance Corporation, en 2007, ha contado con el apoyo de las multinacionales Intel, Microsoft, Shell Foundation y VISA. Toda una declaración de principios cuyas intenciones son las siguientes: ”satisfacer sus necesidades (la de los pobres, la mayor parte de la población mundial) a través de estrategias de mercado, aumentar su productividad e ingresos y facilitar su entrada en la economía formal”. Todo lo contrario que los participantes en la cadena de la lecha popular desean, como hemos visto, por ejemplo, recientemente en Colombia.

Una forma de promoción de mucho éxito consiste en vender conjuntamente con los lácteos “salud y bienestar”. Es el caso de los yogurts probióticos, mercado que controla Danone que posee el banco de bacterias lácticas más grande del mundo y que dedica la mitad de su presupuesto de investigación a estos probióticos. Pues bien, los supuestos beneficios adicionales de estos alimentos son exagerados. Por ejemplo, en el Reino Unido se obligó a la compañía a que retirara los anuncios de su conocida marca Actimel, y, asimismo, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria no ha corroborado las supuestas propiedades del yogurt Activia respecto al alivio de la digestión. Mera propaganda o exageraciones injustificadas.

El filantrocapitalismo de la triple A: resistir al lobby oculto

Una manera muy sofisticada de introducir los intereses de las multinacionales en la base de la pirámide es a través de fundaciones neoliberales. Estas entidades no se presentan como filantrópicas propiamente dichas, sino que manifiestan su intención de juntar a las corporaciones con los movimientos sociales, de los que seleccionan y contratan a los llamados emprendedores sociales para hacer negocio, especialmente con los pobres. Es el caso de la denominada Ashoka que opera en España y Latinoamérica, que recientemente ha sido noticia al ser obsequiada con el premio Príncipe de Asturias de la Cooperación Internacional. Una de sus responsables en España, María Zapata, ha declarado recientemente: “para las empresas, el mercado (…) de la base de la pirámide es de 4 billones de dólares. Los emprendedores sociales trabajan con estas poblaciones y su labor es acercar a las multinacionales hasta ellas…” (7)

Como muestra, podemos ver la alianza del banquero Yunus, denunciado por sus prácticas abusivas con los microcréditos otorgados a los pobres (8), y la multinacional Danone, que se promueve como empresa socialmente responsable (9). Para ello han fundado una entidad denominada Grameen Danone que es una empresa social, iniciada en 2006, que pretende proporcionar nutrientes que les faltan a los niños de Bangladesh. Claro que en 2003, el British Medical Journal (10) informó que más de 20 productos sucedáneos de la leche materna elaborados por Danone y comercializados en Togo y Burkina Faso, violaban las disposiciones sobre etiquetado del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna, aprobado en 1981 por la OMS. Yunus es un destacado miembro de la fundación Ashoka.

Igualmente, Ashoka ha promovido en México, a través de uno de sus emprendedores, un programa de venta de yogurts de Danone casa a casa, de la mano de mujeres del sector informal lo que ha incrementado significativamente las ventas en los hogares de bajos ingresos. Nada que ver con el descrito proceso de la leche popular.

En el caso de Nestlé nos encontramos con que uno de sus importantes accionistas y que fue Director de la multinacional entre 1987 y 2002 (11), Sthephan Schmidheiny, creó en 1994 una fundación denominada AVINA, exactamente con las mismas intenciones y maneras que Ashoka. Hasta tal punto que establecieron una alianza estratégica perdurable (comparten proyectos, socios, directivos y financiación). Ambas fundaciones vinculadas al sector de los lácteos a través de Danone y Nestlé y ambas, por tanto, en el punto de mira de las organizaciones que luchan por la lactancia materna y para prevenir las muertes que denuncia UNICEF por el consumo de leche en polvo de estas y otras corporaciones.

Además, el que fue directivo de Nestlé y a la vez que fundador de AVINA, ha conseguido su inmensa fortuna del negocio el amianto, de cuyas empresas fue uno de los grandes propietarios del mundo, entre 1975 y 1992. Hay que recordar que según la OMS, el amianto mata al año en el mundo unas 150.000 personas y que Schmidheiny está procesado en Turín por la muerte de más de 2000 personas y por lo que el fiscal ha solicitado 20 años de cárcel.

Por esta relación existente entre AVINA, Ashoka y el Amianto es por lo que se les ha dado en llamar la “la triple A”.

La forma de operar de ambas fundaciones neoliberales es seleccionando y contratando socios o emprendedores, extraídos de movimientos sociales u ONGs, y comprometiendo la imagen de estos para conseguir legitimidad y lavado verde-social. Hacen por ello de “lobby oculto” en las entrañas de los movimientos alternativos y de resistencia.

Es necesario desvelar estas estrategias que están penetrando profundamente (12) en los movimientos sociales de España y Latinoamérica, como forma de advertir a los citados movimientos y para detener la fácil penetración en los mismos que las citadas fundaciones hasta ahora están teniendo. Como dice el informe de GRAIN: “Debemos exhibir a las ONG que laboran junto con los Grandes Lácteos para que se aparten de sus acciones” (13). También debemos exhibir, por las mismas razones, a las ONG y movimientos que operan en las semillas, en el agua, en la biodiversidad en el sistema de créditos alternativos, etc.

Los movimientos alternativos debemos poner una línea roja que no debe atravesar “la triple A”, para resistir a este “lobby oculto”.

A la vista de lo dicho no podemos estar más de acuerdo con la propuesta de GRAIN de que “ha llegado el momento de emprender campañas contra los peores transgresores, como Nestlé, Danone y Tetrapak”, porque los lácteos son una pieza clave en la construcción de la soberanía alimentaria.

Puestos a exhibir fundaciones vinculadas a las multinacionales de la alimentación, y a iniciar campañas contra las corporaciones transgresoras, es necesario alertar sobre la denominada Triptolemos, presidida y fundada por el mediático Federico Mayor Zaragoza, que cuenta entre su consejo de empresas a corporaciones tan destacadas como Nestlé, Danone y Unilever, entre otras (1ª, 2ª y 10ª corporación mundial de los lácteos por volumen de negocios). Triptolemos afirma que “nace de una visión unitaria y global del sistema alimentario. (Y) Colabora en la optimización y articulación de su funcionamiento, para que redunde en beneficio de la disponibilidad y calidad de los alimentos, y en la confianza”. Para redundar en el beneficio.

Una imagen premonitora

La fotografía con la que hemos abierto este trabajo puede resultar anticipadora de los que nos puede esperar en el futuro.

La llegada del necesario ecosocialismo ha de venir en bicicleta, de la mano de los pobres y con buena leche. www.ecoportal.net

Paco Puche - Febrero de 2012

Notas y referencias:

(1) GRAIN (2012), “El gran robo de la leche. Cómo es que las corporaciones le roban una vital fuente de nutrición y sustento a los pobres”, Documento de análisis, enero 2012, pp 1 y 33

(2) OIT (2011), Tendencias mundiales de empleo 2011: el desafío de la recuperación de empleo, Ginebra pp. 6,7 y 71

(3) Centro nuovo modello di sviluppo-Cric (1997), Rebelión en la tienda. Opciones de consumo, opciones de justicia, Icaria

(4) Ziegler, J. (2006), El imperio de la vergüenza, Taurus, p. 239

(5) Ziegler, J. (2006), o.c. p. 241 y ss.

(6) Jordan, L.(2008), “Melamina traces found simples of US infant formula”, en Scientific American, 28 de noviembre, 2008

(7) Entrevista a María Zapata en la revista digital Quo.es, 9.06.2011.

(8) TVE2, programa dedicado a los microcréditos, el 11 de abril de 2011, que ha sido retirado de internet

(9) Wikipedia. Disponible en: http://en.wikipedia.org/wiki/Grameen_Danone

(10) Vargas, M. Moix, V. “El compromiso Danone” (2009) disponible en: http://www.nodo50.org/ceprid/spip.php?article360

(11) Nestlé, “Management Report 2002

(12) Como dice Ramón Fernández Durán, “toda la vida está siendo afectada por la lógica del capital… la conquista del alma se ha ido produciendo casi sin resistencias y sin darnos cuenta. Las estructuras del poder han logrado reducir nuestras cabezas” Fernández, R. (2010): La tercera Piel, sociedad de la imagen y conquista del alma. Disponible en: http://www.rebelion.org/docs/88672.pdf , p. 26. Acceso el 26 de enero de 2012

(13) GRAIN (2012), o.c. p. 33

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