“Nacionalizar” es simplemente “nacionalizar” su Estado y su gobierno en el entendido puro y simple de poder ser artífices de su propio destino. El bloqueo entra en su fase crítica, se mantienen los bloqueos en todo el país 70% de las estaciones de servicios cierran por falta de gasolina en La Paz
“Nacionalizar” es para simplemente de “nacionalizar” su Estado y su gobierno en el entendido puro y simple de poder ser artífices de su propio destino Visiones, regiones, etnías, clases…
La actual coyuntura de crisis que está atravesando Bolivia merece una serie de comentarios y análisis donde se mencionan una serie de causales cuyo denominador común es un aparente fragmentación social, que se traduciría en diferentes visiones a partir de particularidades regionales, étnicas, clasistas e ideológicas, todas ellas sustentando la consabida premisa de una inviabilidad congénita de la República y su Estado. A nuestro criterio, todos estos argumentos carecen de fundamento objetivo y sólo sirven para respaldar los designios divisionistas y separatistas de una elite fracasada en su misión de generar, plasmar y consolidar un Proyecto de País.
Vincent Gómez-García Palao
En primer lugar, conviene resaltar que para cualquier observador neutro con recorrido de otras naciones multiculturales en los cinco continentes del planeta Bolivia presenta una envidiable riqueza cultural, pero enmarcada en una estructura socio-económica remarcablemente homogénea en sus características de exclusión y marginalidad, donde lo que sí sobresale nítidamente es la fuerte concentración de los recursos de todo tipo en grupos demográficamente minoritarios. Si bien la variable étnica, con todas sus connotaciones históricas derivadas de la Colonia y reforzadas por los incipientes procesos de inmigración del último siglo, juega un rol determinante en esta división objetiva entre los que detentan los recursos de poder y los excluidos, la principal crítica a esta clase dominante es su fracaso en haber construido una Nación social, política y económicamente justa y equitable.
En este sentido, la división territorial entre regiones –occidente y oriente- con dos agendas ideológicamente contrapuestas es totalmente artificial. Las elites locales de occidente son igual de alienadas y extranjerizantes que las de oriente, con la única diferencia que su fracaso histórico es incuestionable, razón por la cual han perdido toda legitimidad para mantener la hegemonía política en sus reductos locales. La única diferencia en oriente es que su elite mantiene todavía una hegemonía política debido a que el proceso de crecimiento e incorporación de recursos naturales y tierra es más reciente; además de contar con una gran masa de población de emigración reciente totalmente desraizada y aculturizada; sin embargo, es sólo cuestión de tiempo para que el actual patrón de crecimiento, acumulación e inserción internacional manifieste sus fuertes contradicciones y se generen los movimientos contestarios en las mayorías excluidas de la "media luna". Justamente, el convencimiento de esta elite oriental de estar contra el reloj explica su desesperación por una autonomía excluyente sin reparar en dividir al país con tal de mantener sus privilegios. En cierto modo, estos deseos de feudalización no tienen nada de visión moderna del desarrollo, sino que sólo reitera los reflejos más retrógrados de principios de la era independista de la América española, que ha creado países sólo para preservar sus privilegios, sin reparar para ello en someterse a potencias regionales o globales.
En cuanto a distintas visiones o ideologías en función de una estructura clasista de la sociedad boliviana, se trata de otra entelequia construida por aquellos que justamente han fracasado para construir una visión de País en prácticamente ya 20 años de neoliberalismo. Acá el parteaguas no lo constituye la construcción propia de una visión colectiva, sino el simple acomodamiento al orden global en función de las posibilidades de acceso a este orden mundial, que en el caso del oriente boliviano pasa por la puesta a disponibilidad del sistema –a título privado- de nuestros recursos naturales renovables y no renovables. En este sentido, conviene tratar de entender la demanda mayoritarias de la población boliviana por "recuperar" o "nacionalizar" sus recursos, que no forzosamente se enmarca en "visiones estatistas", sino simplemente de "nacionalizar" su Estado y su gobierno en el entendido puro y simple de poder ser artífices de su destino.
Por Vincent Gómez-García
PhD. en Ciencias Políticas con mención en Economía Internacional del Instituto Universitario de Altos Estudios Internacionales (IUHEI) de Ginebra, Suiza. Fue viceministro de Comercio Exterior e Inversión. Es docente universitario de maestrías en varias universidades bolivianas y columnista de varios periódicos.
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El bloqueo entra en su fase crítica, se mantienen los bloqueos en todo el país 70% de las estaciones de servicios cierran por falta de gasolina en La Paz
Las movilizaciones y el bloqueo de caminos que demandan la nacionalización de los hidrocarburos y la convocatoria a una Asamblea Constituyente ingresa en una fase crítica en La Paz, ciudad en la que el 70 por ciento de las estaciones de servicio fueron cerradas debido al agotamiento de sus reservas.
En la víspera, la Asociación de Propietarios de Surtidores (ASOSUR) había informado que el 50 por ciento de las reservas se habían agotado y esta mañana se registraron largas colas de vehículos en procura de proveerse del combustible cuya escasez ha provocado la paralización total de las actividades en la sede de gobierno.
El jueves y el viernes los chóferes había decretado un paro de 48 horas, pero hoy muchos de ellos no pudieron salir a trabajar por la falta del combustible.
Como toda respuesta de las autoridades a esta situación, se declararon esperanzadas por la posibilidad que el fin de semana se flexibilice el bloqueo en El Alto, aunque en esa ciudad las juntas vecinales radicalizaron la protesta y cavaron zanjas en los accesos a la planta de Senkata.
Fuente:
http://www.bolpress.com/