Cada año, más de 150 millones de tiburones, rayas y manta rayas, mueren a escala mundial y medio millón de tiburones mueren por la práctica del aleteo en aguas de Centro y Sur América. Otro tanto de peces espada, delfines, tortugas y ballenas mueren atrapados en las murallas de la muerte.
Cada año, más de 150 millones de tiburones, rayas y manta rayas, mueren a escala mundial y medio millón de tiburones mueren por la práctica del aleteo en aguas de Centro y Sur América. Otro tanto de peces espada, delfines, tortugas y ballenas mueren atrapados en las murallas de la muerte, compuestas por redes y líneas largas (líneas de anzuelos de hasta 80 kilómetros de longitud), de los barcos pesqueros que recorren sin mayor control los océanos de mundo.
Según la Fundación regional MarViva, establecida en Colombia, Panamá, Costa Rica y Ecuador, PRETOMA de Costa Rica, Mare Nostrum de España, el programa FAO-Sharks y otras organizaciones ambientalistas, esta matanza es resultado da la pesca indiscriminada, ilegal y cruel llevada a cabo por embarcaciones nacionales y extranjeras principalmente, para surtir los mercados locales y en mayor medida los mercados asiáticos, de aletas secas de tiburón, que representan tan sólo el 5% del peso del tiburón.
La práctica del "aleteo" es una espantosa técnica de muerte que consiste en capturar al animal, subirlo a bordo, cortarle las aletas y arrojarlo vivo al agua en donde morirá ahogado en una lenta agonía, por la falta de movimiento. Incluyendo tiburones neonatos, que aún no alcanzan la edad de madurez sexual y reproductiva cuyo valor va en incremento, afectando directamente el futuro de la especie.
No obstante, esta práctica ha sido prohibida por Canadá en 1994, Estados Unidos de América en el 2000 y por la Unión Europea en el año 2002. En Panamá, cada vez más personas y organizaciones ambientalistas, pedimos acciones inmediatas para detener los efectos que tiene esta cruel actividad en el ecosistema marino. Los tiburones son los encargados de mantener la salud y equilibrio de los mares debido a su capacidad de eliminar las especies moribundas y limpiar el océano de esta contaminación.
Hoy en día, la legislación en Panamá de protección del tiburón es inexistente y en estos momentos la Dirección de Recursos Marinos de la Autoridad Marítima de Panamá elabora un decreto ejecutivo el cual parte de la base de que las especies marinas tienen diferentes características de reproducción, maduración sexual, longevidad, desplazamiento, valor de mercado, entre otras y que las especies de elasmobranquios (tiburón, manta raya y raya) deben tener una legislación propia y aparte de las especies como el Pargo y el Mero.
Para las Fundaciones MarViva y CONAMAR, esta actividad ilegal e inmoral ha desabastecido el Corredor del Pacífico de tiburones, peces espada y otros elasmobranquios, en detrimento del balance ecológico.
El proceso de extinción de estas especies se debe monitorear y contrarrestar con leyes que prohíban su pesca indiscriminada y el aleteo, la efectiva supervisión en los muelles públicos y privados, la participación de estudiantes de biología en la toma de datos y la aplicación de severos impuestos y multas a aquellas embarcaciones que pretenden navegar por estas aguas y violar las normas de pesca en áreas protegidas, respectivamente.
Si tomamos en cuenta la experiencia de estas organizaciones, que pretenden mejorar nuestro balance ecológico mediante la aplicación inmediata de una ley que mejore las posibilidades de vida de estas especies marinas, podremos recuperar la salud de nuestros mares y un nuevo significado a la antigua concepción de "un mar infestado de tiburones".
*Comité Pro-Integridad de las Áreas Protegidas de Panamá
* Jorge G Conte B
Ambientalista
Panamá. Rep. de Panamá