07/08/2002

El Debate sobre el Comercio "Justo": Tácticas y Estrategias del Movimiento frente a la Globalización Corporativa

La globalización corporativa sigue su marcha con prisa y sin pausa. Acontecimientos recientes en el ámbito de la globalización han provocado que activistas y organizaciones del movimiento ciudadano frente a la economía global replanteen sus posiciones.

En consonancia con la estrategia de formar un solo mercado en el hemisferio americano bajo la tutela de Estados Unidos (el ALCA), en enero de 2002 el presidente George W. Bush declaró ante la OEA su intención de dar el siguiente paso en su "marcha hacia el sur", celebrando un tratado de libre comercio con los países de Centroamérica (bautizado, por sus siglas en ingles, CAFTA). En Centroamérica el anuncio provocó intensa discusión entre organizaciones de la sociedad civil (OSC) sobre qué posición tomar frente a las próximas negociaciones con EEUU. Algunas opiniones no pudieron ser conciliadas y el debate concluyó en rupturas en varias OSC.

En Mérida, Yucatán el 27-28 de junio de 2002, se reunieron los presidentes de Mesoamérica a insuflar nueva vida al Plan Puebla Panamá (PPP). Un comunicado dirigido a los mandatarios en Mérida, firmado por "representantes de los pueblos indígenas" procedentes de los siete países centroamericanos, manifiesta "nuestra firme voluntad de cooperar" con la estrategia integral del PPP, siempre que se respeten los derechos de los pueblos indígenas. Estos representantes indígenas centroamericanos llaman a crear las "condiciones técnicas, económicas y políticas que viabilicen la inclusión del programa indígena del PPP" y demandan la inclusión de un Comisionado Indígena que "participe con todas las facultades en la diversas instancias del Plan Puebla Panamá".

Este comunicado fue comentado en México, particularmente en el reciente Encuentro Nacional sobre el PPP en Xalapa, Veracruz (28-29 de junio). La declaración final de Xalapa matizó el rechazo que encontró el documento en plenaria, denunciando "la campana de cooptación y divisionismo que lleva a cabo el BID-Banco Mundial para comprar con créditos a organizaciones de productores y ONGs con el fin de legitimar la imposición de megaproyectos y el PPP."

En el mundo de la cooperación internacional, la familia de agencias Oxfam publicó en abril un largo estudio llamado "Cambiar las reglas: comercio, globalización y lucha contra la pobreza". El estudio también provocó un intenso debate, particularmente entre los "reformistas" (que ven posibilidades de "rescatar" a los organismos multilaterales que controlan el comercio internacional) y los "abolicionistas" (que postulan que la desaparición de tales organismos beneficiaria enormemente a la humanidad). (1)

Estos ejemplos de recientes polémicas tienen que ver con el orden económico mundial que está siendo construido bajo la tutela del gobierno de Estados Unidos, el "triunvirato" del BM-FMI-OMC (Banco Mundial, Fondo Monetario Internacional, Organización Mundial del Comercio) y, en menor medida, los otros gobiernos de los países ricos, particularmente de la Unión Europea y Canadá.

Una manera de entender el debate es "entrarle" por el tema del comercio internacional. El papel del comercio en los países pobres es especialmente polémico. ¿Qué papel juega el comercio internacional en la acumulación de riqueza, quiénes se benefician, quiénes pierden, quiénes toman las decisiones?

Una de las posiciones, harto conocida y que no profundizaremos aquí, es la del "triunvirato", que dice sin reservas que el comercio favorece a "todos", ricos y pobres.

Otra posición, diametralmente opuesta, se basa en la constatación de que el "libre" comercio en los países pobres ha contribuido a profundizar las injusticias y la pobreza. El neoliberalismo, sobre el cual descansa el "libre" comercio, ha fracasado como modelo.

En el grupo de oposición al orden económico imperante hay un abigarrado mosaico de posiciones. Un analista, Tom Barry, distingue las siguientes categorías: localistas, anarquistas, socialistas, social demócratas, proteccionistas, críticos del dominio corporativo, desarrollistas, activistas de la "clausula social", activistas por la democracia y "ecologistas profundos". Anota Barry que muchos grupos tienen importantes coincidencias en cuanto a objetivos y por tanto "se traslapan", y que militan en las filas de algunos grupos tanto reformistas como abolicionistas.(2)

El reciente estudio del consorcio Oxfam "Cambiar las reglas" ha provocado una intensa polémica. Como el título delata, el estudio es reformista sin tapujos, lo cual ha levantado ampolla entre ciertos sectores. La premisa básica del estudio, que el comercio, "bajo ciertas condiciones", puede sacar de la pobreza a millones de personas, es anatema para sectores mas radicales. La clave para entender mejor la afirmación de Oxfam esta obviamente en las "condiciones" que tendrían que existir para que el comercio internacional "trabaje" para los pobres.

Conviene detenernos un momento para examinar lo que dice el estudio, porque ayuda a entender la discusión hoy al interior del movimiento de oposición al modelo neoliberal.

"Cambiar las reglas" es un informe a profundidad del comercio real, existente hoy entre naciones, con la cruda realidad de su injusticia imperante, creada e impuesta por los países ricos y sus empresas transnacionales a través del BM, FMI y OMC que los mismos países ricos crearon. Es un detallado diagnóstico de cómo funcionan el comercio y los mercados, y dónde radican las mayores injusticias, cómo se crean y como se perpetúan. También establece propuestas sobre como eliminar, o al menos disminuir, las injusticias.

Sin duda el estudio es polémico. Ha sido atacado por la derecha y la izquierda. Pero no es apologista del libre comercio, ni de la globalización, ni el neoliberalismo, ni mucho menos del capitalismo salvaje. Aboga, en cambio, por la integración de políticas comerciales en una estrategia a favor del desarrollo humano. La consigna del estudio es sencilla: el comercio internacional puede traer beneficios para los sectores pobres del mundo. Pero tiene que existir justicia. Si al interior de los países pobres hay injusticia económica, política y social, entonces los ricos se quedaran con los beneficios, y los pobres quedaran mas jodidos. Si no hay justicia, el comercio exterior sólo vendrá a profundizar las injusticias existentes.

Oxfam también señala a los actores que crean las absurdas e injustas reglas del juego económico internacional. Los malos de la película son las grandes empresas transnacionales, los países ricos (en especial los Estados Unidos y la Unión Europea) y los testaferros de estos que crean e impulsan las reglas, es decir, el triunvirato BM-FMI-OMC.

Las injusticias en el comercio internacional rayan en el cinismo. Mientras que los países ricos exigen a los pobres abrir sus fronteras, dejando entrar los productos, capitales y empresas de los ricos, los países pobres enfrentan enormes barreras al tratar de exportar a los ricos. De hecho un país pobre enfrenta en promedio cuatro veces mas barreras a la exportación de sus productos a un país rico, que al revés.

Una de las conclusiones mas sorprendentes del estudio es que la Unión Europea es inclusive mas injusta que Estados Unidos para dejar entrar a su interior productos de países pobres. Pero los dos cometen otra enorme injusticia al otorgar multimillonarios subsidios a sus grandes productores de alimentos, a la vez que presionan sin tregua a los países pobres a que quiten todo subsidio a sus campesinos. El resultado... pues en México lo estamos viviendo: Estados Unidos y Canadá están haciendo dumping de maíz en nuestro país (es decir, vendiéndolo por debajo del precio de producción real), mientras que nuestros campesinos enfrentan cada vez mas miseria y hambre en el campo, porque ya no pueden cubrir sus costos de producción por el desplome de precios. Para colmo de males, el maíz gringo es transgénico.

En conclusión, las reglas del juego actual en el comercio internacional son impresionantemente abusivas e inmorales, y sumadas a la iniquidad estructural al interior de la mayoría de los países, están produciendo cada vez mas miseria. Oxfam aboga por las reformas profundas, no sólo en las reglas del comercio internacional sino también por reformas estructurales al interior de los países pobres.

¿Qué tipo de reformas? Nada menos que la reforma agraria (reparto de tierras), políticas redistributivas, políticas sociales para fortalecer la educación, salud, sanidad y vivienda, así como otras medidas "pro-pobres" que fortalezcan su economía y permitan participar en la vida política, económica, social, y cultural del país.

El estudio cumple con el llamado hecho desde círculos académicos, también reformistas, de construir una "agenda mas consistente intelectualmente. Tendrá que tener un plan de acción internacionalista, caracterizado no por la retórica contestataria y estrategias populistas, sino por su profundidad analítica y madurez política así como por su claro compromiso a los principios del multilateralismo." (2)

Pero por su compromiso hacia el multilateralismo, es decir, su llamado explicito a la profunda reforma del triunvirato BM-FMI-OMC el estudio no será aceptado por las voces mas radicales del movimiento, quienes, en sus expresiones mas estridentes, acusan a Oxfam de "socavar los mismos movimientos sociales en el mundo en desarrollo que Oxfam dice apoyar" (Anuradha Mittal, de Food First).

Hay otras debilidades. Su retrato caricaturesco y reduccionista del movimiento por la justicia económica como un conjunto de "globalifobicos" es lamentable. Y un tema omitido de tremenda importancia es la migración. El estudio señala la disparidad "chocante" entre el desarrollo de los mercados financieros mundiales extremadamente móviles y los mercados laborales inmóviles. Pero no hace ningún llamado, ni propone ninguna medida, para eliminar lo "chocante" de tal situación, ni se pregunta por el derecho del trabajador de no tener que migrar y poder emplearse dignamente en su país de origen.

Ciertamente ante este diagnostico devastador de tanta injusticia estructural, se antojan insatisfactorios los llamados a reformar los organismos y las relaciones de poder existentes.

Una posible interpretación de las razones detrás del reformismo del estudio podría tener que ver con lo táctico. Al no hacer del comercio en si el culpable de las injusticias reinantes, Oxfam le apuesta a poder llevar sus argumentos al seno de tres públicos. Por un lado al "nucleo duro" del OMC-BM-FMI; por otro lado a los actores políticos de la Unión Europea, EEUU y otros países desarrollados; y finalmente también al publico en general de los países del norte. Este último público es un aliado potencial de enorme importancia que, en efecto, hay que educar.

¿Cómo tocar las fibras sensibles de ese público? El informe de Oxfam le apuesta por el lado ético: las reglas actuales son injustas y millones padecen pobreza por culpa de ellas. Como dijo el autor principal del informe de Oxfam, "yo creo que si la mayoría de los europeos supiera lo que sus gobiernos están negociando en su nombre, estarían enfurecidos, y pienso que también es cierto de la mayoría de los estadounidenses".

Pero lo interesante en lo táctico no le quita problemas a lo estratégico.

Es en lo estratégico donde el connotado abolicionista filipino Walden Bello mas cuestiona el informe:

"Es probable que en el meollo de nuestro debate con Oxfam haya [...] posturas divergentes sobre temas estratégicos, sobre las prioridades que debe tener el movimiento en este momento y como avanzar en su consecución. La estrategia tiene que responder a las necesidades del movimiento en la lucha contra la globalización corporativa. Esta sólo puede ser derivada al identificar el objetivo estratégico, valorando con precisión el contexto global y la coyuntura, y elaborando una estrategia efectiva y un repertorio táctico que responda a las particularidades de la coyuntura."

Para Bello, el objetivo estratégico se centra en la detención y reversión de la liberalización en el comercio y en áreas relacionadas con el comercio que esta impulsando la OMC. Ese objetivo tiene que ser la prioridad, dice Bello, para la Quinta Reunión Ministerial en noviembre de 2003 en Mérida, Yucatán.

Para Bello el esfuerzo de todo el movimiento no puede centrarse en "inutiles" reformas, sino en la profundización de la crisis de legitimidad de todo el sistema. Inclusive Bello va mas allá: hay que eliminar, no transformar, no reformar, no regular, la corporación transnacional. Los ejemplo recientes (Enron, WorldCom, Disney, Arthur Andersen, etc.) de la podredumbre imperante entre las transnacionales no son excepciones, dice Bello, sino la norma del comportamiento corporativo.

Dice Bello que la corporación transnacional se ha vuelto obsoleta:

"Es la corporación que sirve de grillete al movimiento de la humanidad hacia nuevos y necesarios arreglos sociales para lograr los quintaesenciales valores humanos de justicia, equidad, democracia, y para lograr un nuevo equilibrio entre nuestra especie y el resto del planeta. El deshabilitar, desempoderar, o desmantelar la corporación transnacional deberá ser prioritario en nuestra agenda como un fin estratégico."

Lo que no aclara Bello, por lo menos en su debate con Oxfam, es como se lograra ese objetivo estratégico en Mérida. Sin duda al menos algunas acciones tácticas detrás de la estrategia postulada por Bello descansaran en una campana de información, a nivel mundial, sobre las injusticias de las estructuras e instituciones actuales. Sin duda, el informe de Oxfam serviría precisamente como insumo en una campaña mundial de información, gracias a su profusa documentación.

Las reflexiones sobre estrategia también son válidas al retomar el caso de las próximas negociaciones que habrá sobre el "libre" comercio con Estados Unidos a medida que ese país promueva el ALCA. Varias organizaciones de incidencia y cabildeo han apostado al logro de tratados comerciales "justos y sostenibles" con Estados Unidos, mediante la presión ciudadana. Se habla de lograr "acuerdos paralelos" en materia laboral, ambiental, migratoria y de derechos humanos. Asimismo se comenta la posibilidad de presionar para que se deje fuera al sector agrícola de tales tratados, por las disparidades que existen entre la agricultura de EEUU y de América Latina.

Se antoja razonable preguntar por la visión estratégica de largo plazo. Ciertamente una campaña de incidencia como tal no parece estar encadenada hacia objetivos de largo plazo, y parece desvinculada de los reclamos mas sonados entre las organizaciones sociales. Corre el riesgo de conducir hacia un callejón sin salida si los esfuerzos de cabildeo no reportan frutos en las negociaciones. Al involucrar a la sociedad civil en la campaña, otro riesgo del enfoque es que podría legitimar no sólo las negociaciones sino también las relaciones comerciales que están supeditadas a un marco regulatorio totalmente inicuo e inmoral, diseñado por los gobiernos del norte, las empresas transnacionales y el triunvirato BM-FMI-OMC, y que bajo ninguna circunstancia estará en la mesa de negociaciones del ALCA.

El debate seguirá, sin duda, esta semana en Managua, Nicaragua, cuando la sociedad civil se reúna en el III Foro Mesoamericano "Frente al PPP el Movimiento Mesoamericano por la Integración Popular".

(1)El estudio "Cambiar las reglas", en español y otros idiomas, así como el debate que ha provocado, pueden consultarse en www.maketradefair.com
(2)Tomado de "Global Economic Governance: Strategic Crossroads", de Tom Barry, Foreign Policy in Focus, Discussion Paper, septiembre 2001, www.fpif.org .

Otras fuentes:

* Algunas criticas al estudio de Oxfam pueden consultarse en español en www.foodfirst.org
* Las opiniones de Walden Bello están en www.focusweb.org * Para una interesante clasificación de las principales tendencias del debate aquí reseñado, desde la izquierda hasta la extrema derecha, y de la futilidad de hacer alianzas fuera de la izquierda, ver el articulo de Patrick Bond, "Strategy and self-activity in the global justice movements", en Foreign Policy in Focus, septiembre, 2001, www.fpif.org *Tomado del Boletín "Chiapas al día" No. 297CIEPAC; Chiapas, MéxicoE-mail: ciepac@laneta.apc.orgPagina Web: www.ciepac.org

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