04/10/2001

Globalización y terrorismo

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EL CAPITALISMO NEOLIBERAL CONCENTRA EL PODER Y LA RIQUEZA, AL TIEMPO QUE GLOBALIZA LA POBREZA, EL DESPOTISMO Y LA IMPUNIDAD

Agradezco a los integrantes del centro ecuménico AGAPE de Prali, la amable invitación a participar de este campo político internacional, donde vamos a reflexionar sobre las graves consecuencias sociales de la globalización y del consumismo, esas dos funestas manifestaciones del sistema capitalista contemporáneo que hoy afectan a la mayor parte de la humanidad.

 

Estamos padeciendo una etapa de la historia en la que el poder dominante pretende una civilización donde se pueda comprar y vender todo, inclusive los seres humanos. Una tienda universal de la infamia donde el 15% de la población más rica de la tierra -lo que llaman "primer mundo"-, consume el 86% de todos los bienes, productos y servicios que se generan en el planeta.

Es un sistema cínico, defensor de una falsa modernidad en la que realmente prevalece la injusticia y la desigualdad. Un "primer mundo" que justifica la exclusión, la pobreza y el trabajo esclavo para más de tres mil millones de seres humanos, como si se tratara de un destino inexorable. Esta pretendida civilización global, niega la diversidad cultural y se propone imponer una lengua única, una moneda única, un modelo de "progreso" y unos valores supuestamente únicos e infalibles, ignorando la tragedia ambiental y humana que vive nuestro planeta.
Esta grave amenaza que enfrenta la humanidad actualmente, obliga a construir alternativas de lucha contra esta impresionante avalancha de injusticias que impone el sistema capitalista. Luchar contra la tiranía del poder y la riqueza, constituye un asunto ético ineludible.
En este sentido el campo político internacional organizado por AGAPE, como encuentro ecuménico en lo religioso, lo político y cultural, constituye una bonita ocasión para reconocer y expresar nuestro afecto, nuestra admiración y profundo respeto por quienes han luchado contra las injusticias sociales a lo largo de nuestra historia, y especialmente por quienes hoy continúan sublevando su voz, su pensamiento y su accionar cotidiano, a favor de construir una sociedad humana mejor.

Los espacios de discusión popular, plural y colectiva, como este campo político, deben tener entre sus deberes éticos, recrear la memoria viva y ejemplar de aquellos seres humanos que dedican todo su tiempo, su trabajo y los más hermosos ideales humanos a la causa liberadora de los pueblos oprimidos y excluidos. Igualmente evocar la memoria inolvidable de quienes han ofrendado su vida, en cumplimiento de tareas relacionadas con esta bella causa.

IMPORTANCIA Y SIGNIFICADO DE LAS LUCHAS DE LIBERACIÓN NACIONAL FRENTE A LA PRETENDIDA GLOBALIZACIÓN - EL CASO COLOMBIANO.

Antes de contextualizar el conflicto social y armado que vive Colombia hace ya cinco décadas, a causa del violento esquema de exclusión y desarrollo capitalista impuesto, y analizar la muy probable agudización de esta guerra civil no declarada, como consecuencia de la descarada intervención norteamericana a través del llamado Plan Colombia -que tiende a convertirse en una Iniciativa Regional Andina, como estrategia claramente ligada a la próxima declaración del ALCA-, deseo plantear dos consideraciones antagónicas y concretas en torno a la llamada globalización y una breve reflexión sobre la actual etapa del capitalismo: (Primera consideración):La fase neoliberal es el más salvaje período de la historia capitalista. En la actual etapa este sistema ha alcanzado el máximo extremo de poder y voracidad económica, acrecentado por su afán político de dominar al mundo... La globalización que nos plantea el capitalismo, amplía las desigualdades, la pobreza y la exclusión social, al tiempo que agrava el deterioro de la tierra y el atraso de la humanidad.

(Segunda consideración): Hoy, más que en ninguna otra época, el reto de los pueblos excluidos debe ser la profundización y articulación -posible- de todas las luchas de resistencia y liberación nacional... La causa liberadora de los oprimidos y excluidos debe ser el elemento unificador de los mejores sueños, con el objetivo de vencer el perverso desafío que impone la opulencia imperial del poder capitalista:
el reto de los pueblos -nuestro reto-, es detener la globalización de la pobreza y la tristeza, del despotismo y la impunidad.

Asistimos a una época en que la insolencia de los más ricos no tiene límite. El poder dominante determina los factores de desarrollo y progreso según criterios de valor material, cuya base principal es el dinero y el aumento de ganancias. Para este sistema lo importante es que la economía funcione bien, sin que importe el empobrecimiento, la situación social y la dignidad de la mayoría de los seres humanos.

"Es la lógica del sistema capitalista contemporáneo, un sistema que aliena e impone a la humanidad un modo de supervivencia que eleva el valor del dinero a la forma grotesca de un Dios, mientras mercantiliza la felicidad, elimina la solidaridad, valora la belleza a través de estúpidos reinados y pasarelas, envenena el aire y el agua en nombre del progreso, destroza las culturas y niega la cosmovisión de los pueblos. Un poder mercenario que interviene, somete y bombardea donde se le antoja, en nombre de la democracia y la libertad".

Nunca antes se produjo y se derrochó tanta riqueza en el planeta. Nunca hubo tantos seres desterrados sobre la tierra, sometidos a la soledad, a la violencia y al hambre, sin opciones de trabajo, negados y excluidos. Según estimativos e investigaciones de Naciones Unidas, se afirma que en la actualidad al menos 30 millones de personas padecen el desplazamiento forzado.

Es pertinente mencionar que 3 millones de estos desterrados son colombianos.

En Colombia el desplazamiento forzado de población es sistemático y responde a una estrategia violenta y calculada, de la que se han favorecido los corruptos oligarcas y terratenientes que detentan el poder político.
Desde mediados del siglo pasado, cuando fueron asesinadas más de 200.000 personas, en su mayoría campesinos, en pugnas que instigaron los jefes de los partidos políticos tradicionales -Liberal y Conservador- en aras de consolidar poder y riqueza, nefasto periodo conocido en la historia de Colombia como LA VIOLENCIA, se provocó el desplazamiento forzado de dos millones de labriegos. Desde entonces, el desplazamiento ha sido una estrategia calculada y permanente, para expandir el latifundio y desterrar a los campesinos de las zonas productivas.

En la última década y en el marco del neoliberalismo se ha agudizado esta estrategia criminal. En los últimos doce años han sido víctimas del desplazamiento violento, producto de masacres paramilitares o presionados por los efectos de la pobreza y la importación masiva de alimentos, algo más de 3 millones de personas. La mayoría de desplazados perdió sus tierras a manos de poderosos terratenientes frecuentemente ligados al narcotráfico.

El latifundio es uno de los pilares fundamentales del poder político en Colombia, por lo que no es raro que buena parte de los principales voceros del Establecimiento colombiano hayan sido y sean terratenientes.

Esta clase política excluyente, atrasada y lacaya del imperio gringo, protegida por un descomunal aparato militar, policial y paramilitar, ahijada vergonzante del narcotráfico, cofinanciada por poderosas industrias locales y transnacionales, y bendecida por jerarcas de la iglesia católica como Pedro Rubiano Sáenz, es la orgullosa representante del "progreso" neoliberal. Estos profetas de la rabia y la riqueza, se aprestan felices a definir sus previsibles sucesores para la próxima contienda electoral del 2002, entre los más delirantes defensores de la guerra, hoy envalentonados con el Plan Colombia.

Los principales candidatos -Horacio Serpa, Alvaro Uribe Vélez, Nohemí Sanín, el exgeneral Serrano, entre otros- se destacan por ser acérrimos feligreses del credo consumista y globalizador yanqui.

Por ser los máximos defensores del ALCA y de la Iniciativa Regional Andina, y tan lacayos como amigos de la guerra, constituyen un verdadero peligro para los anhelos de paz, justicia social y vigencia de los derechos humanos, no-solo en Colombia sino en América Latina.

Tanto el proceso democratizador que vive Venezuela, como el movimiento popular de Ecuador y Brasil, deben tomar medidas ante la prepotencia guerrerista de la oligarquía colombiana, que sin recato alguno defiende las políticas macroeconómicas que impone los EE.UU. a través del Fondo Monetario Internacional -
FMI-, el Banco Mundial - BM-y la Organización Mundial del Comercio - OMC-. La oligarquía colombiana constituye una punta de lanza para el ALCA.
No debe asombrar que los EE.UU. en estrecha alianza con los gobernantes colombianos, se proponga convertir el Plan Colombia en un Plan de características continentales a través de la Iniciativa Regional Andina, en franca contravía con el amplio movimiento social y popular colombiano que trabaja por la paz, que defiende el proceso de diálogo con la insurgencia, y que se opone a las medidas neoliberales que afectan sin clemencia a la población, especialmente a los sectores más pobres.

 

Mientras millones de colombianos reclaman trabajo, salud, educación, vivienda y servicios públicos dignos, el gobierno pone a la vente las empresas públicas, feriando el patrimonio social y estratégico del Estado. En un verdadero plan de hostilidades contra el pueblo, la educación pasó en un 70% a manos privadas. Con el cierre de hospitales y la crisis del seguro social, la salud se alejó de la población, al punto que hoy constituye un negocio descarado. Así mismo se viene fraguando otra reforma laboral, peor a la realizada por el primer gobierno neoliberal a inicios del noventa, con la que se pretende aumentar las horas de trabajo y disminuir los salarios, implementar el empleo por horas, eliminar todas las garantías prestacionales y sociales, es decir, precarizar totalmente lo poco que queda de trabajo.

Son los resultados visibles de la nueva etapa de acumulación capitalista denominada globalización. En ella la Banca Internacional, el FMI, la OMC, y otros organismos que funcionan bajo la égida de los gringos y de algunos países europeos, están determinando el futuro no solo de Colombia sino de la humanidad.

Es un momento en que la ciencia y la tecnología escarba las estrellas y el mapa del genoma humano, lanza satélites e inventa proyectiles intercontinentales de destrucción masiva, o los más sofisticados aparatos de la informática, pero mientras eso sucede, centenares de niños que viven en el Africa Negra o en los suburbios de la América Latina, mueren por desnutrición o falta de vacunas, en el peor de los casos carcomidos por las moscas, el olvido y las hambrunas.

Es el destino que nos propone la globalización capitalista, un mundo de fronteras invisibles pero infranqueables para los seres sumidos en la pobreza, mientras el capital transnacional recorre sin impedimento alguno todas las esquinas del planeta. Para este sistema los habitantes del sur o del mal llamado tercer mundo debemos ser excluidos y tratados como ciudadanos de tercera.
Cayó el muro de Berlín, pero se alzaron muros invisibles y descomunales que separan los pueblos de su propia tierra, tal y como sucede con los kurdos, o con el criminal aislamiento que adelantan Israel y EE.UU. contra el pueblo palestino. En el estrecho de Gibraltar los ingleses, los españoles y los tiburones hacen fiesta con las pateras marroquíes. Los enmallados eléctricos y los pistoleros gringos, masacran en la frontera Mexicana a los latinos "ilegales" que van tras el "sueño americano". Son poderosos los mantos de silencio que ahogan la validez de conflictos políticos enmarcados en el anhelo popular de independencia y soberanía, como sucede en los casos de Irlanda, Chechenia o del país Vasco.

Solo se globaliza la impunidad, no la justicia. Por eso no sorprende que mientras la CNN muestra al transbordador espacial gringo cuando sube y baja del firmamento -supuestamente para el "progreso" de la humanidad-, un simple camión cargado de alimentos no sube a los más empinados y empobrecidos barrios de las laderas de Cali.

En la periferia de Cúcuta, ciudad donde campea en los barrios de invasión la miseria, el desempleo, los paramilitares y la represión de la policía, centenares de niños arrean burros y mulas cargadas de recipientes con agua no potable, preciado líquido que compran los pobladores de las casuchas de cartón y latas, donde no llegan los acueductos ni los alcantarillados del "desarrollo" neoliberal.
Al menos 3.500 millones de personas -más de la mitad de la población mundial-, viven en la miseria. Hoy, más que nunca, están revaluadas las tesis capitalistas, de que la "libre competencia" y la globalización del comercio mundial, traen beneficios para la población en general. Los resultados de esta perversa política son otros:

Primero) Se flexibiliza, se agota y se deteriora el trabajo.
Segundo) Aumenta escandalosamente la brecha social entre los pobres y los ricos.
Tercero) Se incrementa como espiral la voracidad interminable del capital transnacional.
Cuarto) Se destruyen sin compasión las maravillosas riquezas ambientales de la naturaleza, poniendo en riesgo nuestra propia supervivencia.

La prepotencia norteamericana, como la del conjunto del poder capitalista mundial y su combinación de símbolos y fuerzas como: - OTAN, Pentágono, DEA, CIA, Organización Mundial del Comercio, Wall Street, Fondo Monetario Internacional, etc.- se creen invulnerables, infalibles y sin límite. Así lo da a entender George Bush en su primer discurso dirigido al Departamento de Estado y al Pentágono, en calidad de presidente de los EE.UU., donde anunció que sus armas y sus "procedimientos de control" "serán más mortíferos y eficaces que núnca". Sus palabras imperiales constituyen una verdadera amenaza para la paz mundial, y una clara provocación para los pueblos que luchan por su soberanía, por su independencia, y libertad.
En este contexto la lucha por la vigencia verdadera de los derechos humanos, la cultura natural de los pueblos, por la identidad, la independencia y liberación nacional, constituyen una respuesta organizada contra la globalización del despotismo, la tristeza, la pobreza y la impunidad. Nos corresponde reflexionar sobre la posibilidad de articular buena parte de estas luchas populares contra el capitalismo. Como dice el presidente cubano Fidel Castro, "hay que globalizar las luchas por una paz democrática con justicia social".
La aparición de nuevos movimientos de masas, de los que ustedes hacen parte aquí en Italia, y sus impresionantes protestas contra la globalización del capital y el consumo, son una nueva e importante expresión de lucha popular.

Las enormes movilizaciones sociales en Seattle, Praga, Davos, Washington, Quebec y especialmente la última aquí en Italia, en Génova, donde más de doscientasmil personas dijeron NO A LA GLOBALIZACIÓN, encabezadas por obreros, mujeres, desempleados, estudiantes, sectores progresistas de las iglesias y de los partidos políticos, que a una sola voz se oponen a la precarización del trabajo, a la desocupación, la carestía, al consumo desmesurado, a los alimentos transgénicos, a la contaminación ambiental y a la producción de armas, constituyen un hermosos grito de esperanza.

Es un verdadero torrente de luchas y resistencia, que presupone un renacer interesante de las protestas populares en Europa y EE.UU.

En América Latina también, y particularmente en Colombia, las luchas obreras y rurales abrazan las más diversas manifestaciones del movimiento social y popular. En nuestro país se destaca el muy heterogéneo movimiento a favor de la paz, cuya principal actividad se orienta a defender el proceso de paz y la salida política para el conflicto social y armado que vive Colombia.
No podemos olvidar que la insurgencia revolucionaria y armada en Colombia, es parte integral del movimiento popular de oposición al sistema dominante, y constituye, como lo han reiterado varios comandantes guerrilleros de las FARC-EP, "el camino opcional de aquellos a quienes el Estado niega toda oportunidad de lucha en el plano legal".
La penalización de la lucha popular en Colombia se comprueba con facilidad: la mitad de los sindicalistas que se asesinan en el mundo son colombianos. El lugar más peligroso sobre la tierra, para trabajar en la defensa de los derechos humanos es Colombia. En este país sucede un promedio de 30.000 crímenes anuales, de los que según datos de organismos defensores de los derechos humanos, al menos un 25% responden a razones políticas.

Un caso que conmueve la conciencia humana, es el práctico exterminio de la Unión Patriótica - U.P.. movimiento político legal, fundado en 1985 gracias un acuerdo de paz y cese al fuego entre el gobierno de turno y las FARC-EP. La Unión Patriótica fue sometida en los años siguientes a su fundación, al más intenso baño de sangre de que se tenga noticia en el hemisferio occidental contra un partido político y sus afiliados. Más de 4.000 simpatizantes asesinados en pavorosas masacres colectivas, y centenares de crímenes selectivos dirigidos contra concejales, alcaldes, diputados, congresistas y candidatos presidenciales de esta fuerza política.

El genocidio contra la Unión Patriótica, que hoy continúa contra los sobrevivientes, alejó considerablemente las posibilidades de paz concertada en Colombia, y acrecentó la beligerancia de los grupos guerrilleros. No obstante las FARC en el marco del actual proceso de paz, han lanzado una nueva propuesta de movimiento político; se trata ahora de un partido de carácter clandestino, que según demuestran los hechos, es la única forma de proteger la vida de sus simpatizantes. La nueva alternativa recibe el nombre de Movimiento Bolivariano por una Nueva Colombia.

El panorama para la participación política de fuerzas democráticas de izquierda en Colombia, es prácticamente imposible. Sobre esta posibilidad se cierne la amenaza de sectores de derecha, que no consideran necesario ni viable algún cambio en la estructura social y política del país. Al contrario creen en la victoria militar sobre las guerrillas, en la imposición de las políticas neoliberales y sueñan con el rompimiento del proceso de paz.
El panorama apunta hacia una agudización de la guerra. La reforma laboral de corte neoliberal, las privatizaciones a ultranza, el desempleo, la corrupción ilimitada y hechos como la creciente tasa de secuestros, desaparición forzada de líderes de oposición, la intensa confrontación armada, la escalada armamentista, la represión y la pobreza, ensombrecen el futuro del país.

PLAN COLOMBIA, INICIATIVA REGIONAL ANDINA Y AREA DE LIBRE COMERCIO PARA LAS AMÉRICAS: FASE NEOLIBERAL DEL CAPITALISMO SALVAJE EN AMÉRICA LATINA.

Los EE.UU. que no son ajenos a esta situación, han diseñado una estrategia para intervenir más directamente en el conflicto social y armado colombiano. Se trata del Plan Colombia, una integral y genuina manifestación del imperialismo contemporáneo. Este Plan contiene una alta dosis de intervención política, económica y militar, pero hábilmente se presenta como un plan humanitario para defender la supuesta "democracia colombiana" y combatir la nueva amenaza mundial: el narcotráfico".

Con el Plan Colombia el ejército y la policía colombiana se transforman aceleradamente en una poderosa máquina de guerra. El 80% de la primera parte de "ayuda" norteamericana (Unos 1300 millones de dólares) está representada en sofisticados radares, aviones espía, 30 helicópteros de guerra Black Hawk y 75 Huey UH1H reartillados, entrenamiento y financiación de 5 nuevos batallones hasta alcanzar 52.000 soldados profesionales que se sumarán a más de 150.000 efectivos existentes, para un total cercano a 320.000 personas vinculadas a cuestiones militares, de inteligencia y seguridad.
Los gringos se presentan al mundo como los enemigos del narcotráfico y pretenden una cruzada contra este grave flagelo, solo que esta se desarrolla por fuera de sus fronteras. Ignoran que su cruzada debería orientarse contra los paraísos fiscales que funcionan en el centro financiero de Wall Street. Ignoran la producción de insumos químicos en sus fábricas, y hacen la vista gorda frente a los más de 25 millones de consumidorres de drogas que deambulan por sus calles.

El Plan Colombia constituye una trampa, que de fondo oculta el interés norteamericano por consolidar un modelo de acumulación hegemónica del capital financiero y las transnacionales en Colombia y América Latina. En realidad se trata de un salvavidas para la maltrecha y corrupta institucionalidad colombiana, caracterizada por desconocer los derechos humanos y ser incondicional aliada de las políticas económicas del imperio gringo. Constituye además, la punta de lanza del intervencionismo yanqui en esta región del mundo.
Dice el académico y lingüista estadounidense Noam Chomski, que Colombia goza del peor expediente en violación a los derechos humanos en el hemisferio occidental. Habría que agregarle que Colombia suscribe el mayor número de acuerdos internacionales aprobados en materia de defensa de los mismos, pero a la vez, es el tercer receptor de ayuda militar norteamericana en el mundo, sin contabilizar el Plan Colombia.

No sorprende entonces que los norteamericanos hayan entronizado en Colombia su cínica cruzada contra el narcotráfico. Para justificar este objetivo, los gringos confunden intencionalmente los cultivos de coca y amapola con la misma droga, y los empobrecidos campesinos cultivadores de estas plantas, con avezados narcotraficantes.

Situar en un mismo plano los cultivos de coca y amapola, con el narcotráfico, resulta una verdadera tontería. Estas plantaciones constituyen cultivos incorporados a la economía campesina de subsistencia. Los labriegos fueron lanzados a esa producción por circunstancias sociales y económicas ajenas a su voluntad, y por consiguiente no son cultivos ilícitos.

A la globalización neoliberal le sobran campesinos en el mundo. Los cultivadores de coca y amapola, a mi modo de ver, constituyen una forma de resistencia campesina... Sí otros cultivos no son viables ni posibles, los labriegos acuden a una producto que les permita seguir practicando lo que saben: cultivar la tierra. Para el imaginario del campesinado, los cultivos de coca y amapola siguen siendo un fruto de la tierra.

No obstante el campesinado quiere alternativas viables para transformar esta economía y su realidad, para lo cual plantea la realización de una reforma agraria democrática e integral. El campesinado cocalero ha creado la Coordinadora Nacional Campesina de Cultivadores de Coca y Amapola - COCCA-, una organización que busca concertar políticas para la sustitución de cultivos, mediante programas sociales de erradicación manual, gradual y voluntaria de la coca y la amapola.
COCCA aglutina a unos 400.000 campesinos cocaleros comprometidos en la lucha por la reforma agraria. Sus voceros indican la necesidad de separar dos realidades: narcotráfico y cultivos de coca y amapola. El primero es un fenómeno consubstancial al capitalismo, mientras el segundo, es el producto de las injusticias del capitalismo, que en Colombia combina latifundio, violencia y políticas antiagrarias contra el campesinado.

EE.UU. a pesar de conocer esta realidad, insiste en implementar el Plan Colombia, inclusive orientando su aplicación en un ámbito más regional, con la llamada Iniciativa Regional Andina. Esta es una forma descarada de extender el Plan Colombia a buena parte de América Latina. Para iniciar tal propósito, EE.UU. ha girado un primer desembolso por 676 millones de dólares a Ecuador, Brasil, Perú, Panamá y Venezuela.

El militarista Plan Colombia y la Iniciativa Andina, esconden un propósito real: crear y garantizar las condiciones ideales para la imposición del Area de Libre Comercio para las Américas. Para nadie es un secreto, que los gringos y sus transnacionales NECESITAN, para garantizar su actual etapa de expansión y sostener un nivel competitivo frenrte a Europa, el enorme mercado que significa una América Latina sin fronteras para su capital financiero.

El sofisma de progreso constituye la estrategia principal de la Banca Internacional y de los EE.UU., para imponer el ALCA. Exceptuando las fuertes críticas del gobierno cubano y las objeciones del gobierno venezolano, los demás Estados de Latinoamérica, asumiendo rol de vasallos, han aplaudido la propuesta del ALCA.

El rechazo internacional contra la agudización de la guerra en Colombia mediante la intervención yanqui y su Plan Colombia, y la pretendida extensión geostratégica del imperialismo mediante la Iniciativa Regional Andina, estrategias hermanas del ALCA, debe convertirse en el componente unificador de la lucha política de los pueblos oprimidos y explotados de América Latina.
Oponernos al Plan Colombia, al ALCA y a la Iniciativa Regional Andina, es oponernos contra la globalización hegemónica y militarista del capitalismo neoliberal.
Antes de terminar mi exposición, deseo fijar varias consideraciones en torno a la realidad de Colombia y la lucha por los derechos humanos, que quizá también contribuyan a entender lo que pasa aquí en Europa:

  1. El grave conflicto social y armado que padecemos, tiene profundas raíces en la sistemática violación de los derechos humanos a lo largo de nuestra historia. Pero la violación a los ddhh, y las desigualdades sociales no son un mal endémico de Colombia, lo son del sistema político y económico que predomina en el mundo... El capitalismo.
  2. Sufrimos en nuestros días, una convergencia no declarada entre capitalismo neoliberal y democracia representativa (en Colombia entiéndase partidocracia bipartidista). En estas condiciones no son posibles ni son viables los derechos humanos, al contrario, son una contradicción para el sistema, luego entonces, no es coherente un compromiso con la defensa de los derechos humanos, sin que a la vez se asuma, una actitud de oposición contra el sistema de dominación capitalista.
  3. Para enfrentar el desafío que nos impone la globalización del capital, el consumismo voraz, y la salvaje destrucción ambiental de nuestro planeta, es necesario entender que hoy estamos frente a uno de los más fecundos momentos para luchar por la vigencia y cumplimiento de los derechos humanos en forma multicultural e indivisible.

Es necesario buscar caminos de unidad y articular en lo posible, todas las luchas de los pueblos por su soberanía, respeto a la cultura, la identidad, la democracia verdadera y la liberación nacional. Hay que globalizar la esperanza y los sueños por un mundo mejor.
AGAPE INTERNATIONAL POLITICAL CAMP - Prali (TO) - Italia Agosto 19 al 26 de 2001
[1] El expositor es defensor de derechos humanos e investigador de la cuestión agraria en Colombia. Trabaja con la Federación Nacional Sindical Agropecuaria - FENSUAGRO, y con la Coordinadora Nacional Campesina de Cultivadores de Coca y Amapola - COCCA.
[2] Area de Libre Comercio de las Américas
[3] Este párrafo y buena parte del texto contienen apartes de una conferencia de Luis Alberto Matta, leída en el Foro Derechos Humanos y Derecho Internacional Humanitario, actualidad y desafíos en Colombia, organizado por la Fundación Universitaria Católica Lumen Gentium, en la ciudad de Cali, el 27 de Mayo del 2000.
[4] Según datos publicados por el Consejo Nacional Campesino - CNC-, por la Central Unitaria de Trabajadores - CUT- y por diversos organismos populares para la defensa de los derechos humanos, se afirma que a partir del final de la década de los ochenta, cuando Colombia es encaminada por Virgilio Barco y posteriormente por Cesar Gaviria Trujillo hacia la neoliberalización de su economía y su política, la importación de alimentos se ha elevado a un 700%, lo que hoy representa unos 8 millones de toneladas anuales de productos, antes cultivados por nuestros labriegos, afectando gravemente la economía campesina y nuestra soberanía alimentaria. A la vez ha sobrevenido hasta nuestros días una impresionante ola de privatizaciones, ha crecido desmesuradamente el desempleo y la pobreza, y han perdido la vida en asesinatos selectivos centenares de lideres populares que hacían oposición al régimen.

Nota del Expositor.
[5] Colombia padece en pleno siglo XXI el dominio de un régimen caracterizadamente feudal, en relación con la exagerada concentración de tierra en pocas manos. El 80% de las mejores tierras han sido usurpadas por el 1.5% de propietarios. FENSUAGRO - Federación Nacional Sindical Agropecuaria, boletín publicado en Noviembre de 1999.
[6] Ciudad del suroccidente colombiano, ubicada a unos 380 Km. de la capital Bogotá.
[7] Ciudad colombiana, situada al nororiente del país en la frontera con la república bolivariana de Venezuela.

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Comentarios

"BOBALIZACIÓN", por galeanito (02/12/2007)

GRACIAS!!!

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