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Cocina Vegetariana y Receta semanal

Receta de esta semana: Galletas de arroz

Preparación

Las galletas de arroz son una alternativa saludable a las típicas galletas saladas que se sirven con sopas o ensaladas. Estas galletas llevan algo de tiempo de preparación, pero están libres de gluten y puedes agregarles cualquier condimento o especia que quieras antes de cocinarlas. El papel de hornear que necesitas para esta receta puedes conseguirlo en cualquier supermercado, al lado del papel de cera y el de aluminio.

Combina el agua, el arroz y la sal en la olla grande. Calienta a fuego alto hasta que hierva.

Baja la temperatura hasta que la mezcla esté cociéndose a fuego lento (apenas hirviendo). Deja la olla cubierta de 45 minutos a una hora, o hasta que el arroz comience a deshacerse. Retírala del fuego y déjala enfriar.

Precalienta el horno a 160°C.

Cubre la fuente con una hoja de papel para hornear.

Con una cuchara o un cucharón, coloca el arroz sobre el papel para hornear y extiéndelo en una fina capa, de menos de 6cm de espesor. Fíjate en la sección de consejos para darte ideas de posibles especias que puedes agregar al arroz antes de colocarlo sobre el papel.

Cocina de 45 minutos a una hora o hasta que las galletas de arroz estén doradas y crocantes.

Retíralas del horno y déjalas enfriar en la fuente por un minuto antes de separarlas en pedazos y colocarlas en una rejilla para que se enfríen completamente.

Consejos: Puedes hacer estas galletas libres de sodio omitiendo la sal antes de hornearlas. Antes de colocar la mezcla sobre el papel de hornear, puedes agregar al arroz algunos de los siguientes ingredientes: para galletas italianas, 2 cucharaditas de ajo granulado, 1 1/2 de albahaca deshidratada, 1 de orégano deshidratado y 1/4 de taza de queso parmesano rallado; para galletas asiáticas, 2 cucharadas de salsa de soja y 2 de semillas de sésamo negro; para galletas estadounidenses, 2 cucharadas de la salsa barbacoa de tu preferencia.

 
 
 
 

Ingredientes

Olla grande con tapa;
1/2 taza de arroz blanco o integral
1 1/2 taza de agua;
una cucharadita de sal (o a gusto, opcional);
condimentos o especias (opcional);
una fuente para horno (con bordes) de 23 por 33 cm aproximadamente;
papel de hornear;
una cuchara o cucharón;
un horno;
una rejilla de enfriamiento.

Provista por

Alimento Estrella: "Levadura"

Gentileza de

La levadura disecada nutricional es excelente fuente natural de vitaminas del complejo B (excepto del B12), además de una variedad de minerales. Busque levadura que ha sido procesada a temperaturas bajas.

Rica en proteínas, vitaminas y minerales, debe consumirse diariamente aunque en pocos granos. Su principal función es la de integrador alimentario y reconstituyente general.

Habitualmente relacionada con la preparación de alimentos que necesitan “levar”, hace ya algún tiempo que se habla sobre la levadura nutricional como “algo más”.

¿De qué se trata? De incorporar levadura a la alimentación diaria. ¿Por qué? “Básicamente porque la levadura es un excelente integrador alimentario, que se utiliza como reconstituyente general, vitamínico y mineral, tanto en caso de exigencias puntuales (estrés, convalecencias, embarazo o prácticas deportivas), así como también en presencia de estados carenciales (malnutrición, anemia)”, sostuvieron las Licenciadas María Candelaria Percara y Silvia Juárez, ambas nutricionistas del Hospital Universitario Austral (HUA).

La levadura nutricional se cultiva sobre la cebada germinada y luego se seca a 60ºC para evitar la destrucción de las enzimas que además de termosensibles son muy valiosas.

“La levadura es rica en vitaminas (posee todo el grupo B, en especial la B12, y colina), minerales claves como el zinc, el selenio, el cromo, el magnesio y el hierro; y en aminoácidos (lisina, triptofano), enzimas y lecitina”, añadieron las licenciadas.

La levadura nutricional es considerada un protector hepático útil en presencia de arteriosclerosis, diabetes, tumores, dificultades digestivas, problemas nerviosos, estreñimiento, anemia y leucemia, así como también como tónico general.

Por otro lado, según las licenciadas, la levadura nutricional mejora la piel, la síntesis intestinal de vitaminas y el equilibrio de la flora intestinal.

“Es importante consumir levaduras secadas a bajas temperaturas y que no tengan tratamiento de desamargado, procedimiento –lavado- que se realiza a nivel industrial para quitar el característico sabor amargo de la levadura, pero que elimina también valiosos nutrientes”, especificaron Percara y Juárez.

Un par de gramos diarios deberían pasar desapercibidos en combinación con otros integradores alimentarios como el germen de trigo o semillas. Puede utilizarse como el queso rallado, espolvoreado en crudo sobre todo tipo de comida, aportando así un delicado sabor e infinidad de nutrientes indispensables para prevenir enfermedades.

“La dosis utilizada depende de cada caso, razón por la cual hay que consultar al medico o nutricionista de cabecera, sobre todo porque la levadura no es apta para algunos pacientes con determinadas patologías”, concluyeron las profesionales del HUA en donde Juárez es también Coordinadora de la Unidad de Soporte Nutricional.

La levadura no contribuye a la cándida como ha sido imaginado, ésta se alimenta de hidratos de carbono refinados, no de levadura. El eminente médico fallecido, Dr. Henry Bieler, trató muchos casos de fatiga crónica con suplementos de levadura.

Por último, además de espolvorearse, la levadura puede agregarse a licuados, jugos y comidas en general. En este último caso conviene mezclarla con semillas molidas y germen, para mejorar su sabor.

Detalle de las “propiedades” de la levadura nutricional:

Vitaminas: tiene una gran riqueza del grupo B. Posee, por ejemplo, 34 veces más B1 que la avena y las nueces. También es rica en B2, B4, B5, B6, B12 (vitamina clave para vegetarianos), PP, H, inositol, colina, PABA y ácido fólico.

Minerales: contiene magnesio, calcio, cinc, hierro, cobre, cromo y selenio. Dado que no es un alimento y se consume a nivel de pocos gramos diarios, la levadura resulta importante por su aporte en oligoelementos o minerales traza, carentes en alimentos refinados y procesados. Es el caso del cromo, cofactor de la insulina, y cuya carencia está relacionada con los problemas en diabéticos. También del selenio, antioxidante protector frente al cáncer, el envejecimiento prematuro y los radicales libres.

Proteínas: aporta en cantidad significativa aquellos aminoácidos esenciales (es decir que no los puede sintetizar el organismo y por ende deben provenir de nuestros alimentos). También aporta glutatión, que resulta clave para la desintoxicación hepática, la neutralización de venenos y la eliminación de desechos de células tumorales.

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