Para poder encontrar una salida real a la crisis estructural del sector energético hay que reconocer primero que su causa fundamental es la excesiva dependencia de los combustibles fósiles.
El título de la presente nota es parte de la ampulosas frases que podemos leer estos días en los diarios y demás medios de comunicación. Es cierto esto?, las medidas que se están anunciando apuntan a ello?, o nuevamente nos enfrentamos a un plan de contingencia para tratar de apagar un incendio, a esta altura con innumerables repercusiones internacionales.
En temas energéticos hablar de planes de meses, o solo unos pocos años no es hablar de planificación, es solo atacar la coyuntura. La planificación energética requiere poder pensar en las políticas de largo plazo que garanticen el abastecimiento a futuro, por eso los países que tienen políticas energéticas planifican con la mirada puesta en planes de al menos 20 años, demasiado para la mirada de nuestros políticos y planificadores.
Pero de cualquier manera para poder salir de una crisis y más aún con una mirada estratégica y no meramente coyuntural, hay que poder conocer sus causas reales, no solo las manifestaciones con que esta aparece.
Para poder encontrar una salida real a la crisis estructural del sector energético hay que reconocer primero que su causa fundamental es la excesiva dependencia de los combustibles fósiles. La estructura de oferta de energía primaria en nuestro país está basada en petróleo y gas en más del 90 %. Según el informe de la CEPAL de octubre del 2003 presentado en la Conferencia Regional para América Latina y el Caribe sobre Energías Renovables realizada en Brasilia, esta estructura es la más retrógrada de toda América Latina y el Caribe. No existe en la región otro país que dependa de esta manera de dichas fuentes.
Pero a esto debemos agregar un dato no menor, el manejo de los recursos energéticos se encuentra en manos de un conjunto de empresas, en muchos casos monopólicas, que pueden decidir sobre los recursos del subsuelo prácticamente sin ningún tipo de restricción. Aquellas empresas que tienen una concesión sobre un yacimiento determinado tratarán de extraer de él todo lo que puedan para maximizar sus ganancias independientemente de las reservas. Ésta es la lógica actual. Así hemos visto como las reservas de gas de nuestro país bajaron de un horizonte de 20 años a 13 en los últimos tiempos. Vemos como las petroleras extraen y exportan nuestras reservas de petróleo sin ningún tipo de control producto de la entrega del sector durante la década de las privatizaciones.
El debate tiene muchas facetas, pero trataremos solo de mostrar algunas. En primer lugar, tratar de aclarar de qué hablamos, cuando hablamos de energía y sus variantes. Aquí hay dos opciones: concebir que la energía es un ?commodity? exportable como una mera mercancía, o concebirla como un servicio público. Este debate no es menor, ya que hace a la resolución de la crisis. Por otro lado los indicadores de la contaminación producida por los combustibles fósiles, el ya indiscutible incremento de emisiones de gases de efecto invernadero y el consecuente incremento del efecto de calentamiento global, sumado a la disminución de las reservas, son el marco en el cual se da este debate que excede a nuestro país.
La situación energética debe ser considerada una crisis porque el sistema energético actual no cumple con su rol principal, que no es la ganancia de las empresas, sino el asegurar que el conjunto de la población tenga un acceso a los beneficios que brindan los recursos energéticos para garantizar condiciones de vida dignas. Y esto comprende no solo a los que no tienen disponibles estos recursos por cuestiones geográficas, sino aquellos que no tienen acceso por cuestiones económico-sociales, o que deben hacerlo en condiciones de inseguridad.
La única salida posible es planificar la diversificación de nuestra estructura de abastecimiento energético incorporando fuentes de energía renovables utilizadas sustentablemente, reducir progresivamente la dependencia de los combustibles fósiles, recuperar el manejo de los recursos energéticos por parte del estado y garantizar el acceso digno y equitativo de toda la población a estos recursos.
El próximo mes de junio se realizará en Bonn, Alemania, la Conferencia Internacional Gubernamental ?Renovables 2004?. Allí todos los gobiernos deberán discutir metas para la introducción de energías renovables a su estructura energética, de manera de disminuir la dependencia de los combustibles fósiles, y presentar propuestas concretas de cómo hacerlo.
Mientras el resto del mundo serio está con la mirada en estos objetivos, aquí se plantea como salida a la crisis la búsqueda de más petróleo y gas, o incrementar el desastre que significaría elevar la cota de Yacyretá o inclusive la idea de algunos trasnochados de intentar terminar la central nuclear de Atucha 2.
* Ingeniero electricista. Miembro del Taller Ecologista / Programa Argentina Sustentable. Docente de la Universidad Tecnológica Nacional, Regionales Rosario y Venado Tuerto.