Estamos ante una nueva organización y operatividad logística que no es manejada por intereses geopolíticos y geoestratégicos, donde el territorio, el lugar, el sitio era preponderante para el dominio territorial; ahora interesa más la alianza militar para controlar, privatizar o usurpar recursos estratégicos.
El mundo, a partir de la década de los ochenta del siglo pasado, entró en una nueva fase de confrontación bélica que denominamos Nueva Guerra. Es nueva en la medida que supedita el carácter político-militar a los intereses económicos, no confronta a un enemigo en particular, sino que busca apropiarse de los recursos estratégicos y necesarios para el desarrollo y expansión del capitalismo; es una guerra no creada para el propósito de contrarrestar a un ejército subversivo y con proyecto antisistémico, puesto que no existe, más bien su orientación está en confrontar a todo aquello que se opone o resiste a la privatización y usurpación de recursos previamente focalizados (gas, petróleo, agua y biodiversidad), lo cual le da el distintivo de guerra privatizadora o expropiadora.
El caudal de recursos descansa en una base amplia que liga tres elementos importantes: tecnología, comunicación digital/satelital y nueva forma de combates que evitan la confrontación directa.
Estamos ante una nueva organización y operatividad logística que no es manejada por intereses geopolíticos y geoestratégicos, donde el territorio, el lugar, el sitio era preponderante para el dominio territorial; ahora interesa más la alianza militar para controlar, privatizar o usurpar recursos estratégicos que den más vida al capitalismo, bajo el domo convergente de la producción de las empresas transnacionales, el comercio internacional, el capital especulativo y otras formas de cooperación que se mueven alrededor de los intereses de la economía capitalista y que funcionan como poder de facto.
Se magnifica y se observa con mayor contundencia la nueva guerra en lugares o naciones donde el Estado abandonó su papel protagónico, se erosionó el control de la violencia legítima, las fuerzas militares entraron en el circuito de la colaboración internacional y las policías antinarcóticos entraron a remplazar a la inteligencia nacional.
Lo anterior se fundamenta en la teoría de los norteamericanos que afirma que su nación no será segura mientras no lo esté el aprovisionamiento mundial de energía, de ahí que la intención del manejo de la política internacional que coloca a la economiílla como centro de su quehacer diplomático, denominado como ejercicio "econocentrico", cuya finalidad es priorizar las relaciones y control en zonas en donde la riqueza estratégica le permite asegurar un funcionamiento como modelo capitalista y base de la industrialización (1)
De esta tesis se desprende una afirmación clarificadora del sentido de los conflictos de hoy, en especial de Latinoamérica, que abunda en la importancia de los recursos estratégicos como signo y propósito de las nuevas guerras, donde el velo ideológico no es enarbolado, sino la defensa, mediante el imaginario antiterrorista, de las materias que permitan prolongar el control de la energía y consubstancialmente del modelo de dominación de las grandes potencias sobre las naciones pobres que concentran riquezas naturales.
Ahora bien, EE.UU. es el principal agente protagónico de esta nueva guerra en la medida que requiere el 30% de la energía consumida por la humanidad, disputándose este consumo con la tendencia industrializante del capitalismo que día tras día incrementa el consumo de energía.
Cifras que nos facilitan esta comprensión es el crecimiento inusitado de la población mundial que se aproxima a más 6 mil millones de habitantes en el planeta; los cuales consumen energía para desplazar a más de 520 millones de autos particulares; asimismo son mayores los hogares que cuentan con televisores, refrigeradores, aire acondicionado, calefacción, ordenadores personales que van consumiendo mayores cantidad de petróleo, agua, gas y elementos de la biodiversidad que ponen a la humanidad en un predicamento y a incitar los conflictos por controlar los recursos. A todo esto hay que agregar la industrialización acelerada de China y la India, que demandan cada día mayor consumo de energía y otros recursos como hierro, acero, aluminio, etc.(2)
Todo lo expuesto, imposibilitó a los Estados Nacionales a actuar o usar la fuerza, en el ámbito internacional o contra otro Estado de manera unilateral, desestructurando la autonomía o poca independencia que tenían antes de los ochenta del Siglo XX, pero las vinculo a la orbita de las decisiones de los centros hegemónicos y usurpadores de recursos estratégicos.
Otro aspecto digno de destacar en la nueva guerra, es la forma de operar en el escenario de la confrontación, no interesa el territorio, sino el recurso, que puede ser, mineral, hídrico y/o estratégico; humano o poblacional para desestructurar al enemigo, por lo que el espacio territorio no es una pieza importante en el ajedrez de la confrontación.
Esta nueva guerra requiere de alianzas, no porque el poderío militar de los EE.UU. esté en decadencia, sino porque en el control de la energía están implicados varios estados que son parte del dominio imperial. Europa y Asia no cuentan con recursos estratégicos importantes; EE.UU. cuenta con ellos de manera limitada y Medio Oriente los posee, la zona del mar Caspio concentra una gran parte al igual que América Latina, de ahí que en esas regiones poseedora de recursos los conflictos estuvieren a la orden del día y los provocadores serán las santas alianzas de las grandes potencias.
La alianza es pieza fundamental en la medida que la sociedad industrial acelera su desarrollo, puesto que cada incremento tecnológico abre una válvula más de consumo. Hagamos un ejercicio con el agua y el petróleo.
Las reservas del petróleo, según cifras del Departamento de Energía norteamericano, estipula que para mediado del Siglo XXI no alcance a cubrir la demanda mundial. Si para el año 2000 eran calculadas en 1.033 billones de barriles, estos cubrirían unos 40 años más si se mantiene el ritmo de consumo de 73 millones de barriles diarios, pero si se incrementa 2% anual como prevé, se acorta la vida de la reserva. La esperanza puestas en los nuevos descubrimientos no es alegría en la medida que no existe en la actualidad la tecnología adecuada para extraerlo.
Lo mismo sucede con el agua, la reserva potable y dulce del liquido apta para consumo humano es de 3% del total existente, la mayor parte de ese 3% esta en los glaciares y casquetes polares, por lo que el volumen accesible es de 12 mil kilómetros cúbicos, y la mitad la consume la humanidad. En los próximos años de pronostica un consumo de 100% y la escasez se asoma como nueva amenaza, amén de que este recurso por su naturaleza recorre muchos tramos de territorios que permite ser compartido por varias naciones, al ejercer el control para garantizar el abastecimiento, desanuda conflictos por el agua como ya se observa en varios lugares del mapa mundial. (3)
A partir de 1990, con la invasión de Kuwait por parte de Irak, EE.UU. entro en la etapa de alerta y comenzó a instrumentar la nueva estrategia de guerra global, militarizando las principales regiones petroleras y de agua, lo mismo hizo Rusia con el Cáucaso y el mar Caspio y los Chinos en el mar de China meridional, cuyo fin es el de brindar una seguridad petrolera a las potencias económicas. Para el caso de América Latina, hay países que ameritaban ser incorporado al cinturón militar por las reservas de materia estratégicas, esos países son: Venezuela y México como productores de petróleo, Colombia por carbón y agua para producir energía a través de hidroeléctricas, Argentina y Paraguay por el manto de aguas del Iguazú y Centroamérica por la reserva potencial de petróleo en el Petén de Guatemala y en la región del Limón de Costa Rica, las cuales no están explotadas pero si exploradas y registrado su potencial; además, las construcciones en estudios y en curso de represas como la hidroeléctrica de Chixoy en Guatemala, Central Hidroeléctrica "Bonyic" de Panamá que se agrega a las ya legendarias de Miraflores, Madden, y Gatún; el Chaparral de El Salvador entre otras de la misma o mayor importancia que se unen a la interconexión eléctrica que se tiene pensado montar.
El caudal de aguas que recorren las tierras latinoamericanas abren la posibilidad de abastecer de energía a las grandes empresas con hidroeléctricas, construidas por capital privado, al margen del Estado y contra las comunidades que la defienden.
El Agua es el otro recurso que aparece como botín de la nueva guerra y presenta un cuadro desalentador, los cálculos de las Naciones Unidas indica que en el 2025, unos 2.500 millones de personas no tendrán acceso al agua potable y a los servicios sanitarios; que la distribución del agua y la población no es uniforme, en Asia se reúne el 60% de la población mundial y sólo tiene el 36% de recursos hídricos; Europa con el 13% de la población tiene el 11% de agua; América del Norte y Central con el 8% de la población dispone del 15% del agua. América del Sur, con 6% de la población universal dispone del 26% de agua y por último, Oceanía con el 1% de población cuenta con el 4% de agua. (4)
Como nos ilustran las cifras, el agua es un recurso importante para ejercer el dominio político, dado que ese liquido nutre a muchas empresas trasnacionales ligadas a las bebidas, provee energía a través de las represas, es indispensable para la producción agrícola y vital para el consumo humano; sus aristas posicionan al agua como un recurso que genera dinero, de ahí que una de las pretensiones del Área de Libre Comercio de las América, ALCA. Estados Unidos y de las corporaciones transnacionales es provocar las privatizaciones de los recursos hídricos.
El interés que denotan los megaproyectos hidroeléctricos están delineados en tres planes de infraestructura: la North American Water and Power Alliance (NAWAPA), el Plan Puebla Panamá (PPP) y la Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional de Suramérica (IIRSA. NAWAPA pretende desviar los vastos recursos hídricos de Alaska y el oeste de Canadá a Estados Unidos. El PPP por su parte, tiene proyectadas variadas obras de infraestructura a lo largo del istmo mesoamericano, incluyendo la explotación de las abundantes provisiones de agua fresca del Petén guatemalteco y del sur de México. El IIRSA, el más ambicioso de los tres, propone corredores industriales y enormes proyectos hidroeléctricos y de hidrovía por todo el continente suramericano. (5)
Para garantizar que los objetivos del ALCA, el Plan Puebla Panamá, el Plan Colombia y el Plan antiterrorista del MERCOSUR militar norteamericano se plasmen, se han tomado las medidas necesarias para controlar el recurso a través de militarización, de ahí que la escalada que se da actualmente sea consecuencia de la nueva guerra, de ahí se desprende que el Plan Colombia, el Plan Puebla Panamá, el Plan Dignidad en Bolivia y ahora el recién instrumentado Plan antiterrorista del Cono Sur o MERCOSUR MILITAR no son planes de desarrollo regional, sino segmentalizaciones de poder que el imperio diseña para controlar y dominar esta parte del hemisferio.
Estos planes militaristas se exhiben en áreas donde el agua abunda, el petróleo existe y el gas se asoma, tales son los caso de Colombia, México, Venezuela, Amazonas, Bolivia y el área del Iguazú, sin restar intensidad a otros lunares de conflictos confrontativo.
Recursos de Petroleros
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Recursos Hídricos y Biodiversidad
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Presencia y Bases Militares
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Las razones de carácter militar para la ocupación de los territorios a través de los Planes mencionados, son las estimaciones que se han realizado sobre las reservas petrolíferas en Latinoamérica, las cuales nos ofrecen un cuadro de riesgo; México, por ejemplo, cuenta con un potencial de petróleo extraíble con la tecnología vigente hasta el año 2012, y el gas hasta el 2007; Venezuela tiene 30 años más para seguir explotando pero cuenta, además, con petróleo asfáltico, lo cual le prolonga más sus reservas; Colombia enfrenta escasez de autosuficiencia petrolera; Bolivia cuenta con recursos de gas voluminosos, 27 trillones de pies cúbicos (TCF) que alcanzaría para exportar hasta el 2024; y aparecen otros sitios donde puede existir grandes reservas, como el Peten en Guatemala, Costa Rica y Ecuador.
Sin embargo, analistas y expertos plantean que la producción de gas toca techo en el 2020, donde países como Canadá asumiría la crisis en 2005 y EE.UU. dependería más del gas que del petróleo, pasando del 14% de hoy a más de 55%, si tomamos en cuenta la construcción de 272 centrales hidroeléctricas de gas en ese país. Sudamérica es, por la cantidad de recursos hídricos, un espacio de guerra en la lógica expropiadora del capitalismo vigente.
Reservas de petróleo mundiales* (Miles de millones de barriles)
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Arabia Saudí 265,3
Irak 115
Kuwait 98
Irán 96,4
Emiratos Árabes
Unidos 62,8
Rusia 54,3
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China 30,6
Libia 30
México 26,9
Nigeria 24,1
Estados Unidos 22
Argelia 12,7
Noruega 10,1
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*Países con más de 10.000 millones de barriles Fuente: US Energy Information Administration. Enero 2001
Otro lado de la geometría de la nueva guerra, es que la obcecada búsqueda por privatizar el agua tiene un objetivo definido, usar el recurso para lucrar ante la nueva demanda del líquido vital; además, la privatización posibilita la construcción de hidroeléctricas que incrementaría el valor de la expropiación en tanto que genera energía, misma que escasea por el desbasto de petróleo.
Bajo esta lógica, aparecen los planes intervensionistas, Plan Dignidad, Plan Colombia y Plan Puebla Panamá; aunados a ellos los planes segmentados como la militarización y privatizaciones en el sur de Argentina, el Iguazú, las represas en Centroamérica y la focalización de los ríos que faciliten la interconexión eléctrica entre Colombia y Panamá pasando por el Darién.
El Plan Puebla Panamá deja de ser un proyecto regional y traspasa las líneas fronterizas iniciales y se conecta con el Plan Colombia a través del proyecto que anuncia el Sistema de Interconexión Eléctrica de los Países de América Central -SIEPAC- cuya orientación es la de construir una línea eléctrica de 500 Km. que costaría aproximadamente $200 millones de dólares y conectaría el extremo panameño de la red de energía que enlazará Centroamérica y México con los países andinos, ya sea a través del Tapón del Darién o del Golfo de Urabá, financiado por el Banco Interamericano para el Desarrollo, BID. (6)
La apertura del Darién para la interconexión de los dos planes militares tiene un costo de US$ 231 millones, los cuales se utilizarán para terminar de construir 110 kilómetros para unir la Carretera Panamericana, mismos que completarían los 25 mil 500 kilómetros que unirían a la América del Norte, Centroamérica y Sudamérica.
Este anillo de inversiones para la militarización se cierra con la construcción de un megapuerto" ubicado en la salida del Canal, en el Pacífico, que tendrá un costo de 600 millones de dólares, en esa zona se puede apreciar al lado de derecho de esta vista aérea el sector de Howard y la playa de Veracruz. En el centro se construirá el proyecto. A la izquierda se encuentra el Hospital de Palo Seco. (7) la cual hará enlace con la base militar que se construirá en Nicaragua, cuyas dimensiones en el proyecto muestran que será más grande que la de Palmerola de Honduras y servirá del "gran paraguas geopolítico" de la doctrina de seguridad nacional.
Ahora bien, el estudio elaborado por Ecology and Environment Inc. e Hidromecánicas Ltda. mostró 13 posibles rutas, y recomendó 6 como las más viables, veámosla:
Ruta 1: Es la más corta y barata pues usa una parte de camino existente (40 Kms. afirmados entre El Tigre y Lomas Las Aisladas. Sin embargo es la que menos recursos afecta 36 hs. de bosques y 40 de tierras ya deterioradas o potreros) y no atraviesa resguardos, su mayor inconveniente es que pasa por el Parque Nacional Los Katíos, de gran valor biológico. Ese paso se evitaría con la construcción de una carretera de 90 Kms. hacia el sur. El problema de esa variante es que atraviesa 28 Kms. de pantanos, lo que incrementa costos en 30 millones de dólares.
Ruta 2: Es similar a la anterior y aunque no pasa por Los Katíos, afecta más áreas sensibles (humedales y resguardos). Su trayecto es más largo en Colombia y en Panamá. Es 13 por ciento más costosa que la 1, atraviesa terrenos montañosos y pantanos y requiere un puente más largo para cruzar el río Atrato. La ventaja es que su paso cerca de Mutatá integraría el eje Turbo-Mutatá con Riosucio (Chocó), y daría impulso al desarrollo económico de la región. Es la segunda más opcionada.
Ruta 3: Tiene el mismo trazado de la 1 desde El Tigre hasta el Atrato, en el parque Los Katíos. Es la menos recomendada desde el punto de vista ambiental (atraviesa unos 55 cuerpos de agua, áreas inundables, de alta biodiversidad y cubiertas de bosque y de humedales. Además, partiría en dos uno de los resguardos. Pasaría por zonas desfavorables por sus condiciones geológicas (suelos altamente erosionables y orgánicos. Es más larga que las otras y 38 por ciento más costosa que la 1; requiere 10 puentes más que ésta y el viaducto sobre el Atrato también son más extensos. Al igual que la 2, requeriría que Panamá cambiara sus planes. Es la menos opcionada desde el punto de vista de la ingeniería.
Ruta 4: Tiene el mismo trazado de la 2 (sería una variación), hasta el sur de Los Katíos, en donde se desvía al norte, y se une al corredor de la ruta 1, justo al salir del parque. Evita las reservas indígenas y varios ríos. Su ventaja es que no atraviesa ni parques ni reservas ni afecta comunidades indígenas pero, por su mayor longitud, atraviesa casi el doble de bosque primario que la 1 en los que hay gran biodiversidad. Físicamente tiene más ventajas que la 2 y la 3. Entre Mutatá y Bocachica pasaría por tierras ganaderas y podría convertirse en eje de desarrollo como la 2 y de turismo ecológico. No obstante, atraviesa áreas de conflicto social y generaría peligro de colonización en el parque.
Ruta 5: Se la incluyó para mantener una opción de conexión con un puerto en el Pacífico, pero no es el eslabón que falta en la vía Panamericana. Si bien comunicaría el occidente y el oriente de Colombia, requiere enormes inversiones en infraestructuras. Tarda más tiempo, sus costos son mayores y es la más vulnerable a impactos directos o secundarios y abriría las puertas a la extracción indiscriminada de recursos en un área antes inaccesible. Pasa por áreas montañosas cubiertas por bosques, reservas forestales y cerca de los resguardos y de los terrenos usados por los indígenas para su subsistencia. Por sus costos, por no conectar la Panamericana y por el daño que causaría, no está opcionada.
Ruta 6: No pasa por Los Katíos pero sí por resguardos. No afecta recursos del golfo de Urabá. Ayudaría a conectar las zonas bananeras y a Chocó con Medellín mediante la carretera al mar. Aunque tendría un tiempo similar de viaje a la 1, pese a que es mucho más larga, su construcción se dificulta por las mayores distancias entre ciénagas; requeriría 14 puentes más que la 1, incluyendo uno de 38 Kms. sobre pantanos y atravesaría terrenos de condiciones muy difíciles. Su costo sería de más del doble que la 1, y no se uniría con ninguna de las carreteras planeadas en Panamá. Los expertos creen que se debe descartar de tajo (8.
Pero no todo es gloria y desarrollo, todo esto viene acompañado con la reubicación y supuesto desarme de las Autodefensas Unidas de Colombia, AUC, ejercito paramilitar creado en Colombia en la década de los ochenta del Siglo XX en la región del Magdalena Medio con el objeto de confrontar a un IV Frente de las Fuerzas Armadas Revolucionarais de Colombia -FARC- y más tarde se extendió a varios puntos vitales del territorio colombiano. Hoy día se negocia el desarme y se les reubica en zonas estratégicas para la lucha contrainsurgente y la limpieza social, tales como el Departamento de Antioquia en zonas que colindan con el Departamento del Choco, mismo que es frontera con Panamá.
Se estima que son 8 mil los paramilitares en su total, de los cuales un 40% de los desarmados se han reubicado en la punta del Chocó biogeográfico catalogado a nivel mundial como un "hotspot", líder en biodiversidad en el que de forma consecutiva las actividades de extracción mecanizada de madera, seguidas por los cultivos de palma aceitera y ahora los proyectos de infraestructura están ya de hecho convirtiendo en un territorio estéril (9); asimismo existen minas de Molibdeno, cobre, oro, plata y platino; abundante biodiversidad, el río Atrato que atraviesa al Chocó es la cabeza del proyecto norteamericano que busca el control de la Red Fluvial Suramericana (SARS-IFSA) que unirá el río Orinoco con los ríos Negro, Amazonas, Madeira, Mamoré-Guaporé, Paraguay, Tiete, Paraná y de La Plata; que permitirá el transporte de Venezuela hasta Buenos Aires (10)
¿Qué relación tienen todos estos proyectos con el escenario de la desmovilización paramilitar y de desplazamiento de comunidades civiles que se está dando en Urabá? Ya han sido declarados de forma explicita los objetivos de incorporar a los "desmovilizados paramilitares" en todos estos proyectos, especialmente en las plantaciones de palma aceitera. No sería nada extraño o no es difícil imaginar que posiblemente la "protección" de la carretera y la ejecución de lideres comunitarios será una tarea adjudicada a los "nuevos reinsertados" para que no olviden su oficio de ejercitar la limpieza social; también nos quita el velo para conocer las razones que tiene el imperio para militarizar la zona de La Balsa, en Río Sucio, lugar valioso por la riqueza que guarda el Parque de los Katios. (11)
Ahora bien, la mayor inversión pública del Estado en infraestructura se ha realizado en zonas de intensa violencia y desplazamientos forzosos, fundamental en la región que entronca el Plan Colombia con el Plan Puebla Panamá, donde los corredores viales han crecido significativamente. La interconexión de Puerto Berrio -Arboletes-Medellín; Guaviare-Arauca; Medellín-Pereira; el vínculo de los Departamentos de Chocó con Risaralda es muestra del interés económico que guarda el Plan Colombia para ofrecérselo a los inversores de las transnacionales.
Otro punto neurálgico para el proyecto de dominio imperial es la Amazonía que está constituida en uno de los ecosistemas más ricos y diversos de la tierra con aproximadamente 7 millones 160 mil kilómetros cuadrados. La cuenca amazónica es depositaria de la mayor extensión de bosques tropicales del planeta (56%) y de una gran variedad biológica de ecosistemas, especies y recursos genéticos. Hay cerca de un millón y medio de especies conocidas y se estima que pueden ser más de diez millones. Un somero inventario nos indica la presencia de 50.000 variedades de mamíferos; 20.000 de reptiles, anfibios y aves; 21.000 de peces; 140.000 de vertebrados; 90.000 de invertebrados y artrópodos; 90.000 de plantas inferiores; 270.000 de plantas superiores y 55.000 de microorganismos. Por el Amazonas y sus más de 7.000 tributarios corren 6.000 billones de metros cúbicos de agua por segundo. Además es la zona que más oxígeno provee (40% del oxígeno del mundo) y mayor cantidad de carbono capta. Por eso se conoce como el pulmón de la humanidad (12.
Por esos motivos y es estar ubicado en límites con Perú y Brasil, se ha reforzado el cinturón blindado militar en la región, la cual almacena la siguiente infraestructura
* Radar y base terrestre en Marandúa, Vichada
* Brigada 24 del Ejército en el Putumayo
* Brigada Oriental del Ejército en Pto. Carreño y el Dpto. de Vichada
* Radar y base terrestre en San José del Guaviare y Escuela de entrenamiento de
Barrancón
* Brigada del Ejército en Caquetá
* Base Militar Tres Esquinas, Putumayo
* Brigada de patrullaje fluvial en Puerto Leguízamo, Putumayo
* Radar con base terrestre en Leticia, Amazonas (13)
Todo ello es parte del El plan Colombia cuyo costo fue al inicio, de 7.500 millones de dólares, de los cuales e aportaron así: Estados Unidos abonó 1.500 millones, la Unión Europea 1.500 millones y los 4.500 millones restantes es un préstamo a la banca mundial que tiene que hacer el Estado colombiano, la suma de los 7.500 millones de dólares fue aplicada a la guerra interna.
La aplicación del Plan Colombia en su aspecto militar contrainsurgente, ligado al accionar de los paramilitares y las alianzas perentorias y estratégicas en algunas zonas del Ejercito de Liberación Nacional, ELN y las FARC, hizo más complejo el panorama del conflicto y agregó otro ingrediente inédito en la guerra, el desplazamiento forzoso en varios departamentos de Colombia, siendo los más afectados, de acuerdo con un documento suministrado por la Oficina de Paz y Convivencia del Departamento del Magdalena, El Carmen de Bolívar, con un 3.9 por ciento; Santa Marta, 3.4 por ciento; Fundación, en el Magdalena, con 3.1 por ciento; Buenaventura, 2.1 por ciento; San Luis, 1.8 por ciento y Tierra Alta, Córdoba, con 1.7 por ciento.
Los principales municipios de llegada son: Bogotá 13.19 %; Santa Marta 4%; Valledupar 2.8%; Medellín 2.7%, Sincelejo 2.5%; Quibdo 2.4%. De la misma forma explica el informe que en Colombia, 20 micro regiones expulsan el 68 por ciento y reciben el 62 por ciento de la población. Son ellas: La Sierra Nevada de Santa Marta (expulsa el 10.5% y recibe el 12%); El oriente antioqueño (expulsa el 9.4% y recibe el 9%); Montes de María (expulsa el 8% y recibe el 6%); Urabá ampliado (expulsa el 5.6% y recibe el 2.2%) y Centro del Chocó (expulsa el 4.6% y recibe el 4% (14.
Analizadas estas cifras, se determina que por grupos poblacionales afectados, en los últimos dos años, el 47.1 % de las personas desplazadas son mujeres y el 40.4% menores de edad.
Del total de la población desplazada del país, se estima que el 19.1% corresponde a población negra y un 4.4% a población indígena. Así, el 23.5% de la población desplazada corresponde a grupos étnicos.
En las zonas abandonadas se están reubicando a los paramilitares que están negociando el desarme, pero algo que debemos resaltar es que no todos los paramilitares en Colombia van a ser reubicados, los más diestros y afines al gobierno de Álvaro Uribe y a la administración Bush serán contratados como efectivos por empresas privadas y por el Pentágono para integrarlos a las fuerzas civiles que resguardan la seguridad en Irak, con sueldos de 7 mil dólares mensuales, bonos, pólizas de seguro y otros beneficios importantes; asimismo serán parte de empresas similares a Executive Outcomes sudafricana, la Belarús de Bielorrusia y Sandline International las cuales ofertan su concurso para resolver conflictos que tengan que ver con la defensa de empresas extractoras de recursos estratégicos como ha sucedido en Angola, Bougainville en Nueva Guinea.
Lo expuesto nos permite concluir parcialmente, que el desarme paramilitar en Colombia va a enrarecer el panorama conflictual y abrirá nuevos escenarios de guerra y confrontaciones armadas en los sitios fronterizos, dado que la profesionalización de los paramilitares en ejércitos privados servirá para intervenir en asuntos internos de países vecinos, vender su fuerza represora a las empresas trasnacionales para instrumentar obras de limpieza social cuando comunidades y pueblos se enfrenten a las expropiaciones y brazo ejecutor de la criminalizacion de las protestas populares en la región.
La parte operativa de los tres Planes no ha sido tarea fácil, ha encontrado resistencia en los pueblos indígenas y las comunidades campesinas, especialmente en segmentos aborígenes, no obstante la violencia ha existido como el recurso más eficaz para resolver las diferencias y los conflictos de intereses, muchas veces al margen del ámbito estatal pero más cercano a la esfera paramilitar, a causa de que al encontrarse en una reestructuración las distintas fracciones y grupos de la vieja clase dominante, los controles político-sociales se han desajustado y no funcionan con eficacia, por lo que han echado mano a la conformación, contratación y operatividad de los grupos paramilitares para resolver toda contingencia que ponga en riesgo los intereses de las empresas y los nuevos propietarios. Es por ello que de los 22 mil 855 oficiales entrenados por el Pentágono en 2003, nueve mil 210 eran colombianos, y según expertos de la LAWGEF (15) (según destaca un informe del Grupo de Trabajo para Asuntos Latinoamericanos LAWGEF, por sus siglas en ingles) y otras entidades independientes norteamericanas, la mayoría recibió sólo adiestramiento "contrainsurgente".
Indudablemente que todo este trabajo no es posible sin la complicidad de los gobiernos latinoamericanos, cuya pusilanimidad los ha orillado a aceptar la estrategia militar norteamericana. En Sudamérica, los 13 países tienen 1.006.500 efectivos que integran las Fuerzas Armadas, sin considerar infantería marina, lo que equivale al 81 por ciento de los militares de Estados Unidos, según un informe basado en datos oficiales.
El Balance Militar de América del Sur, elaborado por el Centro de Estudios Nueva Mayoría de Argentina, determinó que este año el número de tropas no tendrá variantes sustanciales en la región, de acuerdo con los presupuestos aprobados en 2004.
Brasil, donde vive la mitad de la población de la región, posee el 31 por ciento del total de fuerzas militares, Colombia el 21 por ciento y Perú el 11 por ciento, mientras que el resto de los países no llegan a reunir individualmente el 10 por ciento.
En el Mercado Común del Sur (MERCOSUR), cuya población casi duplica a la de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), existen 19 militares por cada mil habitantes, mientras que en el otro bloque regional hay 40 militares por millar de civiles.
A pesar de que el MERCOSUR (Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay) triplica en superficie al CAN (Bolivia, Colombia, Ecuador, Perú y Venezuela), el tamaño relativo de sus Fuerzas Armadas es casi tres veces menor.
En cuanto a la composición interna de esas fuerzas, la rama mayoritaria es el Ejército, con un 70 por ciento del total, mientras que el de la Armada ronda el 18 por ciento y el de la Fuerza Aérea el 12 por ciento restante (16.
Los militares en Sudamérica, en especial los de Colombia, no se preparan de manera autonómica, sino que aún reciben instrucciones en los EE.UU., en el año 2002 se adiestraron 34.013 soldados del mundo, de los cuales 13.076 eran latinoamericanos; los colombianos fueron capacitados para desempeñar labores en ejercicios antinarcóticos en la selva, operaciones ribereñas, inteligencia militar y despliegue de comandos inmediatos de élite.
De esta manera funcionan el Plan Colombia y el Plan Dignidad en Bolivia, con la nueva de que ya se asoman los mismos recursos paramilitares y de violencia en el corredor del Plan Puebla Panamá, lo cual nos indica que nos acercamos a una problemática compleja donde la violencia provocada por grupos armados que actúan al margen del Estado va ir incrementándose en la medida que vayan aplicándose los recursos de la privatización de las empresas que manejan el agua, la energía y en las poblaciones donde se sitúan los bancos biológicos.
EL GRAN NEGOCIO DE LA GUERRA
Desde la aprobación del Plan Colombia, el Congreso de los Estados Unidos restringió la presencia de militares de ese país en Colombia a 500 y un máximo de 300 contratistas privados, por ese motivo en Colombia no existe autoridad alguna para controlar la idoneidad de los contratistas, de sus pilotos, y menos del tipo de operaciones que se ejecutan en el país.
Ni la Aeronáutica Civil, el Ministerio de Defensa o la Policía Nacional reconocen tener conocimiento de cuántos contratistas extranjeros operan en el país, y menos saben de sus actividades, sin embargo, varios documentos de inteligencia dan cuenta que la DynCorp administra al menos dos programas en Colombia, Colar (Colombian Army) y Helas (Helicopter Assimilation-UH-IN). En su labor ha contratado un centenar de pilotos.
Para evitar, inicialmente, el desarrollo de cualquier tipo de controles colombianos, incluidos los fiscales, DynCorp contrató originalmente a los pilotos por intermedio de una empresa de servicios temporales en Bogotá, Manpower de Colombia.
DynCorp figura en Colombia registrada como una sociedad originaria de la Gran Bretaña, con sede en Aldershot Hampshire, sujeta a las leyes inglesas. Su apoderado en Colombia es Jaime Trujillo Caicedo y el representante, Kinney Dreher.
En el contrato celebrado con el Departamento de Estado aparece registrada como una sociedad estadounidense y sujeta a sus leyes. El contrato S-Opraq-98-C-051 relaciona a la Patrick Support Division de DynCorp Technical Services, que tiene sede en una base militar de la Florida, con la operación en Colombia.
La práctica de subcontratar la guerra en Colombia se ha replicado, y ya empresas nacionales de helicópteros vinculan pilotos comerciales para operar en las zonas de conflicto. DynCorp viene de dos países, una de las empresas que entrena a los militares colombianos, tiene sede declarada en los Estados Unidos. En Colombia, sin embargo, figura registrada como de origen inglés y desde el 27 de octubre de 2000, DynCorp Aerospace Operations UK Ltd. se incorporó a la legislación colombiana con el objeto social de "suministrar servicios de apoyo para programas bilaterales contra los narcóticos entre el Gobierno de los Estados Unidos y el Gobierno de la República de Colombia".
De acuerdo con uno de los contratos en poder de Periodismo de Investigación de El Espectador (PIE), el contrato de DynCorp con el Departamento de Estado se celebró para tener como base de operaciones en los Estados Unidos la Patrick Air Force Base, de la Florida, con Keith Sparqke como "gerente de locación" respecto del proyecto en Colombia (17).
Hay otras empresas privadas, algunas de ellas íntimamente relacionadas con los círculos de poder de Washington, trabajando para el gobierno de Estados Unidos (Lockheed Martin, ARINC, Northrop Grumman, MPRI...), pero por el volumen de negocios, el paradigma lo representa DynCorp. Sus contratistas rocían campos de coca, operan aviones y helicópteros del Departamento del Estado, organizan programas de desarrollo alternativos, reparan las avionetas y asesoran en materia de inteligencia al Ministerio de Defensa colombiano. Este mini ejército norteamericano, proporciona además pilotos, técnicos, y casi cualquier clase de personal requerido para realizar la guerra en Colombia, incluyendo personal administrativo (18).
DynCorp, que suministra hasta cocineros. La Arinc construye sistemas de reabastecimiento de combustible para las pistas de aterrizaje. El Grupo Rendon enseña a los oficiales de la policía y del ejército cómo explicar el Plan Colombia. ACS Defensa brinda apoyo logística y asesoramiento al personal de la embajada (implicado en el Plan). La Lockheed-Martin ofrece --entre otras prestaciones-- asistencia a los helicópteros de combate y a los aviones de transporte de tropas. Northrop instaló y maneja siete poderosos radares, coordinados con un sofisticado sistema de espionaje aéreo. Esa compañía entrena además a militares y paramilitares para "operaciones especiales". Otras firmas como MariTech, TRW, Matcom o Alion, utilizan avanzadas tecnologías para fotografiar desde el espacio, interceptar las comunicaciones y analizarlas. Esa información es transmitida al Sistema de Reconocimiento del Comando Sur del Ejército de Estados Unidos (Southcom) y a la CIA, que la tratan y la redistribuyen a las instancias que eligen. Las fuerzas armadas colombianas son las últimas en ser informadas. Ver anexos 1 y 2.
La esfera bélica de los planes en ejecución es el verdadero negocio de la guerra, puesto que detrás de cada incursión de carácter militar está una empresa y un grupo de inversionistas que lucran con el dolor de los pueblos latinoamericanos.
El soporte militar está dividido en dos aspectos, los que proporcionan el equipo de software y el hardware. Veámoslo
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EMPRESAS INVOLUCRADAS
Military Professional Resources Inc.
MPRI
DynCorp
Lockheed Martín (sistema de radar para mejorar tareas de aviación P-3 AEW/Radares APS-138 y actualizarlos en APS45.
Costo: 68 millones de dólares
Ayres Corporation (Optimizar en OV11 los apararos OV10 de la Fuerza Aérea colombiana y modernizar los programa de Interdiction Aircraft, A37, OV10 y Tucan.
Facturaron 54.5 millones de dólares, de los cuales 20 fueron para adquirir una nave AyreS2r T-65 para la dispersión de herbicidas y a la vez sirve para actuar en una guerra química con defoliantes
Bell Helicopter Textron (facilitará 42 Helicópteros Huey II equipados con un motor T53, para uso policial y militar a cambio de 75.6 millones de dólares.
United Technologies Corporation
Sikorsky Aircraft
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