La mina de cobre “Tintaya” se ubica a 14 kilómetros de distancia de la ciudad de Yauri, capital de la provincia de Espinar de la región peruana del Cusco, aproximadamente a 4,100 metros sobre el nivel del mar. La zona donde se encuentra la mina Tintaya, se encuentra entre dos cuencas, del río Salado y del río Cañipía.
La mina de cobre “Tintaya” se ubica a 14 kilómetros de distancia de la ciudad de Yauri, capital de la provincia de Espinar de la región peruana del Cusco, aproximadamente a 4,100 metros sobre el nivel del mar. La zona donde se encuentra la mina Tintaya, se encuentra entre dos cuencas, del río Salado y del río Cañipía.
La empresa minera BHP Billiton Tintaya S.A. es parte de la corporación minera anglo-australiana Broken Hill Proprietary Ltd. de Australia y Billiton Plc de Gran Bretaña. Opera aproximadamente en 50 países en el mundo; en el Perú se dedica a la producción y comercialización de cobre a nivel nacional e internacional. La producción de cobre de esta empresa representa el 12,1 por ciento del total del país. La mina Tintaya produce en su planta concentradora cerca de 300,000 toneladas métricas de concentrado de cobre al año con una ley promedio de 30% de cobre. El concentrado es transportado al puerto de Matarani en Arequipa para su comercialización.
En los últimos años, se han producido varios procesos de concertación en Espinar:
Uno de ellos es el de la Mesa de Diálogo entre las cinco comunidades vecinas a la mina y la empresa (uno de los más exitosos porque, después de tres años de conversaciones se ha suscrito un Acuerdo que consolida los avances de la Mesa de Diálogo. Este proceso comenzó en diciembre del 2001 y el Acuerdo se suscribió en diciembre del 2004 y, actualmente, está en la fase de implementación del Acuerdo.
Otro proceso que está en curso es el de los pobladores vecinos a la presa de relaves de Huinipampa. Existe la expectativa de que este proceso pueda consolidarse dentro de la Mesa de Diálogo con las comunidades vecinas a la mina Tintaya.
Y, finalmente, un tercer proceso es el producido para la suscripción del Convenio Marco entre la Municipalidad Provincial de Espinar y la empresa BHP Billiton. En mayo del 2003, una serie de movilizaciones encabezadas por el Alcalde de la Municipalidad Provincial reactivaron la discusión y aprobación, en tres meses, del Convenio Marco que propone, dentro de sus principales consideraciones en un documento formal el compromiso de la empresa por contribuir al desarrollo de la provincia y su respeto irrestricto al entorno ambiental. En el convenio se plantea que el Ministerio de Energía y Minas y Oxfam tengan un rol de veedores del cumplimiento de los compromisos.
El Convenio Marco
La empresa se comprometió a dar un aporte fijo anual de 1,5 millones de dólares americanos a la provincia de Espinar. A la fecha, se ha aplicado contra este fondo cerca del 30% del financiamiento y es probable que esto se deba a que los mecanismos previstos para la operación son muy lentos y pesados. También a la falta de elaboración de proyectos que sean aceptables. Otra percepción que existe es que las obras que se aprueban suelen estar orientadas al beneficio de la ciudad y no a las comunidades y en general al sector rural de la provincia en donde las condiciones de vida, salud y educación son bastante serias. Adicionalmente, hay un componente político producido por ser este un año previo a las elecciones generales, en Espinar y en otras partes del país.
En los últimos días algunas de las organizaciones sociales de la provincia de Espinar, como FUCAE - Federación Unificada de Campesinos de Espinar- y FUDIE -Frente Único de Defensa de los Interés de la Provincia de Espinar-, han planteado la revisión total del Convenio Marco y plantean que el fondo suba de 1,5 millones a veinte millones de dólares americanos anuales. Esta es la situación en que se producen los conflictos entre cerca de 2,000 pobladores de Espinar y la policía nacional.
Ayer, los manifestantes lanzaron bombas incendiarias contra la garita de control de la mina e incendiaron los pastos naturales cercanos a las instalaciones de la mina; en respuesta a ello, fueron alejados del lugar por la policía que detuvo a varias personas. En algún momento hubo el temor de que los actos de violencia pudieran afectar la planta de óxidos, pero la planta no fue afectada.
Se espera que se restablezca la calma en la población y que se pueda proceder a iniciar las conversaciones entre la empresa y las distintas organizaciones de la provincia, incluida la municipalidad. Esto podría suponer que el Ministerio de Energía y Minas y Oxfam asuman un rol de “terceros independientes” que puedan colaborar a mediar en la búsqueda de la solución del conflicto.
Mientras tanto, en la práctica, se han paralizado las actividades de la Mesa de Diálogo de la empresa y las comunidades vecinas a la mina; en tanto no se supere la situación con la provincia, la mesa verá afectada la implementación de su propio Acuerdo.
La situación nacional en Perú
Es importante tener presente que, la movilización social está presente en otras partes del Perú, huelgas en el sector salud y los agricultores mantienen bloqueadas carreteras y ejecuten protestas en el interior del país.
Si bien el gobierno logró un entendimiento con los productores de papa de Ayacucho, se mantuvieron, sin embargo, las protestas de los agricultores de Tumbes y en la zona norte de la región de Lima, donde agricultores arroceros bloquearon la carretera panamericana norte.
Algunos analistas ven cierta conexión en las protestas populares en curso, al momento en que el presidente Toledo comenzó un viaje de 17 días por China y Medio Oriente, los miles de agricultores y productores de papa, arroz y algodón de diferentes zonas del país iniciaron un paro agrario. Reclaman precios justos, la reducción de los impuestos a sus productos, frenar la importación de arroz y suspender las negociaciones del TLC con los Estados Unidos, que Perú negocia desde el año pasado junto a Colombia y Ecuador, con miras a suscribirlo antes de julio próximo.
¿Qué está pasando ahora en Tintaya?
Hasta hace apenas unos meses en diversos medios se seguía hablando del proceso de diálogo de Tintaya y sus éxitos, siendo sin duda alguna el ejemplo a seguir en un escenario donde los conflictos relacionados con la minería se han seguido reproduciendo.
Sin embargo, en los últimos días las noticias provenientes de la provincia de Espinar son preocupantes: cuando todos pensaban que las tareas en esa provincia alta del Cusco, giraban en torno a la implementación de los convenios firmados; se han registrado hechos de violencia y otra vez se presente un escenario caótico que aparentemente podría traer por tierra todo lo avanzado.
¿Qué viene pasando en Espinar? En primer lugar para entender los recientes hechos, debemos referirnos al complejo mapa de conflictos que se presenta en esa provincia.
Existen por lo menos tres escenarios de conflicto, que van en paralelo y que por supuesto se interconectan, que pueden ser resumidos de la siguiente manera:
- Uno primero, que tiene a la base un conjunto de demandas del conjunto de organizaciones de la provincia. En función de estas demandas es que se firmó el convenio marco en septiembre 2003, por medio del cual BHP BILLITON Tintaya transferiría, durante los cinco primeros años, hasta un máximo del 3% de sus utilidades antes de impuestos y como mínimo un monto fijo anual de un millón y medio de dólares. Estos recursos se deberían utilizar para el financiamiento de proyectos de desarrollo. Firmaron el convenio la casi totalidad de organizaciones representativas de Espinar, incluidas algunas de las que hoy en día lideran la movilización de estos días, que busca desconocer el convenio marco de septiembre 2003 y plantea nuevas demandas.
- Un segundo escenario de conflicto es con las comunidades campesinas del entorno, que han sido directamente afectadas por la llegada de la minería a la zona a comienzos de la década del 80. En función de sus demandas se firmó un acuerdo el pasado 21 de diciembre 2004, por medio del cual la empresa se comprometía a entregar nuevas tierras a las comunidades, un monto de US$ 330 mil por año para financiar proyectos de desarrollo; implementar procesos de monitoreos ambientales participativos. También se identificaron casos que atentaron contra los derechos humanos de comuneros, sobre los cuales se vienen trabajando reparaciones específicas. Hasta el momento de estallar el conflicto, la empresa y las comunidades, apoyadas por organismos no gubernamentales, venían trabajando en la implementación del convenio.
- Un tercer escenario de conflicto gira en torno a la puesta en operaciones de un nuevo depósito de relaves de la empresa en Huinipampa. Los comuneros de esta micro cuenca han manifestado su preocupación por los impactos que puede causar, sobre todo en los recursos hídricos y por su ubicación, ya que se encuentra en una pendiente donde pasa un pequeño río, el Cjuluyomayo. Alrededor de este tema también se han instalado mecanismos de diálogo, que al parecer no terminan de superar las diferencias y calmar las inquietudes de los pobladores de esa cuenca.
Como hemos señalado, las recientes movilizaciones y hechos violentos, giran principalmente en torno a las demandas provinciales y buscan la reformulación radical del convenio marco firmado en septiembre 2003. Uno de los aspectos que más llama la atención es el pedido de una contribución de un monto fijo y anual de 20 millones de dólares.
La propuesta de reformulación fue acordada en asamblea el 17 de mayo y entregada a la empresa el 18 de mayo, pidiendo que la respuesta se de el viernes 20 de mayo en la Plaza de Armas de la ciudad de Yauri.
Las movilizaciones se iniciaron el 23 de mayo, produciéndose de inmediato hechos de violencia lamentables. Los plazos tan cortos, entre la entrega formal de la demanda y las movilizaciones, evidenciaría que no ha habido una verdadera voluntad de diálogo. Nadie en su sano juicio puede pensar que pedidos de esa magnitud pueden ser abordados seriamente en un periodo tan corto.
En este escenario es necesario que se retome cuanto antes la senda del diálogo, que es la que ha permitido lograr avances importantes en la zona de influencia de la mina de Tintaya, que hoy en día corren el riesgo de perderse. Para ello es imprescindible identificar la agenda legítima de la población de Espinar y diferenciarla de las subalternas que pueden responder a otros intereses.
Sin duda es una prueba de fuego para todos los actores que hemos trabajando en esa zona para el establecimiento de relaciones adecuadas entre los diversos grupos, que eviten cualquier forma de marginación y refuercen estrategias de concertación y tolerancia. Esta situación nos obliga a diferenciar con mucha claridad lo que puede ser una demanda justa de propuestas desmedidas, que no guardan proporción con la realidad y que pueden estar jugando con las expectativas de la población.
Esperamos que más temprano que tarde la senda del diálogo será retomada en Espinar y en ese nuevo contexto la experiencia, capacidades, compromisos y alianzas, que se han podido desarrollar en estos últimos años permitirán encontrar una solución y continuar el trabajo por el desarrollo de las comunidades.
Enviado por
Javier Jahncke
Fedepaz