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Nanotecnología IV parte: convergencia tecnológica y control

08/10/05 Por Silvia Ribeiro

Aun si la nanotecnología se quedara en su primer estadio, la fabricación de nanopartículas de diferentes elementos, tendrá impactos económicos que harán palidecer cualquier revolución tecnológica previa. No sólo mediante las patentes, sino también por la sustitución de materias primas.

Actualmente, la fabricación de nanopartículas y su incorporación a distintos materiales, son los usos comerciales más difundidos de la nanotecnología. Pero el verdadero poder de las ciencias de lo nanoscópico reside en la convergencia de biotecnología, neurociencias, informática, robótica y otras tecnologías. Vislumbraremos mejor la lógica y el poder de esta convergencia si recordamos que los bloques de construcción de toda la materia -viva o inerte- se originan en la nanoescala.

Aun si la nanotecnología se quedara en su primer estadio, la fabricación de nanopartículas de diferentes elementos, tendrá impactos económicos que harán palidecer cualquier revolución tecnológica previa. No sólo mediante las patentes, sino también por la sustitución de materias primas. Las nuevas aleaciones de metales con nanotubos y otras nanopartículas están cambiando la aeronáutica, la construcción de automóviles y otras industrias. Ya está avanzada la sustitución del caucho en neumáticos y del algodón en textiles. En el caso del algodón, con la fabricación de tejidos sintéticos más resistentes y a diferencia del nailon, con la sensación de suavidad y frescura de las fibras naturales. ¿Cuál es el problema? Además de los efectos desconocidos en la interacción con el medio y los organismos, en la producción y quizá también en el uso, el fuerte impacto económico negativo sobre los países productores de algodón:100 países, entre ellos 22 de los 35 de Africa que son exportadores, y sobre los cien millones de familias involucradas en su producción.

Pero éstos no son más que los primeros pasos de la nanotecnología. Lo que está en marcha es mucho más, por ejemplo por medio de la nanobiotecnología. Según Rodney Brooks, director del área de inteligencia artificial del Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT, por sus siglas en inglés), "nuestra meta para los próximos 30 años es tener un control tan exquisito sobre la genética de los seres vivos, que en vez de sembrar un árbol, cortarlo y fabricar una mesa con él seamos capaces de hacer que la mesa crezca directamente". Si esto parece lejano, pensemos que ya se pueden fabricar genes y seres vivos artificialmente, y que los planes no son "repetir" la naturaleza, sino crear seres que nunca existieron. Craig Venter, el magnate de la genómica que secuenció el genoma humano como empresa privada, creó este año la compañía Synthetic Genomics justamente con este fin. La empresa se creó con capital de Alfonso Romo y de otro mexicano, Juan Enríquez Cabot, quien es el presidente. Utilizará los datos de organismos marinos antes desconocidos que Venter ha colectado de los mares megadiversos del planeta, incluyendo los de México, Panamá, Ecuador, Polinesia Francesa y Australia.

Todos los seres vivos, con la enorme diversidad que existe en el planeta, están construidos a partir de cuatro bases químicas que integran el ADN, abreviadas A,C,G y T. En 2003 el Grupo ETC informó de una investigación de la Universidad de Florida para construir una quinta base, llamada F. Posteriormente otros investigadores de la misma universidad construyeron una sexta base y lograron que esta molécula expandida hiciera copias de sí misma por varias generaciones.

Las posibilidades y consecuencias de esta experiencia son graves. Craig Venter logró, en 2003, construir un microorganismo vivo a partir de cero, ensamblando genes según la información de su secuencia genómica. El secretario de Energía de Estados Unidos señalaba entonces el peligro de que estas experiencias fueran usadas con fines bioterroristas o bélicos. No es tranquilizante saber que la marina, el ejército y la aviación de Estados Unidos están entre los iniciadores de la nanotecnología y dedican una parte significativa de su investigación a este rubro. Uno de los proyectos del ejército, junto con el MIT, es el Instituto de Nanotecnologías del Combatiente, donde se trabajan aplicaciones de la nano y tecnologías convergentes para crear nuevas armas militares, inclusive los propios soldados.

Entre las "creaciones" militares destaca el proyecto smart dust, ("polvo inteligente"), que son ejércitos de micro y nanosensores para inspeccionar, evaluar e interactuar con el campo enemigo sin humanos, más que desde una computadora que recibe los datos vía satélite. Este mismo modelo fue adoptado por la Secretaría de Agricultura de Estados Unidos para un proyecto similar de campo inteligente, con capacidad de monitorear y administrar químicos a campos de cultivos, sin agricultores. ¿Quién impedirá, o estará en condiciones de controlar, que estos sistemas no sean utilizados para la vigilancia civil?

Las implicaciones de la nanotecnología son tan amplias que es increíble que se estén desarrollando casi sin ninguna discusión de las sociedades, sobre todo de sus bases. Algunos gobiernos han discutido la necesidad de regulaciones, pero solamente se refieren a limitados impactos ambientales o de salud. Los aspectos económicos, geoestratégicos y de control social no son siquiera nombrados. La mayoría de los científicos están deslumbrados por las posibilidades de esta tecnología y, al igual que con la biotecnología, no cuestionan quién la controla y para qué.

El grupo ETC, que es una de las organizaciones de la sociedad civil que más han trabajado este tema, propone una moratoria global inmediata. Es urgente que la sociedad civil encare este tema, se sume a esta demanda y genere muchas más críticas públicas.

*Investigadora del Grupo ETC

Esta serie de artículos está basada en el trabajo colectivo del Grupo ETC.
Fuentes y más información en www.etcgroup.org
La jornada, México, 4 de octubre de 2005

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