El comienzo de la temporada de los monzones, que en la isla malasia de Langkawi y en otros puntos del Sudeste asiático significaron copiosas lluvias acompañadas de ráfagas de viento durante tres días, hicieron pensar a investigadores la posibilidad de que se repitiera el tsunami.
Kuala Lumpur.— EL 26 de diciembre del 2004 gigantescos paredones de olas devastaron las líneas costeras de once países del Océano Indico. Olas de hasta15 metros surgidas como consecuencia de un movimiento sísmico con epicentro al Nordeste de Sumatra, de 9.3 grados en la escala de Richter, barrieron poblaciones y azotaron miles de kilómetros de tierras cultivadas. Se estima que 220 000 personas perecieron. Pero al año de transcurrido el desastre nadie sabe exactamente el número de víctimas. Más de dos millones de personas fueron afectadas.
Malasia fue de las menos perjudicadas por el fenómeno, pero un año después del desastre surgen predicciones de que las poderosas olas pueden golpear nuevamente el Sudeste asiático. El doctor Smith Dharmasaroja, científico que seis años antes pronosticó el fenómeno, vuelve a la carga con una nueva predicción. Parece que ahora sí le escuchan…
El comienzo de la temporada de los monzones, que en la isla malasia de Langkawi y en otros puntos del Sudeste asiático significaron copiosas lluvias acompañadas de ráfagas de viento durante tres días, hicieron pensar a investigadores la posibilidad de que se repitiera el tsunami, fenómeno que el pasado año provocó centenares de miles de víctimas en once países de esa región.
“No existe tecnología capaz de predecir los movimientos telúricos, pero sí podemos pronosticar grandes movimientos telúricos si observamos los récords históricos”, dijo el doctor Smith Dharmasaroja, quien en 1998 predijo que “un poderoso tsunami podría azotar a Tailandia en el 2004”, pero su preocupación fue ignorada, y ahora este investigador de la Meteorología predice que el fenómeno podría golpear a Malasia y Singapur.
Reforzando su afirmación expresó que ha estudiado el récord de los tsunamis en los últimos 200 años, durante los cuales se han registrado 12 de estos desastres naturales.
Aseguró el científico que el ocurrido el 26 de diciembre del 2004 en el Océano Indico tiene relación con la explosión del volcán Krakatoa hace 122 años, “pues los más grandes e intensos poseen ciclos de entre 80 y 100 años”.
Cerca de las Islas Nicobar ocurrió en 1941 un movimiento sísmico de 8,7 grados de intensidad en la escala de Richter y en 1914 se registró otro de 7,2 grados. Ambos fenómenos tuvieron su epicentro el 26 de diciembre del 2004 al Norte de Sumatra.
Basándose en estos datos el doctor Dharmasaroja vaticina otro gran movimiento telúrico acompañado de poderosas olas del mar que podría producirse a lo largo del estrecho de Malacca, para afectar a Malasia y Singapur.
“Hemos construido 62 torres de aviso en las seis provincias que fueron golpeadas más duramente por el tsunami en diciembre del 2004, y estaremos colocando boyas y scanners en el Mar de Andaman en el 2006.”
¿Qué podemos hacer si sabemos que podríamos ser golpeados por un tsunami?
Un buen sistema de alarma podría ayudar, pues alertaría al menos una hora antes de ocurrir este fenómeno; igualmente, sería indispensable educar a la población sobre qué medidas adoptar. Por ejemplo, los pescadores y dueños de buques y yates serían advertidos ante la inminencia de este desastre para que trasladen sus embarcaciones hacia lugares seguros.
Asimismo, los gobernantes debieran instalar potentes zonas de contención en la línea costera del país, plantando árboles como cocoteros y bambúes, entre otros.
Cualquier edificación identificada en las playas deberá construirse sobre pilares poderosos y poseer paredes que la fuerza de las olas no puedan atravesar. Los pisos más bajos de esas edificaciones deberán ser más altos que la altura del último tsunami reportado.
RECONSTRUCCION LENTA E INADECUADA
Cuando se cumple un año desde del maremoto que acabó con la vida de tantas personas en el Sudeste asiático, las Naciones Unidas y distintas ONG denuncian que un alto número de supervivientes viven todavía en condiciones precarias, mientras que la reconstrucción continúa siendo lenta e "inadecuada". Sólo en Banda Aceh, unos 67 000 afectados viven en tiendas o pequeñas barracas.
El tsunami del 26 de diciembre del 2004 —la catástrofe natural que más fondos ha movilizado hasta la fecha—afectó sobre todo a Indonesia, Sri Lanka, Maldivas, Tailandia, Mianmar, Malasia, India y Somalia.
La ayuda internacional sumó más de 5 000 millones de euros y los fondos fueron sobre todo privados, cuando lo habitual es que esta ayuda proceda de fuentes oficiales, según un informe realizado por Dara, agencia independiente de evaluación de desastres, para la Coalición de Evaluación del Tsunami.
Según un informe de la ONG Intermón Oxfam, el 80% de las personas damnificadas por el tsunami todavía vive en refugios a la espera de recibir una vivienda estable.
Otro informe del Centro de Información de la ONU subraya que un alto número de supervivientes sigue forzado a vivir en condiciones que incumplen los estándares internacionales de derechos humanos.
Sólo en Banda Aceh, Indonesia, unos 67 000 afectados por el tsunami todavía viven en tiendas o pequeñas barracas y muchos de ellos se desesperan por la lentitud con la que avanzan los trabajos de reconstrucción.
"Hace unos meses nos ofrecieron ir a vivir a una barraca, pero dijimos que no porque lo que queremos es volver lo antes posible a nuestra tierra", dice Nita, una acehnense de 34 años que vive en uno de los campamentos de desplazados a las afueras de la capital.
La falta de tierras disponibles es muy acuciante en Aceh (Indonesia), donde una zona habitada por al menos 120 000 personas ha quedado permanentemente sumergida tras el desastre.
A pesar de la lentitud y los obstáculos, pocos se dan por vencidos y en Banda Aceh pueden verse a diario procesiones de camiones llenos de madera, ladrillos, uralita y otros materiales de construcción hacia las zonas que hace un año desaparecieron bajo las olas.
En Sri Lanka el retraso es mayor, pese a que Intermón Oxfam admite que se ha hecho un esfuerzo importante para mejorar las viviendas temporales, y en la India se han construido ya o están en obras 9 000 de las 130 000 casas permanentes que se necesitan en el Estado más afectado, Tamil Nadu.
Desde lo ocurrido, las ONG desplazadas en la zona han trabajado en colaboración con organizaciones locales en tareas como la reconstrucción de infraestructuras (carreteras, escuelas, hospitales), construcción de refugios, potabilización de agua y distribuyendo recursos higiénicos para la prevención de epidemias.
El 45% de los más de 89 millones de euros recaudados por las ONG lo gestionó la Cruz Roja (más de 40 millones de euros); Cáritas se situó en segundo lugar (25 millones), seguida de Intermón Oxfam (7,3), Médicos sin Fronteras (3), Manos Unidas (2,8), Médicos del Mundo (2,6), Medicus Mundi (1,4) y Ayuda en Acción y la Fundación Vicente Ferrer, poco más de un millón de euros.
La ONU ya ha advertido que el proceso de reconstrucción en los países del Océano Índico azotados por la ola gigante no ha hecho más que empezar y podría durar una década.
Tras admitir que la ayuda de emergencia de la comunidad internacional no tuvo precedentes —con la aportación de 13 600 millones de dólares—, ha reconocido que aún hay un largo camino que recorrer.
Por su lado, Margareta Wahlstrom, secretaria general adjunta para Asuntos Humanitarios de la ONU, ha hecho un llamamiento para que la respuesta generosa de la comunidad internacional continúe en esta etapa de reconstrucción.
"El riesgo más importante es que la gente se olvide de los afectados, por lo que es importante que los países continúen con los compromisos que adquirieron en el 2005", señaló. www.ecoportal.net
Fuente:
Granma Internacional Digital
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