El abasto de agua para la Ciudad de México y su zona metropolitana y para los estados de México y Morelos se encuentra en grave riesgo por la desaparición de los bosques. Debido a esto, el acuífero de la zona metropolitana de la ciudad de México se encuentra sobreexplotado ya que cada año se extrae el doble del líquido de lo que se recarga
El abasto de agua para la Ciudad de México y su zona metropolitana y para los estados de México y Morelos se encuentra en grave riesgo por la desaparición de los bosques. Debido a esto, el acuífero de la zona metropolitana de la ciudad de México se encuentra sobreexplotado ya que, de acuerdo con la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), cada año se extrae el doble del líquido de lo que se recarga, dio a conocer Greenpeace.
“La desaparición del Gran Bosque de Agua, ubicado entre las ciudades de México, Toluca y Cuernavaca, compromete la viabilidad de estas tres ciudades ya que, por ejemplo, el 75 por ciento del agua que se consume en el Distrito Federal es capturada en estas zonas boscosas. Además, los ríos Lerma y Balsas nacen precisamente en este corredor biológico. Sin embargo, el crecimiento de la mancha urbana y la tala ilegal pueden ocasionar su completa deforestación en las próximas 5 décadas”, explicó Héctor Magallón, coordinador de la campaña de bosques y selvas de Greenpeace.
De acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística Geografía e Informática (INEGI), de los 34,430 litros de agua potable que la Ciudad de México recibe cada segundo, un 73 por ciento (25,134 litros) proviene directamente del bosque de agua (70 por ciento se extrae del subsuelo y 3 por ciento de manantiales), lo que equivale a casi 220 mil pipas de agua cada día (1). Sin embargo, en los últimos 60 años el avance de la zona urbana se ha dado en razón de cerca de una hectárea diaria (2), reduciendo su capacidad para recargar los acuíferos. Ciudades como Cuernavaca, Tres Marías, Tepoztlán y Hutzilac están creciendo también sobre el Gran Bosque de Agua.
Así mismo, de acuerdo con la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), 4 de las 15 zonas que en conjunto concentran 60 por ciento de la tala clandestina en nuestro país, se encuentran dentro del gran bosque de agua: Lagunas de Zempoala, Corredor biológico Chichinautzin- Sierra del Ajusco, Desierto de los Leones- la Marquesa y los Dinamos (3).
Debido a esto, los niveles de agua del acuífero del valle de México han sido abatidos a un ritmo de entre 1.1 y 1.5 metros por año (4), lo que ha traído como consecuencia el hundimiento de distintas partes de la Ciudad de México a ritmos de hasta 35 centímetros por año. Por ejemplo, la zona centro se ha hundido 8 metros en los últimos cien años, ocasionando fracturas en edificios e infraestructura urbana.
Otros acuíferos de la zona que se encuentran sobreexplotados y cuya recarga depende del bosque de agua son el del Valle de Toluca y el Ixtlahuaca-Atlacomulco, ambos ubicados en el estado de México.
Por si esto fuera poco, la deforestación y sobreexplotación también ha afectado manatiales y corrientes de agua. Por ejemplo, en el Distrito Federal sólo el río Magdalena no ha sido entubado en su parte alta y se mantiene como el único río vivo de la ciudad. Otro ejemplo dramático son las Lagunas de Zempoala (cuyo nombre significa “lugar de muchas aguas”), ubicadas en los límites de los estados de México y Morelos, decretadas parque nacional desde 1947, y en las que originalmente había 7 lagunas de las cuales hoy 5 están secas.
“La desaparición del Gran Bosque de Agua compromete el abasto del vital líquido en la región centro del país, la cual alberga el 20 por ciento de la población de México. Pero por si esto fuera poco, también conlleva la desaparición de especies únicas que viven en él, la erosión del suelo y el incremento de la vulnerabilidad ante inundaciones, entre otras consecuencias. Es necesario que el gobierno federal, empezando por la Semarnat, así como los gobiernos del Distrito Federal y los estados de México y Morelos se den cuenta de que si quieren garantizar el abasto de agua en la zona deben conservar los bosques que capturan el agua que consumen”, concluyó Magallón.
De acuerdo con el INEGI, el Gran Bosque de Agua está desapareciendo a un ritmo de 2,400 hectáreas anuales, lo que equivale a una superficie de nueve canchas de fútbol cada día.
Greenpeace llama a las autoridades de todos los niveles a involucrarse activamente en la protección de los bosques y selvas del país, primer paso indispensable para garantizar que tendremos agua en el futuro. www.ecoportal.net
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Cecilia Navarro a los teléfonos 5530 21 65 ext. 220 y 04455 5172 9869
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