Volver a la página principal
Qué es Ecoportal
Publicidad
Contáctenos

21 de mar, 2010
BUSCADOR
Servicios
  Cursos y Posgrados
  Foros Nuevo!
  Barra de Herramientas
  Campus Virtual
  Directorio de enlaces
  Directorio de ONG' s
  Anuncios Clasificados
  Glosario Ambiental
  Especialistas
  Campañas
  Gif Animados
  Eco - Turismo
Contenidos
  Vegetarianos
  Boletín Semanal
  Eco-Noticias
  Legislación
  Mapa del Sitio
Temas Especiales
  Agua
  Animales
  Basura - Residuos
  Biodiversidad
  Cambio Climático
  Contaminación
  Derechos Humanos
  Desarrollo Sustentable
  Educación Ambiental
  Economía
  Energías
  Globalización
  Hábitat Urbano
  Minería
  Ozono
  Política
  Pueblos Indígenas
  Salud
  Suelos
  Transgénicos
EcoPortal
  ¿Que es EcoPortal.net?
  ¿Quiere Ayudarnos?
  EcoPortal en su Web
 
  Publicite en EcoPortal
  Contáctenos
  Inicio
¡GRATIS!
Ambiente y Sociedad
Más de 112.000 !!! ecologistas reciben nuestra publicación cada semana en su casilla de correos Suscribite Gratuitamente Ahora!!!


 



¿Quieres apoyar a EcoPortal?

Donar

 
Kirchner-Vázquez por conflicto de la celulosa
28-03-06 Por Víctor Bacchetta *

Un gesto de diálogo entre los presidentes Kirchner y Vázquez puede devolver la racionalidad al conflicto provocado por la construcción de dos plantas de celulosa sobre el río Uruguay y que ambientó reacciones de intolerancia y xenofobia. Pero para llegar a una solución hace falta crear un marco de confianza y participación entre todos los actores, en particular con las poblaciones vecinas preocupadas por los impactos de esos proyectos.

Acuerdo Kirchner-Vázquez por conflicto de la celulosa

90 días para hallar una solución

Un gesto de diálogo entre los presidentes Kirchner y Vázquez puede devolver la racionalidad al conflicto provocado por la construcción de dos plantas de celulosa sobre el río Uruguay y que ambientó reacciones de intolerancia y xenofobia. Pero para llegar a una solución hace falta crear un marco de confianza y participación entre todos los actores, en particular con las poblaciones vecinas preocupadas por los impactos de esos proyectos.

Desde Santiago de Chile, en ocasión de la asunción de la nueva presidenta Michelle Bachelet, los presidentes de Argentina, Néstor Kirchner, y de Uruguay, Tabaré Vázquez, exhortaron a la suspensión por un máximo de 90 días de la construcción de dos plantas de celulosa sobre el río Uruguay, y a la interrupción simultánea de los cortes que impiden el paso en dos de los tres puentes que unen a los dos países en esa zona, para luego buscar un acuerdo que permita superar el conflicto.

242-5-1

Aunque el gesto presidencial haya sido apenas una solicitud dirigida a las empresas Botnia y Ence, para que detengan las obras, y a las organizaciones sociales y ambientalistas de la provincia argentina de Entre Ríos para que levanten los cortes, y aunque no implique una solución del conflicto, constituye un hecho político de suma importancia, porque reubica el diferendo en sus justos términos, luego de atravesar tensos niveles de confusión y exacerbación.

Hasta ahora, la postura oficial de Uruguay había alentado una ola de xenofobia sin precedentes en este país, pero no ajena a la región y al mundo, en donde el nacionalismo sirve para distraer de otros problemas. Y aquí no era diferente. Sin satisfacer los cuestionamientos ambientales y sociales contra las plantas, tanto internos como externos, se alegaron derechos de soberanía exclusiva en una decisión relativa a un recurso natural compartido con Argentina.

Más allá de las singularidades del caso, el diferendo por las plantas de celulosa sobre el río Uruguay es otro ejemplo de un nuevo tipo de conflicto ambiental que viene cobrando cuerpo en la región y cuya característica común es una participación mucho mayor de las comunidades locales. La presencia de este nuevo actor o, si se prefiere, antiguo actor, pero con una nueva conducta o actitud, altera los análisis, juicios y acciones habituales de los demás.

Realineamientos en la sociedad uruguaya

Gobiernos, empresas y organizaciones como sindicatos y ONG, habían sido hasta el presente los actores sociales usuales y con reglas bastante conocidas. Habitualmente, con un gobierno de derecha y más identificado con las empresas, la izquierda estaba en la oposición al lado de las organizaciones sociales. Pero ahora, con un gobierno de izquierda, no sólo se trastocaron esos papeles, sino que se reacciona con viejos padrones a nuevas situaciones.

Históricamente, la derecha siempre gobernó ignorando a las organizaciones sociales y/o combatiéndolas de diversas maneras, en particular con campañas en los medios de comunicación bajo su control. El método común ha sido ignorar o descalificar a sus líderes y dirigentes para aislarlos de su base social y, frente a las movilizaciones, adjudicar a las acciones sociales la intención de alterar el orden público o legal, para justificar la represión directa.

En el caso de las plantas de celulosa, el gobierno asumido por Tabaré Vázquez en marzo de 2005 decidió -en forma inesperada, si se consideran las posturas previas del Frente Amplio- dar continuidad a los proyectos aprobados por sus antecesores. La derecha blanca y colorada saludó alegremente el inesperado viraje y, con el beneplácito de las empresas, aceptó llamar aquella decisión como "política de Estado", un hecho sin precedentes cercanos.

En los sindicatos uruguayos, la decisión del nuevo gobierno generó sorpresas y algunas dudas, porque la central PIT-CNT tenía una decisión de Congreso contraria a las plantas de celulosa. Sin embargo, la incertidumbre se superó rápidamente apenas al comienzo de las obras en Fray Bentos, trabajos que implicaron la contratación de centenares de obreros de la construcción y metalúrgicos. La razón del artillero -el sindicato vive si hay trabajo- primó sobre todas las demás.

En este contexto de "unión nacional" tras los proyectos de la celulosa y su correlato inmediato, la sustitución de la cultura agropecuaria por la de la forestación, sólo quedaron afuera las ONG ambientalistas, los militantes convencidos y algunas individualidades de la cultura, la academia y el derecho. Una oposición minoritaria, aunque firme en sus fundamentos y en la recusación, incluso en las instancias legales disponibles, de las decisiones gubernamentales.

En todo caso, la oposición uruguaya a la celulosa parecía fácil de contrarrestar. A la prensa de derecha se sumó una prensa de izquierda que pasó a defender las posiciones del gobierno y de las empresas, reduciendo al mínimo el espacio para las voces discordantes. Sin embargo, un factor prácticamente ignorado, la población del otro lado del río Uruguay, empezó a cambiar la situación a partir del corte de los puentes coincidiendo con el inicio de la temporada turística.

Desazón frente a la resistencia argentina

Hasta enero de 2006, la "política de hechos consumados" del gobierno uruguayo, expresada en la persistencia de la construcción de las plantas a pesar del pedido argentino de suspensión con el fin de discutir sus implicaciones, parecía ser la más exitosa. Durante más de seis meses una comisión binacional de técnicos de alto nivel (la CTAN) intercambió informaciones, pero sin el compromiso de que sus decisiones pudieran ser vinculantes para los proyectos.

De hecho, el trabajo de la CTAN sirvió para confirmar que el gobierno uruguayo no posee más informaciones y garantías que las dadas por las empresas. Al concluir las sesiones de la CTAN sin acuerdo, el gobierno argentino dio un nuevo paso formal y anunció su disposición a recurrir a la Corte Internacional de La Haya. Aunque en Uruguay se lo valoró como presión o amenaza, es el mecanismo de solución de disputas previsto por el Tratado del Río Uruguay.

Mientras tanto, la oposición argentina a las plantas fue adquiriendo mayor fuerza, sobre todo en las poblaciones de la provincia de Entre Ríos. El gobierno uruguayo subestimó este hecho, lo confundió con los juegos demagógicos del gobernador de esa provincia, Jorge Busti, y lo atribuyó a simples intereses electorales inmediatos o a meras rivalidades económicas. La situación era analizada en los términos usuales entre políticos: algunos roces siempre hay, pero todo se termina arreglando.

En febrero, cuando el corte del puente San Martín pasó de ser un acto simbólico y se volvió permanente, se le sumó el del puente Paysandú-Colón y se afectó mucho más el tránsito del turismo y el comercio, deteniendo en la frontera a camiones que llevaban materiales para las obras de Botnia, aquella percepción cambió. Se empezó a hablar de violación de los tratados internacionales, de grandes daños materiales y la desconfianza creció.

Para la prensa uruguaya de derecha y de izquierda el primer obstáculo eran los ambientalistas, que pasaron a ser denominados "piqueteros", "patoteros", "extremistas" (cierto pudor impidió quizá llamarlos de "terroristas").

Pero al ver que los gobiernos provincial y federal no actuaban para impedir los cortes, la desconfianza se extendió a las autoridades vecinas y a la población en general, en lo que pasó a ser considerado una agresión de un país hacia otro.

En la izquierda oficialista apareció una insospechada camada de especialistas en geopolítica (la seudociencia usada por los militares para justificar las guerras) y en historia de las controversias entre Argentina y Uruguay, para explicar las razones últimas del conflicto, que obviamente eran avasallar la soberanía uruguaya. Presionada desde el gobierno, prácticamente toda la prensa se sumó al "clima de terror", como se animó a denominarlo un periodista honesto.

Cuando la realidad no entra en el esquema

En esta evolución sorpresiva del conflicto, ha surgido un nuevo actor cuya presencia, posición y formas de acción no eran esperadas y que cuestiona las valoraciones hechas en el proceso por los actores tradicionales: son las asambleas ciudadanas ambientales de las poblaciones de Entre Ríos. No responden a un partido político, a un sindicato, a una ONG ambientalista, ni a una suma de ellos, es simplemente la población local discutiendo cómo quiere vivir.

Aunque el movimiento ciudadano-ambiental entrerriano cuestionó las plantas de celulosa desde 2003, cuando se anunció el primer proyecto de Ence, y tiene una historia más larga aún, que se remonta a la lucha contra los proyectos hidroeléctricos de la época de Carlos Ménem, el actual gobierno de Kirchner lo subestimó. La manifestación de decenas de miles de personas de abril de 2005 en el puente San Martín lo hizo despertar, tras haber confiado en los informes de la indolente CARU (1).

242-5-2

Desde el lado uruguayo se lo subestimó mucho más. Primero se pensó que era un movimiento manejado por el gobernador Busti que duraría hasta las elecciones de octubre de 2005.

Luego se pensó que Kirchner pondría en línea al gobernador - algo de eso hizo- y también a la gente, considerados simples "piqueteros". Y, finalmente, se pensó que si éstos no acataban la orden, intervendría la Gendarmería Nacional para liberar los puentes de esa acción ilegal.

Al no suceder lo esperado, no se pensó que podía haber algo distinto, los análisis se dispararon para el lado más conservador y trillado: ¿Kirchner, es amigo o enemigo?
¿Argentina y Uruguay tienen intereses comunes? Sesudos analistas de izquierda comenzaron a hablar de "diplomacia piquetera", de acciones prebélicas o directamente bélicas. En pleno desvarío, otros empezaron a proponer tamborileadas guerreras y hasta instrucción seudomilitar de los jóvenes.

Ni siquiera se recordaron las recomendaciones de la ombudsman del Banco Mundial, ahora que han aparecido nuevos admiradores de esta institución: "La complejidad y sensibilidad de estos enormes proyectos, en una área transfronteriza y sobre una cuenca de río compartida, hace que sea esencial la consulta con personas potencialmente afectadas", dijo la doctora Meg Taylor, quien señaló la falta de confianza generada por la política del hecho consumado.

En lugar de encarar los problemas planteados, el gobierno uruguayo optó por el camino fácil de los discursos demagógicos, las campañas oficialistas que demonizan y buscan taparle la boca al opositor y, en última instancia, el llamado a la represión. El no haber cedido a esta presión es producto de una política del gobierno Kirchner que no se inició en este conflicto, pero que debe atribuirse también a la solidez del movimiento ciudadano- ambiental entrerriano.

Responsabilidad de gobiernos y de pueblos

El acuerdo anunciado el pasado 11 de marzo en Santiago por los presidentes Néstor Kirchner y Tabaré Vázquez es un atisbo de sentido del equilibrio y estatura de estadistas responsables, en medio de las confusiones y el marasmo creados en este conflicto. Por cierto, estas condiciones fueron muy bien aprovechadas por la derecha política en decadencia, la prensa venal, los malos empresarios e incluso los violadores de los derechos humanos todavía impunes.

Y siguen su juego. A pocos días del gesto presidencial, los principales dirigentes de la derecha uruguaya hablaban de "traición" (Jorge Batlle), de "acto ilegal" (Luis A.
Lacalle), de "prepotencia piquetera" (Cámara de Industrias), de que los "argentinos nos ganan por goleada" (Pedro Bordaberry). Los burdos adjetivos descalificadores y
la asociación con un partido de fútbol son otra muestra de la irresponsabilidad de unos políticos que todavía no saben por qué no tienen votos.

Hay un actor nuevo en esta historia, con el cual no están acostumbrados a tratar la derecha (ya no lo supo hacer con los actores sociales tradicionales) y tampoco la izquierda recién llegada al gobierno, que en muchos casos evidencia rasgos autoritarios similares a los de la derecha. La salida de este conflicto no depende ni siquiera de la disposición a dialogar de los gobiernos, si estos no se avienen a crear instancias de participación para todos los actores.

La necesidad de participación en el desarrollo de las poblaciones vecinas a los proyectos, ya sea en la forma de organizaciones comunitarias, indígenas, ciudadanas, etc., no es una idea trasnochada de viejas concepciones revolucionarias, como algunos quieren hacer creer para descalificar la propuesta, sino que se encuentra en las recomendaciones más recientes sobre las condiciones para asegurar un desarrollo social y ambientalmente sustentable.

Estas recomendaciones se pueden encontrar en los documentos oficiales de prácticamente todas las organizaciones internacionales dedicadas al desarrollo en la actualidad. Han sido acompañadas por gobiernos, instituciones financieras, entidades empresariales, sindicatos, ONG y organizaciones comunitarias o ciudadanas de base, en discusiones sobre la forma de superar el creciente deterioro ambiental y el aumento de la pobreza en el planeta.

Poner en marcha procesos de amplia participación social para delinear, controlar y evaluar los proyectos de desarrollo no es nada fácil, pero los apresuramientos
ejecutivos y técnicos, que buscan resultados económicos y políticos fáciles y rápidos, ya se sabe adónde conducen. Lo que existe hoy también es una nueva conciencia social, en donde las comunidades locales reivindican activamente su derecho a decidir sobre su modelo de vida y su futuro. www.EcoPortal.net

(1) CARU, Comisión Administradora del Río Uruguay, órgano binacional encargado de velar por el cumplimiento del Tratado del Río Uruguay y la preservación del recurso natural.

* 13 de marzo de 2006


ULTIMAS NOTICIAS

Noticias anteriores
Destruyen Refugio de Vida Silvestre de Caño Negro para plantar piña. Desastre ambiental en Zona Norte, denuncian vecinos 21-03
Que pasa con el juicio de texaco en el Ecuador 21-03
Día Mundial del Agua - 22 de marzo - Mortandad de peces en Durazno: lo que el agua se llevó 21-03
Bloqueos al paso de mineros en varias rutas argentinas 19-03
ICA sancionó a Monsanto por semillas OGM de algodón 19-03
Nace agencia caribeña para seguridad alimentaria y salud agrícola 19-03
Senadores del PAN, PRI, Convergencia y Nueva Alianza Proponen que extranjeros puedan adquirir tierra y aguas mexicanas 18-03
¿El Sur le debe al Norte? Una mirada diez años después de la Consulta Social por la Abolición de la Deuda Externa 18-03
La OIT ordenó al Gobierno de Guatemala que suspenda operaciones mineras por no respetar los derechos de los Pueblos Indígenas 18-03
Concluyó II Congreso de CAOI: 3 días de reflexión, análisis y construcción de propuestas 17-03
Agricultores, ecologistas y consumidores se movilizan en la UE contra los transgénicos 17-03

AMBIENTE Y SOCIEDAD - Publicación

Noticias del último número publicado
Artículos del último número publicado
Eventos, Cursos y Otras Actividades (426) 17-03 
Noticias Breves de la Semana (426) 17-03 
Cartas y Denuncias de los Suscriptores (426) 17-03 
Ver números anteriores de Ambiente y Sociedad
Ver editoriales anteriores de Ambiente y Sociedad

¡SUSCRIBITE GRATIS!

Ambiente y Sociedad
Más de 112.000 !!! ecologistas reciben nuestra publicación cada semana en su casilla de correos Suscribite Gratuitamente Ahora!!!



   
   
* Si aun no estás suscripto a nuestra publicación semanal de Noticias y Novedades ambientales "Ambiente y Sociedad", puedes hacerlo ahora en forma gratuita enviando un e-mail a subscribe@ecoportal.net

   

Comente este artículo


 


Copyleft: Se permite la copia, distribución y uso de los contenidos de EcoPortal y Ambiente y Sociedad, siempre y cuando NO se utilice con fines comerciales y se reconozca la autoría. Agradeceremos se indique como fuente http://www.ecoportal.net. Las opiniones vertidas por visitantes o colaboradores en el sitio pueden no reflejar las ideas de los miembros de EcoPortal.net.
Para la realización de este Sitio utilizamos software libre.