Mayoritariamente, los indígenas, se oponen a las explotaciones mineras, por lo cual la elección de don Pedro Rodríguez es, para el gobierno neoliberal del Presidente panameño Martín Torrijos, una piedra en el zapato, para el desarrollo de los depredadores proyectos mineros en la región comarcal de los Ngäbe (paisanos o naturales del país) y Bugles (sabaneros).
En el pasado Décimo Congreso General de los pueblos Ngäbe y Bugle, celebrado en la comunidad de Kwerima, en la Comarca Indígena Ngäbe-Bugle, Rep. de Panamá, del 6 al 10 de marzo, estos pueblos indígenas escogieron para que los represente, a la nómina encabezada por el señor Pedro Rodríguez, como presidente, quien no tiene militancia partidista alguna y es –a la vez- Cacique de la Religión indígena “Mama-Tata”. Esta religión es un sincretismo religioso en el cual se mezclan el culto a Jesús de Nazareth y a la Virgen María, con danzas, cantos y alabanzas al estilo indígena. La religión surgió en 1,962 tras la supuesta aparición de Jesús y la Virgen María a la indígena Besigó Kruningrobu, cuyo nombre legal era Delia Bejerano de Atencio (murió en 1,964).
Mayoritariamente, los indígenas –y en especial los pertenecientes a la congregación Mama-Tata-, se oponen a las explotaciones mineras, por lo cual la elección de don Pedro Rodríguez es, para el gobierno neoliberal del Presidente panameño Martín Torrijos, una piedra en el zapato, para el desarrollo de los depredadores proyectos mineros en la región comarcal de los Ngäbe (paisanos o naturales del país) y Bugles (sabaneros).
Desde el momento que se creó la Comarca Ngäbe-Bugle, mediante la Ley 10 de 1,997 gracias a las presiones de la población indígena, los gobiernos de turno, dirigidos por los oligarcas de siempre y sus acólitos politiqueros, de manera oportunista han tomado y manipulado el destino de ella y sus instituciones, como un botín político y cuna de un clientelismo creciente, por la vía del nepotismo, que es fuente de corrupción, aupado por politiqueros locales y hasta por asesores presidenciales, con la complicidad de algunas autoridades tradicionales de la Comarca, como Máximo Saldaña, ex – cacique general, que más que defender los derechos y la integridad de los pueblos Ngäbe y Bugle, se han convertido en tristes y serviles marionetas de los intereses foráneos de quienes ayer fueron los responsables de la división de los indígenas y de su estado de pobreza, marginación y discriminación.
Como una verdadera práctica de corrupción, cuando hay cambio de gobierno, los directores de las instituciones comarcales, incluyendo al gobernador, son puestos de a dedo, una verdadera práctica antidemocrática, repitiendo el mismo modelo de administración de la cosa pública por amiguismo y clientelismo político, tal como se da en el resto del país, para la administración de las instituciones públicas, afectando y contraviniendo los valores éticos y morales autóctonos de los pueblos Ngäbe y Bugle.
Por eso, cuando estos pueblos indígenas en el pasado Décimo Congreso General de Kwerima, eligieron masivamente a don Pedro Rodríguez, el gobierno neoliberal de Torrijos montó en cólera y retiró todo el apoyo en alimentación y transporte, pues esperaba que los indígenas eligieran a su candidato, el señor Alberto Montezuma. Desde entonces, el gobierno panameño ignora a la actual dirigencia y sigue reconociendo a la anterior dirigencia, sumisa y anuente a aceptar los proyectos de corte neoliberal que se tienen programados para la Comarca Ngäbe- Bugle, tales como los proyectos mineros y de hidroeléctricas. Ahora, se pretende anular la elección de Kwerima y se promueve una nueva elección para marzo del próximo año 2,007 aduciendo que el método utilizado en Kwerima no es el legal, según lo establece la Ley 10 que creó la mencionada Comarca.
El pecado de los Ngäbe y Bugle
Una de las cosas que algunos dirigentes indígenas de la Comarca Ngäbe-Bugle afines al gobernante partido PRD (Partido Revolucionario Democrático) en el poder, han utilizado para pretender anular las elecciones del pasado Congreso General realizado en marzo en la comunidad de Kwerima, ha sido la utilización del método tradicional. Este método consiste en convocar a toda la población Ngäbe y Bugle de las tres regiones de la Comarca: 1) Ño Kri (región del “Río Grande” o Cricamola, 2) “Codri” (Oriente) y 3) “Nedri” (Occidente). Luego, ya en el terreno donde se realiza el Congreso, la gente forma fila frente al candidato de su predilección y se cuentan los votos-personas. De esta manera era elegida la dirigencia tradicionalmente. Este fue el método utilizado en marzo, en Kwerima.
En la Ley 10 que creó la Comarca, se habla de que el Congreso General (máximo organismo de toma de decisiones) debe realizarse mediante delegados. En el Congreso General de 2,001 había ganado una nómina encabezada por don Víctor Guerra quien fungió como Presidente del Congreso y don Pedro Rodríguez era el Vicepresidente. Como don Víctor Guerra renunció a su cargo, para lanzarse a representante de corregimiento, don Pedro Rodríguez quedó como Presidente del Congreso General. El pasado mes de marzo, en el Congreso de Kwerima, don Pedro fue reelegido en su cargo como Presidente.
Según la mencionada Ley 10 el Tribunal Electoral (TE) es la institución encargada de hacer la elección de los delegados, y –posteriormente- acreditarlos, para que éstos vayan autorizados al Congreso General. Pero durante los últimos nueve años el Tribunal Electoral ha aducido que no cuenta con el presupuesto necesario, para ejecutar ese artículo de la Ley 10 que dice que las elecciones tienen que hacerse a través de delegados. En el caso del pasado Décimo Congreso en Kwerima, el TE dijo que dejaba en manos de la dirigencia indígena decidir la forma en que se realizaría ese décimo Congreso. Posterior a esa decisión del TE, la dirigencia indígena celebró un Congreso interregional de dirigentes, en el cual estuvieron presentes todos los caciques, los dirigentes de los Congresos regionales y demás autoridades de la Comarca, y acordaron realizar el Décimo Congreso General en Kwerima y con el método tradicional. Así las cosas, posteriormente, se estableció la Comisión Organizadora del Congreso, la Comisión de Presupuesto y demás comisiones necesarias, entre estas, la Comisión Electoral, la cual debía organizar las elecciones al estilo tradicional, tal como se había acordado. Un día antes de las elecciones se dio un pacto de caballeros entre los seis candidatos a presidentes, el cual consistió en comprometerse a no presentar ningún tipo de impugnación, por lo que es extraño que después del triunfo de Pedro Rodríguez hayan surgido voces tratando de impugnar el décimo Congreso General que se celebró en Kwerima el pasado mes de marzo. Hacer un congreso al estilo tradicional ha sido el pecado de los Ngäbe y Bugles, según personeros del actual gobierno, pero la tradición pesa más que las leyes.
¿Como el Che o cachorro del Imperio?
Durante el mencionado pasado décimo Congreso General del pueblo Ngäbe-Bugle, máximo organismo de decisiones dentro de la Comarca, fue destituido por el Congreso en pleno, el Cacique General Máximo Saldaña, motivo por el cual se dice hoy día que don Máximo sólo tiene de “máximo” el nombre. La principal causa de destitución de don Máximo como Cacique General, se debió a que declaró nula la elección de don Pedro Rodríguez, atribución que no le compete al Cacique General, sino al Congreso General en pleno.
Pero hay algo más con relación al pasado décimo Congreso General del pueblo Ngäbe-Bugle celebrado en marzo pasado, donde don Pedro Rodríguez le ganó al candidato del PRD, don Alberto Montezuma. El asunto es que la Comisión Electoral encabezada por el Dr. Vicente Saldaña –joven indígena graduado de médico en Cuba (¿como el Che o cachorro del Imperio?) y sobrino del depuesto Cacique General Máximo Saldaña- posteriormente a las elecciones y con los resultados obtenidos, hizo un recuento de los votos y proclamó vencedor al señor Pedro Rodríguez. Sin embargo, unas horas más tarde, -se dice que por presiones de su tío- el Dr. Saldaña cambió de decisión e hizo otra acta, anulando la primera, y declaró “nula” las elecciones. Existen contradicciones en el sentido de que el Secretario de la Comisión Electoral, don Pedro Nola Flores- firmó el primer documento donde se proclamaba vencedor a don Pedro Rodríguez y no firmó el segundo documento donde se declaraba nula la elección. Es más, Nola Flores sostiene que no firmará la segunda acta redactada por el Dr. Saldaña, pues esta acta –según Nola flores- es espuria o ilegíteima. Posteriormente, el Dr. Saldaña se llevó con rumbo desconocido el acta de las elecciones y hasta la fecha el Congreso General desconoce dónde se encuentra este importante documento. Esta acta es importante porque a través de ella se podría conocer lo que realmente sucedió durante el Congreso de Kwerima. Se espera que las autoridades electas por el Congreso General, máximo organismo de toma de decisiones de la Comarca, tomen cartas en el asunto y hagan respetar las decisiones tomadas por los pueblos Ngäbe y Bugle reunidos masivamente en su décimo Congreso General, celebrado en la comunidad de Kwerima del 6 al 10 de marzo pasado.
Recientemente, las nuevas autoridades indígenas se reunieron en la ciudad de Panamá con dirigentes de organizaciones populares aglutinadas en el Frente Nacional por los Derechos Económicos y Sociales (FRENADESO) y se espera en los próximos meses movilizaciones y presiones por parte de los sectores populares solidarios con los indígenas, para que el gobierno nacional reconozca a la actual dirigencia de los pueblos Ngäbe y Bugle. www.ecoportal.net
Pastor E. Durán E.