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Los desastres no son naturales, son políticos. La vulnerabilidad de México frente al cambio climático

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Los diversos impactos que asolan el país como inundaciones, pérdida de cultivos y ganado, menor rendimiento de pesquerías, enfermedades gastrointestinales o causadas por mosquitos, extinción de especies y la fatal pérdida de vidas humanas, responden a una sola causa que no se encuentra contemplada en las políticas públicas: la vulnerabilidad de México frente al cambio climático.

Las intensas lluvias que desbordaron dos veces el Río Bravo, las 30 personas que murieron por la ola de calor en Baja California, los 100 mil casos de cuadro diarreico en Tamaulipas, las lluvias torrenciales en Veracruz, los desbordamientos de canales de aguas negras en el Estado de México, la granizadas históricas ocurridas en la Ciudad de México, las inundaciones en la zona conurbada de Guadalajara, los deslaves y fracturas de las carreteras en Zacatecas, la pérdida de cultivos y ganado en Sonora, y las inundaciones en diferentes estados evidencian la alarmante vulnerabilidad social y económica del país frente a fenómenos meteorológicos agravados por el cambio climático, denunció la organización ambientalista Greenpeace.

Se entiende por vulnerabilidad la falta de capacidad de una persona o grupo para anticipar, sobrevivir, resistir y recuperarse del impacto de una amenaza natural. Implica una combinación de factores que determinan el grado hasta el cual la vida y la subsistencia de alguien queda en riesgo por un evento distinto e identificable de la naturaleza o de la sociedad (1). Esto quiere decir que algunos grupos sociales o países son más frágiles y propensos al daño, pérdida y sufrimiento de una misma amenaza y que la vulnerabilidad puede aumentar o disminuir con acciones concretas.

Para el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) la vulnerabilidad de un país es producto de la urbanización rápida y no regulada, la persistencia de la pobreza urbana y rural generalizada, la degradación del medio ambiente causada por el mal manejo de los recursos naturales, la política pública ineficiente y los rezagos y desaciertos de las inversiones en infraestructura (2).

Los diversos impactos que asolan el país como inundaciones, pérdida de cultivos y ganado, menor rendimiento de pesquerías, enfermedades gastrointestinales o causadas por mosquitos (dengue, malaria, virus del Nilo), olas de calor, extinción de especies, destrucción de viviendas e infraestructura y la fatal pérdida de vidas humanas, responden a una sola causa que no se encuentra contemplada en las políticas públicas: la vulnerabilidad de México frente al cambio climático.

“Frente a este panorama es urgente que el gobierno asuma que los fenómenos meteorológicos acrecentados por el cambio climático como lluvias, granizadas, huracanes, olas de calor y sequías generan cada vez mayores impactos debido a nuestra vulnerabilidad. Esta vulnerabilidad es causada por factores humanos, no naturales, es decir, existe una carencia de políticas públicas que estén dirigidas a eliminar nuestra fragilidad ante el incremento de estos fenómenos. Por otra parte, existen prácticas que aumentan nuestra vulnerabilidad y que están avaladas por nuestro marco regulatorio actual”, afirmó Arturo Moreno, coordinador de la campaña de energía y cambio climático.

Si las políticas públicas contemplaran acciones preventivas contra el cambio climático nuestro grado de vulnerabilidad sería menor y no ocurrirían las periódicas pérdidas económicas, enfermedades y muertes de personas.

Debido a la creciente vulnerabilidad el World Disasters Report de la Cruz Roja y la Red Crescent Societies los impactos del cambio climático no podrán ser atendidos por la ayuda nacional o internacional ni serán capaces de responder a las demandas de los países más afectados. El Centro Nacional para la Prevención de Desastres (Cenapred) señala que en México murieron 2767 personas de 1980 a 1999 debido a fenómenos hidrometeorológicos, por su parte, la Organización Mundial de la Salud afirma que ocurren 160 mil muertes anuales en América Latina, África y Asia debido al cambio climático, cifra que aumenta constantemente y se duplicará en el 2020.

“Es imposible evitar los fenómenos meteorológicos sin embargo podemos reducir la vulnerabilidad frente al cambio climático y sus devastadores efectos con medidas concretas e inmediatas para evitar el deterioro del ambiente que se debe a factores como la deforestación, el pastoreo excesivo, las alteraciones de las riberas y el uso de métodos de cultivo inadecuados en las laderas. Los manglares, que confieren protección natural contra los huracanes están desapareciendo de las regiones costeras; con la erosión continua del suelo y la pérdida de cubierta vegetal en las áreas montañosas, la capacidad para absorber las lluvias torrenciales disminuye y la tierra se vuelve más susceptible a deslizamientos e inundaciones repentinas y violentas”, agregó Moreno.

En este contexto el cambio climático ha sido considerado un arma de destrucción masiva y la peor amenaza que enfrenta la humanidad en este siglo (3). Con este fenómeno y debido a la vulnerabilidad, los países en desarrollo como México sufrirán los mayores impactos. Cada año se levantan nuevas comunidades (4) que se establecen con o sin permiso de las autoridades en lugares de alto riesgo (5), es decir comunidades de futuras víctimas.

Un ejemplo de esto es Chiapas (6), uno de los estados que presenta mayor vulnerabilidad física y social frente a fenómenos climáticos, vulnerabilidad que aumenta debido a las políticas públicas vigentes, las cuales favorecen la destrucción de bosques, selvas y humedales costeros que servirían de protección frente a lluvias y huracanes. Esto quedo demostrado por el huracán Stan, que siendo de categoría 1, provocó 170 muertes en Chiapas, mientras que el huracán Wilma de categoría 5 ocasionó sólo una en Quintana Roo.

“Aunque se intente simular que estos desastres son naturales, es necesario enfatizar que se trata de desastres políticos provocados por la ausencia de medidas preventivas. Es urgente que las autoridades reconozcan esto y realicen acciones concretas para reducir la vulnerabilidad, pues cada año los daños serán mayores y no estamos sólo hablando de infraestructura y riqueza material, estamos hablando de invaluables perdidas humanas”, dijo Moreno. www.ecoportal.net

NOTAS
1. Piers Blaikie, Terry Cannon, Ian David, Ben Wisner, Vulnerabilidad. El entorno social, político y económico de los desastres, de la Red de Estudios Sociales en Prevención de Desastres en América Latina, 1996.
2. El desafío de los desastres naturales en América Latina y el Caribe, del Banco Interamericano de Desarrollo (BID). 2000
3. En 1999 la ONU consultó a 200 expertos para saber cuáles eran los problemas que requerían especial atención. En 2000, durante el Foro Económico de Davos se hizo una pregunta similar a empresarios y la respuesta en ambos casos fue el cambio climático global.
4. “Catastrophe & Culture-Antropología de los desastres”, 2002
5. Víctor Magaña y Carlos Gay, Vulnerabilidad y adaptación regional ante el cambio climático y sus impactos ambiental, social y económicos, estudio realizado para el INE por el Centro de Ciencias de la Atmósfera de la UNAM.
6. Ceceña Ana Esther y Barreda Andrés, Chiapas y sus recursos estratégicos, Instituto de investigaciones Económicas-UNAM, 1995.

Más información con Cecilia Navarro a los tels. 5530 2165 ext. 220 y 04455 5172 9869 o en www.greenpeace.org.mx .

* Luis Arturo Moreno Vega
Campaña es energía y cambio climático
tel. + 52 (55) 5530 2165

 

 

 

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Comentarios de los visitantes sobre este artículo

FENÓMENOS NATURALES O VULNERABILIDAD, por Cristina (01/09/2006)

Todos los días en los medios de comunicación se exalta los fenómenos climáticos que dejan grandes estragos en nuestro país y no hay que olvidar que siempre nos recuerdan que contra la naturaleza no se puede hacer nada, pero como en el artículo lo dice nuestro gobierno debe tarbar en este asunte al igual que la sociedad debe cambiar sus hábitos ecologicos para cambiar un poco la situación, es cierto el daño ya esta hecho; pero que tanto lo podemos empeora. Sin olvidar la esencialida del artículo que es la vulnerabilidad de los zonas pobres, donde los recursos no llegan y los que sufren mmás a causa de nuestra consumismo y hábitos, hace mucho tiempo agredimos a la naturaleza ahora sufrimos las consecuencias, siendo los más vulnerables los que sufren más. Actualmente los fenómenos naturales ya no son naturales sino la consecuencia de las actividades del hombre, exigir reformas para regular las actividades económicas que dañan de manera directo al ambiente, y exigir que las zonas vulnerables sean primordialmente atendidas... por un mejor México, por un mejor mundo...

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