Colombia y Ecuador siguen negociando salida a la crisis generada por las fumigaciones colombianas en la frontera común. El canciller colombiano, Fernando Araujo, anunció que su país está dispuesto a indemnizar a los ecuatorianos que hayan resultado afectados por las fumigaciones aéreas con el herbicida glifosato realizadas por el gobierno de Colombia en la zona de la frontera que separa a los dos países.
Colombia y Ecuador siguen negociando salida a la crisis generada por las fumigaciones colombianas en la frontera común. El canciller colombiano, Fernando Araujo, anunció que su país está dispuesto a indemnizar a los ecuatorianos que hayan resultado afectados por las fumigaciones aéreas con el herbicida glifosato realizadas por el gobierno de Colombia en la zona de la frontera que separa a los dos países.
Las fumigaciones colombianas a los cultivos ilícitos en la zona fronteriza empezaron hace más de cuatro años.
"Si ciudadanos ecuatorianos presentan pruebas de que han sido lastimados o perjudicados por acciones de nuestra política antidrogas, gustosamente atenderemos las reclamaciones que se presenten formalmente", manifestó Araujo según publica el diario ecuatoriano El Comercio.
La canciller ecuatoriana, María Fernanda Espinosa, había pedido al gobierno colombiano el 21 de mayo que tuviera "sensibilidad" respecto al tema de las afecciones sanitarias que han causado las fumigaciones a la población ecuatoriana fronteriza.
"Diría que estamos en un buen momento de acercamiento y diálogo con Colombia y estoy segura de que el gobierno de ese país tendrá la sensibilidad y la responsabilidad para aceptar los daños causados por las aspersiones aéreas en la frontera", dijo Espinoza en ese entonces.
Las fumigaciones colombianas con glifosato para aniquilar principalmente los cultivos de coca se enmarcan en el Plan Colombia, estrategia militar colombiano-estadounidense para combatir el narcotráfico en el estado sudamericano.
Habitantes de varias comunidades ecuatorianas que viven cerca de la frontera con Colombia tienen ronchas, granos, tos, dermatitis, afecciones a vías respiratorias y digestivas, y algunos especialistas médicos han asegurado que estos casos se multiplican pocos días después de realizadas las fumigaciones. Además, los cultivos legales de los ecuatorianos quedan ennegrecidos y los animales se enferman.
Las aspersiones continuas, sumado a las denuncias de la población fronteriza ecuatoriana, generaron malestar en el gobierno de Ecuador, lo que terminó en un conflicto importante con Colombia.
En diciembre de 2006 el entonces presidente electo de Ecuador, Rafael Correa, visitó algunas comunidades afectadas por las fumigaciones en la provincia de Sucumbíos, situada al noreste del país y fronteriza con Colombia. En esa oportunidad Correa realizó duras manifestaciones contra el país vecino.
"Haremos respetar nuestra soberanía. Así boten agua, ni una gota debe llegar a suelo ecuatoriano y menos afectar a nuestra gente", dijo el ahora mandatario. Las fumigaciones son parte de una "política torpe", el glifosato "también mata los cultivos lícitos" y esto finalmente "incentiva los cultivos de coca", sentenció Correa. www.ecoportal.net
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