El secretario de medio ambiente reconoció que “el programa favorito” del presidente Felipe Calderón es un rotundo fracaso, ya que sólo sobrevivirán el 10 por ciento de los 250 millones de árboles plantados en 2007 en las campañas de reforestación.
El secretario de medio ambiente reconoció que “el programa favorito” del presidente Felipe Calderón es un rotundo fracaso, ya que sólo sobrevivirán el 10 por ciento de los 250 millones de árboles plantados en 2007 en las campañas de reforestación. Eso implica que sólo se reforestarán con éxito 25 mil hectáreas y no 642 mil hectáreas (1), como afirmó la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), mientras que la deforestación en nuestro país es de 600 mil hectáreas por año (2).
“El secretario Elvira ha reconocido que la principal estrategia del Proárbol, la reforestación, la cual recibió 2 mil 700 millones de pesos en 2007, ¡¡¡fracasará en un 90 por ciento!!! Eso significa que 2 mil 430 millones de pesos se tiraron a la basura, perdiendo la oportunidad de aprovechar esos recursos para resolver la grave crisis que viven nuestros bosques. Ante este escenario, lo que podemos esperar como resultado del Proárbol 2008 es que se tiren más de 2 mil 500 millones de pesos a la basura ya que el propio presidente de la república anunció que este año se plantarán 280 millones de árboles, 30 millones más que el año pasado. Juzgando por los resultados, es urgente un cambio en la política forestal”, exigió Héctor Magallón, coordinador de la campaña de bosques de Greenpeace.
Por si esto fuera poco, el secretario Elvira echa por tierra la afirmación de la Semarnat de que se reforestaron 642 mil hectáreas durante 2007 ya que asegura que “se plantan en promedio mil árboles por hectárea”. Esto coincide con la información técnica/científica que estima que en las campañas de reforestación, en efecto, se plantan mil árboles por hectárea. Por lo tanto, 250 millones de árboles sólo son suficientes para reforestar 250 mil hectáreas (250 millones divididos entre mil arbolitos es igual a 250 mil hectáreas) y no 642 mil. Para que esos árboles alcanzaran a reforestar 642 mil hectáreas, se deberían plantar únicamente 389 árboles por hectárea. Si consideramos la tasa de sobrevivencia del 10 por ciento contemplada por el secretario, eso implicaría que sobrevivirían menos de 4 árboles por hectárea reforestada. Es decir, quedaría un árbol cada 2 mil 500 metros cuadrados.
“Es evidente que alguien está mintiendo al afirmar que se reforestaron 642 mil hectáreas y asegurar que eso equivale al doble de lo que se deforesta cada año en nuestro país. Los 250 millones de árboles plantados por Proárbol el año pasado no son suficientes para reforestar más que 250 mil hectáreas y, si se considera la supervivencia del 10 por ciento esperada por el secretario, ¡sólo alcanza para reforestar 25 mil hectáreas! Es decir, perdemos nuestros bosques a un ritmo 24 veces mayor de lo que se reforestó en 2007”, cuestionó Magallón.
Elvira Quesada justifica ésta tasa de supervivencia afirmando que “mil árboles adultos no cabrían nunca en una hectárea, caben 100 (sic), entonces, va haciéndose la selección natural y van creciendo los más fuertes y los más resistentes”. Sin embargo, un promedio conservador de cuantos árboles maduros viven en una hectárea de bosques templados en nuestro país, estima esta cantidad en 350 árboles por hectárea.
“Parecería que, ante el evidente fracaso del Proárbol, el secretario de medio ambiente está curándose en salud, tratando de hacer ver la tasa supervivencia del 10 por ciento como una cifra positiva, cuando información de la propia Comisión Nacional Forestal reporta una tasa de 49 por ciento de supervivencia en años anteriores (3). Es imposible defender a la reforestación como la principal estrategia del Proárbol, el único camino adecuado para detener la crisis de nuestros bosques es destinar los recursos que se despilfarran en las campañas de reforestación a los programas que promueven la conservación y el uso sustentable de los bosques, a través del Manejo Forestal Sustentable (MFS) de comunidades y ejidos”, explicó Magallón.
La política forestal actual, que utiliza la reforestación y las plantaciones forestales comerciales como la principal estrategia de conservación de los bosques, las cuales reciben 50 por ciento de los recursos del Proárbol, deja de lado la promoción del manejo forestal sustentable (MFS), que es la mejor alternativa para detener la deforestación, aliviar la pobreza de los 13 millones de personas que viven en los bosques (4), mitigar el cambio climático y reducir la vulnerabilidad ante sus impactos, como los ocurridos en Tabasco y Chiapas. Esta política mantiene a México con la quinta tasa de deforestación más alta del planeta (2), lo que genera al menos un 14 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero de nuestro país (5) y nos hace cada día más vulnerables a los efectos del cambio climático.
“Los programas Procymaf y Prodefor, que promueven el MFS de comunidades y ejidos recibirán durante 2008 únicamente 752 millones de pesos, es decir, ¡¡¡la mitad de lo que se tirará a la basura a través de la campaña de reforestación del Proárbol!! La reforestación podrá ser el programa favorito del presidente, pero si de salvar nuestros bosques se trata, es preciso dejar de tirar el dinero en plantar millones de arbolitos que no sobreviven y destinar estos recursos a la comunidades y ejidos, dueñas del 80 por ciento de los bosques de México, las cuales han demostrado que pueden conservar el bosque haciendo un manejo sustentable de sus recursos”, concluyó Magallón.
Actualmente, sólo el 15 por ciento de los bosques están bajo esquemas de MFS, por lo que 60 por ciento de la superficie forestal de nuestro país no recibe ningún apoyo del gobierno. Esto ocasiona que México pierda entre 500 y 600 mil hectáreas de bosques cada año (1), que se siga fomentando la tala ilegal que genera entre 5 y 7 millones de metros cúbicos (6) de madera anualmente, es decir, el 50 por ciento del mercado nacional, y que el 80 por ciento del déficit comercial nacional se deba al sector forestal. www.ecoportal.net
Campaña de bosques y selvas
www.greenpeace.org.mx
Notas:
1. Semarnat, Comunicado de prensa Núm. 006/08, 23 de enero de 2002
2. “Assessing Land Use? Cover Changes: a Nationwide Multidate Spatial Database for Mexico”, Mas et al, International Journal of Applied Earth Observation and Geoinformation, 5, 2004: 249-261; FAO, State of Forestry in Mexico, 2000.
3. “Evaluación del Programa Nacional de Reforestación PRONARE 2003”, Conafor, Octubre de 2004.
4. Estudios realizados por el Instituto de Geografía (UNAM) en Quintana Roo y Guerrero, demuestran que en zonas donde comunidades y ejidos llevan a cabo un MFS la tasa de deforestación es menor a la de las ÁNP. “Los bosques comunitarios de México. Logros y desafíos”, David B. Bray y Leticia Merino, 2004.
5. “México, tercera comunicación nacional ante la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático”, Instituto nacional de Ecología, Secretaría de Medio Ambiente, 2006.
6. “Programa de Combate a la Tala Clandestina, 2004”, Profepa, 2004.