El homenaje de la Comunidad europea a la “papa”, en su Año Internacional declarado por la FAO y las Naciones Unidas es una nueva manifestación de la ignorancia de los grandes poderes económicos. Consiste en crear como alternativa la “patata transgénica”, que puede sustituir al algodón en la industria textil.
El canario Antonio Bello, candidato de Unión Ciudadana al Congreso de los Diputados, y uno de los científicos españoles de mayor prestigio internacional, que el pasado lunes recibió de manos de la Ministra de Medio Ambiente, Cristina Narbona, el premio “Alimentación ecológica y biodiversidad 2008”, nos ha remitido el siguiente comunicado de UC.
El homenaje de la Comunidad europea a la “papa”, en su Año Internacional declarado por la FAO y las Naciones Unidas es una nueva manifestación de la ignorancia de los grandes poderes económicos. Consiste en crear como alternativa la “patata transgénica”, que puede sustituir al algodón en la industria textil. Esto es una vez más el fracaso de una Política Agraria Comunitaria (PAC) con una visión reduccionista y productivista, que está dominando en la política que dirige la investigación en Ciencias Agrarias.
Si tuviesen un conocimiento mínimo de la función del algodón en nuestra agricultura extensiva, nuestros políticos y científicos sabrían reconocer que el algodón, con otros cultivos como la remolacha, los cereales o leguminosas, es fundamental para mantener la capacidad de autorregulación de los cultivos extensivos, sin depender de agroquímicos, logrando una producción de calidad y sostenible desde el punto de vista alimentario, ambiental y para la salud de los ciudadanos. Los investigadores en Ciencias Agrarias y los políticos responsables se olvidan de que existen en el suelo organismos causantes de plagas y enfermedades altamente virulentos, que cuando la UE tenga argumentos para reconvertir nuestros viñedos y poner como alternativas patatas y maíces transgénicos, sustituyendo nuestras variedades tradicionales y ecológicas de papas y “millos”, se observará que estos patógenos del suelo se reproducirán a nivel exponencial sobre las “patatas transgénicas”, no sólo alrededor de las raíces sino dentro del tubérculo, donde se reproducen mejor que en el suelo, al no encontrar en nuestro país el efecto regulador del ambiente, actuando como verdaderas “bombas biológicas”, que se pueden multiplicar por miles y millones cada mes, sobre todo en las cabeceras de las cuencas hidrográficas, distribuyéndose con el agua por todo el país y Portugal.
En el campo de las investigaciones sobre transgénicos, lo esperpéntico sería que el Instituto Nacional de Investigaciones Agrarias (INIA), aunque aún no sabemos bien a qué nacionalidad se refiere dentro de nuestro Estado autonómico, tratara de desarrollar un proyecto que introduzca en la papa el gen de un pescado, (si fuese el del bacalao hasta nos lo podríamos pensar), lo malo es que pretendan para resolver lo del “cambio climático” proponer el gen del pez volador, para que a “los ibéricos” les salgan alas, y no tengan los problemas del transporte, de las autopistas, puertos y aeropuertos, así como los problemas del petróleo, que se avecinan.
Debemos contribuir a la transformación del INIA en un Centro de Agroecología, puesto que el Consejo Superior de Investigaciones Científicas, que tiene el único departamento de Agroecología que hay en nuestro país, no lo ha dotado de ninguna plaza desde su creación hace 20 años. Tenemos que involucrar a nuestros expertos para colaborar en la transformación de la Agroecología en una línea prioritaria de las Ciencias Agrarias en la UE, para que no quede relegada a centros con una proyección etnográfica testimonial.
Todos debemos luchar por la Unión en el mundo Agrario, así como por la unión de todos los ciudadanos, porque los problemas del campo y de las papas no son sólo problemas de los agricultores sino de toda la sociedad.
Por los territorios libres de transgénicos y por la soberanía alimentaria, representada en el derecho de todo ciudadano a elegir lo que quiere o no quiere comer. www.ecoportal.net