Comentarios de los visitantes sobre este artículo
OTRO CUENTO, por
Benjamin Bof (21/04/2008)
Las criticas a los biocombustibles estan al unisono en todos lados con el mismo contenido. Quién les paga? las petroleras?.
El secretario general de la ONU Ban-Ki-Moon habló en New York en contra de los biocombustibles culpándolos del hambre.
Ya los estudios de biocombustibles estan enfilados a no usar alimentos como en el caso del maiz .
Lo que pudimos ver es que estan apareciendo diversas opciones de vegetales nativos olvidados y no valorizados para obtener en primer
lugar alimentos y otros productos como energia ó materias primas industriales.
Aqui mismo se habló del cañamo para papel.
Le digo al autor de la nota que el debate no es biofuels/petróleo sino modelos productivos que incluyan la mayor cantidad de
gente posible en la actividad agraria.
Los buenos precios son estimulo a la producción.
Ed Schafer; Secretario de Agricultura de los Estados Unidos se refirió al comienzo de
una época de prosperidad inédita a través de una mayor producción de alimentos.
Quien dice algo que hace tres años el maiz costaba la tonelada 80 dólares llevando a la quiebra a muchos productores.
Se terminó la época de los subsidios y Estados Unidos esta plantando mas maiz que nunca.
Las economias emergentes disponen de mas dinero para comprar alimentos
y empujan para arriba los precios para beneficio del sector rural.
Porqué no se refiere Ban-Ki-Moon al 44 por ciento de retenciones
que Guillermo Moreno pretende cobrar de los agricultores argentinos.
Dónde va ese dinero cobrado?
Agrocombustibles, por
Tere Parada (27/04/2008)
"Ya los estudios de biocombustibles estan enfilados a no usar alimentos como en el caso del maiz ".
"Se terminó la época de los subsidios y Estados Unidos esta plantando mas maiz que nunca"
Dos renglones falaces y contradictorios. Estados Unidos no terminó con la época de subsidios, al contrario están los productores más protegidos que nunca sobre todo al sembrar maíz transgénico. Se observan dos prácticas llevadas de la mano en la producción de agrocombustibles: alimentos para producción de etanol (maíz, caña de azúcar, soya) y uso de transgénicos. El territorio necesario para la siembra en el norte no alcanza, por lo que se hace necesaria la utilización de las tierras del sur para el consumo del norte, alimento para automóviles en lugar de alimentar a la gente. Primero inutilizan las semillas de maíz y soya por medio de la ingeniería genética al hacerlo no apto para consumo humano, y no conformes con eso, contaminan las regiones origen con los genes transgénicos (caso México). Después, el maíz ya no es alimento, es materia prima para agrocombustible y su precio está a merced del mercado, que obviamente lo encarece. Es un modelo productivo/depredador que promete prosperidad, tal vez al principio, pero después los productores están presos de las trasnacionales dueñas de las semillas y acaparadoras de los alimentos, entonces la prosperidad finalmente recae en unos cuantos, las trasnacionales. En Argentina cada vez se extienden más los desiertos verdes con la soya transgénica, monocultivo causante de la erosión e infertilidad de la tierra. Los soyeros ven su interés personal sin importarles la degradación de la tierra. ¿Cuánto tiempo aguantarán esas tierras antes de convertirse en tierras estériles?
Sobre Lyndon LaRouche, por
Federico Anaya Gallardo (México) (04/06/2008)
Me preocupó encontrar esta entrada en Ecoportal. Les explico el por qué.
LaRouche es un ideólogo contradictorio, que en apariencia defiende las buenas causas. En esta ocasión, se une a las denuncias contra los agrocombustibles. En México ha tratado de ligarse a la Izquierda partidista en varias ocasiones. En 1994, durante la elección presidencial, una militante de su movimiento fue candidata presidencial por el Partido del Trabajo (Cecilia Soto). En esta década, los larouchistas han aparecido en varias de las movilizaciones de Andrés Manuel López Obrador.
Pero la realidad es muy otra. Precisamente en 1994, el laurouchista “Movimiento de Solidaridad Iberoamericana” realizó una campaña contra la diócesis católica de San Cristóbal de Las Casas, acusando a esta y al Ejército Zapatisa de Liberación Nacional de ser parte de una “conspiración neo-pagana” que pretendería destruir la civilización cristiana occidental. En esa campaña, se distribuyeron en Chiapas y en el Distrito Federal miles de pósteres en los que se leía esta leyenda: “En Salvador los jesuítas fueron los últimos en caer. EnMéxico serán los primeros.” Esto, con una imagen de los jesuítas asesinados en la UCA.
Peor: cuando el Centro de Derechos Humanos Fray Bartolomé de Las Casas (en que yo colaboraba) acompañó el caso de los civiles ejecutados por militares en el Hospital de Ocosingo (Enero 1994), el agente del ministerio público militar nos regaló (Abril de 1994), “para que entiendan lo que está pasando en Chiapas” un libro titulado El Complot para aniquilar a las Fuerzas Armadas y a las naciones de Iberoamérica. Se trata de una obra coordinada por Gretchen Small & Dennis Small y trae una presentación del coronel Mohamed Alí Seineldín (el carapintada golpista de los 1980’s en Argentina) y una introducción de Lyndon LaRouche. La edición que el militar mexicano nos dió (México: Sedena S-2 Intl. del Estado Mayor de la Defensa Nacional, Biblioteca del Oficial Mexicano editada por la Sedena, edición exclusiva para el Ejército Mexicano, 1994) no tiene ISBN propio, sino que reproduce el ISBN 0-943-235-10-3 de la edición original por el Executive Intelligence Review, la organización de LaRouche. Que la sección de inteligencia de la Secretaría de Defensa Nacional mexicana haya re-editado esta obra indica la peligrosa infiltración ideológica promovida por el larouchismo y gente como Seineldín.
De hecho, el libro recapitula las ideas de LaRouche sobre una conspiración contra la civilización cristiana occidental (que se presenta como una quimera medieval igualitaria). En esta conspiración incluye, según él, y entre otros muchos, a los judíos de Wall Street y la City londinense, a la Corona Británica, a los Teólogos de la Liberación y a los neo-paganos adoradores de Gaia. Un enredo digno de análisis siquiátrico, en mi opinión. Pero lo suficientemente bien articulado como para confundir a los lectores y aprovechar la propensión de la sociedad posmoderna a creer en conspiraciones. Uno piensa inmediatamente en Goebbels. Conspicuamente, LaRouche critica al nazi-fascismo pero reivindica los movimientos tradicionalistas del corte falangista en España y la ideología católica ultramontana de algunos militares sudamericanos. Y por supuesto, es anti-comunista. Se trata del coctel perfecto para aparecer como “progresista” al tiempo que se inoculan en la población las visiones paranoides del fascismo. El esquema no es nuevo ni original: el fascismo alemán era nacional-“socialista”, sus banderas eran rojas y el discurso de su más popular grupo de choque, las SA, insurreccional y perversamente igualitario (por eso el nazismo triunfante asesina al líder SA dos años luego de tomar el poder).
La inclusión del texto que comento se entiende por el mecanismo de reproducción de notas en Ecoportal, pero es conveniente que nosotros, los lectores, llamemos la atención acerca de las muchas complejidades del debate en esta sociedad civil globalizada. Tristemente, no todas las voces son inocentes. Resultó algo cruel la inclusión puesto que en el mismo número apareció la carta de los obispos Vera López (Saltillo) y Ruiz García (San Cristóbal de Las Casas, emérito) sobre la reforma energética en México. ¡El degollador de 1994 y a los canditados al degüello en la misma mesa!
Federico Anaya Gallardo
Abogado
Municipio de Soledad de Graciano Sánchez (agrarista), estado de San Luis Potosí, México.
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