02/09/2008

Soja: Niños rociados con pesticidas trabajan como banderas humanas. Las Petacas, Santa Fe, Argentina

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Las Petacas se llama el exacto escenario del segundo estado argentino donde los pibes son usados como señales para fumigar. Chicos que serán rociados con herbicidas y pesticidas mientras trabajan como postes, como banderas humanas y luego serán reemplazados por otros. 'A veces me agarra dolor de cabeza en el medio del campo. Yo siempre llevo remera con cuello alto para taparme la cara y la cabeza'.

El viejo territorio de La Forestal, la empresa inglesa que arrasó con el quebracho colorado, embolsó millones de libras esterlinas en ganancias, convirtió bosques en desiertos, abandonó decenas de pueblos en el agujero negro de la desocupación y gozó de la complicidad de administraciones nacionales, provinciales y regionales durante más de ochenta años.

Las Petacas se llama el exacto escenario del segundo estado argentino donde los pibes son usados como señales para fumigar.

Chicos que serán rociados con herbicidas y pesticidas mientras trabajan como postes, como banderas humanas y luego serán reemplazados por otros.

'Primero se comienza a fumigar en las esquinas, lo que se llama 'esquinero'.

Después, hay que contar 24 pasos hacia un costado desde el último lugar donde pasó el 'mosquito', desde el punto del medio de la máquina y pararse allí', dice uno de los pibes entre los catorce y dieciséis años de edad.

El 'mosquito' es una máquina que vuela bajo y 'riega' una nube de plaguicida.

Para que el conductor sepa dónde tiene que fumigar, los productores agropecuarios de la zona encontraron una solución económica: chicos de menos de 16 años, se paran con una bandera en el sitio a fumigar.

Los rocían con 'Randap' y a veces '2-4 D' (herbicidas usados sobre todo para cultivar soja). También tiran insecticidas y mata yuyos. Tienen un olor fuertísimo.

'A veces también ayudamos a cargar el tanque. Cuando hay viento en contra nos da la nube y nos moja toda la cara', describe el niño señal, el pibe que será contaminado, el número que apenas alguien tendrá en cuenta para un módico presupuesto de inversiones en el norte santafesino.

No hay protección de ningún tipo.

Y cuando señalan el campo para que pase el mosquito cobran entre veinte y veinticinco centavos la hectárea y cincuenta centavos cuando el plaguicida se esparce desde un tractor que 'va más lerdo', dice uno de los chicos.

'Con el 'mosquito' hacen 100 o 150 hectáreas por día. Se trabaja con dos banderilleros, uno para la ida y otro para la vuelta. Trabajamos desde que sale el sol hasta la nochecita. A veces nos dan de comer ahí y otras nos traen a casa, depende del productor', agregan los entrevistados.

Uno de los chicos dice que sabe que esos líquidos le puede hacer mal: 'Que tengamos cáncer', ejemplifica. 'Hace tres o cuatro años que trabajamos en esto. En los tiempos de calor hay que aguantárselo al rayo del sol y encima el olor de ese líquido te revienta la cabeza.

A veces me agarra dolor de cabeza en el medio del campo. Yo siempre llevo remera con cuello alto para taparme la cara y la cabeza', dicen las voces de los pibes envenenados.

-Nos buscan dos productores.

Cada uno tiene su gente, pero algunos no, porque usan banderillero satelital.

Hacemos un descanso al mediodía y caminamos 200 hectáreas por día.

No nos cansamos mucho porque estamos acostumbrados.

A mí me dolía la cabeza y temblaba todo. Fui al médico y me dijo que era por el trabajo que hacía, que estaba enfermo por eso', remarcan los niños.

El padre de los pibes ya no puede acompañar a sus hijos. No soporta más las hinchazones del estómago, contó. 'No tenemos otra opción. Necesitamos hacer cualquier trabajo', dice el papá cuando intenta explicar por qué sus hijos se exponen a semejante asesinato en etapas.

La Agrupación de Vecinos Autoconvocados de Las Petacas y la Fundación para la Defensa del Ambiente habían emplazado al presidente comunal Miguel Ángel Battistelli para que elabore un programa de erradicación de actividades contaminantes relacionadas con las explotaciones agropecuarias y el uso de agroquímicos.

No hubo avances.

Los pibes siguen de banderas.

Es en Las Petacas, norte profundo santafesino, donde todavía siguen vivas las garras de los continuadores de La Forestal. www.ecoportal.net

Fuente: Diario La Capital, Rosario, Argentina

Red Latina sin froteras
http://www.lacoctelera.com/red-latina-sin-fronteras

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Comentarios

NIños bandera, por Isabel (04/04/2010)

Felicitaciones por la denuncia!.
Mientras algunos critican, las multinacionales siguen lucrando.
Qué mundo les estamos dejando a los niños? y futuras generaciones del mundo?.
Espero oir la voz de los pueblos saliendo de la ignorancia, indiferencia,y letargo actual.

Noños bandera II, por Claudio Velaz (28/09/2008)

Me olvidé algo: pueden consultar una nota en Página 12 del 26/10/2006, el problema no es nuevo. Ni es nueva la indiferencia del Estado municipal, provincial y nacional, ni la del resto de los habitantes de Santa Fé, ni la mía propia. Gracias

Niños Bandera, por Claudio Velaz (28/09/2008)

Se nota gran sensibilidad en los dos primeros comentarios, realmente importa si los pesticidas (¿se dirá pesticidas?) son para soja o para otra planta, si se llama mosquito al avión o al tractor. O les parecen importantes esos detalles. De todos modos, si no creen que esto pase, diganlo de frente o no hagan comentarios. Lo de la Forestal lo podemos discutir, la herencia está a la vista en el chaco santafesino. La herencia de la soja la vamos a ver en unos años. Saludos

bandera humanas, por anamariasihuayparodi (11/09/2008)

no me parece patético. Cosas terribles como éstas pasan a diario y en todos nuestros países. Sino los invito a abrir cualquier blog que trate sobre los niños de plomo en la localidad de La Oroya, en el Perù. Y a quien le importa ? Y siguen envenando gente durante años y años... en ese ambiente hay mas plomo que no se sabe como va a terminar todo el pueblo.

soja, por DIARIO LA CAPITAL, ROSARIO (10/09/2008)

Me hubiera gustado poder entregar copia de este artículo a mis alumnos de Toxicología de los Alimentos de la Licenciatura en Bromatología para lectura y discusión, pero tuve que desistir de hacerlo. 1º porque hay errores muy groseros, como decir que el 2,4 D se usa en soja, cosa que no es así; es selectivo para gramíneas y no quedaría una planta de soja viva. 2º los plaguicidas se designan por su nombre químico, no por el nombre comercial o fantasía. El randap es glifosato y se escribe Round up. 3º el "mosquito" es al avión que pulveriza y 4º no se dice fumigar sino pulverizar; fumigación es la liberación de un gas o de un líquido que se transforma en gas, o un sólido que se descompone en gas y actúa a nivel molecular. La pulverización es la aplicación de un plaguicida vehiculizado en agua o en un solvente y se esparcen gotas.

poca seriedad, por turco-38@hotmail.com (07/09/2008)

la nota da lástima!!!!! nadie duda que esa situación pueda existir, pero la falta de conocimiento del tema hace que la nota pierda todo su potencial. en primer lugar, los famosos "mosquitos" no vuela: son equipos de fumigación terrestres. el famoso "RANDAP" se escribe Round-up, y es una marca comercial. el principio activo se llama GLIFOSATO. el "2-4 D" se escribe "2,4-D" y no se usa para el cultivo de soja. tratar de ralacional a LA FORESTAL con los actuales productores es como querer relacionar las invaciones inglesas con la guerra de malvinas, que podran tener puntos en común, pero su conección es absolutamnete caprichosa. por último, en lugar de culpar a la soja, cultivo que no me hace ninguna gracia, las responsabilidades son de los productores en primer lugar, y del estado por no controlar situaciones tan evidentes. muchachos: pongansé las pilas o de lo contrario la publicación será patética!!! alejandro

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