Desde hace más de diez años los habitantes de Carlos Casares, Nueve de Julio y Pehuajó reciben un suministro de agua corriente con valores de arsénico muy superiores a los permitidos. Mientras tanto, la gente que no puede pagar los bidones de agua “potabilizada” que se venden cada vez más desde que se supo el asunto, está condenada a consumir veneno a corto o largo plazo. Recientemente también se ha descubierto la presencia de vanadio en el agua que expende ABSA (Aguas Bonaerenses S.A.).
Desde hace más de diez años los habitantes de Carlos Casares, Nueve de Julio y Pehuajó reciben un suministro de agua corriente con valores de arsénico muy superiores a los permitidos. Ciento y pico de afectados en Casares y algunos en Pehuajó deben viajar a Buenos Aires para tratarse afecciones que van desde queratosis en la piel, artrosis o diversos tipos de cáncer. El HACRE (Hidroarsenicismo crónico), una enfermedad contraída por años de exposición al arsénico, es tratado por toxicólogos del Hospital Fernández. Mientras tanto, la gente que no puede pagar los bidones de agua “potabilizada” que se venden cada vez más desde que se supo el asunto, está condenada a consumir veneno a corto o largo plazo. Recientemente también se ha descubierto la presencia de vanadio en el agua que expende ABSA (Aguas Bonaerenses S.A.). Se trata de un metal pesado con genotoxicidad que generalmente se encuentra donde hay arsénico. Sus daños se constatarán en los descendientes de los actuales pobladores de estos pueblos bonaerenses que sufrirán malformaciones genéticas, síndrome de Down, etc.
La solución a esta pesadilla existe y presenta como propuesta basada en estudios científicos geológicos del INA (Instituto Nacional de Aguas), la instalación de un acueducto en la zona de Mones Cazón que abastezca de suficiente agua potable a la zona. Vecinos movilizados por este tema agregaron a la propuesta la quita de la concesión a la empresa que no cumple y la vuelta de su administración a la Comuna o la creación de una cooperativa de agua. La instalación del acueducto que costaría 30 millones de pesos aproximadamente y la decisión del gobernador de la Provincia que decida devolverle el manejo del agua corriente al Municipio se vislumbran difíciles de alcanzar. Mientras tanto, las gestiones pehuajenses de distinto signo se suceden negando la gravedad de la situación, grupos de vecinos y algunos concejales de las tres ciudades comienzan a reunirse para organizar la lucha contra un adversario poderoso amparado por la “vista gorda” de los Organismos de Control.
Los siguientes casos corresponden a tres mujeres de aproximadamente cuarenta años de edad que han quedado imposibilitadas para trabajar.
María de los Ángeles Ruiz. “Soy como una papa caliente”
Pehuajense de 42 años. Empezó hace 8 años con dolores en articulaciones y musculares. Dolores tan fuertes que le causaban convulsiones. El centro toxicológico del Hospital Fernández (BS.AS) le hizo un electromiograma por el que se supo que María de los Angeles tiene una polineuratopía de origen axonal (enfermedad sólo causada por arsénico) (1). Las neuropatías dolorosas son síndromes neurológicos que incluye todas las enfermedades inflamatorias y degenerativas que afectan el sistema nervioso periférico. Pueden provocar problemas en el movimiento y en las sensaciones, que, depende de la magnitud del daño, van desde una pequeña molestia hasta la falta total de sensibilidad. Comienzan con lo que comúnmente se conoce como hormigueo en las extremidades. Con el paso del tiempo, el adormecimiento se hace más intenso, el hormigueo se convierte en ardor y calambres recurrentes que llegan a ser insoportables, a tal grado que las personas manifiestan algo parecido a estar parados sobre brasas. El dolor neuropático es tan intenso que no se calma con analgésicos comunes. Es crónico y se puede sentir en cualquier parte del cuerpo donde se haya presentado una lesión directa de los nervios: brazos, piernas, cara.
Una médica se esta ocupando del caso de María de los Angeles para que alguien se haga cargo de los tratamientos que necesita ya que la mujer no tiene obra social. “Ella (la medica) hace lo posible porque los neurólogos firmen porque no te firman más en un hospital público porque pasaría a ser legal y no quieren tener problemas… es complicado” explicó la afectada. Y agregó: “Voy al hospital de Pehuajó y me miran como bicho raro, a mi y a la otra chica, soy como una papa caliente…
“Yo veo todos los días gente tomar agua de la canilla, entro al colegio de mi hijo y veo a las maestras preparar merienda con agua de la canilla. Como la gran mortalidad que hay en Pehuajó de cáncer de pulmón y de páncreas de gente muy joven y vos te pones a pensar, no será del arsénico? Hay gente que hace oídos sordos no quiere aceptar la realidad” –enfatizó la mujer.
Pehuajó se encuentra a 60 km de Casares ciudad donde se encontraron 143 casos de afectados de hidroarsenicismo, sin embargo aunque tiene el doble de habitantes que su vecina, la Dirección de Salud de Pehuajó sostiene que “no hay intoxicados por arsénico”.
El caso de Cristina Toledo, ¿análisis truchos?
Una mañana de octubre de 2006 Cristina Toledo, pehuajense de 42 años, quiso levantarse y no sintió las piernas. Hace tiempo que experimentaba un hormigueo constante en las plantas de los pies, acompañado de hinchazón de tobillos y vómitos. A partir de ese momento, Cristina consultó varios médicos que no encontraban la causa de sus malestares. Hasta que su doctora de cabecera dio orden de un análisis de arsénico (que fue enviado a analizar a Rosario) que a los 15 días arrojó el resultado de una enfermedad incurable en el tejido conectivo provocada por una intoxicación crónica de arsénico.
Posterior a su consulta con el responsable de la Dirección de Salud, Cristina asistió a un toxicólogo que le aseguró que el arsénico de su cuerpo ha disminuido y creyó que lo había eliminado en pocos meses desde su anterior análisis.
Un año después, en noviembre de 2007, Cristina Toledo volvió a tener dolores y consultó otro médico al que mostró el mismo análisis y preguntó si esa cantidad de arsénico podía eliminarse del cuerpo sola. El doctor consultado contestó: “¿esta cantidad? ¡si no se pone en tratamiento, se va a morir!”
Era noviembre de 2007 y Cristina tenía artrosis y ya no podía trabajar.
“Yo creo que en Pehuajó hay mucha gente enferma que no lo da a conocer”
María de los Angeles contactó a Cristina con el Centro Toxicológico del Hospital Fernández y allí le aseguraron que “esto no se elimina, y si se elimina, las secuelas que deja son terribles”. La toxicóloga, la doctora Silvia Cortese le explicó que el arsénico fue deteriorando cuando fue bajando su concentración, el agotamiento, la falta de oxigeno y la sangre enferma, es lo que quedó. Hoy esta perdiendo motricidad al disminuir la fuerza de sus manos y su artrosis ha avanzado hasta la altura de su cervical. Cristina consumió durante 23 años agua de red.
El caso de Cristina Frutos
Cristina Frutos, una mujer de 46 años que acudió al médico en Pehuajó porque sufría fuertes dolores de espalda, de cadera y de columna recibió un diagnóstico de cáncer de pulmón. Posteriormente, se atendió en Buenos Aires con un especialista en neumonología que dejó sin efecto el primer diagnóstico, le aseguró que tiene los pulmones sanos y aconsejó hacer análisis de arsénico. “Porque en la zona en que uds viven generalmente hay mucha gente que no sabe que el arsénico endurece las coyunturas de los huesos y destruye los tendones”. Como que los deshilacha a los tendones y esos son los dolores musculares que uds sienten.” Cristina Frutos se atendió entonces con un toxicólogo en Carlos Casares y supo que tenía un dosaje alto de arsénico en el cuerpo. A partir de ahí, nadie le dirá qué tratamiento seguir más que evitar seguir contaminándose. Actualmente Cristina esta en contacto con un toxicólogo y se realiza análisis en Buenos Aires.
“Hay chicos o ancianos que están enfermos y no saben de qué, o les dicen virus, hay una nena de una amiga mía que se le están cayendo los dientes como apolillados y los dentistas no saben… 16 años tiene esa nena, ahora le han enfundado la dentadura para que no se le caigan. Cuando esta chica fue a Buenos Aires le dijeron que posiblemente era de arsénico” finalizó la afectada.
La dificultad para rastrearlo
La OMS aclara que la intoxicación por arsénico se manifiesta en un largo período de tiempo entre 5 y 20 años. Esa exposición está asociada a varios efectos crónicos como problemas cutáneos, cáncer de piel, de vejiga, de riñón y de pulmón; enfermedades de los vasos sanguíneos, de piernas y pies. Amparados en la dificultad para rastrear los daños producidos a largo plazo por el arsénico, las autoridades locales continúan minimizando el problema, poniendo en duda el causal arsénico de las enfermedades de las afectadas mencionadas. “La señora que está en Desarrollo Humano en el área de Salud de la Municipalidad de Pehuajó dice que no hay casos suficientes, casos declarados, para traer un toxicólogo a Pehuajó. Porque a uno no le dan un certificado donde dice que es el arsénico lo que te está lastimando” relató Cristina Frutos. Mientras tanto, el círculo vicioso continua: al no haber toxicólogo no hay análisis y no aparecen más afectados.
Historia de lucros e incumplimientos
El suministro de agua corriente en la zona de las tres ciudades bonaerenses había estado a cargo de la empresa AZURIX S.A. con la que se rescindió el contrato por “no cumplir por el compromiso de mejorar la calidad del agua” y cuando se retiró realizó un juicio en fueros internacionales contra la Pcia de Buenos Aires por 500 millones de dólares y lo ganó.
Apartir de junio del 2006 el Código Alimentario Nacional acepta como valor máximo de arsénico en agua potable, el 0, 01 mg/l que es lo que aconseja la Organización Mundial de la Salud (OMS). Le da un plazo de cinco años a al empresa para alcanzar los niveles estipulados. Lejos de disminuir en arsénico, los últimos estudios del agua realizados en Carlos Casares por personal de la Comisión Nacional de Energía Atómica arrojaron un nivel de 0,7 y 0,10 mg/l y la presencia del metal genotóxico vanadio.
ABSA continúa abasteciendo y cobrando por su producto envenenado. Nadie abastece de bidones de agua potable a quienes no pueden pagarla.
La planta de abatimiento que contamina
Por presión de los vecinos, se inició una planta de abatimiento de arsénico en Carlos Casares en mayo de 2005. Este emprendimiento no llegó a disminuir el alto nivel de arsénico del agua destinada a Carlos Casares y Pehuajó. Según voceros de ABSA, se invirtieron más de 2.500.000 pesos “El hormigón que se usó en las cámaras es de mala calidad y ahora estamos tratando de sellar las pérdidas con un proceso plástico. Pero si no da resultado tendrán que volver a construirla” -declaró al diario Clarín el Ingeniero a cargo de las reparaciones, Eduardo Bacareza. Esta obra inconclusa e inoperante fue inaugurada dos veces por el Gobierno Nacional y provincial.
Como si esto fuera poco, el lunes 12 de mayo del corriente, el intendente y vecinos de la localidad de Casares denunciaron que la ineficiente planta de abatimiento y decantación de arsénico genera barros residuales con fuerte presencia de arsénico, que se derivan a cursos de agua. “ABSA” no sólo no estaría efectuando el proceso de decantación del líquido para consumo humano retirando el arsénico presente, sino que además estaría inyectando fuertes concentraciones de ese metaloide en la napa al no tratar los barros residuales” –declaró el intendente de la Comuna, Omar Foglia. Los barros con arsénico estarían llegando a la napa y contaminando cursos de agua que son utilizados por tambos y otras industrias de la zona.
Urgencias y soluciones a futuro
El camino urgente es sin lugar a dudas, exigirle a ABSA que entregue el agua como corresponde, que cumpla con la normativa y repare las instalaciones de manera eficiente. Debe proveer los bidones a quienes no pueden comprar el agua potabilizada. Esta entregando y cobrando un producto que no cumple las normativas.
Según Roberto Ghezzi, uno de los vecinos que luchan “La cuestión a futuro sería lograr el acueducto con la creación de la cooperativa o el ente administrado por Pehuajo”. “Conseguimos, por insistencia, que se haga un estudio que lo realizó el INA (Instituto Nacional de Agua) en la zona de Mones Cazón y Zalazar, y ese estudio dio como resultado que hay una lente de agua que tiene una excelente calidad y cantidad de agua. En tiempos donde los efectos perjudiciales de las privatizaciones son indiscutibles, un grupo de vecinos y algunos funcionarios comunales emprenden la lucha desesperada por un derecho inalienable, el derecho al agua.
“Sería una lástima entregarle un acueducto nuevo y una lente de agua a una empresa como ABSA que es irresponsable e insensible, nosotros queremos hablar con el intendente porque pensamos que sería una lástima entregarle un acueducto que esta valuado aproximadamente en 35 millones de pesos” afirmaron los vecinos reunidos en una asamblea regional de lucha por el agua. www.ecoportal.net
Marina Caivano, periodista graduada en la UNLP y oriunda de Pehuajó, provincia de Buenos Aires.
Nota realizada en base a una investigación pormenorizada sobre el problema de arsénico que afecta las poblaciones de Pehuajó, 9 de julio y Carlos Casares. Este trabajo ha sido presentado ya en un programa radial en AM radio Argentina y en la revista La Pulseada de la ciudad de La Plata.
Notas:
(1) Ver “Encefalopatía y polineuropatía agudas causadas por arsénico” A.Berbel-García, J.L. Rodríguez García, J. Gil Madre y otros autores. Revista de neurología, Vol. 38, Nº 10, 2004, págs.928-930
Arsénico en el agua, por Raquel Piña ( cyberlela_villegasSPAMFILTER@hotmail.com) (12/08/2009)
No vivo en Pehuajó ni en Carlos Casares, pero pasé toda mi vida en el lugar en que nací, General Villegas. Aunque nadie lo comenta, nuestra zona es un reservorio de arsénico en las napas freáticas, amés de nitritos y nitratos y otras linduras por el estilo, lo que hace imposible consumir no sólo el agua coriente sino también la de extracción doméstica. Es cierto que el que puede toma agua de bidón, que cuesta bastante cara, pero lo cierto es que de "eso no se habla" y ya hay enfermos con distintas patologías, además de enorme cantidad de víctimas del cáncer entre la población infantil y muy joven. No hay peor ciego que el que no quiere ver y en este caso los ceigos son los organismos oficiales que permiten la muerte en massa de los ciudadanos que deberían defender. Mientras tanto el "agua fuente de vida", sigue aniquilando personas inocentes de tanta estupidez. ¡Que alguien haga algo!