Hoy después de 14 (catorce!!) años viendo la falta de planificación en salud pública, la falta de especialización de profesionales y técnicos que ocupan cargos de decisión, la desidia de quienes se anclan en lugares técnicos no concursados, el nepotismo y el amiguismo permanente en las designaciones, el negocio de los insecticidas, los recursos mal gastados, esa falta permanente en tomar el “toro por las astas”… en esto y más creo que está la verdadera causa del dengue.
Corría el año 1995. Trabajaba en temas ambientales en el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Sólo bastó recibir una comunicación de la OMS (Organización Mundial de la Salud) a través del Ministerio de la Nación, alertando sobre la expansión del vector en las Américas. Inmediatamente se comenzó un trampeo y muestreo del Aedes aegypti, mosquito que se daba por erradicado varias décadas atrás luego de las tareas de control realizadas en ocasión de las epidemias de Fiebre Amarilla. Pocos meses después estaba formalizado y comunicado el hallazgo del vector en varios puntos de la ciudad de Buenos Aires.
Corría el año 2000 en Mendoza. La entonces lúcida y bien intencionada responsable del área de zoonosis de la Provincia me convoca para establecer la presencia y diseminación del mosquito vector en esta región. Un excelente equipo humano fue formado, aprovechando un recurso existente y sin mayor erogación para la provincia. Poco tiempo después se determinó la presencia del vector en varios departamentos de la Provincia.
Mendoza se presentaba como un posible modelo de control para la erradicación, dadas sus características regionales y climáticas. Se contaba con el asesoramiento y factible apoyo de organismos internacionales.
Demás está decir que en ambos casos las decisiones para los siguientes pasos ya no eran técnicas sino políticas.
Catorce años han pasado desde ese (mi primer) aislamiento del mosquito vector y varios signos políticos en los gobiernos de turno. Pasaron años de conferencias, capacitaciones, libros, pappers, crisis y gobiernos…
Es el dengue provocado por un virus? Es el dengue consecuencia de cambios climáticos? Es el dengue producido fatalmente por un vector en expansión? Vino el dengue para quedarse indefectiblemente como lo planteó la ministra?
Hoy después de 14 (catorce!!) años viendo la falta de planificación en salud pública, la falta de especialización de profesionales y técnicos que ocupan cargos de decisión, la desarticulación permanente entre los distintos estamentos (ni hablar entre los ejecutivos y los centros de investigación!), la desidia de quienes se anclan en lugares técnicos no concursados, el nepotismo y el amiguismo permanente en las designaciones, los cargos mal pagados con responsabilidad vital, el negocio de los insecticidas, la ausencia de sanitaristas y expertos en el control de plagas, la falta de evaluación en la eficiencia de los programas (?) o aunque más no fuera sencillas medidas, las capacitaciones donde no se mide “cuanto” se capacitó, los recursos mal gastados, esa falta permanente en tomar el “toro por las astas”… en esto y más creo que está la verdadera causa del dengue. Como otros, creí por mucho tiempo que era posible lograr que el dengue no se manifestara en forma de epidemia. Por ésto pido perdón a las víctimas y enfermos de dengue. Por no haber podido hacer marchar los mecanismos políticos, cuando los conocimientos, la metodología y los recursos estaban disponibles.
Esto por supuesto no es nuevo en la Argentina. Tampoco en otros países con similar idiosincrasia, y que padecen dengue hace años. He tenido frente a mí ministros de salud, diciendo que no podían poner su atención en la prevención si no tenían siquiera para comprar vendas para los hospitales; he visto directores de salud negando la presencia de un vector en un área para no tener que enfrentar los problemas; he visto áreas de salud rechazar el diagnóstico pues las medidas que se debían tomar implicaban más que el espasmo habitual y la tarea era necesariamente larga. He visto el boicot permanente a quienes deseaban servir y sentían la cosa pública. He visto a valiosos profesionales irse hartos del país. He visto lo que todos vemos a diario y en todos los temas imaginables. Esos pocos que no saben pensar, que no saben hacer, que no tienen vocación, son siempre al final los que deciden sobre la vida de muchos.
Lamento profundamente esta enfermedad pues estoy convencida que era evitable desde lo biológico.
Mientras Argentina no aspire a ser un país más serio, con gente capacitada y ejecutora en los lugares de decisión, padeceremos muchas enfermedades evitables. Estas epidemias no se forman en un día ni se van en dos. A mí me tocó conocer de cerca durante los últimos catorce años, esta “crónica de una epidemia anunciada”. Cuantas otras personas habrá que ven similar camino en otras epidemias también anunciadas (muertes y accidentes viales, inseguridad y sus consecuencias, pobreza y exclusión,…) . Por ello, y metafóricamente, hoy estamos ya asistiendo a las víctimas en el caro hospital construido abajo del precipicio, cuando podríamos haber puesto una valla arriba. Sólo preguntemos a los responsables de los distintos ministerios cuantos pesos llevan gastados en asistencia de enfermos y en las hoy ya inevitables medidas de control. Es seguramente más trabajoso, pero es más cara la prevención?? www.ecoportal.net
Brenda Junín - Méd. Vet., Diplomada en Ecología médica y Especialista en prevención, planificación y manejo integrado de áreas propensas a desastre.