El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el ministro de Medio Ambiente, Carlos Minc, participarán hoy en el acto de creación de cuatro unidades de conservación ambiental en el estado de Bahía.
Con tal actividad se celebrará en este país suramericano el Día Mundial del Medio Ambiente y esos centros forman parte del Sistema Nacional de Unidades de Conservación, cuya misión exclusiva es la protección de la biodiversidad y el mantenimiento del ecosistema.
Lula dedicó a ese tema su habitual programa Café con el presidente y exaltó que las poblaciones residentes en esas áreas de conservación son las principales beneficiarias.
Recordó que el gobierno homologó 10 millones de hectáreas de tierras indígenas, incluyendo la reserva Raposa Serra do Sol, y sancionó la ley de Gestión de Bosques Públicos, marco legal que permite el uso de los árboles públicos de una forma sustentable y la creación del Servicio Forestal Brasileño.
Además, prosiguió, establecimos precios mínimos para los productos de esas reservas, garantizando el sustento de millares de familias y la preservación ambiental.
Brasil esta dando lecciones al mundo de que hacer para disminuir las quemas y la deforestación, aseguró Lula y añadió que su país tiene una histórica preocupación por el clima, sobre todo por sus implicaciones en la vida de la población.
Afirmó que Brasil se apoya en el Protocolo de Kyoto como una forma de contribuir a combatir el cambio climático, para lo cual -refirió- el gobierno presentó el Plan Nacional sobre Cambio Climático, entre cuyas metas está reducir 80 por ciento la deforestación en la Amazonía hasta el 2020.
Eso, explicó, equivale a cinco mil millones de toneladas de dióxido de carbono menos en la atmósfera entre 2006 y 2020, así como nos proponemos pasar de 5,5 millones de hectáreas de bosques a 11 millones en los próximos 11 años, además de incentivar el uso de la energía limpia.
También, agregó, creamos el Fondo Amazonía, que fomenta diversos proyectos de combate a la destrucción de los bosques, la recuperación de áreas degradadas y de los recursos hídricos.
Señaló que esa política de protección del medio ambiente ha dado sus frutos, como lo demuestra la disminución progresiva de la deforestación, que pasó de 21 mil 50 kilómetros cuadrados en 1998 a 11 mil 968 el año pasado.
El gobernante brasileño destacó además que su país está consciente de ser uno de privilegiados en el mantenimiento de bosques, fauna, de la cantidad de agua dulce, porque -subrayó- si cortamos los árboles, aumentamos la erosión del suelo, lo cual perjudicará la agricultura, y si destruimos las matas protectoras de los ríos, faltará el agua.
Como anticipo al Día del Medio Ambiente, Lula firmó ayer el manifiesto Amazonía para siempre, que reúne más de un millón 200 mil rúbricas solicitando la preservación de esa selva, con la mayor reserva de agua dulce del mundo. www.ecoportal.net
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