El bloqueo de una carretera en la Amazonia peruana, permitió a sus pobladores aborígenes echar atrás una de tantas leyes, que mantienen la devastación de las selvas del río Amazonas, el segundo más grande del mundo.
Escena 1: el Viernes represivo
El Viernes 5 de junio, en la localidad peruana de Bagua, con palos y piedras, miles de indígenas se defendieron de los policías, que con armas de fuego y gases arremetieron contra ellos, para obligarlos a desalojar la carretera del nororiente del Perú, que mantenían bloqueada desde hacía 55 días, en protesta por el Decreto que autorizaba el arrasamiento de su hogar amazónico.
Escena 2: el martes ‘llovió para arriba’
Cuatro días más tarde, en Washington, en la sede de la Organización de Estados Americanos (OEA), una funcionaria diplomática peruana denunció a los indígenas, por supuestas torturas a la policía, realizadas durante la resistencia que aquellos hicieron al violento desalojo policial, en el que murieron más de 50 aborígenes. Al parecer cambian tanto los tiempos, que ahora la resistencia a las agresiones las llaman ‘torturas’.
Escena 3: un pulmón del planeta
La región comprendida por las aguas que desembocan en el Amazonas, es un ecosistema de alta biodiversidad, que cubre 7 y medio millones de kilómetros cuadrados, el 40 por ciento del territorio suramericano, localizado en 8 países; en donde viven 22 millones de personas, de 400 etnias diferentes. Constituye la quinta parte de la reserva de agua dulce mundial, con 3.000 especies de peces y 2.500 especies de árboles en sus selvas, además de abundantes yacimientos de petróleo y minerales. De estas aguas sale el 90 por ciento de energía eléctrica de Brasil (*).
Escena 5: los brutos y maleantes
En la página 76 del libro escolar estadounidense Introducción a la geografía, de David Norman, se encuentra la siguiente explicación, de por qué los pueblos suramericanos no somos capaces de administrar la Amazonía y por qué las potencias persiguen internacionalizarla, para su provecho: “Desde mediados de los 80, la más importante selva del mundo pasó a ser responsabilidad de Estados Unidos y de las Naciones Unidas. Se le llama PRINFA (Primera Reserva Internacional de la Floresta Amazónica) y su creación se hizo porque la Amazonia está en América del Sur, una de las regiones más pobres del mundo y cercada por países irresponsables, crueles y autoritarios. Era parte de ocho países diferentes, los cuales son en su mayoría, reinos de la violencia, tráfico de drogas, ignorancia y de pueblos sin inteligencia y primitivos. La creación de PRINFA fue apoyada por todas las naciones del G-23 y fue realmente una misión especial para nuestro país (EEUU) y un regalo para todo el mundo, teniendo en cuenta que la posesión de estas tierras tan valiosas en manos de pueblos y países tan primitivos, condenarían los pulmones del mundo con la desaparición y la total destrucción en pocos años”.
Escena 4: la devastación capitalista
El consumismo y el derroche que sostienen al sistema capitalista, causan un grave daño a la Amazonía, a través de la deforestación de 2 millones de hectáreas anuales, con lo que dejan de purificarse 550 millones de toneladas anuales de gas carbónico; sumados a los desastres causados por la minería, cacería, pesca y turismo descontrolados; junto a la agricultura y ganadería que destruyen el medio ambiente. A lo que debe agregarse el despojo continuado de recursos naturales hecho por corporaciones multinacionales, que no se miden en el uso de tecnologías contaminantes; realizando una devastación rechazada por la opinión mundial, como en el conocido caso de la petrolera Chevron/Texaco en 1993, en la Amazonía ecuatoriana. Tal arrasamiento produce grandes incendios periódicos, que agravan el llamado Efecto Invernadero.
Escena 5: los sabios y virtuosos
Los EEUU en sus pretensiones por internacionalizar la Amazonía, impulsaron la creación de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), pero los pueblos la relegaron a un segundo plano con la reciente creación de la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR) y del Consejo Suramericano de Defensa (CSD), que defienden la Amazonía como un bien común suramericano. Simultáneamente, la nueva Constitución política de Ecuador consagra los Derechos de la naturaleza, dentro del proceso de defensa de la humanidad y del planeta, que también reivindican las demás revoluciones de izquierda de América Latina.
Escena 6: La legítima fuerza de las mayorías
El miércoles 10 de junio, el parlamento del Perú, suspendió temporalmente el Decreto que motivó el levantamiento aborigen, en defensa de su hogar amazónico; al tiempo que el gobierno de Lima colocó precio a la cabeza del líder indígena, al que sindica de ser el promotor de la revuelta, quien debió asilarse en la Embajada de la República de Nicaragua. Queda pendiente la séptima escena, para escribir en ella sobre la verdad, justicia y reparación que demandan los pueblos amazónicos. www.ecoportal.net
(*) Tomado del Informe de la Comisión Amazónica de Desarrollo y Medio Ambiente, Amazonía sin mitos. Editorial Oveja Negra, Bogotá, 1994