15/02/2011

El Senado intenta alargar la vida de las deterioradas nucleares españolas

La Cámara Alta ha aprobado, dentro de la Ley de Economía Sostenible, que las centrales nucleares funcionen más allá de los 40 años, el tiempo para el que fueron diseñadas. La propuesta, de CiU y PNV, ha sido apoyada por PP y PSOE, partido político, este último, que renuncia así a fijar un calendario de cierre incumpliendo de forma de forma determinante, sus promesas electorales.

El Lobby nuclear ha conseguido su gran objetivo a corto plazo: alargar la vida de las centrales nucleares. Desde hace varios años, su ofensiva mediática ha ido encaminada a mantener el gran negocio que supone producir electricidad en centrales ya amortizadas hace años. Los beneficios de los titulares de las centrales nucleares son astronómicos: una central de 1.000 Mw. factura un millón de euros diarios.

Otra cosa diferente son las consecuencias que puede tener esa decisión: Unas instalaciones viejas, en manos de empresas que priorizan el beneficio económico a cualquier otra cuestión. Los problemas de las centrales nucleares españolas se comprueban con el aumento, año tras año, del número de sucesos notificables y de paradas no programadas. En cuanto al desprecio por la seguridad en pos del beneficio económico, el mejor ejemplo está en la central de Ascó, que sigue utilizando los mismos criterios de funcionamiento que provocaron la fuga de partículas hace tres años. Por esta fuga el fiscal ha pedido recientemente cárcel para dos directivos y el inspector residente del Consejo de Seguridad Nuclear.

Un caso especial es la central de Santa María de Garoña, en Burgos, construida antes de las catástrofes de Harrisbourg y Chernobyl, y que por lo tanto no reúne las condiciones de seguridad necesarias para seguir funcionando. Su deterioro en general, especialmente del barrilete que mantiene la estructura interna del reactor y de las penetraciones de las barras de control (principal elemento de seguridad de la central), aconsejan su cierre inmediato. Otro elemento fundamental de peligro son las conducciones comunes del cableado, que fue una de las causas del accidente de Vandellós I, que provocó su cierre en 1989.

Pero alargar la vida de las nucleares tiene otros problemas, como es el seguir acumulando residuos radiactivos de alta actividad, muy peligrosos, cuya solución sigue sin encontrarse. Mientras tanto, se siguen acumulando en las piscinas de todas las centrales nucleares del mundo, incluidas las españolas.

En otro orden de cosas, la inflexibilidad de las centrales nucleares españolas es el principal impedimento, para insertar en la red la electricidad procedente de las energías renovables. En momentos en los que hay viento abundante y baja demanda es necesario parar los aerogeneradores para no sobrecargar la red. Otras centrales, como las de gas o las hidroeléctricas, pueden regular su potencia en función de las necesidades de la red. Las nucleares, no. Ello ha provocado en 2010 la parada de los aerogeneradores en trece ocasiones.

Para Ecologistas en Acción, la aprobación de la Ley en estas condiciones demuestra el divorcio en el tema nuclear entre los partidos políticos y los propios ciudadanos a los que representan, pues está demostrado que la inmensa mayoría de los españoles se oponen a la utilización de este tipo de energía. Para los ecologistas sigue siendo imprescindible un calendario de cierre, antes incluso de los 40 años de vida para las que las centrales fueron diseñadas. www.ecoportal.net

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