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Editorial Ambiente y Sociedad, Año 6, Nº 242
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AMBIENTE Y SOCIEDAD |
ISSN 1668-3145 |
Publicación Semanal y Gratuita de EcoPortal.net
AÑO 6 Nº 242, MARZO 30 de 2006
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El mundo que le dejamos a los niños
Estimad@s Amig@s
La historia del hombre como morador de este planeta es muy corta, apenas unos cientos de miles de años, cuando se calcula que hay vida en la Tierra desde hace cientos de millones. Si embargo, pese a ser una especie relativamente nueva, ha tenido un crecimiento demográfico tal, que si se tratara de otra especie estaríamos hablando con gran preocupación de una devastadora plaga.
Mas preocupante aún es el hecho de que no solo crecemos demográficamente, sino que, incluso en una mayor relación, lo hacemos geográficamente.
Cada día utilizamos una superficie mucho mayor para nuestras ciudades, nuestros cultivos, nuestras carreteras, o nuestros deshechos, el espacio del planeta que ocupamos crece vasta y descontroladamente.
El agua que no bebemos, la contaminamos; no comemos pasto ni malezas, pero las tapamos con cemento o las fumigamos con herbicidas para no dejarlas crecer; como no podemos respirarnos todo el oxígeno que produce el planeta, creamos máquinas que nos ayuden a contaminar el resto.
La Tierra es un ser vivo, necesita respirar, y no se lo estamos permitiendo.
Por supuesto que tenemos la posibilidad de quitarnos culpas y decir que nosotros no hemos hecho nada de todo eso, que el mundo se viene desarrollando de esa forma desde antes de que nosotros naciéramos, que cuando nosotros llegamos esto ya estaba así. Todos estos son argumentos ciertos, lógicos e irrefutables.
Sin embargo, todos nosotros tenemos una responsabilidad de la cual no podemos evadirnos, una responsabilidad tan cierta como los argumentos anteriores, que es la de explicarle a nuestros hijos, que hemos hecho nosotros para que ellos vivan en un mundo mejor que el que nos tocó a nosotros.
Porque si queremos poder mirar a los ojos a un niño sin remordimientos de conciencia, primero debemos hacer un esfuerzo para que en su mundo no falte el agua potable, ni el aire se vuelva irrespirable, ni la tierra haya dejado de producir alimentos, ni los océanos estén muertos. Para ello debemos dejar de contribuir a que la vida en el planeta se esté volviendo cada vez mas insostenible.
Yo, por mi parte, quiero poder mirar a mis hijos a los ojos, con la tranquilidad de que desde mi lugar, mas allá de mis limitaciones de tiempo, de dinero, de salud o de cualquier otra índole, hago cada día todo lo que puedo, para que vivan en un mundo de paz, de solidaridad, justicia, igualdad y respeto por la diversidad y el ambiente. Un mundo mucho mejor al que me toca vivir a mí, aunque no sea mi culpa el estado en el que se encuentra. Porque sí seré responsable del estado en el que quede cuando yo lo deje.
Todos y cada uno de nosotros seremos responsables del mundo que le dejemos a nuestros niños, pero debemos entender que no alcanza con utilizar menos agua, usar detergentes biodegradables o la bici en lugar del coche. Todo eso está bien, es importante y útil, pero solamente si además, participamos activamente en Organizaciones, Colectivos, Escuelas, Marchas, Charlas, Foros o cualquier otra forma de expresión de la Sociedad Civil. Porque así nuestro esfuerzo dejará de ser una mera suma de voluntades y se convertirá en un movimiento con suficiente fuerza como para incidir en el curso del desarrollo humano, como para incidir en como será el mundo que le dejemos a nuestros hijos. Debemos hacerlo para poder mirar a los ojos a un niño.
Muchas gracias y hasta la próxima publicación.
Ricardo Natalichio
Director
rdnatali@ecoportal.net
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